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viernes, 16 de julio de 2010

LA GUERRA HISPANO-SUDAMERICANA (Y VII): FINAL DE LA GUERRA. CONCLUSIÓN

Llegamos al final de esta larga serie de entradas sobre la guerra tan innecesaria entre España y las jóvenes Repúblicas de Perú, Chile, Bolivia y Ecuador. Una guerra que no acabó tras el combate del 2 de mayo de 1866 como veremos ahora. Una guerra muy desconocida entre los españoles de aquella época y no digamos de hoy. En Perú hoy día, sin embargo, esta guerra está muy presente, y es considerada como un suceso histórico de primera categoría, junto a la guerra del Salitre contra Chile. En los libros peruanos lo exponen como una gran victoria, sin embargo en los españoles como un gran escarmiento dado. Vamos viendo en las entradas anteriores que ni tanto, ni tan calvo. En realidad una guerra que supuso una propaganda que distrajo a ambos países de sus problemas cotidianos que iban a explotar al acabar las hostilidades. Perú y los demás países hispanoamericanos se afirmaban como una lucha antiimperialista. España demostraba que aún tenía fuerza en el extranjero.

FINAL DE LAS HOSTILIDADES
El 11 de junio se reunían en Valparaíso las dos escuadras aliadas, reforzadas ahora con la prsencia de los buques peruanos Huáscar e Independencia. El almirantazgo peruano planeaba atacar las islas Filipinas, pero dimitieron 35 oficiales peruanos al darle el mando de la flota a un extranjero: Jonh Tucker. También se temía una vuelta de la flota española, que estaba anclada en Río de Janeiro, reforzada a su vez por las fragatas Concepción y Navas de Tolosa.
Ese mes de junio el embajador español en Washington exponía la posible reocupación de las islas Chincha hasta el pago de la déuda. El gobierno estadounidense respondió el día 28 d ese mes con la amenza de aplicar la Doctrina Monroe.
el 22 de agosto, la fragata española Gerona capturaba en Madeira la corbeta chilena Tornado.
Era la última acción bélica. La flota atlántica ponía rumbo a España y la del Pacífico hacía lo mismo pero, dando la vuelta al mundo, siguiendo el itinerario de Elcano, como ya se vió en la novela galdosiana.
LAS CONSECUENCIAS INMEDIATAS
Tanto las Repúblicas como la monarquía isabelina, entraban en sendas crisis económicas, tras su olvido por la necesidad guerrera.
La guerra terminaba con una multiplicación astronómica de la deuda peruana, dados los gastos de rearme como por el corte de exportaciones de guano. En poco más de diez años se llegaba a una guerra muy cruel contra su antiguo aliado chileno (Guerra del Salitre o del Pacífico).
En 1866 la monarquía española entraba en una crisis económica acelerada tras una década de gran crecimiento económico. En 1868, se destronaba a Isabel II y se entraba en el llamado Sexenio Revolucionario o Democrático (1868-1874): nada menos que una dinastía italiana (Saboya), una I República, y una dictadura personal del general Serrano, daban lugar a la Restauración de los Borbones en persona de Alfonso XII (diciembre de 1874), acabando así el conflictivo sexenio.
LOS TRATADOS DE PAZ
En 1871, con la mediación de Estados Unidos, se firmaba el armisticio. Sin embargo, hasta 1879 no se firmaría el primer tatado de paz. En París se firmaba la paz con Perú. Ese año también con Bolivia. Hasta 1883 no llegaría la paz con Chile. Con Ecuador llegaría en 1885, nada menos que diecinieve años después del combate de El Callao, y eso que Ecuador no tuvo enfrentamiento directo con España.
Por ello, hasta mediados de los años 80 del siglo XIX, es decir, sesenta años después de las guerras de emancipación, no se llegaría a la normalización de las relaciones de la vieja metrópoli con las Repúblicas hispanoamericanas. Mucho tiempo, sin duda, y eso que España aún conservaba dos islas caribeñas: Cuba y Puerto Rico. Las perdería en 1898 en una guerra desigual contra Estados Unidos, que además se embolsó las Filipinas.
ALGUNAS REFLEXIONES
En mis viajes peruanos y, tras leer algo de la historia del país andino, y mis diálogos con los colegas limeños pude comprobar varias cosas.
* Me recordaron que existió esa guerra.
* Se extrañaban de que una importantísima plaza de Madrid lleve el nombre de Callao, en memoria del combate del Dos de Mayo. (Hay otra plaza madrileña de ese nombre y que sí es crucial en la historia hispana, pues supuso el incio de la invasión napoleónica en 1808).
* Leyendo blogs y entradas en Internet, los internautas peruanos se burlan y maximizan el combate, minimizando sus bajas.
Placas en la Plaza del Dos de Mayo en Lima recordatorias del combate.
(Cedidas cordialmente por el profesor y blogger de Amautacuna de la Historia, Arturo Gómez Alarcón)



Antiguo palacete, hoy Casa de Cultura municipal en La Punta de El Callao.
Rincón de El Callao, cerca del puerto de mar y del Real Felipe.

El Callao hoy es el puerto de Lima. Administrativamente es una ciudad diferente, aunque esté unido a la capital peruana por una avenida que mide unos 12 o 13 kms hasta el centro limeño. Incluso es una provincia diferente: Provincia Constitucional de El Callao. Es un problema, pues los taxis se niegan a ir y venir normalmente Lima-El Callao. La Punta es un barrio, con animadas cevicherías y playa para pasear a la brisa del mar.
Se puede visitar en el Callao, además de la fortaleza del Real Felipe, un Museo de la Marina peruana, un submarino y un parque temático de la policía. Las calles son muy pintorescas, aunque algo conflictivas a cietas horas.
Estas fotos tiraba yo en abril de este año en la madileña Plaza de El Callao.



Cines, grandes almacenes, lujosas cafeterías, calles terciarizadas, grandes masas de transeúntes, con prisa algunos yendo al trabajo, o tranquilos turistas u ociosos varios, son el aspecto de la céntrica plaza madrileña, recientemente reformada y peatonalizada, con la reducción del ruido del congestionado tráfico del centro de Madrid. Hoy más bien es una plaza que más que recordar la guerra, es como el nombre de El Callao, como existen calles y plazas con nombres de otras ciudades peruanas: Cuzco o Lima, ambas muy impportantes en el centro financiero de Madrid, en el elegante Paseo de la Castellana.

En realidad la guerra fue unútil para ambos bandos. No creo que ninguno tuviese beneficios de ella. La propaganda y el nacionalismo son recurrentes a gobiernos con dificultades internas, siguiendo la máxima de Maquiavelo.
Las víctimas de ambos contendientes pagaron esa tensión que los dos gobiernos no quisieron arreglar y, cuando lo intentaron, se vieron desbordados: el peruano al verse derrocado por las masas pidiendo la guerra dicha guerra y, el español, tras darse cuenta de que había llegado demasiado lejos, se vió desobedecido por el almirante gallego. Ambos se salieron con la suya: los sudameriocanos creyendo que habían derrotado el imperialismo español y el almirante se explayó en Lima al no poder hacerlo en Valparaíso. En realidad, la unidad sudamericana era una ilusión, pues la guerra entre los antiguos aliados era inminente. El imperialismo norteamericano y británico siguieron manejando, indirectamente, esos países.
Hoy, en la plaza del Callao de Madrid, si preguntamos el porqué de esa plaza, seguro que nadie sabría responder. A lo sumo respondería que como un homenaje a esa ciudad sudamericana. Ignorarían esta guerra narrada.
Hoy, también, y afortunadamente, doscientos años después de los movimientos que inciaron la emancipación hispanoamericana, las relaciones entre España y casi todos los países americanos, son muy buena, con el añadido de las inmigraciones masivas en España y las visitas turísticas españolas en aquellas tierras que hacen que el conocimiento mutuo vaya avanzando poco a poco.

DEDICO ESTAS ENTRADAS A MIS BUENOS AMIGOS LIMEÑOS, ESPERANDO QUE LES HAYA SIDO DE INTERÉS.

sábado, 26 de junio de 2010

LA GUERRA HISPANO-SUDAMERICANA (lV): LOS COMBATES

Vamos a ver aquí la relación de sucesos bélicos de esta mini guerra. En posterior entrada expondremos las reflexiones pertinentes. Tras lá campaña algunos datos sobre muertos y destrucciones.
El combate de Papudo
El comandante de la escuadra chilena Williams Rebolledo, en la corbeta Esmeralda, esperó cerca de Valparaíso a la goleta española Covadonga, al mando de Luis Fery. El 26 de noviembre se avistan. Rebolledo ideó un engaño por el cual expuso la bandera británica. Cuando estaban ya muy cerca, cambió el estandarte por el chileno. La Covadonga ya no puede huir y el capitán chileno Manuel Thomson, es el encargado por Rebolledonpara tomar la nave. Trtas saber la noticia en la flota española, el almirante Pareja se sumió en una fuerte depresión y se suicida. Eran tiempos de honor romántico y suicidio fácil.
El combate de Abtao
Perú envía su flota a Chile. La flota chilena la componían las naves: Esmeralda, Maipú y la recién apresada Covadonga. La peruana era algo mejor, aunque incompleta: las naves Apurímac, Amazonas, Unión y América. Esperaban la unión de dos buques insignias adquiridos en Europa y acorazados: Huáscar e Independencia. Ambas naves no llegaron a tiempo para participar en esta guerra.
Esta flota se encuantra con las naves españolas Villa de Madrid y Blanca, mandadas por Juan Bautista Topete. La flotilla se refugia en la accidentada costa de las islas Chiloé. Las naves españolas no pueden penetrar en un medio desconocido. Deciden esperar a Méndez Núñez que llegaría con la acorazada Numancia. Intrépidamente se metió entre los arrecifes y esperó la salida de la flota sudamericana. Tras no tener respuesta y, por las nieblas y temor a encallar, deciden retirarse. En las cercanías apresaron al chileno Paquete del Maule, con similar número de prisioneros al Covadonga. Era la respuesta al engaño de Papudo.
El bombardeo de Valparaíso
En vista de no poder combatir en campo abierto, Núñez decide bloquear la costa de Chile con bombardeos de puertos. Sólo efectuó el bombardeo de Valparaíso. Núñez estaría contrariado por no poder combatir en campo abierto y no debió de serle agradable atacar una ciudad indefensa. Tras enviar un ultimátum a Chile solicitando la devolución de la Covadonga y de algunos puntos más, decidió dar tiempo para que la población evacuase la plaza y se pusiesen banderas blancas en edificios como iglesias u hospitales. Se bombardarían instalaciones de almacenes y de tipo estratégico. El fin era hacer daño sin número de víctimas. Hubo dos muertos. Muy lejos del bombardeo cobarde que se dijo en su momento.
Una flota extranjera, estadounidense, francesa y británica, fondeada en ese puerto y, deseando evitar el bombardeo, acaba retirándose ante la negativa de Méndez de suspender el castigo. El 31 de marzo las naves Villa de Madrid, Vencedora, Blanca y Resolución, bombardean la ciudad durante dos horas. La población chilena intentó linchar a los prisioneros de la Covadonga. El gobierno chileno decide la expulsión de estos para evitar hechos similares.
La folta española decide dirigirse a El Callao para buscar un enfrentamiento bélico de verdad.
La lucha de El Callao (Lima), el día 2 de mayo de 1866
Méndez Núñez se presenta en la costa limeña en abril. En la isla San Lorenzo (islote situado a unos cinco kilómetros justo enfrente del El Callao, junto a otra menor aún llamada Frontón) desembarcan para preparar la operación bélica.
La flota española la componen las naves de guerra: Numancia, Blanca, Resolución, Berenguela, Villa de Madrid, Almansa, Vencedora, además de algunas naves auxiliares de la dicha flotilla. Se disponen en tres partes, norte, sur y centro, en paralelo a las torres artilladas organizadas por José Gálvez. El viejo Real Felipe, la dieciochesca fortaleza española, testigo de vigilancia frente a piratas y último bastión de la resistencia española en enero de 1826 tras la rendición de Rodil, quedaba de nuevo como espectador de una lucha entre peruanos y españoles.

Fuerte del Real Felipe, actual museo del Ejército peruano.

Las fuerzas peruanas disponían de un sistema de torres artilladas con los temibles cañones Armstrong y Blakely. También estaban las naves Sachaca, Colón y Túmbez, pero apenas pudieron salir del puerto ante el nutrido fuego español. También se organizó una fuerza de tierra ante un hipotético desembarco. A inicios de la mañana se inició el bombardeo. Ahora Núñez tenía la ocasión de combatir en condiciones de igualdad. Los episodios anteriores le debieron dejar ansioso de esta lucha. En ese siglo de honores y tratándose de militares de marina pues se comprenderá lo que pasaría por la mente del marino gallego.
En ese momento, el gobierno español, comprendiendo la gravedad del asunto y de que había llegado muy lejos, decidió enviar un emisario vía Panamá a Perú para ordenar a Don Casto a retirarse. Al comunicar con el alférez de navío Álvarez de Toledo, que traía la orden de retirada, el gallego le respondió algo como (en palabras de Galdós): "Mañana 2 bombardeo El Callao. Usted no ha llegado todavía; llegará pasado mañana, y en cuanto me comunique la orden del Gobierno, me apresuraré a obedecerle". Como vemos el bombardeo fue obstinación de Don Casto, fue el que llevó al combate. Cuestión de honor de aquél tiempo. Una cuestión que entrañaba riesgos fuertes y grandes: desproporción de fuerzas artilladas y sin costa de avituallamiento entre Lima y ¡Filipinas! Está visto que Núñez quería entrar en la historia. Y lo consiguió.
A media mañana abrió el fuego contra las torres limeñas. Hacia las 12,30 una granada alcanzó a Núñez. Que tuvo que ser atendido y retirado al camarote.

Méndez Núñez es herido en combate
Recreación del camarote de la Numancia.
Mobiliario instalado en el Museo de Pontevedra


Hacia las 13 horas, la Blanca dispara y acierta en el polvorín de la Torre de La Merced, explotando esta. La explosión fue muy cruel por la cantidad de ilustres víctimas, al ser una torre de mando. Se calculan unos cuarenta muertos. Entre ellos falleció el ministro José Gálvez y varios oficiales, entre ellos, (y aquí lo paradógico de esta guerra) el coronel Toribio Zabala, limeño pero de origen español criollo. Lo curioso es que los Zabala se dividieron tras la guerra de la Emancipación, pues este Don Toribio optó por la nacionalidad peruana, mientras su hermano, Juan Zabala, optó por la española, siendo héroe y general de las guerras carlista y de la guerra marroquí. En estos momentos vivían ambos hermanos (el español era, precisamente, el ministro de Marina), por lo que el peruano supo de las hazañas de su hermano en España y África, además de su ministerio, y el limeño, pero español de residencia, debió quedar consternado al saber de la explosión de La Merced. Paradojas de dos países que aún hacía poco tiempo relativo de sus guerras de independencia. Pensemos en la rama de los Goyeneche, divididos entre el españolismo y la nueva república peruana.
Hacia la caída de la tarde y de la garúa limeña, a las 16 horas, con los buques españoles tocados, pero ninguno hundido, se decide dar por finalizada la operación. Según testimonios sólo la Torre de Santa Rosa respondía.
Final del combate
Como es normal, ambas partes exageraron el combate. Ambas se dieron la victoria en sus diferentes periódicos. Los peruanos adujeron que los españoles habían sido humillados y la ionvasión abortada. Los españoles adujeron que sólo querían un castigo y se dieron la victoria por haberlo conseguido.
Las informaciones periodísticas estadounidenses hablan de victoria peruana, se nota el americanismo. Las fuentes francesas se aproximan a las españolas. es normal, recordemos que esos años la Francia de Napoleón III era aliada de la España de Isabel II.
De todas formas las dos fuentes hablan de la audacia española frente a los temibles cañones peruanos y la falta de avituallamiento desde hacía varios meses.
Las víctimas del 2 de mayo
También la guerra de cifras que se discuten para minimizar o no la miniguerra del Pacífico.
A) Las víctimas peruanas
En algúna fuente peruana se llegó a aceptar la cifra de ochenta muertos. Las fuentes extranjeras hablan de entre doscientos y cuatrocientos muertos y heridos. Las estimaciones españolas hablan de los mismois números. las bajas debieron de ser algo elevadas.
B) Las víctimas españolas
Se admitió el número de 43 muertos.

Hasta aquí los acontecmientos bélicos. En una próxima entrada trataré sobre las firmas de las diferentes paces con los diferentes países beligerantes, aunque en realidad, la guerra efectiva fue solo contra Chile y Perú, sobre todo con el Perú. Ecuador y Bolivia fueron beligerantes simbólicos. También haremos algunas reflexiones finales para tratar el tema con la fuente literaria galdosiana.


lunes, 14 de junio de 2010

LA GUERRA HISPANO-SUDAMERICANA (III): EL PASO A LA GUERRA

Origen del problema que llevó a la guerra: la indemnización a España
El 2 de agosto de 1831 la joven República del Perú reconoce que tiene que pagar una indemnización al Reino de España en concepto de la Guerra de Emancipación. En 1850 se acepta pagar dicha indemnización siempre que España reconociese al Perú como país independiente. Si el gobierno de Madrid hubiese accedido a esta petición es posible que las relaciones entre ambos países y el resto de repúblicas latinaomericanas hubiesen seguido otros cauces mucho más amigables y en fechas más tempranas. Este no reconocimiento, y en esas fechas en las que se iniciaba el neo-imperialismo europeo, coincidió con la necesidad de afirmación de la conciencia nacional de esos países que llevaban entre treinta y veinticinco años independientes.
La expedición científica
El 10 de agosto de 1862 zarpaba de Cádiz una expedición científica hacia Sudamérica. El 6 de octubre anclaban en Río de Janeiro. El 6 de diciembre lo hacían en Montevideo, puerto donde se les une la nave de guerra Covadonga, mandada por Hernández Pinzón, descendiente de los míticos Pinzones colombinos. El 9 de mayo llegaban a Valparaíso. El 10 de julio atracaban en El Callao (Lima).
Pinzón era un personaje altanero y grosero, el cual no supo digerir el no ser recibido por el gobierno peruano. Zarpan a México y, de allí, regresan al Perú.
El incidente de Talambó
En 1859 América Latina estaba ya recibiendo inmigrantes europeos y de otros continentes para poder iniciar la explotación de sus inmensos territorios y riquezas naturales. Miles de europeos, tanto del norte anglosajón, como del sur mediterráneo, abandonan sus vidas míseras, víctimas de la revolución industrial, para buscar el sueño americano.
En este contexto y en ese año, el gobierno peruano autoriza a M. Salcedo, propietario de la finca de ese nombre, a contratar agricultores españoles para sus propiedades. En julio de 1859 llegan a la finca. Hubo un altercado grave que acabó con un muerto español y varios heridos. El entonces presidente Pezet promete justicia e inicia una investigación. La prensa española caldea el ambiente.
El gobierno isabelino envió a un personaje singular: Eugenio Salazar y Mazarredo, también un prepotente. En su fuero interno tenía el objetivo de anexionar las islas Chinchas (ya indicamos que ricas en guano) para cambiarlas con Gran Bretaña por el peñón de Gibraltar. Ni más ni menos el descabellado plan del personaje.
Hasta aquí la postura peruana es colaboradora aunque poniendo sus condiciones, tanto en el pago de la deuda como en la investigación del incidente de Talambó. La postura española, sin embargo, aún puede verse su actitud semi colonialista. No se había digerido la independencia como hecho consumado y sin posible vuelta atrás.
Los virajes hacia la guerra
En enero de 1864, nuevamente el gobierno peruano, como sucedió con Pinzón, se niega a reconocerle. Herido su orgullo, logró convencer a éste para que ocupase las dichas islas guaneras, sitas al sur de Lima, frente a la península de Paracas. La ocupación se llevó a cabo el 14 de abril de ese mismo año de 1864. Serían usadas las islas como moneda de cambio para el pago de la deuda y del castigo a los culpables de Talambó.
La ocuapación de esas islas, fuente de riqueza para el Perú, desató la indignación del pueblo peruano, el cual pide la guerra ya. Otros países también reaccionaron de forma indignada. Una solidaridad popular latinoamericana se desató es esa década en la que las potencias europeas y también España, tímidamente, parecía que querían entorpecer la independencia anterior. En realidad los europeos intentaban un imperialismo indirecto, en ningún caso una "reconquista". Las noticias no empujaron, de momento a los gobiernos, los cuales buscaban un arreglo pacífico.
Recordemos que la monarquía isabelina realizaba una política exterior muy activa: Marruecos, Santo Domingo, México, Guinea Ecuatorial, Vietnam. a veces en soledad, a veces en sumisión a las otras potencias, en general a la Francia del III Imperio de Napoleón. En ese contexto regresa a España Salazar y Mazarredo en julio de 1864. Azuza el ambiente al declarar que ha sido víctima de un intento de envenenamiento. En ese momento el pueblo peruano presiona al gobierno tranquilo peruano.
El gobierno isabelino envía al almirante Pareja. Como ya sabemos, limeño de nacimiento. En Chile murió su padre, en la guerra de Emancipación. Este personaje, a diferencia de San Martín en su momento, no tenía ningún lazo con América. Todo lo contrario, parece ser que iba a Latinoamérica a vengar al muerte de su padre.
La escuadra española en ese momento la componían los buques Numancia, Resolución, Almansa, Vencedora, Blanca de Castilla, Berenguela, Villa de Madrid y Covadonga. Curiosamente, la Armada española era aún importante. Tras las de Gran Bretaña o Francia, tenía gran potencia en Europa. Se estaba superando en algo las pérdidas de inicios del siglo. Los buques peruanos eran el Huáscar y el Independencia.
El caldeado ambiente aún explotó mas al firmarse frente a El Callao el llamado Tratado Vivanco-Pareja. El general peruano y el almirante español firmaron el acuerdo por el que se accedía a las peticiones españolas sin la previa devolución de las islas Chinchas. La población peruana lo consideró una humillación. Cuando parecía que las cosas iban a solucionarse, un desembarco de marineros españoles en El Callao, provocó una agresión contra los mismos, muriendo unos de ellos. El presidente Pezet accedió a indemnizar a la viuda.
Al poco, los acontecimientos se precipitan: un golpe de estado surge en Arequipa, con el que Pezet cayó del poder. El nuevo gobierno no acepta el tratado y se vuelve a la tensión. En Chile sucedió algo similar: el pueblo rebasa la quietud gubernamental. También cayó dicho gobierno chileno. Un sentimiento de solidaridad popular interamericano recorre algunas repúblicas.
El 24 de septiembre de 1865 Chile declaró la guerra a España. El 13 de diciembre lo hacía Perú. Las cosas se complican al recibirse las declaraciones de guerra de Ecuador y Bolivia el 14 de enero de 1866.
Se iniciaba una guerra estéril e inútil sin beneficios para ninguna de las partes beligerantes. La guerra duraría hasta 1871 y 1885, según se firmase la paz con las cuatro repúblicas.

sábado, 29 de mayo de 2010

LA GUERRA HISPANO-SUDAMERICANA (II): PERSONAJES PRINCIPALES

Analizamos en esta segunda entrada de la guerra hispano-sudamericana de 1866 a ocho protagonistas de la contienda. Al ver sus biografías citaremos algunos acontecimientos que ya los veremos y explicaremos en la tercera, en que veremos el desarrollo militar. Algunos de estos acontecimientos se exponen en negrita y cursiva. De momento nos acercamos a esas ocho personas, sus trayectorias vitales y políticas. Cuatro personajes peruanos y cuatro españoles. Tres presidentes peruanos, una reina española, un ministro peruano, un presidente de gobierno español y dos marinos tambien españoles. Entre ellos dos víctimas.
Juan Antonio Pezet.
Juan Antonio Pezet Rodríguez
Lima, 1809-Chorrillos, 1879.
Un presidente apaciguador
Nieto de un francés establecido en la Lima colonial de mediados del siglo XVIII, e hijo de un héroe de la independencia. Se alistó en el ejército de San Martín desde 1821. estuvo en las batallas de Junín y Ayacucho. Luchó posteriormente en la guerra contra la confederación peruano-boliviana.
En 1863 es presidente del país. Ese año se inició la escalada de incidentes que llevaron a la guerra, pues en agosto se dió el incidente de Talambó. En abril de 1864 se produce la ocupación de las islas Chinchas. En febrero de 1865 se firma el tratado Vivanco-Pareja. Finalmente en abril es expulsado ante la rebelión arequipeña de Ignacio Prado.
Pedro Díez-Canseco.
Pedro Díez-Canseco Corbacho
Arequipa, 1815-Chorrillos, 1893.
Presidente interino
Nacido en una familia criolla altoburguesa de origen español. Tuvo entre sus descendientes ilustres a su bisnieto Fernando Belaúnde Terry, presidente peruano a finales del siglo XX. En 1863 ya fue presidente interino antes de Pezet. En octubre de 1865 ataca Lima y la asalta por la Puerta de Guadalupe (actual Paseo de la República). En noviembre asaltó el palacio presidencial tras un duro combate. Al no ser beligerante abiertamente contra España, la presión popular logró deponerle y situar a Prado en la presidencia. En 1868 volvió a ser presidente unos meses.
Mariano Ignacio Prado.

Mariano Ignacio Prado Ochoa
Huánuco, 1826-París, 1901.
El presidente de la guerra
Expulsado del ejército por sus críticas políticas, llegó a ser diputado por su provincia y luego prefecto de Arequipa en 1858. Se sublevó en Arequipa contra el tratado Vivanco-Pareja el 28 de febrero de 1865. El dos de mayo de 1866 era el opresidente de la nación. En 1868 dimitió. Volvió a la presidencia en 1876 y tuvo que hacer frente a otra guerra: la chileno-peruano-boliviana. En pleno desarrollo de la guerra viajó a París a comprar material de guerra para el maltrecho ejército peruano ante un Chile mucho más poderoso. Nicolás Piérola le derroca en la ausencia. Tres de sus hijos murieron en la guerra contra Chile.
José Gálvez
José Gálvez Egúsquiza
Cajamarca, 1818-El Callao, 1866.
La víctima ilústre del Perú
Destacó como filósofo y psicólogo. En 1855 es rector del célebre Convictorio de San Carlos, donde realizó reformas educativas importantes. También llegó a ser decano del Colegio de Abogados de Lima. En 1865 es secretario de guerra. En ese puesto organizó las defensas ante el ataque español. Una bomba española destruyó la Torre de La Merced, el día del combate del dos de mayo de 1866.
Isabel II
Isabel II de Borbón
Madrid, 1830-París, 1905.
La reina castiza y fuera de épocaReina mediocre y tan impopular como su padre Fernando VII. Manejada por una camarilla corrupta. Tuvo una educación cultural deficiente y una vida personal de desgracias: boda con un homosexual, expulsión de España con 38 años en 1868, muerte temprana de su hijo, el rey Alfonso XII, y muerte en el exilio parisino. hasta los trece años fue regentada en su minoría de edad: 1833 a 1844. Entre 1844 y 1868 se dió su reinado efectivo. A pesar de todo fue un reinado con gran auge económico y en el que desmonta el Antiguo Régimen y se asientan las bases del desarrollo industrial. Desde 1866 se quiebra ese desarrollo y se descompone su reinado, cayendo en 1868.
La política exterior intentó acompasarse al imperialismo de esos años que se daba en la Europa burguesa e industrial: guerra en Marruecos, entrada en Guinea Ecuatorial, recuperación de Santo Domingo, expedición al Vietnam, expedición al México de Juárez y, finalmente la guerra del Perú y Chile. Una pol´ñitica exterior engañosa pues estaba muy supeditada a la Francia de Napoleón III.
José Manuel Pareja
José Manuel Pareja y Setién
Lima, 1813-Valparaíso, 1865.
El marino fracasado y la ilustre víctima españolaNació en la Lima colonial al ser hijo de un militar español allá destinado. Ya en España, ingresó en 1827 como guardiamarina en Cádiz. A bordo del buque escuela de la Armada española recorrió el mundo. Sus acciones bélicas se iniciaron en la Primera Guerra Carlista atacando los puertos cantábricos: Irún, Fuenterrabía, Zarauz, Deva, Ondárroa y Santoña. En 1843 bombardeó Cádiz en su lucha contra Espartero. Más tarde fue destinado a La Habana.
En 1864 es ministro de marina y ese mismo año sucede a Pinzón en sus negociaciones con Perú. Ocupa el mando de la fragata Villa de Madrid. Firmó el tratado Vivanco-Pareja en enero de 1865 en dicho buque frente a las costas de El Callao. El 26 de noviembre de dicho año se produjo la pérdida de la goleta Covadonga, lo cual le sumió en una depresión que le llevó al suicidio.
Leopoldo O´Donnell
Leopoldo O´Donnell
Santa Cruz de Tenerife, 1809-Biarriz, 1867.

El emprendedor de aventuras coloniales
De origen irlandés, en la I Guerra Carlista tuvo su fama: la terminó como teniente general. Sin embargo, su relación con Espartero no fue buena, por lo que hubo de exiliarse en 1840 en Francia. En 1841 participó en la intentona fracasada de golpe protagonizada por Diego de León. Por fin volvió a España en 1844 ante el triunfo de los moderados y la expulsión de Espartero. Militar "veleta" pues tan pronto se iba con los moderados como con los progresistas a través de su partido "árbitro": la Unioón Liberal. Entre 1858 y 1863 es su gran época de presidente del Gobierno, con el auge económico y la política exterior expansiva. Tras el paréntesis de Narváez, vuelve al poder en 1865 y debe hacer frente a la guerra. Un mes después del bombardeo cayó en desgracia ante la reina y se exilia a Francia, donde muere al año siguiente.
Méndez Núñez
Casto Méndez Núñez
Vigo, 1824-Pontevedra, 1869
El obstinado y romántico vencedor
Muy joven ingresa en la Armada en El Ferrol. En 1842 desembarcó en la isla ecuatoguineana de Fernando Poo. Intervino en Roma en defensa del Papa ante un motín contra Pío IX. Sirvió en La Habana contra el contrabando y la piratería residual. En 1855 es funcionario eficiente en el Ministerio de Marina. Por su valía fue destinado a Filipinas a defender sus costas ante piratas chinos, persiguiéndoles hastas sus reductos. En 1862 rescató a una tropa española en Santo Domingo.
En 1864, ante la crisis sudamericana, recibe el mando de la Numancia, la gran nave adquirida a Francia. En el Pacífico acorraló a la flota chilena en Abtao, bombardeó Valparaíso y, en El Callao, bombardeó sus torres artilladas sin perder ninguna nave. En 1867 rechazó el ascenso a teniente general que le propuso la reina. Al fallecer, tras ser enterrado en su tierra gallega, en 1883 pasó al Panteón de Marinos Ilustres de San Fernando.

Eusebio Salazar y Mazarredo

Eusebio Salazar y Mazarredo
Castro Urdiales, 1827-Madrid, 1871

Un diplomático imprudente y poco "diplomático"
Hijo de oficial de la Armada hizo su carrera diplomática. Con apenas 20 años, en 1847, era agregado en la embajada española de Lisboa. Más tarde fue sucesivamente destinado a Nápoles, Costa Rica y Nicaragua. Vuelto a España fue elegido diputado por Laredo en 1857, deshaciendo casi todas las reformas del Bienio Progresista. Buscó reforzar el ejército para recuperar el puesto de España en el mundo.
Volvió a la carrera diplomática en 1863 con destinos sucesivos en Estados Unidos, Bolivia y Perú. Apoyó la ocupación por la flota del almirante Pinzón de las islas Chincha, las islas guaneras del Perú. Salazar y Mazarredo tuvo un atentado en junio de 1864, lo que le hizo huir del país.
Vuelto a España colaboró con el diario conservador La Época. Tras la revolución de 1868 apoyó la candidatura de Fernando de Coburgo al trono español. En su libro La cuestión dinástica defendía la recuperación de Gibraltar por medios pacíficos y la Unión Ibérica entre España y Portugal.
Falleció en su casa de la calle Hortaleza de Madrid, el 19 de febrero de 1871.

domingo, 16 de mayo de 2010

LA GUERRA HISPANO-SUDAMERICANA (I): INTRODUCCIÓN

El día 2 de mayo de 1866 una flota española bombardeaba las torres artilladas de El Callao. La fortaleza dieciochesca del Real Felipe volvía a ser testigo de un enfrentamiento entre españoles y peruanos. Cuarenta años años después, dos españoles, gallegos ambos, mandaban las fuerzas españolas. Dos luchas enconadas. En enero de 1826 se rendía dicha fortaleza defendida por el lucense Rodil, tras un largo y penoso asedio, poniendo punto y final a trescientos años de virreinato español. Tras esa rendición, cuarenta años y poco más de tres meses después, en el mismo lugar, el pontevedrés Casto Méndez Núñez, tenía otro enfrentamiento con Perú. Rodil en servicio al rey Fernando VII, y Núñez sirviendo a la hija de aquél rey: Isabel II.
En viajes a Perú descubrí con detalles una guerra que apenas tiene interés en la historiografía española. Esa guerra la conocía por detalles mínimos. Una céntrica y concurrida plaza madrileña lleva el nombre de Callao, en relación a esa guerra. Miles de transeúntes diarios pasan por ese lugar sin saber la mayoría de ellos el porqué de ese nombre. A lo sumo sabrán que es el nombre de un puerto peruano cercano a Lima. Los libros de historia españoles lo toman como una demostración de fuerza ante el Perú. De igual modo, los peruanos toman esa guerra como una victoria aplastante frente a los españoles y se extrañan que esa gran plaza madrileña lleve ese nombre.
En una serie de cinco entradas intentaré exponer esta guerra inútil, fruto de aquél tiempo de honores románticos y de incomprensiones mútuas. La última analizará una novela del tema desde el punto de vista de los protagonistas españoles: el episodio nacional galdosiano La vuelta al mundo en la Numancia.
Cuadro de la batalla de El Callao.
El Perú a mediados del siglo XIX.
Tras el fracaso de la confederación peruano-boliviana en 1839 con la derrota de Santa Cruz, nacía la República de Perú. Tras unos años de marasmo económico como consecuencia de unas duras guerras de independencia, a mediados del siglo había empezado cierta normalidad socio-política. Era una economía dependiente del capital británico como el resto de las jóvenes repúblicas iberoamericanas recién emancipadas.
La riqueza del guano como fertilizante agrario para el mercado internacional, la tenía el Perú en las islas Chinchas, al sur de Lima. Los ingresos fueron fabulosos tras la firma del contrato en 1849 con la británica Casa Gibbs. Como economía dependiente, estas riquezas no tuvieron influencia en las clases populares. La oligarquía criolla era la beneficiaria. El ambiente popular era aún de resaca por la independencia y de cierta animadversión hacia la vieja metrópoli. Los medios oficiales no tanto, y buscaban un arreglo con el gobierno de Madrid.
Quedaba pendiente el pago de la indemnización reconocida a España por los costes de las guerras emancipadoras. Los gobiernos estaban decididos a su pago a cambio de algo que España no accedía: el reconocimiento formal de la independencia peruana.
En 1863 acabó el mandato del presidente Ramón Castilla. Las elecciones las ganó el militar San Román, aunque será su vicepresidente Pezet el que subiría al poder. El 14 de abril de 1864 una flota española ocupaba las islas Chincha como represalia ante la falta del pago de las indemnizaciones. Se calentaba el ambiente guerrero.
España a mediados del siglo XIX.
Tras la muerte de Fernando VII en 1833, el país se sumía en una cruel guerra civil dinástica (Guerra Carlista) entre 1833 y 1839. Como las repúblicas americanas también se debatía entre pronunciamientos militares. Las destrucciones de las guerras contra Francia aún seguían sin resolverse. Hacia los años cuarenta el país lograba ir sentando las bases de la modernización económica, aunque también era un país dependiente y controlado por los capitales franco-británicos. A nivel político la reina Isabel II logra asegurar el trono.
Contrariamente al movimiento popular iberoamericano que buscaba el reconocimiento de su independencia, los gobiernos españoles aún se resistían a esos reconocimientos. Desde 1856 los liberales moderados dominan el poder. El general O´Donnell lograba gobernar un país con cierta bonanza económica durante diez años (1856-1866). Asegurada la estabilidad por esa coyuntura favorable, tuvo una politica exterior agresiva. En realidad lo que buscaba desesperadamente era una demostración de que el país aún estaba ahí, en unos años en que se gestaba la época del gran imperialismo europeo del último cuarto del siglo XIX.
Como país dependiente de Gran Bretaña económicamente, la Francia de Napoleón III le influenciaba políticamente. Como emulador del vecino del norte, el gobeirno español tuvo aventuras militares en Indochina, Marruecos, México y Santo Domingo, aventuras muy mal vistas en América.
En 1863 acaba el período de gobierno de O´Donnell. Una camarilla de ministros corruptos e incompetentes gobernaba con la reina Isabel. Sube a la presidencia del gobierno el también militar Narváez, el llamado "Espadón de Loja", hombre duro y muy autoritario. En su período de gobierno se dió la dura represión de motines agrarios y de cualquier oposición a su persona. También se produjo la ocupación de las islas Chinchas. Un año después reprimía duramente una manifestación estudiantil en Madrid con nueve muertos y unos cien heridos, en la tristemente célebre Noche de San Daniel (10-V-1865). En plena escalada de tensión bélica, vuelve al poder O´Donnell, que gestionará esta guerra.
Entre 1864 y 1866 una serie de incidentes y de incomprensiones mútuas llevaron a esta triste miniguerra que retrasará casi veinte años la definitiva reconciliación de España con sus ex colonias, a pesar de que esos años aún conservaba en el continente americano Cuba y Puerto Rico, cuyas emancipaciones siguieron un rumbo diferente al modelo continental.

lunes, 6 de julio de 2009

TOPÓNIMOS ESPAÑOLES EN EL PERÚ (ll)

DOS EJEMPLOS: JAÉN Y SALAMANCA
Aviso preliminar: si alguien de Perú lee esta entrada y ve algún error, no dude en hacérmelo saber, pues es difícil no errar entre tantos topónimos y tantas entradas de Google y de verlas en un mapa aún siendo detallado y de escala grande. Saludos a todos por anticipado.
JAÉN DE BRACAMOROS (CAJAMARCA-PERÚ)
Al norte del departamento de Cajamarca se encuentra Jaén de Bracamoros. Desde los años 30 del siglo XVI ya penetraron los españoles en la zona, al mando de Juan Porcel de Castilla, nacido en la gaditana Jerez de la Frontera, Andalucía, España. Bautizó el lugar como Nueva Jerez de la Frontera. En 1549, el jienense Diego Palomino, la rebautiza con el nombre de su ciudad, Jaén, con el añadido de Bracamoros, tribu india del lugar. Se ubicaba en la confluencia de los ríos Chinchipe y Marañón. En 1805 se trasladó más al suroeste, lugar actual de emplazamiento. En 1821 fue el primer lugar del Perú en proclamar la independencia de la Audiencia de Quito y de la monarquía española.
Plaza de Armas de Jaén. A la derecha la iglesia principal, de nueva construcción.
Fiesta callejera en Jaén. Obsérvese el colorido de los trajes regionales típicos.

Panorámica de Jaén.

JAÉN (ANDALUCÍA, ESPAÑA)
Al sur de sierra Morena, y al Noreste de la vieja y musulmana Al Ándalus, hoy Andalucía, se encuentra Jaén. Ciudad de traza musulmana, hoy ciudad pintoresca y turística.
Catedral renacentista de Jaén.

Calle típica del viejo Jaén.

SALAMANCA (DEPARTAMENTO DE AREQUIPA, PERÚ)
Si el caso de Jaén sí es herencia española, en este caso no. La Salamanca peruana no desciende de la española y castellana. Salamanca de Perú se deriva de Sara Manka, en quechua: olla de maíz. Ya existía antes de los españoles y en la época del virreinato castellanizó su topónimo. Se ubica al noroeste del departamento de Arequipa. Su entorno debe de ser espectacular, entre profundos valles y entre los Andes imponentes, cerca de los cañones del Cotahuasi y del Colca, según veo en Google Earth. Su valle intrincado está excavado por el río Arma, afluente del Ocoña, que desagua en el Pacífico. Muy cerca están los nevados del Solimana y del Coropuna, ambos superando los 6000 metros de altitud, lo que es una muestra sobrada de su espectacularidad, con sus cumbres blancas de nieve. Tiene buenos vídeos en You Tube.
Plaza de Armas de Salamanca

SALAMANCA (CASTILLA Y LEÓN, ESPAÑA)
Recomiendo leer las cuatro entradas anteriores sobre Salamanca, los días 1, 6 y 7 de junio.
Es la vieja Helmántica romana. Patrimonio de la Humanidad. En la Edad Media se fundó su Universidad, la decana de España, donde se educaron varios escritores de la llamada Edad de Oro de la cultura española. En los siglos XVI y XVII vivió su etapa de apogeo. Es la ciudad de los artes reacentista y barroco. El ambiente universitario se palpa hoy por sus calles como en aquellos siglos de la Edad Moderna.
Plaza Mayor y el Ayuntamiento (al que yo señalo) al fondo.

Casa de las Conchas.

Patio de las Escuelas: Fachada de la Universidad y estatua de Fray Luis de León.

domingo, 5 de julio de 2009

TOPÓNIMOS ESPAÑOLES EN EL PERÚ (l)

El blogger limeño Arturo Gómez Alarcón me sugirió que realizase una entrada sobre los topónimos peruanos con su correspondiente en España, pues le gustaron tres entradas mías anteriores (20, 21 y 22 de mayo) sobre tres Riojas: española, peruana y argentina. Tras un tiempo de buscar y buscar , pude comprarme un mapa de escala muy grande del Perú y, casi escudriñando rincón por rincón, nombre por nombre, y aumentando mis dioptrías de miope, pude encontrar una lista muy amplia. Algunos topónimos son repetidos, otros son de santos universales o sustantivos comunes que no creo que tengan relación con España. Por supuesto algunos son hispanos plenamente. Al ser algunos nombres de aldeas perdidas por el Perú profundo, por la selva o por los altiplanos andinos, es posible que no encuentre apenas información de ellos en Internet.
Expongo a continuación una lista que iré poco a poco, sin prisa, pero si pausa (acabo de iniciar las vacaciones y estoy cansado y ocupado en fiestas divertidas) investigando y publicando sobre cada uno de ellos y su homónimo español. Espero guste a los que lo leyeren y, sobre todo a Arturo Gómez, al darme la idea.

Topónimos españoles en Perú: (primero el peruano y luego el español):

1. La Unión. Hay tres repetidos. ¿Se refiere a una unión en general o a la homónima murciana?
2. San Fernando. También hay tres. ¿Se refiere a la localidad gaditana? En cualquier caso se refiere al rey castellano, conquistador del valle del Guadalquivir.
3. Santa María de Nieva. Localidad segoviana, Castilla y León.
4. Frías. Localidad burgalesa, Castilla y León.
5. Jaén. Ciudad andaluza. Tiene su homónima en árabe en Marruecos norte, muy cerca de territorio español y fundad por moriscos españoles: Xáuen o Chefchaouen.
6. Salas. Localidad asturiana.
7. Península de Illescas. Localidad toledana (Castilla La Mancha).
8. Granada. Capital andaluza.
9. Rioja y Nueva Rioja. Hay hasta cuatro localidades con este nombre en el Perú. Es una Comunidad Autónoma my célebre por su vino y gastronomía. Hay otra en Argentina.
10. Trujillo. Localidad extremeña de Cáceres. Cuna de varios conquistadores. Hay otra en Yucatán (México). Creo que hay alguna más por América.
11. Cuenca. Capital en Castilla La Mancha. Tiene su homónima en Ecuador.
12. Ocaña. Localidad toledana, Castilla-La Mancha.
13. Laredo. Localidad de Cantabria. Hay otras dos: una en México y enfrente de ella, en la otra orilla del río Grande, en territorio de USA.
14. Salamanca. Capital con la más antigua Universidad española (siglo XIII). Castilla y León.
15. Guadalupe. Monasterio y ciudad de la Vírgen, patrona de América.
16. Monzón. Localidad de Huesca, Aragón.
17. Orellana. ¿En honor del conquistador? o ¿de la localidad pacense (Badajoz-Extremadura)?
18. Requena. Localidad valenciana.
19. Puerto España. Sin comentarios. Es también la capital del Estado caribeño de Granada.
20. Iberia. Nombre prerromano de las actuales España y Portugal.
21. Barcelona. Universal y celebérrima capital de Cataluña/Catalunya. También en Venezuela.
22. San Clemente. Localidad conquense, Castilla-La Mancha.
23. Oyón. Localidad de la Rioja alavesa, País Vasco-Euskadi.
24. Talavera. Ciudad toledana, Castilla-La Mancha.
25. Orduña. uerto de montaña en Vizcaya, País Vasco-Euskadi.
26. Candamo. Asturias, cueva prehistórica de arte rupestre.
27. Montalvo. Localidad de Jaén, Andalucía.
28. Vizcallahoco. Provincia vasca: Vizcaya, con "Y", en euskera: Bizcaia.
29. Península del Ferrol. Ciudad y península gallega. Sorprende su similitud entre ambas penínsulas.
30. Monterrey. Lugar de Orense, en Galicia. También México.
31. San Vicente de Cañete. Localidad de Cuenca. Castilla La Mancha.
32. Córdova. ¿Algún personaje o a la capital andaluza de los califas Omeyas: Córdoba, con "B"?
33. Santiago. ¿Dedicado al apóstol o a la capital de Galicia? También capital de Chile.
34. Oropesa. ¿Peso del oro? Localidad de Toledo. Castilla La Mancha.
35. Olleros. Localidades de Zamora y León, en Castilla y León.
36. Quero. Pueblo de Toledo, en Castilla La Mancha,