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sábado, 29 de octubre de 2011

LOS CUATRO VIAJES DE COLÓN, 1492-1504 (4ª PARTE Y FINAL. CUARTO VIAJE Y MUERTE DEL ALMIRANTE)

Acabamos aquí esta serie de cuatro entradas aprovechando el mes de octubre como recuerdo-homenaje al hombre que, en este 519 aniversario, descubrió el continente americano en 1492. Su viaje postrero y las dificultades y peligros que estuvieron a punto de costarle la vida trágicamente en la mar, ocupan esta primera parte. Una elemental biografía del inicio y final de la vida de Colón, así como la mención del primer gran mapa moderno y del nombre del continente, acaban la serie.


EL CUARTO VIAJE COLOMBINO
Cádiz, 2 de mayo de 1502 / Cádiz, 7 de noviembre de 1504


El 14 de marzo de 1502 tuvo Colón la autorización para realizar el que sería el último de sus viajes. Zarpaba el día 2 de mayo de Cádiz con el objetivo de encontrar el estrecho que separaba las dos tierras firmes de Asia que creía haber descubierto. Iba ahora como simple navegante particular con cuatro carabelas y 140 hombres. Tenía la prohibición de tocar La Española.
El 15 de junio llegaba a Martinica. De ahí intentó llegar a Santo Domingo, donde el gobernador le impidió echar el ancla. Colón hubo de seguir hacia Jamaica y a las costas del sur de Cuba. Desde aquí puso rumbo al suroeste, llegando a la costa centroamericana de Honduras. Desde allí siguió costeando hasta la actual Panamá, donde pasa largos meses.
A mediados de 1503 tenía ya solo dos naves y 116 supervivientes, iniciando la vuelta a las islas Antillas. Naufragó en las costas de Jamaica, donde quedó con su tripulación. Envió en lanchas a varios marineros a Santo Domingo en busca de auxilio. El gobernador Ovando envió una carabela para salvarle. El 28 de junio de 1504 estaban ya salvados. Durante varios meses estuvo reponiéndose en Santo Domingo. En septiembre abandonaba -vivo- por última vez el continente americano. Llegaba a Cádiz el 7 de noviembre, tras dos años y medio desde su salida.
Este último viaje fue el más completo en cuanto a descubrimientos. Las nuevas tierras descubiertas eran amplias: las costas atlánticas centroamericanas, de Honduras a Panamá.

¿Quién era Colón?
Llegados a este punto, veamos quién fue Cristóbal Colón. Este personaje histórico ha hecho verter ríos de tinta. Le han buscado tantas patrias como a don Quijote en el lugar de La Mancha del que Cervantes no quiso acordarse. Hoy se acepta Génova como su cuna, y 1451 como el año de nacimiento. De familia de tejedores, muy adolescente, movido por el espíritu empresarial y viajero de su ciudad, empezó a navegar. En 1476 llegó a Lisboa. El Mediterráneo y el Medievo estaban ya en decadencia y, tanto Génova, como Venecia, buscaban ya su lugar en el Atlántico, océano en que ingleses, franceses y, en especial, Portugal y Castilla, estaban mejor situadas. Un año después llegaba a Irlanda (Galway) e Inglaterra.
Vuelto a Lisboa se casó con Felipa Moniz de Perestrello, yéndose a vivir a las Azores unos años. Colón ya era un atlantista pleno y el Mediterráneo le quedaba ya muy del pasado. Allí estudió el Atlántico y sus vientos y corrientes, leyó el Libro de las Maravillas de Marco Polo y viajó por la costa africana en esos viajes exploratorios para circunnavegar el continente negro. Con 32 años presentó su proyecto al rey portugués, pero fue rechazado. Viudo y con su pequeño hijo Diego, decide entrar en Castilla, alojándose en el monasterio franciscano de La Rábida. El resto de la historia ya la conocemos.

Estatua "manirrota" de Colón en Pontevedra.

Veamos ahora su final. En 1504, nada más llegar a España, supo de la muerte de la reina Isabel, su única valedora. Se estableció enfermo en Sevilla durante 1505. Fernando le recibió indiferente para decirle que el asunto de las Indias le incumbía ya a su hija y sucesora, la reina Juana la Loca. En el invierno de 1506 debió de estar muy enfermo. Pobre y solo estuvo en Valladolid, donde le sorprende la muerte en el mas absoluto olvido, en el mes de mayo. Como dijimos, un triste final para uno de los personajes más sobresalientes de la historia. El país al que dio la gloria y la base de un imperio durante tres siglos, le olvidaba de forma tan poco ortodoxa.

El primer mapa de las Indias y el nombre de América
En 1500, en el Puerto de Santa María, Juan de la Cosa elaboró el primer mapa de las Indias, de gran tamaño y precisión para su época. Estamos ante una de las primeras consecuencias culturales del descubrimiento: el inicio de la renovación de la cartografía que, cien años después, ya contaba con el mapa de proyección Mercator, inicio de la cartografía actual. Se basa su mapa en los descubrimientos de Cabot, en los de Cabral y en esos viajes anteriores españoles, los de Ojeda-Vespuccio-La Cosa-Lepe y Pinzón. Se conserva en la actualidad en el Museo Naval de Madrid.


El cartógrafo cántabro, Juan de La Cosa. Participó en los dos primeros viajes de Colón, además de haber sido espía de los Reyes Católicos en Lisboa. Realizó viajes propios al continente americano, muriendo en la costa colombiana en una emboscada de los indígenas, en 1510.

El nombre de América se debió a Américo Vespuccio. El clérigo Martín Waldseemüller, copió su nombre como el descubridor del Nuevo Continente. Se expandió rápidamente por toda Europa e hizo fortuna hasta hoy. No obstante, en España se usó durante muchos años el nombre de Las Indias.

Hemos visto un capítulo de la historia del mundo que se abrió en ese 1492, aunque, como todo fenómeno histórico, se va gestando años atrás. Las consecuencias de dicho episodio fueron tan grandes en la vida mundial, tanto a nivel particular de las gentes de ambas orillas, como a nivel de las altas esferas del poder, que, a pesar de que muchos historiadores se empeñen en decir que el fin del Medievo lo marca la caída de Constantinopla en 1453, bien puede decirse que fue la aventura colombina el inicio de la Edad Moderna, pues esta nunca hubiese nacido sin ese viaje de ese año mágico como le apodaron algunos en los fastos de aquél ya lejano año de 1992. Se abría ahora, a inicios de la segunda década del siglo XVI el nuevo capítulo de la conquista y colonización, el de los corteses y pizarros, de zumárragas y Las Casas,  de galeones y piratas… Pero eso ya... es otra historia.

lunes, 24 de octubre de 2011

COLON Y SUS CUATRO VIAJES, 1492-1504 (3ª PARTE: LA CAÍDA EN DESGRACIA DE COLÓN)


Los indios de Colón
Todos sabemos que Colón trajo varios indios en las carabelas pero, ¿qué fue de ellos?. En el tornaviaje a España Colón embarcó a 10 indios: tres en la Pinta y siete en la Niña. En el mar murió uno de la Pinta, por lo que nueve vieron el Viejo Mundo. De esos nueve, uno murió en Sevilla, en la comitiva camino de Barcelona. Otro fue bautizado y fue paje del infante don Juan, aunque murió al poco. Por tanto, siete se embarcaron en el segundo viaje colombino. De esos siete, cinco murieron en la travesía, llegando tan solo dos a su continente. Uno de ellos era de San Salvador, por lo que fue de los primeros que vieron a los europeos. Aprendió muy rápido a hablar el castellano y se casó con Cora, la hija del cacique Gurionex, viviendo largos años.


SEGUNDO VIAJE COLOMBINO
Cádiz, 25 de septiembre de 1493 / Cádiz, 11 de junio de 1495
El 25 de septiembre de 1493 zarpaba Colón desde Cádiz con 1500 hombres entre curas, soldados y profesionales. Les transportarían 14 carabelas y tres naos. Ya sabía su destino final al otro lado del Atlántico. Como siempre, tras la consabida escala final en las Canarias para el último aprovisionamiento y aguada, surcaba el Atlántico con sus corrientes favorables. Esta vez marcó un rumbo más meridional, en busca de nuevas tierras y de las anheladas cortes de China y Cipango, aún sin aparecer ni dar indicio alguno de su existencia. Esta ruta más meridional sería la usada en siglos posteriores por ser la más rápida y segura.
El día 3 de noviembre llegaba a la pequeña isla de Dominica, la primera de un nuevo archipiélago: las pequeñas Antillas. Varias de ellas fueron descubiertas los días siguientes (del 3 al 18 de noviembre): Guadalupe, Antigua, Once Mil Vírgenes, etc. Ese 18 de noviembre avistaba el actual Puerto Rico, llamado Borinquén y rebautizado como San Juan Bautista. Por fin el 27 encontraba los restos del fuerte de Navidad con sus 39 marinos aniquilados a manos de un cacique agresivo de la zona según le informaron caciques amigos del primer viaje. Tras pasar la Navidad, el día 6 de enero de 1494 fundaba La Isabela, en la costa norte de la isla de La Española. Nacía la primera población en América.
El 24 de abril zarpaba en busca de nuevas tierras y de China, a la que creía muy cercana. Durante todo el verano y el otoño exploraba la costa del sur de Cuba, las costas de Jamaica y la costa sur de la Española. Por fin, el 10 de marzo de 1495 zarpa rumbo a España, llegando a Cádiz el 11 de junio a Cádiz.
Volvía de nuevo al Viejo Mundo con el triunfo personal, con nuevas tierras descubiertas: Las pequeñas antillas y Puerto Rico, pero sin haber encontrado esa corte oriental y opulenta que visitase Marco Polo. Aún el almirante creía que su proyecto inicial desde su juventud era posible. Los Reyes Católicos le seguían protegiendo. Aún estaba en el cénit de su vida.
En su ausencia se había firmado (7-VI-1494) el Tratado de Tordesillas, por el cual, los portugueses podrían acceder a las costas brasileñas. Antes, el rey Fernando había renunciado a su autoridad en los nuevos territorios como rey de Aragón, quedando éstos como únicos de Castilla.

Lápida en la fachada del palacio burgalés de la Casa del Cordón, autorizando el tercer viaje. (Hacer clic)

TERCER VIAJE COLOMBINO
Sanlúcar de Barrameda, 30 de mayo de 1498 / Cádiz, noviembre de 1500
Tres años tardó en realizar su tercer viaje. Tras hacer la aguada en Canarias se dirigió más al sur, descubriendo el 31 de julio la isla de Trinidad. De ahí recorrió parte de la costa venezolana y confirmó que estaba en tierra firme. Descubrió también la isla Margarita. Llegó a Santo Domingo en el 31 de agosto de 1498. Ahora empezaba su caída imparable. La situación era desastrosa en la colonia y hubo de reprimir todo el año 1499 rebeliones de indios y españoles a la vez.
El 24 de agosto de 1500 llegaba Francisco de Bobadilla con órdenes de los Reyes Católicos de detenerlo. Colón y sus dos hermanos fueron llevados presos a Cádiz. Los reyes le convocaron en Granada, donde fue liberado de sus grilletes. Los monarcas le reprobaron su política en la isla y le degradaron, aunque conservó su cargo de Almirante. En España se enteró de que estaban saliendo (y saldrían) viajes a las Indias. Ya sería un mero descubridor sin el monopolio anterior. Nicolás de Ovando sería el nuevo gobernador de las Indias.
El hombre que aportó el mayor descubrimiento geográfico de la historia, con los radicales cambios que ellos supuso, el hombre triunfador en Barcelona ante los Reyes Católicos en 1493, volvía ahora, ocho años después de su gesta, con grilletes humillado, como un presunto delincuente, ninguneado y despreciado. Paradojas de la vida.


LOS SEIS VIAJES CONTEMPORÁNEOS CON COLÓN
- 1er viaje. Puerto de Santa María, 18-V-1499 / febrero de 1500.
Lo realizaron Alonso de Ojeda, Américo Vespuccio y Juan de la Cosa. Llegaron a las bocas del Orinoco, la isla Margarita y La Española. Obtuvieron un gran cargamento de perlas. La nueva tierra descubierta fue la costa Guajira de la actual Colombia.
- 2º viaje. Huelva, diciembre de 1499 / 1500.
Lo realizó Vicente Yáñez Pinzón. Exploró la costa norte del Brasil y las bocas del Amazonas. De ahí volvió a Puerto Rico y La Española. Brasil era descubierto ante que lo hiciesen los portugueses. También las bocas del Amazonas.
- 3er viaje. Palos de la Frontera, junio de 1499 / Bayona, 1500.
Lo realizó Alonso Niño. Cargó una gran cantidad de perlas.
- 4º viaje. 1499-1500.
Lo realizó Diego de Lepe.
- 5º viaje. 1500-1501.
Lo realizó Vélez de Mendoza.
- 6º viaje. Marzo de 1501 / septiembre de 1502.
Lo realizaron Rodrigo de Bastidas y Juan de la Cosa. Exploraron las costas colombiana y panameña. La nueva tierra descubierta fue la costa colombiana.

DESCUBRIMIENTOS DE INGLESES Y PORTUGUESES
Inglaterra y los dos viajes de John Cabot
John Cabot, italiano, radicado en Inglaterra, zarpó de Bristol en mayo de 1497, llegando ese verano a Terranova o a la península del Labrador. El 6 de agosto regresó a Bristol. El rey Enrique VII autorizó un nuevo viaje a Cabot en primavera de 1498. Se cree que llegó al Labrador y navegó en paralelo a la costa este de Norteamérica hasta Florida.

El Portugal de Manuel el Afortunado
Portugal seguro que lamentó el haber despreciado a Colón. Sus odiados competidores castellanos les habían hecho compartir su monopolio en la navegación interoceánica. De hecho, el temprano empuje a la firma del Tratado de Tordesillas en 1494 demuestra que la corona lusa no se resignaba a dejar las manos libres a Castilla. El rey Manuel el Afortunado empezó a autorizar viajes al oeste. Los hermanos Corte Real, Gaspar y Miguel, exploraron en dos viajes las costas también de Terranova y el Labrador entre 1500 y 1502, desapareciendo en ellos.
El 9 de marzo de 1500 zarpaba de Lisboa Pedro Álvarez Cabral rumbo a Buena Esperanza, aunque en Cabo Verde cambió el rumbo y llegaba a la actual Bahía, en Brasil, tomándola para Portugal. Luego continuó a la India sin dejar asentamiento alguno.
En mayo de 1501 zarpó de Lisboa Américo Vespuccio hacia Río Grande do Norte, desde donde siguió rumbo al sur llegando, posiblemente al río de la Plata. Al volver de ese viaje en 1502, Vespuccio supo que se trataba de un continente nuevo, diferente a Asia, la cual adivinaba muy lejana aún.

Es fácil imaginarse qué pasaría por la cabeza del Almirante, un hombre que había logrado verse como un gran explorador, y ahora, en ocho años se veía despreciado y olvidado por aquél país al que había dado tanto. ¿Qué hubiese pasado en la historia de España si no hubiese sido rechazado en la Lisboa de los Avís? ¿Y si, rechazado por ambas monarquías ibéricas hubiese sido escuchado y apoyado en la Inglaterra renacentista en pleno albor de una historia naval única? Desde luego que España sería muy diferente hoy, un país europeo sin ninguna proyección mundial más allá del mundo mediterráneo. De ahí la gran deuda de este país con Cristóbal Colón.

jueves, 20 de octubre de 2011

COLÓN Y SUS CUATRO VIAJES, 1492-1504 (2ª PARTE: AMÉRICA EN 1492)

¿AMBOS MUNDOS? O ¿UN MUNDO FRENTE A VARIOS?
Tras el descubrimiento de ese Nuevo Mundo cabe preguntarse cómo era y el porqué de su rápida conquista por los europeos y por las dos principales coronas ibéricas (Portugal y Castilla) en particular.
Entre 1492 y 1510, año este último en que empieza la conquista generalizada de las tierras descubiertas, se notan ya las primeras consecuencias del descubrimiento en Europa. El continente americano era un mosaico de pueblos y civilizaciones desconectadas entre sí. Algunos autores no hablan de choque de dos mundos, sino de un mundo, el europeo occidental y los variados mundos de aquella América. El mundo europeo occidental era uno. Los españoles, portugueses, ingleses, franceses y resto de europeos y el mundo islámico, tenían frecuentes contactos directos (guerras) e indirectos (difusión de conocimientos e inventos de todo tipo). Además, los europeos occidentales de entonces estaban unidos por el nexo religioso o de la Cristiandad romana (aún no se había producido el cisma luterano en Occidente).
Nada de esto ocurre en la América precolombina. Muchas veces se ha querido dar una visión paradisíaca de aquellos pueblos cuyas similitudes empezaron a disgregarse al ir desplazándose durante miles de años del norte al sur, desde Alaska a la Tierra del Fuego. Apenas tenían ya nada en común un esquimal de la península del Labrador con un indio de la cuenca del Amazonas. Cierto es que había tres grandes civilizaciones en un estadio histórico similar (escritura, politeísmo religioso, esclavismo) como es el caso de los aztecas, mayas e incas, así como un similar paralelismo en el lugar físico de sus asentamientos: los altiplanos andinos o mesoamericanos en contacto con los océanos tropicales de las costas peruanas o mexicanas. Unas civilizaciones que podríamos asemejar a las que existían en el Viejo Mundo en la Edad Antigua: egipcios, mesopotámicos, griegos o romanos. Sin embargo procedían de diferente tronco o civilización originaria. Desde el llamado Creciente Fértil del Próximo Oriente, uno de los lugares donde nació de forma aislada, sin contacto con los demás, el Neolítico, sus interconexiones fueron constantes hasta llegar a las civilizaciones clásicas mediterráneas: conocimientos, religión monoteísta posterior, etc.
Nada de esto sucedía en el Nuevo Mundo descubierto por Cristóbal Colón. Los dos grandes focos neolíticos de los altiplanos andinos no tuvieron nada que ver con los de los correspondientes del centro mexicano. Eran, por tanto, civilizaciones originarias diferentes.
Groso modo podemos diferenciar cuatro grandes dominios diferentes entre sí. Cuatro grandes espacios en los que, incluso en los que sí había relación, ésta era de guerras frecuentes y de guerras civiles internas. Fueron la “iberización” primero, y más tarde el republicanismo surgido de la emancipación, quienes aunaron estos vastos territorios heterogéneos hasta el surgimiento de la actual región geográfica supranacional que se llama, según los diferentes autores, Latinoamérica, Iberoamérica e Hispanoamérica.


REGIÓN MESOAMERICANA, CENTRO Y NORTE ANDINA
- Comprendería unos pueblos en el estadio histórico de la civilización ya muy antigua en el tiempo.
- Practicaban una agricultura intensiva, con importantes excedentes para comercializar y alimentar población no agrícola numerosa. El maíz es la base de esa agricultura e imprime su carácter, hablándose de “civilizaciones del maíz”. Dicho cultivo es el equivalente al trigo del Viejo Mundo.
- Gran desarrollo urbano: Cuzco, Tenochtitlán…, con buen y ordenado urbanismo, con muestras artísticas de calidad: templos piramidales, palacios, canales, etc.
- Sociedades semifeudales, esclavistas y militaristas, con un poder teológico de sus dirigentes políticos. Las rencillas internas entre sus dirigentes existían desde finales del siglo XV: rivalidad inca entre Atahualpa y Huáscar o la impopularidad de Moctezuma entre los aztecas.
- Desarrollo de la minería en general y de metales preciosos en particular: oro, plata; y de perlas y otros objetos. Su desarrollo atrajo a los españoles.
- Dominaban amplios territorios de manera directa o indirecta, con grandes poblaciones diferentes entre sí y en rebelión constante contra los dominadores. De hecho, esta rebelión continuada hizo que los españoles se percatasen de la necesidad de sembrar rivalidades para la mejor conquista: los tlaxcaltecas contra los aztecas por un lado, y los chachapoyas y huancas contra los incas por otro, allanaron las respectivas aventuras de Cortés y Pizarro.
- Los pueblos más importantes de esta región son: aztecas y mayas (Mesoamérica), junto a incas (centro de los Andes) y chibchas (norte de los Andes).

Ruinas mayas al sur de México
Pirámides de Teotihuacán al norte de Ciudad de México
Machu Pichu, santuario inca en la región de Cuzco, Perú.


Estas zonas fueron las más controladas de todo el imperio americano por los virreyes peninsulares, las más españolizadas y las más ricas para explotar. Sin embargo son las que conservan aún sus viejas lenguas y su identidad racial prehispánica: cultura quechua, aymara o nahua. Fuera de esta región el dominio español se vio disuelto ante la inmensidad natural y la variedad de climas y tribus indígenas. Empezaba la frontera o límite natural de la expansión europea (al norte), ibérica (en las selvas ecuatoriales) e hispana (en la pampas del cono sur), hasta los avances del siglo XIX, ya con a cargo de los gobiernos de las nuevas repúblicas independientes.



AMÉRICA DEL NORTE: PRIMERA FRONTERA DEL PODER EUROPEO
Los españoles, tras someter el imperio azteca, se encontraron con unos desiertos al norte, con tribus de poco interés para su dominio. Más al norte aún, unas tierras ya templadas, pero con tribus belicosas, también fueron un freno expansivo para los viajes de Vázquez de Coronado o Cabeza de Vaca por el sur de los actuales Estados Unidos. De hecho, en el noroeste mexicano, llamado Nueva Galicia en la época virreinal, hoy Jalisco, Nayarit, Sonora…, los españoles no dominaron nunca completamente a los pueblos indios (rebeliones continuas, como la guerra del Mixtón) como los chichimecas. Tampoco más allá de los Apalaches fueron tierras conquistables para ingleses y franceses.
- Estos pueblos estaban en la etapa de la barbarie protohistórica, es decir, pueblos neolíticos, de agricultores extensivos que practicaban aún la caza de caribúes y bisontes, así como la recolección en algunos casos más atrasados.
- Por tanto, eran sociedades tribales –en algunos casos de clanes-, algunas nómadas y algunas ya sedentarizadas.
- Sus religiones mágicas, basadas en fuerzas de la naturaleza, han dejado algunas muestras de arte rupestre y sus ritos imaginables.
- Los pueblos más importantes de la región son, de norte a sur: esquimales, algonquinos, iroqueses, sioux, seminolas, apaches o comanches entre otros.
 El bisonte de las grandes praderas de Norteamérica,
símbolo alimenticio de aquellas tribus

Indio sioux de Norteamérica


SELVAS TROPICALES Y ECUATORIALES: EL CARIBE, LA AMAZONÍA Y EL CHACO. LA SEGUNDA FRONTERA DEL PODER IBÉRICO
La América cálida intertropical, poblada de selvas vírgenes impenetrables, fueron un obstáculo no sólo para los españoles y portugueses, sino también para los mismos pueblos andinos o mesoamericanos. Desde muy antiguo los incas ya intentaron penetrar más allá de los Andes, pero al bajar de sus altiplanos se encontraban con las selvas hostiles por naturaleza, fracasando en sus intentos de dominar los pueblos de la selva.
Un medio físico hostil cuanto más se avanza al ecuador y mas se interna en la selva: lluvias constantes, calor sofocante, insectos, aguas estancadas y pantanosas han sido las defensas naturales de los pueblos indígenas hasta casi hoy. Sólo bandeirantes portugueses y sus correspondientes españoles se internaban para capturar esclavos indios. Antes de llegar a esas selvas ecuatoriales había una zona tropical de sabanas con estación seca y estación de lluvias torrenciales. Esta zona será la segunda frontera límite de la expansión ibérica. Hasta bien entrado el siglo XX, incluso a finales del mismo e inicios del actual, apenas habían tenido contacto importante con la civilización actual, a la que se resisten.
- Aunque conocen la agricultura, incluso la intensiva, dominan las sociedades de cazadores y recolectores. Practican las rozas itinerantes anualaes en la maleza: incendios controlados para cultivar tapioca y tubérculos.
- La sociedad es de tribus y clanes familiares.
- Ocupan una vasta extensión de espacio selvático que apenas puede mantenerles, por lo que su densidad es baja.
- Los pueblos más importantes eran los caribes (caníbales), tupi-guaraníes, jíbaros, hoy llamados suhares, shipibo-conibos, etc.



Niño yanomami de la cuenca del Amazonas 

 
Selva ecuatorial

EL CONO SUR AMERICANO, TEMPLADO Y FRÍO: LA ÚLTIMA FRONTERA ESPAÑOLA
Las zonas templadas y frías del sur continental ya estaban en la zona de influencia únicamente española. Al sur del Perú existían unos valles fértiles de climas mediterráneo y oceánico cuanto más al sur. Al sur y al esta del Río de la Plata se extendían llanuras o pampas que llegaban hasta la Patagonia y las tierra frías pre-antárticas. Más al sur de Buenos Aires o de Santiago de Chile también tuvo la expansión española su límite: unas tribus similares a las de América del norte, también frenaron desde antiguo a los incas. Los españoles Diego de Almagro y Pedro de Valdivia -como Coronado en el sur de Estados Unidos- tampoco encontraron los tesoros o las civilizaciones que habían encontrado Cortés y Pizarro. Encontraron pueblos que sólo serían sometidos muy a finales del siglo XIX por los gobiernos de Chile y Argentina.
- Pueblos organizados en tribus y clanes.
- Economía de cazadores, pescadores y recolectores con muy escasa agricultura.
- Los pueblos más importantes fueron los patagónicos, onas y, sobre todo, los mapuches o araucanos, los verdugos de Valdivia y de muchos soldados españoles.

Caupolicán, el caudillo araucano-mapuche, símbolo de la resistencia indígena

Una América pues, muy diversa en el momento de la llegada de Colón hace 519 años, y una América ya muy escasa hoy en cuanto a sus tribus y razas, en plena cristalización del mestizaje racial y cultural, con sus luces y sus sombras, proceso histórico que, como ya dijimos levantó, levanta y levantará aún, muchos ríos de tinta. Ese es el legado del descubrimiento colombino en aquél incierto viaje del 12 de octubre de 1492.
 
 

martes, 11 de octubre de 2011

COLÓN Y SUS CUATRO VIAJES, 1492-1504. (1ª PARTE: EL PRIMER VIAJE, 1492-1493)

12 DE OCTUBRE DE 2011: EN EL 519 ANIVERSARIO DEL VIAJE COLOMBINO
Al escribir esta entrada casi dos décadas después de los fastos del Quinto Centenario, tras aquél ya lejano 1992 en que parecía que se acababa el mundo, con las celebraciones añadidas de las Olimpiadas de Barcelona y la Expo de Sevilla, han pasado ya muchas cosas en España, América Latina y el Mundo.
España ha asistido a un redescubrimiento de América al conocer a sus habitantes que han llegando a nuestro país como inmigrantes, con una integración de diverso resultado. Ya forman parte de nuestro día a día cotidiano. Un movimiento de población, a mi juicio muy interesante por el encuentro de verdad entre las dos orillas, más allá de la simple historia.
En América se han ido derrumbando las dictaduras militares salvo el aislado régimen de la Cuba socialista de Fidel Castro. Otro caso es la Venezuela de Hugo Chávez, casi rozando la dictadura personal. Otros regímenes experimentan un resurgir del indigenismo: la Bolivia de Evo Morales, o los casos del Ecuador de Correa o el Perú de Ollanta Humala. En Centroamérica continúa el subdesarrollo. El caso flagrante es el cambio de protagonistas en el sangrante caso del narcotráfico: en Colombia se va normalizando la situación pero es en México donde surge con terrible fuerza esa violencia que está llegando a los límites del genocidio cotidiano. El populismo parece que sigue en escena en este Bicentenario de las guerras de emancipación del siglo XIX. Aún sigue presente la incertidumbre ante el futuro del continente y en las personas deseosas de ver su desarrollo y su lugar importante en el mundo actual.
Dos países parece que han tomado un tren esperanzador: Chile y Brasil. Argentina sigue en su situación de intentar recuperar su pasado esplendoroso de hace ya más de medio siglo. Mientras, la Norteamérica anglosajona continúa su camino diferente, aunque en fase de retirada del protagonismo mundial.
Yo, particularmente, estaba hace veinte años muy alejado de esa realidad americana del caos económico, el populismo y la dictadura. Poco a poco fui descubriendo la realidad de aquellos inmigrantes que llegaron, e incluso en 2009 pude dar el salto de orilla, tantas veces deseado como frustrado por diversos motivos. Un descubrimiento de un continente fascinante en todos sus aspectos.
La historiografía se está revisando tras décadas de convivencia de dos tendencias en ambas orillas del Atlántico: la españolista “leyenda blanca” y la antiespañolista e izquierdista “leyenda negra”. Ambas posturas felizmente en trance de superación y de asentamiento de la verdad histórica.
El tema, un año más, traerá comentarios artículos de prensa, trabajos de escolares, etc. El 23 de marzo de 2009 escribí en el blog un viejo esquema que reelaboré del que me enseñaron en la facultad allá por los primeros años 80: Las consecuencias del descubrimiento de América. Cual sería mi sorpresa ante las numerosas visitas que veo cada día en esa entrada. Estoy estudiando de forma individual la Historia de América que solo estudié de forma rápida. Mis cuatro viajes americanos: Perú, Ecuador y México han sido sumamente enriquecedores y me han dado materia prima para entradas sobre hechos mayoritariamente desconocidos en España, y muy lejos de los tópicos de la historiografía tradicional.


EL PRIMER VIAJE COLOMBINO Y SU IMPORTANCIA EN LA HISTORIA DE LA HUMANIDAD
El 12 de octubre se “descubría” el Nuevo Continente. Más bien, Colón anunciaba la existencia de una tierra ya explorada -y abandonada sin vocear al mundo sus viajes- por los europeos del norte: los escandinavos de la Edad Media. La vida cambiará por completo para aquellos hombres del siglo XVI en ambas orillas. Es la gran novedad junto a la revolución neolítica o la entrada en la historia escrita.
Desde los viajes de Marco Polo, el mundo se estaba quedando pequeño para los europeos, para sus emergentes burgueses en particular. Ya se notaban los avances en la navegación y en la península Ibérica los portugueses y los castellanos a la zaga ya iniciaron sus viajes casi un siglo antes.
COLÓN Y SU AVENTURA
Como es sabido, Colón, el enigmático navegante genovés, tras su residencia en Madeira y su matrimonio con la portuguesa Felipa Moniz de Perestrello, fue rechazado de la corte lusitana. Viudo, llega con su hijo Diego al monasterio franciscano de La Rábida, en la Baja Andalucía, cerca de Huelva, en la navidad de 1484 a 85. En el reino de Castilla no tuvo, inicialmente, un apoyo más cálido. En Alcalá de Henares, el 20 de enero de 1486, en el palacio episcopal, tuvo lugar su audiencia con los Reyes Católicos. El monasterio onubense andaluz de La Rábida fue su apoyo más decidido. Allí se fueron dando las condiciones favorables para el arriesgado y enigmático viaje a lo desconocido. Decir que se pretendía llegar a Asia por el oeste era poco menos que una locura en aquella Europa de finales del Medievo. Su conocimiento de las mareas atlánticas y su estudio de los astrónomos helenísticos le daban ánimo suficiente. Conocido es su error de medición: creía que la esfera era menor que la real, basándose en la obra de Ptolomeo, error que pudo costar la vida de aquella flotilla. En La Rábida fue apoyado por Fray Antonio de Marchena y Fray Juan Pérez.

EL MONASTERIO DE LA RÁBIDA: LA ANTESALA DE AMÉRICA
Fue fundado en 1412. Aunque la iglesia y parte del edificio que vio Colón se conservan, tiene muchas reconstrucciones tras el terremoto de Lisboa y sus destrucciones. Entre las desamortizaciones de Mendizábal (años 30 del siglo XIX) y 1922, el edificio estuvo exclaustrado hasta la restauración de la comunidad franciscana. El estilo dominante es el gótico-mudéjar y el claustro es una de sus mejores muestras estilísticas. En su interior se encuentra el sepulcro de Martín Alonso Pinzón, fallecido al poco de llegar a Palos desde Bayona. Impresionan los frescos sobre la gesta pintados por Daniel Vázquez Díaz a inicios del siglo XX. 



Exterior de La Rábida, Frescos de Vázquez Díaz,
Claustro gótico-mudájar, Estancia interior





La ya larga guerra de Granada estaba en la mente de los Reyes Católicos y apenas se atendía a una hipotética política atlántica en pleno auge. Los vecinos portugueses llevaban la delantera desde su base del cabo de San Vicente, extremo suroccidental de la península, en la población de Sagres. En el mismo campamento de Santa Fe, en las afueras de la asediada ciudad de Granada nazarita, logró la firma de las Capitulaciones de igual nombre que le darían el monopolio de las zonas que descubriese.

Por fin, tras muchos obstáculos, se iniciaba la aventura en el verano de 1492, un viaje que duró siete meses y casi dos semanas: del 3 de agosto al 15 de marzo de 1493, en que volvía Colón de nuevo al mismo puerto de salida.

Puerto de Bayona con la reproducción de la Pinta.
Lápida de los marineros que llegaron a puerto.





RESUMEN DEL VIAJE
3 de agosto. Colón zarpa del puerto de Palos (Huelva), con destino a las Canarias. En ese momento aún no estaban del todo sometidas todas las islas por Alonso de Lugo.
6 de septiembre. Tras hacer acopio de las últimas provisiones se iniciaba desde Canarias el verdadero viaje a lo desconocido. La flota la componían dos carabelas: la Pinta, al mando de Martín Alonso Pinzón y 30 marinos; y la Niña, al mando de Vicente Yáñez Pinzón, con otros 30 marinos. Por su parte, el almirante Cristóbal Colón iba en la nao Santa María, con 40 marinos y completaba la flotilla. El viaje era muy incómodo, con comida muy mala y con peligro de escorbuto. El agua se corrompía y era necesario mezclarla con vino para poder beberla. En una estera colocada en el suelo dormían los marinos.
9 de octubre. Se sucede el segundo motín a bordo por el descontento y la falta de agua. Era el momento crítico del viaje.
12 de octubre. Llegada a Guanahaní en las islas Bahamas actuales. Rodrigo de Triana dio el grito histórico al avistar tierra. Es el contacto de dos razas, la amerindia asiática con la caucasoide europea tras casi cinco siglos desde las exploraciones de los vikingos escandinavos.
14 de octubre. Vuelve a hacerse a la mar.
28 de octubre. Llega a la costa norte de la isla de Cuba.
21 de noviembre. Deserción de la Pinta.
Noviembre e inicios de diciembre. Exploración de la costa norte cubana.
5 de diciembre. Llegada a isla de La Española.
24 de diciembre. Encalla la Santa María. Al día siguiente se inicia la construcción del Fuerte de Navidad con los restos de la nao.
6 de enero. La Pinta se reencuentra con el grupo. Tras las consabidas explicaciones se decide el incierto tornaviaje. Antes se había decido también dejar un grupo de marineros en el fuerte Navidad ante la imposibilidad de poder viajar todos a España por la falta de la nao.
Enero-Febrero. Se vuelve a perder la Pinta en una tempestad en mitad del Atlántico. Se llega a las Azores, donde es recibido Colón con hostilidad por las autoridades portuguesas.
1 de marzo. Llegada de la Pinta al puerto gallego de Bayona, en Pontevedra.
3 de marzo. Llegada por fin a Lisboa. Habían transcurrido siete meses justos desde que salió de la península y ahora regresaba a ella, aunque echaba el ancla en territorio portugués, su antigua nación de residencia.
13 de marzo. Tras diez días de estancia en la capital lusa, zarpa rumbo a Palos.
15 de marzo. Casi al mismo tiempo llegaban la Pinta y la Niña, con Colón, a Palos.
30 de marzo. Tras descansar en La Rábida, parte hacia Barcelona, donde estaban los Reyes Católicos. Allí les informaría del viaje.
Monasterio de Santa Clara, en Palos, donde la acción de gracias de Colón.




LAS TIERRAS DESCUBIERTAS

Se descubrieron las actuales Islas Bahamas, además de las islas mayores de Cuba y La Española. El Caribe entraba en la historia. A su vez, las direcciones de la gran Corriente del Golfo eran ya conocidas y aplicadas a aquellas naves que dependían únicamente de los vientos y las corrientes marinas.
El impulso estaba ya dado y, la obligación de ir a rescatar a los marinos allí dejados, obligaba a Colón y al reino de Castilla a seguir explorando aquellas misteriosas tierra que se creían cercanas a Asia, a Cipango (el Japón de Marco Polo) y a la China imperial. La creencia no podía ser más ilusa, como se ocuparía de demostrar tres décadas después el también marino español, el guipuzcoano de Guetaria, Juan Sebastián Elcano al dar la primera vuelta al mundo.

Es fácil de suponer lo que pasaría por la cabeza del almirante Cristóbal Colón esos días: saberse en la élite de la navegación, de entrar en la historia junto a Marco Polo, tener la delantera sobre Portugal, en aquellos momentos la vanguardia de la navegación, saberse triufador ante unos monarcas que despuntaban como los precursores del trono de una superpotencia, y muchas cosas más como su propia autoestima personal tras tantas amaguras anteriores. Todas esas luces se mantendrían unos años, sin sospechar que más adelante vendrían las sombras: llegaría preso a España, perdería el monopolio de sus viajes, sería ninguneado y, moriría pobre y abandonado en Valladolid en mayo de 1506.

domingo, 10 de octubre de 2010

TLATELOLCO, CIUDAD DE MÉXICO (1ª PARTE): LAS DOS MATANZAS, 1521 Y 1968

En este verano de 2010, en mis paseos por la bella Ciudad de México, me costó poder llegar a la Plaza de las Tres Culturas o Plaza de Tlatelolco. Distancias larguísimas en una ciudad de 25 millones de habitantes, otros muchos lugares a visitar, lluvias torrenciales y un difícil acceso, aumentaban mis ganas de poder llegar allá. Recuerdo que a mis quince años, en un lejano mes de septiembre de 1975, el agónico régimen del dictador Franco fusilaba a varios terroristas del FRAP-GRAPO y de ETA. Las protestas internacionales arreciaban y el entonces presidente mexicano del PRI, Luis Echevarría pedía a la ONU la expulsión de España del organismo supranacional. Le respondía el diario ABC aludiendo a su responsabilidad en la "matanza" de Tlatelolco. En 1988 ante el 20º aniversario del Mayo francés y la Primavera de Praga, el ya fallecido periodista Pedro Altares decía en un debate de la radio que "cada generación tenía su Tlatelolco", en alusón a aquella matanza. Recuerdo muy confusamente aquella Olimpiada del 68 en México por las bolsas de deporte con aquél anagrama y en 1970 aquel Mundial de fútbol, el mundial de Pelé y el campeón Brasil. Ni que decir tiene que aquel México priísta no tanía relaciones diplomáticas con aquella España tardofranquista. En el 2010 supe que, además en esa plaza se cerraba una página de la historia mexicana: caía en ella la última resistencia azteca ante Hernán Cortés, rindiéndose el último tlatoani (emperador), Cuatemoc.
En esta primera entrada trataremos estos hechos como PASADO, y en una segunda el paseo arqueológico como PRESENTE.

Piedra conmemorativa de aquellos trágicos sucesos de 1968.
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TLATELOLCO/PLAZA DE LAS TRES CULTURAS, 2 DE OCTUBRE DE 1968
En julio de 1968 se produjeron graves incidentes entre estudiantes y policías que culminan en asaltos de facultades y recintos universitarios en general. La monumental puerta del monumental Colegio de San Ildefonso, a espaldas de las ruinas del Templo Mayor azteca y de la Plaza del Zócalo, fue destruida de un disparo de bazoca. Una gran manifestación de protesta recorría la gran avenida de la Reforma. Un mes después, a finales de agosto, las multitudes de estudiantes ya algunos obreros se concentraron en el Zócalo, ante el Palacio Nacional, con gritos contra el presidente, el priísta Gustavo Díaz Ordaz y su Secretario de Interior, el que sería su sucesor presidencial: Luis Echevarría Álvarez. Ese mismo día salieron los tanques del palacio contra los estudiantes.
En septiembre el ejército mexicano ocupaba el grandioso y excelente recinto de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), al sur de la capital. Todo ello en plena cuenta atrás ante la inminente inauguración de la los primeros Juegos Olímpicos en América Latina, cuando los ojos del mundo miraban a México.

El entonces presidente Gustavo Díaz Ordaz (Puebla, 1911-Ciudad de México, 1979).
En su presidencia se realizaron los Juegos Olímpicos de 1968, el Mundial de 1970, y el inicio de la construcción del Metro de la capital, verdadera solución a la movilidad de millones de personas a diario.

Luis Echevarría Álvarez (Ciudad de México, 1922)
Secretario de Interior en aquél octubre del 68. En 2005 fue encarcelado ante su presunta responsabilidad en los hechos. Por su avanzada edad y mal estado de salud fue absuelto. Fué el sucesor en la presidencia de Díaz Ordaz. Ese tiempo fue el final de la credibilidad política del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y de los herederos de la revolución de 1910.
Aún quedaba un largo cuarto de siglo del PRI en el poder con presidentes corruptos como Salinas de Gortari y otros como López Portillo, Miguel de la Madrid y Carlos Zedillo. En 2000 sería el PRI desbancado del poder por Vicente Fox.

El día 2 de octubre llegó la tragedia y el baño de sangre. La multitud se iba a disolver pacíficamente cuando un helicóptero sobrevolaba la plaza y lanzó unas bengalas que eran una señal de disparar. Miembros francotiradores del Batallón Olimpia, apostados estratégimente abrieron fuego para hacer creer a los militares y policías que eran los estudiantes los agresores. La respuesta contra la muchedumbre causó varios cientos de muertos. Aún hoy no se sabe con exactitud real el número de muertos. El día siguiente los informativos silenciaron los hechos. El mundo miraba a México y estaba pronta la llegada de los atletas, turistas y periodistas de todo el mundo.
Diez días después, el simbólico 12 de octubre, el presidente Ordaz inauguraba los Juegos. Dos años más tarde, los mundiales de 1970, los de "O`Rei Pelé" y de la selección brasileña. Aquí no ha pasado nada.

El Estadio Azteca, escenario de los mundiales mexicanos.
CUATROCIENTOS CUARENTA Y SIETE AÑOS ANTES: LA PRIMERA MATANZA DE TLATELOLCO: AGOSTO DE 1521, CUATEMOC SE RINDE A CORTÉS Y NACE EL MÉXICO ACTUAL
En agosto de 1521, tras una dura y heroica resistencia azteca -ante la falta de alimentos y la epidemia de viruela- al asedio conjunto hispano-tlaxcalteca de Tenochtitlán, Pedro de Alvarado se disponía al asalto final de una ciudad en ruinas, verdadera antítesis de la esplendorosa ciudad que vieron esos mismos españoles poco antes. Los tlatelolcas de Coyohuehuetzin y de Temilotzin, deciden que Cuatemoc, el tlatoani o emperador sucesor del fallecido Moctezuma, fuese el día 13 del mismo mes en una canoa a rendirse a Hernán Cortés. El extremeño no le asesinó aún, a pesar de suplicarle Cuatemoc que lo hiciese. Falleció más tarde tras un tormento cuando ya no era "útil" a los españoles.
Dos sucesos terribles que parecen desmentir la placidez actual de la plaza, un recinto con un excelente y bien organizado museo arqueológico abierto al aire libre con restos arqueológicos notables y que veremos en la entrada sigueinte.
Placa explicativa de la rendición de Tenochtitlán ante los españoles el 13 de agosto de 1521 y del nacimiento del México mestizo de hoy.


viernes, 1 de octubre de 2010

LA AVENTURA MEXICANA DEL GENERAL PRIM (y V): SAN JUAN DE ULÚA

La fortaleza de San Juan de Ulúa domina en el horizonte de Veracruz. En ese mismo lugar ya dijimos que desembarcaron Juan de Grijalva (1518) y Cortés (1519). Paradógicamente, también aquí tuvo lugar la última resistencia española en México (1825). Un lugar muy emblemático por tanto de la América virreinal, era ese en el que volvía una fuerza española en 1861 al mando del general Gasset y ya en 1862, del genral Prim. Primer y último lugar del dominio español en el actual México. Una historia paralela con la fortaleza limeña del Real Felipe de El Callao. De este tema trataremos en esta última entrada de esta serie. Las fotos se agrandan con un clic.


San Juan de Ulúa, frente a Veracruz.
Evolución de la fortaleza según los paneles informativos de la entrada al recinto, hoy ya museo.
Maqueta de San Juan de Ulúa en el Museo Naval de Veracruz, en el que se exponen las demás fortificaciones y baluartes a lo largo de todo el país.
La visita puede ser guiada o no, según se prefiera. En el verano de 2010 estaba en total restauración ante los eventos del centenario de la emancipación de los siguientes once años. Se recorren las murallas, los diferentes baluartes, el patio de armas del interior y los túneles o cuevas quye sirvieron de mazmorras tras su uso militar en el siglo XIX. Aquí estuvo encarcelado Benito Juárez.

Baluates defensivos exteriores de refuerzo al fuerte.

Acceso al fuerte. Torre vigía.
EL FINAL DEL VIRREINATO DE LA NUEVA ESPAÑA Y LA CONSUMACIÓN DE LA INDEPENDENCIA DE MÉXICO
Tras la capitulación del fuerte de Acapulco, la proclamación del imperio de Iturbide y el nacimiento del México independiente, el 27 de septiembre de 1821, estando la vieja metrópoli en plenas luchas entre absolutistas y liberales y acusando el paréntesis en el reinado de Fernando VII de 1820-23 (Trienio Liberal), el puerto de Veracruz aún continuaba en manos españolas. Sin embargo el general peninsular José María Dávila se vio obligado a abandonar dicha ciudad el 26 de octubre de ese año de 1821, refugiándose en San Juan de Ulúa.
CAÍDA DE SAN JUAN DE ULÚA
Un año después, el 26 de octubre de 1822, el brigadier Francisco de Leumaur reemplaza a Dávila en el mando del fuerte. El día 27 bombardeaba Veracruz, que estaba al mando del general mexicano Santa Ana. Al siguiente año, el 21 de septiembre de 1823, quedaba sitiado por tierra el recinto. Leumaur volvió a bombardear Veracruz el día 25, ocasionando una sangría. Los mexicanos comprendieron que la única forma de tomar San Juan era comprando una flota armada. La adquisición fue primero en Estados Unidos y, posteriormente, en Gran Bretaña.
El 28 de enero de 1825 José Coppinger releva a Leumaur. Éste sería el último defensor de las tropas españolas en México. Ante el estado lamentable de la guarnición asediada, una escuadra española llega desde La Habana el 11 de noviembre para intentar socorrer a los sitiados. La escuadra mexicana le sale al paso y, tras unas horas de tensa espera frente a frente, la escuadra española decide regresar a sus bases. Coppinguer y el fuerte quedaban sentenciados. El escorbuto empezaba a diezmar a la tropa española. El 22 de ese mes se decide la capitulación. Punto final al dominio español en México, trescientos seis años después del desembarco de Cortés.
Patio de Armas de la fortaleza.
JOSÉ MARÍA COPPINGER
Era un criollo que había nacido en La Habana en 1773, hijo de padre irlandés y de madre española. Tras seguir su carrera militar, llegó a ocupar varios puestos en la isla cubana antes de ser gobernador de la Florida, en la ciudad de San Agustín, entre 1817 y 1820. El año de 1825 intentó sin éxito una defensa desesperada de la plaza. Vuelto a Cuba, se retiró de la política, falleciendo en su natal Habana en 1888.

Mazmorras.

Dependencias interiores.

UNA HISTORIA PARALELA:
LA FORTALEZA DEL REAL FELIPE, EN EL PUERTO DEL CALLAO, LIMA
Casi al mismo tiempo, en el Perú, el otrora -y recién emancipado- gran virreinato del imperio español, junto al extinto de la Nueva España, en el fuerte del Real Felipe del Callao (Lima), se escribían los últimos días del dominio español en ese bastión.
El Real Felipe se erige hoy como una gran fortaleza-museo en El Callao. También se puede visitar con un guía. Tiene unas dependencias donde se explican las luchas contra los piratas y los demás episodios de la época colonial. El recorrido expone unos carros de combate capturados a los ecuatorianos en la guerra de los años cuarenta del siglo XX. Más adelante recrea episodios de la guerra del Pacífico entre Perú y Chile entre los años 70 y 80 del siglo XIX. El recinto murado se erigió entre 1747 y 1774 para mejor defensa ante ataques a lima desde el mar. Lo inauguró el célebre virrey Amat.
El general español, Ramón Rodil, ignoraba la derrota de Ayacucho y se obstinaba en la resistencia a ultranza. Llegó incluso a ejecutar a los que intentaron la rendición. El 23 de enero de 1826, dos meses después de la caída del mexicano San Juan de Ulúa, caía el peruano Real Felipe.
Ramón Rodil, había nacido en Galicia, en la aldea lucense de Santa María del Trobo, en 1789. Mientras estudiaba Derecho en Santiago de Compostela, hubo de enrolarse en el Batallón de los Literatos contra Napoleón, llamado así por estar compuesto de jóvenes estudiantes. En 1817 embarca rumbo al Perú. En 1826 vuelve a España, ingresando en el Partido Progresista de Espartero y luchando contra los carlistas. Falleció en Madrid en 1853.
CONCLUSIONES
Como puede verse en las entradas expuestas, la emancipación americana fue un largo proceso que no acabará hasta 1898, tras la guerra de España contra Estados Unidos en Cuba, Puerto Rico y Filipinas. En ese siglo XIX, en el reinado de Isabel II, la hija del rey que vió la emancipación hispanoamericana, cuarenta años después, se dieron algunas intervenciones violentas. Ya vimos la guerra del Pacífico, con el bombardeo de Lima en 1866 y ésta intervención de Prim en 1862. Ambas intervenciones se dieron en los dos grandes virreinatos (Nueva España y el Perú), cuna de los dos grandes imperios prehispánicos (aztecas y mayas), sometidos por los dos conquistadores extremeños más famosos (Pizarro y Cortés), ambos con obstinada resistencia española hasta el final casi sincrónico en dos fortalezas marítimas en dos puertos emblemáticos del extinto imperio (Coppinger en Veracruz-Ulúa, en noviembre de 1825 / Ramón Rodil en Lima-El Callao, en enero de 1826), ambas fortalezas testigo de dos presencias españolas en los años 60 del XIX: la fuerza del general Prim y la flota del almirante Méndez Núñez. Muchas similitudes se dieron, desde luego.
LA REANEXIÓN DE LA REPÚBLICA DOMINICANA A ESPAÑA (1861-1865)
No acabaron ahí las aventuras americanas la vieja metrópoli. En esos mismos años 60, en la hoy República Dominicana, volvió entre 1861 y 1865 el dominio español. A fines del siglo XVII la parte occdental de la isla de La Española, el hoy Haití, pasaba a formar parte de Francia. En 1795, tras la derrota española en su guerra contra la Convención francesa, toda la isla pasaba a manos francesas hasta 1808, en que España recuperaba su parte oriental. España mantuvo su control hasta 1821, en que se produce la invasión desde Haití. La experiencia no fue satisfactoria y los dominicanos iniciaron su guerra de independencia, que consiguen en 1844. Ante las amenzas de nuevas invasiones haitianas, se decidió la reanexión a España. Los sectores más nacionalistas se rebelaron y, tras una dura guerra de guerrillas entre 1861 y 1865, consiguen la expulsión de los españoles.
LAS RELACIONES SIGUEN
En 1898 Estados Unidos acababa con los últimos bastiones de España en América: Cuba y Puerto Rico. Cuba quedó como república independiente controlada por Estados Unidos y Puerto Rico como Estado Libre Asociado, una entidad hoy casi en el limbo, ni Estado independiente, ni Estado de la Unión.
¿Se han roto las relaciones? No. Desde la segunda mitad del siglo XIX, ya asentadas las nuevas repúblicas, los españoles volvieron a llegar al Nuevo Continente, pero como inmigrantes, especialmente en el Cono Sur del continente. En el siglo XX, la Cuba independiente siguió sus relaciones y sus lazos culturales con España, ni siquiera rotas en la época franquista. No así entre España y México que hubieron de esperar ambos países hasta la muerte del dictador Franco para volver a su reanudación.
Y, por último, desde los años 90 del pasado siglo XX hasta la actualidad, las relaciones siguen vivas con los flujos de inmigrantes latinoamericanos que residen en España y continúan ese contacto iniciado hace ya más de 500 años y que en estos años celebra su Bicentenario independiente.