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sábado, 5 de noviembre de 2011

UN PASEO POR EL MADRID DE CARLOS II A TRAVÉS DE OCHO EDIFICIOS Y TRES ARTISTAS (2ª PARTE Y FINAL)

Entrada como respuesta a la solicitud del bloger Carolus Rex como homenaje colectivo al rey Carlos II en su aniversario natal.

LAS IMÁGENES COMO COMPLEMENTO AL TEXTO
Tras la entrada del paseo no he podido resistir la tentación de publicar las fotos que saqué la noche del 31 de octubre y la mañana del 1 de noviembre. Exponer todas daría mucho espacio y dejaría el texto muy secundario. Ahora domina la imagen frente al texto. Espero que siga gustando esta entrada. Recomiendo el pasear al atardecer y en las primeras horas de la noche, sobre todo en otoño. Es una delicia hacerlo por este barrio o el de Latina o el de Huertas, entre otros. Muchas ciudades y sus rincones ganan bastante tanto en el día como en la noche: Cáceres, rincones de Salamanca, de Toledo, etc.

HACER CLIC EN LAS FOTOS

LA PLAZA DE LA VILLA
Como dijimos, siempre fue la plaza del poder municipal. Al sur vemos la Casa de Cisneros, al este, la Torre de los Lujanes y, al norte, la casa edificada en el siglo XIX en el solar donde estuvo la iglesia de San Salvador, sede del Concejo matritense hasta la construcción de la Casa de la Villa. En el centro de la plaza, la estatua del gran marino del siglo XVI, Pardo Bazán.

Plaza de la Villa. Mirada al lado sur: la Casa de Cisneros.

Escudo en la fachada de la Casa de la Villa


Torre de los Lujanes

A la derecha, el edificio sobre el solar de San Salvador


Recreación que hago (muy regular, por cierto, y con mal pulso) de las torres esquineras del Palacio de los Consejos o del duque de Uceda.


Fachada barroca del Hospital de la VOT. Obsérvese el dominio de la línea curva, tan barroca, con fachadas cóncavas y convexas, frontones partidos, etc. Compárese con  el barroco austero anterior.

Hospital contiguo a la iglesia de la VOT

Escudo en la fachada.

Elementos vistos en la anterior entrada. Esta es una portada típica del barroco escurialense. Las Trinitarias.


Las Trinitarias con las casas adosadas.

Convento de las Trinitarias, calle abajo. Al fondo la iglesia antes vista.


Lápida cervantina en las Trinitarias.


LA CALLE DE ALCALÁ EN EL ENTORNO DE LAS CALATRAVAS
Si viésemos la calle de Alcalá en el plano de Texeira, nos sorprenderíamos de ver que el callejero, a la altura de las Calatravas, apenas ha cambiado. Sin embargo, las edificaciones que la rodean han transformado por completo el entorno estético. La iglesia ha quedado asediada en un entorno de estética de modernidad propia de la primera mitad del siglo XX. Véase la boca del Metro de Sevilla y el rascacielos que ocupa el solar del antiguo convento. No obstante, las edificaciones que se ven desde el convento también son significativas: sedes bancarias. Como ya dijimos, al general Prim, en 1870, le debemos los madrileños poder disfrutar de esta belleza artística.

Entorno moderno que empequeñece a las Calatravas.

Antígua sede de BANESTO en la calle de Alcalá esquina a la de Sevilla. Véanse los elefantes entre el piso bajo y el primero.


Antigua sede del BBVA. También enfrente de las calatravas. Obsérvense los aurigas del tejado.


Detalle del auriga.


Cúpula encamonada sobre el tambor.
Es como un pulso entre la cúpula y el rascacielos, el cual no la ha eclipsado.


Detalles del frontón


Detalles de la cornisa


Esgrafiado y color rojizo tras la restauración de 1888.


Mal estado de los frescos de la fachada


Y, para terminar, la espléndida torre de Montserrat, preludio de un barroco dieciochesco y del genio de Pedro de Ribera, el arquitecto municipal del Madrid de Felipe V, autor del puente de Toledo sobre el Manzanares. Su chapitel bulboso nos indica muy a las claras  el triunfo definitivo de la curva sobre la línea recta.

jueves, 3 de noviembre de 2011

UN PASEO POR EL MADRID DE CARLOS II A TRAVÉS DE OCHO EDIFICIOS Y TRES ARTISTAS (1ª PARTE))

Entrada en atención al bloger Carolus Rex y a su petición de entradas monográficas en el aniversario del último rey de los Austrias.

UN PASEO POR EL MADRID DE CARLOS II
A TRAVÉS DE OCHO EDIFICIOS Y TRES ARTISTAS

El algo más del tercio final del siglo XVII que ocupó el reinado de Carlos II (1665-1700), dejó su importante huella en la Villa y Corte de Madrid. Vamos a describir un paseo circular por el actual Distrito Centro o casco histórico de la ciudad. Lo vamos a dividir en tres etapas que se pueden hacer en una mañana o una tarde de tranquilo caminar. En cada paseo vamos a ver edificios y calles de diferentes épocas de la historia matritense. Los citaremos muy de pasada, pues la extensión desbordaría esta breve reseña sobre el reinado de Carlos II. Por ello hemos seleccionado ocho edificios realizados casi en su totalidad entre esos años finiseculares. Los paseos se inician en la Plaza de la Villa y siguen en dirección contraria del reloj hasta la Plaza de las Comendadoras. Desde la última plaza se puede cerrar el círculo por donde se inició (si se ha iniciado desde otro punto) o, por el contario, dar por acabado el paseo.

Mapa del cartógrafo portugués Pedro de Teixeira, 1656.

LA ARQUITECTURA DEL BARROCO MADRILEÑO EN EL SIGLO XVII
La arquitectura del segundo gran estilo de la Edad Moderna es la gran desconocida y la gran despreciada, acusada de excesiva ornamentación, de ser la base propagandística de la Contrarreforma religiosa, de ser el arte decadente frente al arte del espíritu humanista del Renacimiento, etc. En el Madrid del reinado de Carlos II se puede apreciar un nexo de unión de la evolución del estilo.
Una primera etapa evolutiva se distingue en los años 60 del siglo, acabando el reinado de Felipe IV. Aún se notan en la ciudad los influjos últimos del estilo neo-herreriano del arquitecto Juan Gómez de Mora, discípulo aventajado del ya lejano en el tiempo, Juan de Herrera. Esta estética rígida, geométrica y sin apenas decoración, pertenece al arte barroco, no tanto ya por su escasa decoración como por ser el preferido en el reinado de Felipe III, más acorde con la religiosidad de la Contrarreforma. La Casa de la Villa, iniciada bajo Felipe IV, se acaba en el reinado de Carlos II y tiene aún esa impronta neo-herreriana. Sus edificios palaciegos o religiosos se caracterizan, grosso modo, por:
- Escasez de decoración: sus simples muros de ladrillo rojo, material pobre, se realzan en piedra como disimulo, pero solo en los cimientos y esquinas. La decoración se completa con escudos, hornacinas con santo y cajas de mampostería vista, tan típicas de la arquitectura del centro español, incluso en la arquitectura popular.
- Clasicismo como telón de fondo: al no haber concesiones a la decoración excesiva, el geometrismo escurialense se siente en sus frontones triangulares, que coronan la fachada principal de los templos y en las ventanas rematadas en triángulo o en semicírculo.
- Bóvedas encamonadas y chapiteles: la pobreza de materiales, dada la larga crisis económica secular, hace que las cubiertas de madera y yeso sean disimuladas con esas bóvedas frágiles de grandes dimensiones, recubiertas con pizarra, la cual se percibe especialmente en los chapiteles apuntados de sus cuadradas torres de esquina que tienen el inconfundible sello escurialense.
En los años centrales del reinado se nota una segunda etapa evolutiva. La decoración se va haciendo ya más presente, aunque aún no es excesiva. La iglesia de San Cayetano podría ser uno de sus ejemplos. El rigor geométrico va cediendo su paso a las formas curvas, a las grandes pilastras de las fachadas, con los capiteles más decorados, etc. Algunos autores hablan de un “barroco castizo madrileño”, pobre, provinciano y vulgar para estos años centrales. También la iglesia de la VOT tiene ya una impronta barroca más propia de ese estilo más “dinámico” y en expresión del movimiento.
Ya en los últimos años del reinado, con la recuperación clara de la vitalidad del país, cuando se empieza a vislumbrar lo que sería el ciclo expansivo del siglo XVIII (1680-1788), se puede hablar de una nueva y tercera etapa evolutiva. En estos años finales el templo de Montserrat anuncia la transición al barroco de Felipe V o tardo-barroco, el de los miembros de la familia Churriguera, o el del arquitecto municipal Pedro de Ribera. Un barroco exageradamente decorado y ya en pleno canto del cisne, que anuncia la llegada de un nuevo estilo: el Neoclásico, arte postrero de la Edad Moderna.
Un patrimonio arquitectónico muy representativo de nuestra ciudad, en plena evolución y dinamismo como aún joven capital de los reinos hispánicos, tras un siglo ejerciendo como capital de la Monarquía Hispánica.

PRIMER PASEO:
DE LA VIEJA CASA DE LA VILLA
AL HOSPITAL DE LA VENERABLE ORDEN DE TERCERA (VOT)
En un kilómetro de paseo observamos tres edificios representativos. Desde la Plaza de la Villa a la Calle de Bailén: del corazón de la villa al límite suroccidental de la misma.
Iniciamos el recorrido desde la tranquila, apacible e histórica Plaza de la Villa. Siempre fue el lugar municipal por excelencia hasta la segunda década del siglo XXI, en que el Ayuntamiento se ha trasladado a la Plaza de Cibeles. La Casa de Cisneros y la Torre de los Lujanes acompañan a la vieja Casa de la Villa o Ayuntamiento de Madrid desde el siglo XVII, pues desde la conquista cristiana de Madrid a finales del siglo XI, el concejo se reunía en la desaparecida iglesia del Salvador, en cuyo solar se levanta un edificio municipal del siglo XIX, ya en la calle Mayor.

EDIFICIO 1: La Casa de la Villa
La Casa de la Villa fue proyectada por Juan Gómez de Mora y destinada, además, a ser cárcel municipal. El proyecto data de 1629, aunque las obras no comenzaron hasta 1644. A los cuatro años (1648) muere Gómez de Mora, por lo que las obras se dilataron hasta 1695. Bartolomé Hurtado es uno de los arquitectos participantes en sus obras. Ya en el siglo XVIII Juan de Villanueva reformó su fachada a la calle Mayor. Destaca un amplio patio interior, muy bellamente decorado con los bustos de madrileños ilustres de los siglos XVI. Igualmente, el Salón de Plenos cuenta con un magnífico techo decorado con un fresco de Antonio Palomino (1692) representando una alegoría de la Monarquía, cuyo fin era exaltar la figura de Carlos II que aparece representado en un medallón, a modo de óculo abierto al cielo.

 Casa de la Villa, antiguo Ayuntamiento de Madrid.


Salón de Plenos del viejo Ayuntamiento.
(Foto cortesía del blogger Carolus Rex)



Por la calle Mayor, tras caminar unos 200 metros, llegamos al edificio de la Capitanía General de Madrid. Junto a ella, frente al bello palacio que alberga la Casa de la Cultura de Italia, se encuentra la Iglesia Castrense o del Sacramento, en cuya delantera un monumento recuerda a las víctimas del atentado a Alfonso XIII en día de su boda en la primavera de 1905.

EDIFICIO 2: Capitanía General de Madrid (Palacio del Duque de Uceda o de los Consejos)
Su origen está en el proyecto de Francisco de Mora en 1610, aunque al fallecer le sucede su sobrino Juan Gómez de Mora, cuya muerte también vuelva a dejar inconclusa la obra. En 1679 la continúan Felipe Sánchez, Bartolomé Hurtado y Francisco Herrera el Mozo. Las obras acabaron en 1685. Se trata del típico palacio madrileño del siglo XVII, muy similar al Palacio ducal de Lerma, cercano a Burgos. Contaba con cuatro torres esquineras con chapitel, las cuales se perdieron posteriormente. Algunos autores dicen que fue por un incendio. En el residió varios años la Reina Madre, Mariana de Austria. Su propietario, tras ser partidario de Felipe V, se pasó al bando austracista del archiduque, por lo que pasó al monarca, el cual estableció allí la sede de sus Consejos de gobierno. Hoy es sede militar y sede del Consejo de Estado.

Capitanía General de Madrid. Palacio del Duque de Uceda o de los Consejos.

Por la Calle de Bailén vemos el Palacio de Oriente (el núcleo originario del Mairit musulmán, con su alcázar Taifa, luego de los Austrias y ahora palacio dieciochesco de los Borbones), y la novísima catedral de la Almudena. Atravesamos el viaducto de la Calle de Segovia, desde el que disfrutamos de buenas vistas de la lejana Sierra de Guadarrama, la Casa de Campo, las torres y cúpula lejanas de la colegiata de San Isidro, las casas decimonónicas, etc. Llegamos a la VOT tras pasar por San Francisco el Grande. A la derecha de la calle se atisba el templo, tras pasear unos 800 metros.

EDIFICIO 3: Hospital e Iglesia de la Venerable Orden de Tercera (VOT)
El hospital fue destinado a los cofrades de la VOT, orden muy prestigiosa en la época, cuyos miembros eran mitad seglares, mitad clérigos. El hospital fue construido entre 1679 y 1686, siendo su autor Marcos López, ayudado por Bartolomé Hurtado. La iglesia se construyó entre 1693 y 1699. La fachada, con entrantes y salientes, es ya barroca plena, con frontón semicircular partido, dando un aire “borrominesco”. La bóvedas del interior del hospital están decoradas con frescos de Teodoro Ardemans y Tomás García (1683), además destaca la presencia de un busto en mármol de don Juan José de Austria, obra de Nicolás de Bussy.

Portada del Hospital de la VOT.

PRIMER ARQUITECTO: BARTOLOMÉ HURTADO GARCÍA
Parla, 1620 / 1698.
Fue arquitecto de Felipe IV y de Carlos II. Participó en la construcción de la Casa de la Villa, el Convento del Sacramento, ciertas obras en el Alcázar de Madrid y la Cárcel de la Corte (actual Palacio de Santa Cruz). Trabajó en la provincia de Madrid, en la Iglesia del pueblo de Navacerrada y en su propia casa de recreo de Parla.

SEGUNDO PASEO:
DEL HOSPITAL VOT AL CONVENTO DE LAS CALATRAVAS
Continuamos el paseo circular por el sur y el este de la vieja Villa. Atravesamos los llamados “barrios bajos” o de clases populares. También se conoce como Lavapiés. Luego nos adentramos en el barrio de Las Musas o de “Huertas”, su nombre turístico y de ocio de pubs y cafés. Seguiremos por el barrio de Las Cortes para llegar a la Calle de Alcalá. El paseo es ya más largo: mide un total de casi tres kilómetros desde Bailén. Veremos tres edificios destacados de la época.
Caminamos ahora por el llamado -a efectos turísticos- Madrid de los Austrias propiamente dicho. Tras salir del Hospital de la VOT tomamos las calles del Ángel, Tabernillas, Plazuela de la Cebada, Maldonadas y Embajadores, la cual bajamos. En total un kilómetro escaso de ver edificios como la Capilla del Obispo y tranquilas callejuelas junto a otras más bulliciosas que rodean el popular “Rastro”. Llegamos a San Cayetano, la iglesia castiza.

EDIFICIO 4: Iglesia de San Cayetano
El templo fue incendiado en 1936 y reconstruido en su aspecto básico por Fernando Chueca Goitia en la posguerra. Se iniciaron las obras del proyecto de Marcos López en 1678, aunque no se concluyeron hasta 1761. Una planta de cruz griega está cubierta por cinco cúpulas, de las que domina la principal, visible desde lejos. José Benito de Churriguera realizó la fachada, dividida en calles con hornacinas por pilastras enormes.

Iglesia de San Cayetano.

Por las calles de Abades, Mesón de Paredes, Plaza de Tirso de Molina, Magdalena, Antón Martín, León y Lope de Vega, llegamos al convento de las Trinitarias, tras pasear una distancia de 1.200 metros.

EDIFICIO 5: Convento de las Trinitarias
La orden Trinitaria fue la que rescató a Cervantes de su cautiverio de Argel, por lo que era lógico que aquí fuesen enterrados sus restos en 1616 desde su vecina casa, lamentablemente derribada en 1833. Marcos López erigió el conjunto entre 1673 y 1698. El gran edificio conventual dejó empequeñecida la austera iglesia rematada en frontón triangular, muy similar al modelo barroco madrileño.

Iglesia de las Trinitarias.

Caminamos ahora unos 600 metros para llegar al convento de las Calatravas. Pasamos por las calles de San Agustín, Plaza de las Cortes, Carrera de San Jerónimo, Cedaceros y Alcalá. Hemos salido del barrio de Las Musas para atravesar el ambiente de las Cortes, con su bello edificio del neoclásico decimonónico. También el barrio asemeja una “city” cosmopolita con sus sedes bancarias y hoteleras, típico paisaje urbano de cualquier ciudad europea.

EDIFICIO 6: Convento de las Calatravas
Este templo de la Orden Militar de Calatrava fue construido muy rápidamente, entre 1670 y 1678 según los proyectos de fray Lorenzo de San Nicolás y Gregorio Garrote. Tras la demolición del convento, estaba condenado el templo, aunque la intervención del general Prim consiguió salvarlo de la piqueta. Una gran cúpula sobre tambor octogonal destaca su protagonismo con un rascacielos adosado del siglo XX. La fachada está rematada con un gran frontón triangular. Sus cornisas están bellamente decoradas con esculturas de guirnaldas. En 1886 Juan de Madrazo decoró su fachada en tono rojizo con esgrafiados que recuerdan a las fachadas segovianas. Su única fachada a la calle de Alcalá coincide con su nave lateral. Como decimos, queda empequeñecida en un entorno urbano con estética del siglo XX y sus monumentales sedes bancarias.

Iglesia de las Calatravas. 

SEGUNDO ARQUITECTO: FRAY LORENZO DE SAN NICOLÁS
Madrid, 1593 / 1679
Ingresó adolescente en la Orden Agustina. Apasionado de la arquitectura y su enseñanza, escribió en dos tomos (1639 y 1665) un libro práctico: Arte y Vso de Architectvura, en el que trata, además de la árida teoría, los presupuestos de las obras, el uso de los materiales, las responsabilidades del maestro de obras, etc. Un libro muy leído y reeditado muchos años después, dado su estilo ameno. Trabajó, además de las obras de Madrid (las Calatravas, obras en el claustro de San Jerónimo), en Talavera de la Reina, Salamanca, Toledo y, sobre todo, en Colmenar de Oreja.

TERCER PASEO:
DE LAS CALATRAVAS AL CONVENTO DE LAS COMENDADORAS DE SANTIAGO
Y ya vamos cerrando el paseo circular por el norte y el noroeste. Vamos a pasear por los barrios que llevan al norte, a la vieja antaño Puerta de Bilbao, hoy glorieta de igual nombre. El eje es la Calle de Fuencarral y el llamado Barrio de las Maravillas o de Malasaña desde fines del siglo XX.
Desde la calle de Alcalá tomamos las de Peligros, Gran Vía, Fuencarral y San Vicente Ferrer, para cruzar la de San Bernardo y llegar a la iglesia de Montserrat. El paseo discurre por esa Gran Vía que emergió a inicios del siglo XX como arteria este-oeste para atravesar ese casco histórico en unos años en los que el automóvil era ya medio de transporte en expansión. Por la Calle de San Vicente Ferrer atravesamos una zona de ocio nocturno, similar a las calles de la zona de Huertas ya vistas. La calle de San Bernardo apenas tiene ya indicios de su viejo ambiente universitario ante el viejo caserón de la extinta Universidad Central. Hemos recorrido unos 1.670 metros desde las Calatravas. Decir que en sus calles se desarrolla el argumento de la gran novela galdosiana Miau.

EDIFICIO 7: Iglesia de Montserrat
En 1640, ante la crisis secesionista catalana, un grupo de frailes castellanos huyeron de la abadía y se refugiaron en Madrid. Sebastián Herrera Barnuevo proyectó un templo erigido entre 1668 y 1704 para la comunidad. Un gran frontón triangular destaca en la calle de San Bernardo. Sin embargo, lo más interesante es la torre esquinera del lado sur, con su bello campanario decorado por Pedro de Ribera. Se echa en falta una segunda torre que diese más monumentalidad a la fachada.

Iglesia de Montserrat. 

Tras este templo adivinamos, a unos 160 metros, por la calle de Quiñones, el de las Comendadoras de Santiago.

EDIFICIO 8: Iglesia y convento de las Comendadoras de Santiago
Fue construida su iglesia entre 1667 y 1697 por Manuel del Olmo, para los caballeros de la Orden Militar de Santiago. La planta cuadrada griega sostiene una gran cúpula sobre pechinas achaflanadas. A los pies, dos torres con chapitel característico. El convento fue reestructurado por Francisco Sabatini en el siglo XVIII. Lo interesante del convento es su conservación en la actualidad, al salvarse de la piqueta (cosa rara, pues la mayoría de los conventos fueron derribados, dejando solo las iglesias correspondientes). Ocupa toda una manzana rectangular del barrio y nos permite ver el edificio tal como era.

Convento de las Comendadoras. 

TERCER ARQUITECTO: SEBASTIÁN HERRERA BARNUEVO
Madrid, 1619 / 1671
Hijo de un escultor, entró en el taller de Alonso Cano, su referencia artística. Con esas referencias fue un artista íntegro y polifacético: además de arquitecto fue pintor y escultor. Dio el toque barroco en el diseño de los jardines y fuentes del Real Sitio de Aranjuez (1660). En 1667 es el Pintor de cámara del rey Carlos II. También trazó los planos de la iglesia y convento de Montserrat. Gran parte de su obra sufrió se perdió por incendios, guerras y desamortizaciones.

Tras disfrutar de la Plaza de las Comendadoras acaba el recorrido. Se puede cerrar el círculo occidental yendo hacia el punto de partida. Para recorrer los últimos dos kilómetros, tomamos la Calle de Amaniel, giramos a la derecha por la de los Reyes, la Plaza de España, Bailén, la Plaza de Oriente, las calles de Santiago y Mayor, para llegar de nuevo a la Plaza de la Villa.

En nuestra provincia de Madrid aún se puede notar su huella en el monasterio de San Lorenzo de El Escorial. En junio de 1671 se declaró un virulento incendio que destruyó gran parte de la obra inicial. A Carlos II se debe la orden de la reconstrucción de San Lorenzo y la decoración de gran parte de sus estancias, como la escalinata principal con una Apoteosis de la Monarquía de Carlos II a cargo del gran artista italiano de Nápoles afincado en Madrid en la última década del siglo: Luca Giordano, autor además de los frescos de la bella iglesia madrileña de San Antonio de los Alemanes y del Casón del Buen Retiro.

Todo un panorama artístico nada despreciable que se correspondía con un reinado que, si bien tuvo resultados menos visibles que los anteriores, supuso la base de la prosperidad del siglo XVIII y, por supuesto del barroco final que tuvo en los Churriguera y Pedro de Ribera (Madrid), en Casas Novoa (Santiago), o en el escultor murciano Salcillo, su máxima expresión.

sábado, 13 de marzo de 2010

MADRID EN 1656: EL MAPA DE PEDRO DE TEIXEIRA.

Expongo una fotografía mía de un póster del célebre mapa madrileño. Al ampliarlo se ve algo borroso pero lo suficiente para ver sus características más notables. En 1656 el cartógrafo portugués al servicio de la monarquia española, Pedro de Teixeira, elaboró un plano de Madrid que aún hoy es admirable. 350 años separan estos dos planos. Salvo algunas modificaciones e intervenciones urbanisticas como la Gran Vía, de 1910, la Puerta del Sol en el Madrid isabelino, la delimitación de los contornos: los bulevares del norte, las rondas del sur, la calle de Bailén al oeste (el Prado ya está delimitado) o la reforma de la Plaza de Oriente, las calles son muy similares a las actuales. Retranqueados o ensanches de las mismas o la desaparición de algunos conventos, ambos mapas tienen muchas similitudes. Observemos la Plaza Mayor, la de la Cebada, y largo etcétera y veremos como los solares son idénticos. Para los que no conocen Madrid que este mapa les anime a ello.
Recomiendo dos libros muy interesantes al respecto:
GEA, Isabel. Guía del plano de Teixeira (1656). Ediciones La Librería, Madrid, 2007.
Con aumentos del mapa, nos detalla las edificaciones principales del mismo. Podemos ver así cómo eran por ejemplo, La Casa de las Siete Chimeneas, existente aún, con sus modificaciones; o el convento de Recoletos, desaparecido.
Como complemento del libro anterior, otro también sobresaliente:
APARISI LAPORTA, Luis Miguel. El plano de Teixeira trescientos cincuenta años después. Ayuntamiento de Madrid, Gerencia de Urbanismo.
Este libro es muy interesante porque aumenta el plano y lo compara a la fotografía aérea del Google Earth. Una joyade libro.
Madrid en 1650.
Plano de Pedro de Teixeira.
Madrid en el siglo XXI, en escala 1:50.000.
Mapa Topográfico Nacional.

Publico una simple entrada dada mi ausencia desde hace ya tiempo. Espero para más adelante volver a las entradas más largas y más elaboradas, pero el tiempo me es escaso en estos días. Saludos y disculpas a los amigos lectores de este blog.

domingo, 14 de febrero de 2010

PASEO POR EL MADRILEÑO BARRIO DE LAVAPIÉS (y III): EL CORAZÓN DEL BARRIO

Y llegamos al final de este paseo por el barrio de Lavapiés o Avapiés, castizo y cosmopolita a la vez: ancianos españoles, indios, pakistaníes, chinos, musulmanes, subsaharianios, algún latinoamericano y, a ciertas horas y días, gente joven española. ¿Quién iba a decirle a aquellos personajes del XVII, a los majos, manolas y caleseros del XVIII, a los castizos de zarzuelas, a los chuletas, a los bailadores de chotis al ritmo de organillo, que el nombre de su barrio tan popular sería escuchado en los últimos rincones del planeta? Este último tramo irá por la zona baja de ese anfiteatro imaginario que dijimos en la primera parte.
Lavapiés en el contexto del centro urbano de Madrid.

Planillo a mano del paseo y de Lavapiés.


UN POCO DE HISTORIA
Estamos en el corazón del barrio. Este lugar aparece ya como un caserío popular y bullanguero en ese plano tan valioso de Teixeira (1656). Lugar de duelos de espadachines, atracos y picaresca tan del siglo XVII. En el siglo XVIII el barrio es residencia de caleseros (conductores de carruajes), toreros, majos, manolas y demás tipos de la época, muy ajenos a la "Razón y las Luces" del siglo XVIII.
En el siglo XIX se llamará distrito de la Inclusa. Estaba flanqueado por sus vecinos y tambien populares: Hospital, al este, y Latina, al oeste. La calle de la Magdalena era su límite por el norte. Por el sur saltaba la tapia de Felipe IV (del siglo XVII) y llegaba hasta los confines de la ciudad, a la ribera del Manzanares, ocupando gran gran parte del actual distrito de Arganzuela, lugar antaño de clases menesterosas y protagonistas de las andanzas de personajes galdosianos y de Baroja. A finales del siglo XIX e inicios del XX el barrio está habitado, mayoitariamente, por madrileños. Los inmigrantes de otras partes de España se establecen más en la periferia, por estar los terrenos baratos aún sin habitar. Se emiten aquí los primeros votos del recièn nacido PSOE, aunque con porcentajes muy bajos. La clase obrera mdrileña aún no tiene conciencia de clase plena y se decanta por los republicanos.
Tras la guerra civil, que fue bastante dura en este barrio, como en todos, se produce la decadencia lenta, acentuada en los años del dearrollismo franquista. Casas modernas sin gusto que rompen la estética, emigración de jóvenes a la periferia más saludable, reconstrucciones desafortunadas, etc, hicieron que el barrio nunca superase su mala fama y se acentuó su carácter "lumpen". Poco a poco se fue perdiendo ese madrileñismo. Hoy la inmigración y la población algo marginal española hace que sus ancianos se vean incómodos y la convivencia no sea tan armoniosa como cabría esperar. Poco a poco se va recuperando pero la labor es lenta y difícil.
LA PLAZA DE LAVAPIÉS
Empezamos el paseo donde dejamos la entrada anterior. La"plaza" de Lavapiés (23) es el centro social del barrio. Es una verdadera mezcla de razas y tipos de todas formas y condiciones. Es una plaza de forma triangular orientado su vértice al sur. Tiene aulas de la UNED, el Teatro Valle Inclán (de forma muy poco estética) y una serie de comercios cada vez más en proceso de cambio por otros de carácter étnico. Llegando de la Calle de Argumosa giramos a la derecha para llegar al Café de Barbieri (24), en el inicio de Ave María, en su esquina con la Calle de la Fé.
El café madrileño es una istitución del Madrid romántico, realista y de antes de la guerra civil. Es el lugar de reunión, ene general, de las burguesías, grande y mediana. En lo cafés se conspira, se cotillea, se vaguea, se escribe: son las tertulias de antaño. Muchos cafés había en aquél Madrid (Levante, Granja del Henar, Fontana de Oro, etc) hoy inexistentes, salvo alguno que otro que sobrevive a trancas y barrancas: El Comercial, El Gijón o, "El Barbieri". Este último es una verdadera joya de establecimiento, sin apenas retoques: espejos, barra, mesas, distribución de las mismas, etc. Un lugar espléndido para tomar tranquilamente una copa, infusión o café. Un ejemplo de cómo un lugar sobrevive al tiempo. Hace ya unos cuantos años estaba en un ricón del salón, una señora muy mayor a modo de cerillera, muy simpática y me contó cómo ella nació en el últmo piso de esa finca y cómo recuerdaba de sus tiempos de niña los domingos por la tarde en los que un automóvil se detenía en la puerta del café: salía una señorita de buen ver y se montaba en el vehículo. Esto ocurría antes de 1931. ¿Qué personaje histórico estaría dentro del coche, muy mujeriego, como todos sus antecesores y sucesores? Otros cafés actuales se modificaron tanto, que perdieron su encanto: El Viena, en Argüelles, por ejemplo. En la foto aparece cerrado por la hora de la sobremesa en que tomé la foto. Seguimos por la plaza, cruzamos la Calle del Olivar y tomamos al sur la de Tribulete.
EL CASTICISMO Y EL CRISOL PLENOS
Por Tribulete se llega al extremo sur de la anteriormente mencionada calle del Mesón de Paredes, rincón castizo y cosmopolita a la vez con: la Corrala (25), las Escuelas Pías (26), y la Inclusa. Vayamos por partes.
Las corralas de Madrid, eran las casas de bajo nivel y calidad. Eran casas de corredor, con las puertas de cada piso con salida al patio interior, lugar de reunión vecinal. unas zapatas de madera soportaban los pisos superiores en las galerías. Esta tipología es de imitación sureña y castellana a la vez. La corrala está habitada por tipos populares de Madrid, de clase baja o media-baja. La corrala que vemos en este rincón es Monumento Nacional desde 1977. Está hoy abierta su patio al exterior, por lo que vemos mejor su estructura. Estos patios estaban cerrados. Su arquitecto fue José María de Mariátegui, que la realizó en 1839. Hace unos treinta años que fue restaurada para la posteridad.
Tras ver la corrala, estamos en la calle de Mesón de Paredes, detràs de la calle de Embajadores y del mencionado Mercado de San Fernando. Se abre un espacio a modo de placita. En este lugar, como en otros del barrio, convive este carácter castizo y popular madrileño con los tipos étnicos citados: subsaharianos con sus vestimentas de colorido vivo en verano, mujeres musulmanas, comercios de esos países como por ejemplo las carnicerías "Jalal", con carne cortada según el rito musulmán, resturantes, etc.
Hay un bloque de viviendas de tipo moderno y sin valor estético, de los años 70. Nos fijamos en él porque era el solar de una institución muy célebre del Madrid del ayer: La Inclusa. El "inclusero" era un personaje típico de aquél Madrid: había pasado su infancia en esta institución. Las madres que se deshacían de sus hijos recién nacidos depositaban sus bebés en un torno para no ser descubiertas. Les recogían unas monjas que los criaban hasta que cumplían unos diez o doce años. Cuando entraban en la primera adolescencia se tenían que mudar al Hospicio de San Fernando, institución que estaba en la Calle de Fuencarral, edificio joya del barroco madrileño de Pedro de Ribera. Se derribó este edificio y se erigió el bloque moderno que vemos hoy.
Las Escuelas Pías era un edificio religioso antaño. Se construyó para escuelas de los curas Escolapios entr 1762 y 1791. Fue destruido en la guerra civil y quedó la ruina de su iglesia, sus aulas se convirtieron en el Mercado citado de Sn Fernando de la primera parte del paseo. Sobrevivió la gran cúpula sobre tambor y parte de la fachada. Tras estar en abandono y ser lugar de delincuencia, se restauró para la UNED. Hoy tiene una biblioteca y un café y restaurante espléndidos. Es un ejemplo de cómo salvar unas ruinas históricas.

Café de Barbieri.

Calle del Olivar desde abajo, desde la plaza.

Corrala de Mesón de Paredes.

Edificio residencial moderno en el solar de La Inclusa.

UN POCO MÁS DE CASTICISMO Y COSMOPOLITISMO AÚN
Por si fuera poco el casticismo, en este rincón se quiso recordar el alma del folklore de Madrid y su implicación en el cosmopolitismo. Una letra del chotis más famoso de Madrid la escribió un mexicano: Agustín Lara, el cual también escribió canciones hoy tomadas como verdadera alma española, como por ejemplo: Granada, tierra soñada por mí. Madrid es de nombre musulmán: Mairit o Megerit, tiene su baile de origen centroeuropeo: el schottisch o escocés, desarrollado por un mexicano, y ahora con la inmigración. Por todo ello es Madrid una ciudad de aluvión y de mestizaje. De ahí su grandeza y su originalidad.
Agustín Lara (Tlacotalpan/Veracruz, 1897-México DF, 1970) era de familia humilde y de vida azarosa: muy niño se estableció con su familia en Ciudad de México y compaginó sus creaciones musicales con su trabajo de locutor de radio y de militar smpatizante con la revolución mexicana. Su afición taurina le hizo ser amigo del inmortal Manolete. Franco la regaló una casa en Granada como agradecimiento a su universal canción.
El "chotis" es el alma de Madrid. Es de importación como es normal en Madrid y su asimilación a lo extraño. Es un baile de origen centroeuropeo que tomó su nombre de "escocés" o "schottisch". Llegó a la Villa y Corte para quedarse para siempre a mediados del siglo XIX. Desde entonces en las verbenas se baila hasta la actualidad. Se acompaña de música de organillo con manivela para que baile una pareja: ella con "Mantón de Manila" y el hombre con una pañoleta al cuello y una visera de gorro.
Madrid, Madrid, Madrid
en México se piensa mucho en tí
Esta letra es universalmente conocida y asociada a nuestra ciudad. No podía ser otro el rincón de Madrid que recordase al compositor mexicano desde 1975 con una estatuilla.

Estatua del compositor mexicano Agustín Lara.

Lápida del monumento.

Ruinas de las Escuelas Pías.

Fachada de las Escuelas Pías, hoy sede de la UNED:
Universidad Nacional de Educación a Distancia.
(Véase a la izquierda el aulario nuevo).

ACABANDO EL PASEO
Volviendo sobre nuestros pasos volvemos a la Plaza de Lavapiés y tomamos la Calle de Miguel Servet, en memoria del célebre médico español, víctima de Calvino en el siglo XVI, para ver, en su semiesquina con la Calle del Amparo, ua de las tabernas que resistió el paso del tiempo. Estamos en la Taberna Casa Donato (27), de época.
Las tabernas de Madrid eran, como los cafés, centro de la vida social del madrileño. Pero, a diferencia de estos, eran visitados por los trabajadores. El vino manchego de Toledo o el de Valdepeñas, ambos peleones, en la frasca (botella cuadrada con gran boca tapada con tapon de corcho grueso), vasos remojados en la parte superior de cinc del mostrador, de la que salía un chorro permanente de agua para lavar esos vasos y a modo de refrescante de los mismos, eran parte de esas tabernas. El resto del mostrador era de madera tallada y las paredes decoradas con azulejos multicolores y con cenefa, dejando la mitad de la pared en blanco de cal.
En entrada del 2 de mayo de 2009 en mi blog hablo de esas tabernas madrileñas. No fijamos anteriormente en la de Antonio Sánchez como medelo inigualable. Otras existen aún mejor o pero conservadas de reformas algo desafortunadas o no. Algunas son: El Anciano Rey de los Vinos, en la Calle de Bailén, Casa Paco, en la Plaza de Puerta Cerrada (donde se toma la mejor carne roja de Madrid), o las históricas como Casa Ciriaco, al final de la Calle Mayor (muy frecuentada por Zuloaga y donde se toma la gallina empepitoria), en cuyas puertas cayó la bomba asesina el dia de la boda de Alfonso XIII en junio 1905, o la Taberna Casa Labra, en la Calle de Tetuán, tras la Puerta del Sol (lugar del bacalao rebozado), frente al lateral del Corte Inglés. Esta Taberna última tiene una discreta lápida desde el dos de mayo de 1979, recordando el primer centenario de la fundación, en la clandestinidad, del PSOE, por Pablo Iglesias, el doctor Jaime Vera y algunos trabajadores más. Era el inicio del movimiento obrero organizado en España.
Taberna Casa Donato.

Siguiendo por la Calle de Miguel Servet hacia abajo, vemos, a mano derecha, otra corrala (28), más acorde con la tipología típica que la anterior vista. Cerrada a la calle aunque asoman las galerías por tener uno de los muros de un piso de altura. Es mucho más antigua, de 1790. En 1981 fue bien restaurada con un tono de color rosado. Hoy sus bajos tienen restaurantes de tipo libanés, con comida árabe y tés verdes.



Corrala de Miguel Servet (I).

Corrala de Miguel Servet (II).

Por la misma calle llegamos al inicio del primer tramo: la Glorieta de Embajadores. Acaban aquí mis tres primeras entradas sobre paseos por el centro histórico de Madrid. Iré exponiendo poco a poco otros paseos más adelante. Escogí este barrio como primero por ser uno de los más populares y represntativs del Madrid del ayer en su conexión con el actual. Además, mi casa actual está muy cerca de acá, también es un barrio hermano del que me vió nacer y en el que residi mi infancia y primera jueventud: Malasaña o "Barrio de las Maravillas".

sábado, 13 de febrero de 2010

PASEO POR EL MADRILEÑO BARRIO DE LAVAPIÉS (II): DE TIRSO DE MOLINA A "LA PLAZA"

Continuamos el paseo por la zona alta del barrio, muy cercana ya a la Plaza de Tirso de Molina, del Progreso, antes de la guerra civil. Bajaremos poco a poco hasta la Plaza de Lavapiés, corazón del barrio.
Plano de Lavapiés.

Lavapiés en el contexto del centro de Madrid.

Iniciamos el recorrido subiendo por la Calle de la Encomienda hasta la Calle del Mesón de Paredes, calle con comercio y una de las calles principales del barrio.
Calle del Mesón de Paredes.

ANTONIO SÁNCHEZ, TORERO Y PINTOR
Giramos a la izquierda para ver la Taberna de Antonio Sánchez (13), verdadera institución histórica del barrio, y de Madrid. La taberna ha conservado su decoración histórica, tanto interior como en su portada exterior. Se fundó en 1830 y siempre ha estado en manos de toreros. En 1884 la compró el valdepeñero Antonio Sánchez Ruíz, padre del torero Antonio Sánchez. Fué torero entre 1922 y 1929. Amigo de Zuloaga, pintor que estableció una tertulia y que animó al torero a ser pintor también. El periodista taurinista Antonio Díaz Cañabate escribió en 1947 Historia de una Taberna, conjunto de estampas costumbristas de aquél Madrid que se nos fue para siempre. Falleció Antonio Sánchez en 1964. Es un gusto tomarse un buen "chato" de Valdepeñas en este histórico local.

Taberna de Antonio Sánchez.

Historia de una taberna, de Díaz Cañabate.
PICASSO EN MADRID
Seguimos por la Calle de la Esgrima, calle muy concurrida en este tramo, con una pescadería y carnicería unidas, dando un ambiente de mercado en los días laborables. Enfrente había un horno típico de Madrid, con pasteles y panes, pero que hoy desapareció y es un centro cultural. Doblamos a laizquierda por la Calle de Jesús y María y doblamos a la derecha por la calle de la Soler y González. La esquina es un rincón muy pintoresco y estampa típica del barrio (14). Continuamos por esa calle y, en su esquina con la de San pedro Mártir, encontramos la casa dónde residió el pintor Pablo Picasso (15) en 1898, recién llegado de su Málaga natal antes de viajar a París.

Esquina de la Calle de la Cabeza con la de Jesús y María.

Casa de Picasso.

Casa de Picasso (Detalle).

EL CURA DE TAMAJÓN
Siguiendo la calle adelante, se nos cruza la Calle de Lavapiés. A partir de ahora se llama Calle de la Cabeza. En esta esquina encontramos un viejo caserón con la Taberna del Avapiés (16) cerrada por cese de negocio. Este edificio, muy deteriorado y casi en ruinas, en el siglo XIX era una cárcel. En la época del Trienio Liberal (1820-23) estaba encarcelado Matías Vinuesa: "El cura de Tamajón".

Cárcel donde fue asesinado el "Cura de Tamajón".
Nació el beligerante cura en el pueblo burgalés de Neila, en 1778. Tras liderar la guerrilla antifrancesa de 1808 a 1814, se hizo furibundamente realista. En febrero de 1821 fue detenido, acusado de conspirar contra el régimen liberal. El 4 de mayo fue condenado diez años de cárcel. Ese día, las turbas enardecidas por la que consideraban poca condena, marcharon desde la Puerta del Sol, asaltaron este edificio y asesinaron a martillazos primero, luego con sablazos y tiros, a Matías Vinuesa, el desdichado cura. Un crimen muy típico de España en épocas de guerras civiles.
Siguiendo por esta calle, encontramos en su número 18 un edificio curioso (17), de los años 20. Curioso por su aspecto que es más de una coudad del norte español que de Madrid, por sus miradores de cristal.
Más adelante se cruza la Calle del Olivar y se observa el desnivel de bajada hacia el río. Más adelante llegamos llegamos a la Calle de Torrecilla del Leal. Giramos por esta calle a la derecha y en dirección sur. Poco a poco se incia la fuerte bajada. a la derecha pasamos por uno de los típicos cafetines de los años 70, tras reformarse antiguos establecimientos (19).
Bajando ya de forma pronunciada giramos a la derecha y vemos un esquinazo muy interesante de la Calle de la Escuadra (20), para seguir por la Calle de la Primavera. Giramos a la izquierda para tomar la Calle de la Fé y llegar a la iglesia de San Lorenzo (21), restaurada. Llegamos a Argumosa (22), calle muy concurrida en verano, llena de terrazas, bares normales, bares de copas, etc. Esta calle llega a la Plaza de Lavapiés, corazón del barrio y punto final de esta parte del recorrido.
Casa de tipología norteña.

Calle del Olivar esquina a Cabeza.


Si ampliamos la foto con un clik, veremos a mano izquierda el letrero de la calle que dice Olmo. Debajo pone LA, que es continuación de Candela. Se trata e un bar de copas que abre casi hasta el amanecer. Es un garito de noctámbulos. Es por su algún lector quiere no acostarse y vivir la noche de Madrid a tope.

Cafetín en lugar de viejo establecimiento.

Incio de la Calle de la Escuadra.

Iglesia de San Lorenzo.

Calle de Argumosa.

Plaza de Lavapiés, corazón del barrio.