viernes, 1 de julio de 2011

EL PROTECTORADO ESPAÑOL EN MARRUECOS, 1906-1956. MEDIO SIGLO DE SANGRE INÚTIL (9ª Parte)

LA PRIMERA CONSECUENCIA DE LA INDEPENDENCIA: LA IMPROVISACIÓN Y EL ABANDONO DE LOS COLONOS

En 1956 los dos países estaban, en términos socioeconómicos, casi el mismo nivel. España estaba ligeramente por encima. Ambos eran países considerados hoy subdesarrollados. España contaba con una política económica autárquica y a duras penas alcanzaba el nivel de renta de 1936, ¡veinte años para recuperar el nivel de preguerra! Se puede decir que el país estaba al borde de la quiebra y la dictadura soportó una de sus peores crisis políticas internas ese año, la más seria desde la guerra. Los tecnócratas del Opus llamaban a la puerta y los falangistas se resistían a abrirla. En ese momento aún vivían los militares de la generación de la guerra del Rif y, por supuesto los de la generación de la guerra civil. La rápida descolonización sorprendió a todos.
Un numeroso grupo de pequeños empresarios y trabajadores españoles habían invertido sumas importantes de dinero, ya que el Marruecos colonial ofrecía mejores perspectivas que España para invertir. La independencia les hizo retirarse con pérdidas en algunos casos y otros hubieron de tener dificultades con las nuevas autoridades independientes.

LA RETIRADA MILITAR Y EL TRASPASO DE TROPAS ENTRE AMBOS EJÉRCITOS
En enero de 1957 se arriaba definitivamente la bandera española en Bab Taza, al sur de Xauen. Muchos soldados indígenas pertenecientes al ejército español se transferían al nuevo ejército. La célebre Guardia Mora de Franco, reliquia ridícula colonial, también se iba a su nuevo país en 1958, tras su apedreamiento en Madrid por airados espontáneos ante la guerra de Ifni. Algunos se quedaron en España, al igual que algunos soldados regulares. Como ejemplos que recuerdo ahora son dos: el lujoso restaurante madrileño Al Mounia, y el personaje de la relojería de Madrid hasta los años 80: Enrique Bussián. Este hombre se dedicó a arranca muelas de oro de los cadáveres en la guerra civil. Con su fortuna montó una relojería en la Calle Mayor madrileña. Toda mi infancia recuerdo su anuncio en Radio Intercontinental.
El temible general Ben Mizzian, el máximo jefe de los “moros” que trajo Franco de África, solicitaba su baja en el Ejército español y su pase al Ejército Real de Marruecos. Por supuesto que Franco le conservó su pensión de retiro a pesar de todo. Este sujeto, del que ya nos ocuparemos en una entrada posterior sobre biografías, tiene una anécdota curiosa muy representativa de aquella situación. Como íntimo amigo de Franco, fiel aliada su kábila rifeña en los momentos trágicos de Annual, y como protagonista indiscutible de la victoria nacionalista en la guerra civil, el Generalísimo le nombró capitán general de la VIII Región Militar, con sede en La Coruña. Cada 25 de julio, tradicionalmente se celebra el acto de ofrenda al apóstol Santiago Matamoros por parte del capitán general correspondiente. Hay que imaginarse el correspondiente día con aquel capitán general. También se le confió el mando de las Canarias, tan cercanas a Marruecos. En Marruecos, como musulmán íntegro tuvo otra anécdota. Una de sus hijas se emparejó con un capitán español. El padre montó en cólera por estar con un infiel. La chica pasó del padre y se casó en España. Fingiendo que ya lo había superado, convocó a la pareja en Tetuán. La pareja llegó a la ciudad. El padre expulsó al capitán y aisló a su hija. El capitán se quejó a Franco, pero éste no quiso saber nada. Otra de sus hijas tuvo una tienda de alfombras en Madrid, en la Calle de Hermanos Bécquer 8, esquina a General Oraá. En el 6 de la misma calle, residía Carrero Blanco. Muy cerca, en el número 28 del Paseo de La Castellana, residió Franco entre 1926 y 1935. Se dice que informó a los marroquíes de las defensas españolas en Ifni. Reprimió duramente (usando gases químicos como los españoles en 1925) el alzamiento rifeño contra la monarquía Alahuí.
El militar marroquí formado en Francia, el equivalente a Ben Mizzian, era Ufkir, un personaje resentido y artífice de la represión de los nacionalistas de cuño progresistas como Ben Barka, el cual hubo de huir a París, siendo asesinado por los servicios secretos ante el escándalo con el gobierno francés. Como militar al servicio de la metrópoli, sirvió en su ejército colonial, siendo uno de los derrotados en Indochina, en Tien den Phu, de dónde pudo escapar por poco. Este Ufkir fue el cerebro de los ataques contra Ifni. Dirigió la cruel represión contra toda oposición. En 1972 se opuso al régimen y estuvo implicado en el intento de asesinato de Hassan II. Antes de caer en sus vengativas garras, se suicidó.

EL AMBIENTE ANTICOLONIALISTA DE LOS AÑOS 50
El otoño de 1957 el mundo vivía el proceso de la Descolonización, en plena guerra fría. El anticolonialismo era la frase de los izquierdistas de la época y de la entonces Unión Soviética, la cual buscaba monopolizar el proceso de las llamadas luchas de liberación nacional. La Conferencia de Bandung y el movimiento de los No Alineados de aquellos años 50, auspiciados por la ONU dejaban claro que ignoraban los dos bloques, aunque eso no era cierto: una u otra superpotencia era necesaria para poder culminar el proceso de sacudirse a los europeos. En 1956 se dio la gran crisis de Suez en Egipto y que supuso el salto del carismático Nasser, que humilló a los franco británicos y dejó al viejo imperialismo europeo como un recuerdo decadente.
Marruecos estaba en el campo de los Estados Unidos, al igual que hoy. La historia de la amistad entre norteamericanos y marroquíes venía de lejos. Ya desde el siglo XVIII el sultán marroquí había sido el primero en recocer al naciente Estados Unidos. En 1943, desde Marruecos se iniciaba el cambio de signo de la II Guerra Mundial. Ahora tenía bases militares el Tío Sam en los dos países sumisos, y les vendía armamento, el cual no podía usarse entre una hipotética guerra hispano marroquí.
El partido oficialista de Marruecos era el Istiqlal, nacionalista a ultranza y sostén de la dinastía real, había diseñado un mapa expansionista de lo que debía de ser el futuro Gran Marruecos. Dicha cartografía ideaba un imperio similar a los medievales almorávide o almohade, llegando hasta Senegal. Se merendaba el Sahara Occidental español y lo que sería en los años 60 la actual Mauritania, en ese momento parte del África Occidental Francesa. Incluía las Canarias, Ceuta y Melilla, y hasta parte de territorios argelinos. Algunos dicen que hasta se buscaba restaurar el viejo Al Ándalus en un futuro lejano.
Ese populismo expansionista le venía al pelo a Mohamed V y a su adiestrado hijo, el futuro Hassan II. Era la excusa perfecta para tapar los problemas de la primera independencia y descabezar el nacionalismo progresista y republicano. España era la primera víctima propiciatoria, por su lucha contra el aislamiento diplomático y luego Francia en Mauritania, aprovechando el movimiento anticolonialista y su enzarzamiento cada vez más desfavorable en Argelia.

SIDI IFNI, OTOÑO DE 1957 ¿UN NUEVO ANNUAL?
Entre 1957 y 1958 Rabat arañó unos kilómetros cuadrados de Ifni, dejando a la ciudad cada vez más de tipo enclave en la costa. También arañó esa franja sur, entre el río Draa y la frontera del Sahara hasta la marcha Verde 1975: el territorio ya mencionado del Cabo Jubi o de Tarfaya.
En noviembre de 1957 se producía un ataque del Yeicht Taharir, formado por antiguas bandas irregulares de liberación marroquíes, a los puestos españoles (defendidos por soldados inexpertos de reemplazo) en el desierto. En los años anteriores ya había habido incidentes, alentados por infiltrados del Istiqlal, reprimidos sin contemplaciones por el responsable de la plaza, el general de artillería, combatiente en la guerra del Rif, Ramón Pardo Santayana. En la víspera del ataque el general Mariano Gómez de Zamalloa sustituía a Santayana.
Paralelamente, en el Sahara, los mercenarios se habían infiltrado y se estaban ganando el apoyo de las tribus beduinas. Como en 1921, ante un inminente peligro de derrumbe militar español que afectase a Francia, el gobierno de París, hostil a Franco, hubo de solicitar su colaboración. La “mano” francesa nos volvió a salvar, esta vez antes de consumarse el desastre. El Tío Sam, amigo de Rabat, se limitaba a decir que España no podía usar el armamento americano recibido. Sin embargo, hubo inicial rechazo español al ofrecimiento galo del general Borgund. Una completa irresponsabilidad. En noviembre de 1957 se esperaba ya un ataque.
Al amanecer del 23 de noviembre de 1957 se iniciaba el ataque del Yeicht Taharir. Varios puestos del interior del territorio fueron asaltados y sus oficiales asesinados. Otros lograron resistir casi épicamente. Las contraofensivas de rescate de puestos sitiados se llamaron “Netol”, popular matacucarachas de la época y “Gento”, el jugador de Real Madrid. Los puestos asediados fueron liberados, pero los perdidos, se perdieron para siempre. El éxito fue relativo porque las carencias militares habían quedado al descubierto, máxime cuando se luchaba contra guerrilleros de bandas no regulares.
En diciembre se temía un asalto definitivo de las bandas de liberación apoyadas por el ejército marroquí. Ante ello, Franco tomó la decisión de preguerra: envió a la flota española, poderosamente artillada, ante Agadir. El almirante Pedro Nieto Antúnez estaba dispuesto a disparar y destruir la ciudad y los puertos atlánticos marroquíes. El efecto tuvo su resultado y no se llegó al bombardeo. Esas navidades empezaron a llegar las noticias a España. Gila y Carmen Sevilla fueron al frente a animar la moral de la tropa. En enero del 58 los españoles lograban recuperar un radio de 6 km alrededor de la ciudad, dando por perdidos los territorios de antes de noviembre anterior.

Carmen Sevilla animando a los soldados de Ifni.

En enero hubo fuertes combates que acabaron el 19 de febrero al lograrse ocupar una franja de tierra que asegurase la capital de Sidi Ifni. Hasta mayo hubo tiroteos aislados. La guerra había sido de tablas: España conservaba la capital pero no la mayor parte del territorio. Ifni y Sahara se hacían provincias españolas metropolitanas. El desastre se había evitado.

LA GUERRA EN EL SAHARA
En los mismos meses de noviembre de 1957 a mayo de 1958, en el Sahara hubo una guerra más complicada. La inmensidad del desierto era más difícil de defender y las tropas abandonaron los puestos del interior, abandonando a su vez a las tribus leales a España.
En diciembre hubo unos rotundos éxitos ante los marroquíes, los cuales fueron engañosos, pues al poco, en enero de 1958, en Edchera, fueron aniquilados los legionarios españoles. Ese mismo enero el general José Héctor Vázquez llegaba al Sahara para realizar la operación Teide, que se complementaría con la francesa operación Ecouvillon –escoba-. Los franceses, de nuevo, nos habían salvado. Los blindados de ambos países, la aviación y la coordinación hispano francesa dieron el éxito en el Sahara. En abril de 1958, no obstante, se entregaba humillantemente el territorio de Tarfaya.

 Legionarios muertos en Edchera, Sahara.
 EL FINAL DE LA PRESENCIA ESPAÑOLA EN ÁFRICA: 1960-1975
Respecto a Ifni, tras unas grandes inversiones que llevaron la prosperidad a al plaza durante los años 60, en junio de 1969 se entregaba el territorio de la supuesta Santa Cruz de la Mar Pequeña, a Marruecos. La ocupación había sido entre 1934 y 1969, es decir, treinta y cinco años. Hoy es un poblado sucio y abandonado, muy lejos de la prosperidad anterior.
Un año antes, en la simbólica fecha del 12 de octubre de 1968, se entregaba, en presencia de Fraga, como representante de Franco, el territorio de la actual Guinea Ecuatorial. El futuro de la próspera colonia, convertida en territorio autónomo, similar al futuro régimen autonómico en la metrópoli, fue muy duro. La presidencia recayó en Francisco Macías Nguema, el cual montó una horrible dictadura y una política anti española. En 1979 fue derrocado y fusilado. Teodoro Obiang Nguema fue su sucesor. La dictadura sigue y los desencuentros con España también.

El entonces minstro de Franco Manuel Fraga Iribarne,
en los actos de la independencia de Guinea Ecuatorial.
 Y, por fin, el Sahara. Otra descolonización vergonzosa. Tras unos años 60 de desarrollo económico, se formó en 1973 el Frente Polisario, movimiento de liberación nacional del Sahara, y la RASD: República Árabe Saharaui Democrática. En 1975 hubo enfrentamientos mortales -por ambas partes- entre saharauis y españoles. En noviembre, con Franco moribundo, se entregó el territorio a Marruecos y a Mauritania. España abandonaba el Sahara y dejaba una guerra hasta hoy, en medio de la simpatía generalizada por la causa saharaui por parte del pueblo español. El 26 de febrero salían las últimas tropas españolas de El Aaiún.

Acaba una historia de colonización de África que se remontaba al siglo XV, en plena era de los descubrimientos geográficos que acababa con el medievo. La colonización de España en África apenas se desarrolló en estos siglos hasta esta guerra del Rif. La colonización fprofunda fue tardía, sin embargo, a pesar de sus remotos origenes. En la fase imperialista europea de finales del siglo XIX, la España de la Restauración estaba muy poco preparada para esa empresa. La guerra de conquista fue dura, con graves consecuencias para la metrópoli. La fase de la descolonización fue no menos errónea. En suma, las guerras españolas en África no dieron nungún resultado "imperialista", como a otros países europeos. Mucha sangre para tan poco resultado. Y tan corto.
Acabamos esta entrada con una breve cita de Ramón Tamames en su obra: La República. La era de Franco, que es el tomo VII de la gran Historia de España dirigida por Miguel Artola en 1973, obra fundamental, inclusive hoy. En el capítulo 14 (POLÍTICA EXTERIOR), en el epigrafe 14.7 (LOS PROBLEMAS RECIENTES Y ACTUALES DE LA POLITICA EXTERIOR, subepígrafe La descolonización) se dice:
Los años cincuenta marcaron el comienzo de la descolonización genralizada de África. En 1954, el gobierno Mendés France concedió la independencia a Túnez, ahorrando así a Francia toda una guerra estéril. Y en 1956, París se decidió a lo propio respecto a su zona del protectorado de Marruecos, sin ninguna clase de consultas con España, debido a las malas relaciones entre el gobierno francés y el de Madrid. Así, este último perdió la iniciativa y se vio forzado a conceder la independencia a la Zona Norte, con lo cual se consumó el final de una política iniciada en 1906 con la Conferencia de Algeciras de intervención en los asuntos norteafricanos. Una política que originó miles de muertos en Marruecos, frecuentes disturbios en España, y que en definitiva constituyó el foco en el que se incubó toda la guerra civil española. El precario territorio que tantas vidas había costado se hubo de entregar en 1956 (el 7 de abril). La escolta mora de Franco se repatrió a Marruecos, y de allí se retiraron la peseta y buen número de comerciantes españoles.
Ya en el mismo 1956, las relaciones entre España y Marruecos se deterioraron gravemente; no sólo por las indecisiones españolas de una inmediata supresión de los últimos vestigios coloniales, sino también por la negativa a incluir Sidi Ifni en ese proceso. En 1957, las relaciones entre Madrid y Rabat se agravaron, y se tradujeron en el enfrentamiento de tropas marroquíes más o menos irregulares con las guarniciones españolas de Ifni y Norte del Sahara. Territorios todos ellos incluidos en las reivindicaciones marroquíes, junto con Ceuta y Melilla.
La presión de los países árabes en la ONU -donde sus votos eran requeridos por España para el intento de recuperar Gibraltar- junto con la tendencia general descolonizadora, llevaron en 1967 a la "retrocesión" de Ifni a Marruecos, un territorio que en 1958 había sido proclamado oficialmente provincia, en un intento postrero de mantenerlo bajo soberanía española.


sábado, 25 de junio de 2011

EL PROTECTORADO ESPAÑOL EN MARRUECOS, 1906-1956. MEDIO SIGLO DE SANGRE INÚTIL (8ª PARTE)

TRES DÉCADAS DE PROTECTORADO EN PAZ: 1927-1956

INTRODUCCIÓN: TRES DÉCADAS DE PAZ, 1927-1956
Tras la dura guerra, la pacificación. El funcionamiento en paz del protectorado fue muy corto, y se pueden diferenciar tres periodos.
Entre 1927 y 1936 se asiste a una etapa en la que se procede a organizar el territorio a administrar. Como en cualquier administración colonial había una duplicidad social: la sociedad indígena, y la sociedad española o colonial propiamente dicha. Es una época de paz.
Entre 1936 y 1945 se observa un segundo periodo. Se caracteriza porque no hay guerra en el territorio, pero sí en la península primero, con miles de soldados indígenas que cruzaron el Estrecho para combatir. Tras la guerra civil se produce muy seguida la Segunda Guerra Mundial, en la que se vive la No Beligerancia del régimen franquista ante la misma, con un grado de tensión.
Por fin, un tercer periodo que ocupa la tercera década desde la guerra del Rif (1946-1956), que se caracteriza por un desarrollo del nacionalismo marroquí que llevará a la independencia de España y de Francia.

LA ORGANIZACIÓN ADMINISTRATIVA
La autoridad marroquí
El Gobierno marroquí, llamado el Majzén, estaba presidido por el jalifa o representante del sultán. El jalifa reunía en su persona los tres poderes y, además, era la máxima autoridad religiosa islámica. Dicho jalifa era elegido por el sultán, previamente propuesto por el gobierno español. El primer jalifa, Muley el Mehdi, fue nombrado en Tetuán, en abril de 1913. Ocupó su puesto hasta 1925, en que es sucedido por su hijo Muley el Hassan ben el Mehdi, entre 1925 y 1941 y, entre 1945 y 1956, ambos de la familia real marroquí de los Alauí.

El Alto Comisariado
Al frente de la administración española estaba el Alto Comisario, acreditado ante el jalifa, representante del sultán. La Alta Comisaría daba las órdenes e instrucciones. El orden lo guardaban los Regulares (tropas españolas con "indígenas" rifeños) y la Policía Indígena. El alto comisario estaba asistido por tres comandantes con sede en Ceuta, Melilla y Larache.
Hubo veinte altos comisarios en los cuarenta y tres años de duración del Protectorado, siendo sobre todo militares.

EL PROTECTORADO ENTRE LA PACIFICACIÓN DE 1927
Y EL 18 DE JULIO DE 1936
La II República y la Guerra Civil Española
Al acabar la guerra del Rif, dos grandes generales africanistas: Sanjurjo y Emilio Mola, dejan Marruecos y llegan al Madrid de finales de la Dictadura primoriverista como Jefes de la Guardia Civil y de la Policía respectivamente. Ninguno de los dos se moverá para defender al rey Alfonso XIII. El 1 de mayo de 1931, recién proclamada la II República, en la manifestación, los obreros marroquíes, arropados por notables, exigen los mismos derechos laborales que los españoles. Los gobiernos republicanos no actuaron, pero sí dieron la nacionalidad española a los judíos, cerrándose así la herida ya vieja desde 1492.
El territorio español era el lugar de conspiración militar antirrepublicana, aunque los dos golpes se planearon en la península: la Sanjurjada, en agosto de 1932, y la sublevación de 1936.
No hay ningún sobresalto grave. Las ciudades como Tetuán se urbanizan con estilo hispano morisco. El Ensanche de Tetuán, a las afueras de la histórica medina es un bello conjunto mezcla de estilo morisco y modernista, con cafés y comercios mixtos que existen aún hoy en sus aspectos estéticos. En sus calles viven españoles, tanto militares como trabajadores. Los “moros amigos” no plantean problemas. La sección más de élite del Ejército, el colonial, formado sobre todo por la Legión y los Regulares indígenas, está acuartelada en Marruecos, donde casi todos los oficiales y mandos han hecho su carrera. Juan Yagüe, Franco, Varela, Sanjurjo, Emilio Mola, y un largo etcétera, forman el elenco de militares “africanistas”, reaccionarios y criados en la crueldad que hemos visto. Algunos han conocido la guerra de Cuba en 1898. Entre los africanistas se cuentan también la gran mayoría de militares que lucharían en el bando leal o republicano. Pero en términos generales eran reaccionarios, golpistas que recuperan la costumbre de los pronunciamientos románticos de los “espadones” decimonónicos.

Interior de la medina de Tetuán

Actual calle de Mohamed V, la gran arteria del ensanche moderno del Tetuán colonial.

La parte sur del Protectorado, en torno al cabo Jubi, entre el río Draá y la línea septentrional artificial del Sáhara occidental español, o franja de Tarfaya, es una franja de territorio totalmente desértico y con el mero interés histórico de salvaguardar a los cercanos pescadores canarios.
En el periodo del llamado Bienio Radical-Cedistal, se decide el gobierno por conquistar el territorio que correspondía a España por los acuerdos de Algeciras de 1906: el territorio de Santa Cruz de la Mar Pequeña. Era un viejo enclave recuperado por los marroquíes y olvidado de la España de los Reyes Católicos. Al intentar saberse el lugar donde estuvo ese enclave de los castellanos, se estableció que era el actual lugar de Sidi Ifni, al sur de Marruecos. El general Osvaldo Capaz lo ocupó sin incidentes por el desembarco del 5 de abril de 1934. En este territorio se formaron los futuros Tiradores de Ifni, un cuerpo más de Regulares Indígenas que serían muy efectivos a los golpistas en la guerra civil.

ENTRE LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA
Y LA II GUERRA MUNDIAL: 1936-1945
El 17 de julio de 1936 se iniciaba en Melilla la guerra civil. Darío Gazapo y otros mandos estaban reunidos en la Comandancia Militar de Melilla, ultimando el golpe en Marruecos, cuando la Guardia de Asalto iba a detenerlos al ser descubiertos. Con el tiroteo de los sorprendidos se adelantó la rebelión. Los Regulares Indígenas del temible Mohamed ben Mizzián ocupan el aeródromo de El Atalayón, entre Meilla y Nador, en la Mar Chica. Empezaban los fusilamientos de las autoridades, simpatizantes y militares leales a la República. La sublevación militar que se extiende por el resto del Protectorado. Unos aviones desde Sevilla que iban a bombardear a los rebeldes, bombardean por error un barrio popular de Tetuán con varios muertos musulmanes. La tensión fue tan grande que hubieron de emplearse a fondo para aplacar los ánimos de los enfurecidos musulmanes. La mañana del día 19 aterrizaba en el aeródromo tetuaní de Sannia Rammel, el alzado general Franco, procedente de Canarias. Se hacía cargo del Ejército de África. Allí organizó el convoy marítimo del paso del Estrecho. El éxito fue por la gestión hecha en Roma por Alfonso XIII, amigo personal de Mussolini, de lograr que el Duce enviase unos aviones Saboya para cubrir a las tropas embarcadas. Era una repetición, siglos después de la invasión de 711. Miles de Regulares Indígenas y mercenarios rifeños se alistaron para luchar (y saquear con ganas) en el territorio metropolitano, como ya lo habían hecho en los sucesos de octubre de 1934 en Asturias.

El avión Dragón Rapide, el que sobrevoló, con Franco, de Tenerife a Tetuán los días  previos a la rebelión militar de 1936.

Ya le dijo Franco a su primo hermano “Pacón”, que no se explicaría a sí mismo sin la “llamada” de África, la cual acabó de formar su personalidad. En realidad no volvió a Marruecos tras el estallido de la guerra.
Al estallar la Segunda Guerra Mundial, la zona de Tánger, que como sabemos era Protectorado internacional de la Sociedad de Naciones, se convirtió en un nido de espías de uno y otro bando. En realidad, la famosa película de Casablanca, de Bogart, se inspiró en el ambiente tangerino, no en la entonces incipiente ciudad industrial y portuaria de Casablanca. El régimen franquista aprovechó la derrota francesa en 1940 para ocupar Tánger unilateralmente, aduciendo problemas de seguridad y abandono francés. La ocupación duraría hasta el final de la II Guerra Mundial en 1945, cuando los aliados obligaron a Franco a la evacuación, sí o sí. Hubo momentos de tensión a finales de 1942, cuando el ejército norteamericano desembarcó en la costa atlántica para atacar a Rommel en Túnez y Libia. España era un país “no beligerante activo”, eufemismo diplomático para no ser neutral pleno. Antes, en 1940, en Hendaya, Franco pidió a Hitler el protectorado francés y gran parte del África occidental. Era el sueño imperial del gallego.
En 1943, con Marruecos libre del régimen de Vichy, los nacionalistas de la zona francesa tomaron conciencia de la necesidad de iniciar la lucha por la descolonización, naciendo los primeros partidos políticos. En el Protectorado español surgió el Partido Reformista, el cual ya publicó un manifiesto por la independencia. Fue tolerado por el Alto Comisario. El partido tenía el apoyo velado del jalifa.
El sultán de Marruecos Mohamed V, de la vieja casa Alauí, se opuso abiertamente en 1944 a las órdenes del Residente francés. Este gesto era un síntoma de la creciente agitación nacionalista en contra del dominio extranjero.

LA ÚLTIMA DÉCADA: GUERRA FRÍA
E INDEPENDENCIA: 1946-1956
En 1946 el Partido Reformista reclama que los marroquíes puedan explotar las riquezas de su país en empresas mixtas con los españoles, al estilo de lo que ya se permitía en el Marruecos francés. Son años de despertar del anticolonialismo. Los nacionalistas afroasiáticos descubren la debilidad de los europeos. También son años de la llamada “Guerra Fría” entre los dos grandes vencedores de los nazis y de antagónica visión del nuevo orden mundial a construir. Los diferentes territorios a descolonizar se decantarán por uno u otro bloque: “pro” o “anti” occidental.
En 1948 los partidos nacionalistas marroquíes forman un Frente Nacional con el objetivo de lograr la independencia. En repetidas ocasiones, el sultán señaló que él deseaba lo mismo. Por ello, en 1952, Francia depuso al sultán y lo desterró sustituyéndolo por otro: Muley Ben Arafa, también miembro de la familia aluí. España mostró su descontento por no haber sido informada previamente: en 1954 Franco declara que el Protectorado español permanecerá bajo la soberanía del jalifa, nombrado por el sultán, ya que el cese de éste exigía el consentimiento previo español. Esos años eran de tensión entre la Francia de la IV República y el régimen franquista, por ello, los franceses ya ninguneaban a Franco. En 1955, El Glaoui (señor de la guerra del zona de Marrakesch y colaboracionista con Francia), y la autoridad francesa en Marruecos, respaldados por el Alto Comisario español, el general García Valiño, querían ofrecer provisionalmente el trono de Marruecos entero al jalifa de la zona española: Muley Hassan Ben Mehdi, más manejable para los europeos. Además Franco, de esta forma intentaba sustituir a Francia en Marruecos. Sin embargo, por esas fechas los franceses estaban perdiendo la guerra contra de la resistencia. Esto hizo que la situación en el Marruecos francés fuese deteriorándose, con aumento de la violencia y los atentados, lo que llevó a los franceses a permitir el regreso del sultán en 1955 y destituir a Ben Arafa. El 2 de marzo de 1956, Mohammed V consiguió la independencia de su país por el gobierno de Francia -ya agobiado por la guerra de Argelia-, sin consultar para nada a Madrid.
Ese invierno de 1956 el régimen franquista había tenido una violenta y grave crisis universitaria, con incidentes callejeros, desconocidos desde la guerra, entre estudiantes liberales y el falangista SEU, a causa de unos incidentes ante la embajada británica por el tema, siempre recurrente, de Gibraltar. El día 7 de abril, a pesar de la oposición de ciertos sectores militares, el gobierno franquista se veía obligado a reconocer apresuradamente la independencia del Marruecos español. Nacía un nuevo estado independiente en el Magreb. Al sur, los territorios de Tarfaya Sidi Ifni y el Sahara, no entraran en el lote inicial. Tampoco hubo ninguna concesión en los casos de Ceuta y de Melilla, ciudades o plazas militares metropolitanos.

Franco  y Mohamed V en Madrid ante la independencia del Protectorado español. 1956

 Rafael García Valiño, último Alto Comisario español en Marruecos.

El problema marroquí no había acabado, ni mucho menos. Los últimos cincuenta años siguieron las fuertes tensiones (pudo haber habido dos guerras declaradas, porque dos reales hubo: en 1957-58 en Ifni y el Sahara; y entre 1970 y 75 en el Sahara de nuevo) con el reino Alauí de Marruecos, tensiones que duran hasta la actualidad (inicios de la segunda década del siglo XXI: barcos pesqueros españoles detenidos y llevados a Casablanca, incidentes a diario en las fronteras de Ceuta y Melilla, o el ruidoso incidente del islote de Perejil). En la siguiente entrada analizaremos estos últimos cincuenta años.
¡tanta sangre para esto!...Unos 80.000 muertos en total nos costó la broma. Y todo para jugar a ser como los británicos o franceses y jugar a colonialistas...de medio pelo, claro.

martes, 21 de junio de 2011

EL PROTECTORADO ESPAÑOL EN MARRUECOS, 1906-1956. MEDIO SIGLO DE SANGRE INÚTIL (7ª PARTE)

UNA EXPLICACIÓN MÁS DETENIDA DE LAS DANTESCAS MATANZAS VISTAS EN LAS FOTOGRAFÍAS
 

Expongo ahora, llegado el momento, tras ver las terribles fotos anteriores y, con el lector en guardia contra Abd el Krim, el resumen de un fragmento muy interesante sobre el desastre de Annual. Se trata de un fragmento de la gran biografía publicada de Abd el Krim hace un par de años. El libro es de una especialista del tema: María Rosa de Madariaga. El título: Abd el Krim el Jatabi. La lucha por la independencia. Madrid, Alianza Editorial.
El libro es una defensa por parte de la autora del personaje que describe. El libro describe sus orígenes y la tierra del Rif. Más adelante continúa con su etapa de profesor en Melilla hasta su enfrentamiento con las potencias coloniales España y Francia. Tras su derrota describe su posterior destierro y huída a El Cairo, hasta su muerte en 1963. Finaliza haciendo mención a su papel en el contexto internacional de la descolonización.

Antes del resumen pienso que Abd el Krim fue un líder de primera, un anticolonialista de su tierra. A pesar de ser un conservador islámico –no era un izquierdista socializante- no carecía de cierta modernidad, tal vez por su contacto con los españoles en sus tiempos de profesor en Melilla. Ya veremos más adelante su apasionante biografía resumida. Pensemos en la lucha de los españoles de 1808-1813 contra Napoleón, toda una guerra cruel, entre soldados franceses y guerrilleros españoles. Las guerras coloniales son siempre muy crueles. Siempre lo han sido, y la del Rif no sería menos. Veamos la más sonada de Vietnam, acabada en 1975 con las orejas gachas del Tío Sam.
Digamos que la trayectoria de Abd el Krim es la normal de un anticolonialista que lucha denodadamente contra el invasor español, como los zulúes de Sudáfrica contra los británicos, los derviches de Sudán, los afganos de 1846 y 1878, también contra los británicos, los abisinios de Menelik contra los italianos, o el jefe mozambiqueño Gunghunaha contra Portugal, entre otros. Aunque seamos españoles, es perfectamente asumible y justificable su lucha.
Pero ahora sigue la pregunta: ¿oscureció esta lucha ejemplar el caso de las matanzas de Annual, Monte Arruit, Nador o Zaluán, por citar las más horrendas?

Leamos la recensión del libro citado explicando las matanzas. Es en el capítulo 4, entre las páginas 193 y 219, en el epígrafe: "Rifeños y guelayas: las matanzas de Nador, Zeluán y Monte Arruit".

La prensa inició una intoxicación mediática para justificar las posteriores atrocidades que usaría el Ejército (gases tóxicos, iperita sobrante de la Gran Guerra). De la documentación pertinente la autora desmonta la idea del crimen de Abd el Krim. La matanza en Arruit, el 10 de agosto de 1921 fue cometida por la tribu de los guelayas, enfrentados a los rifeños centrales, la tribu Beni Urriagel de Abd el Krim. Dentro de esta confederación Guelaya había una kábila incondicional a España, gracias a la cual se salvó Melilla. Su jefe tiene calle en la misma: Abd el-Kader bel Hach Tieb. Abd el Krim dictó instrucciones de respetar a los soldados cautivos y que fuesen evacuados a Melilla sin daño. Había vivido en Melilla y sabía de los soldados españoles, enrolados en la guerra impopular y de clase humilde. Sin embargo le fue imposible detener a las harkas con ánimo de robo y saqueo. No asaltó Melilla. Sabía de las consecuencias y del crimen masivo.
Hasta el prestigioso jefe Ben Chel-lal tuvo que sacar como pudo a Navarro y sus oficiales para salvarlos de la ira de los guelayas. Antes del crimen ocurrió que, unos treinta kabileños con banderas blancas iban a negociar la paz con Navarro. El pánico de los soldados parapetados no pudo impedir una descarga que mató a los treinta. Ello exacerbó los ánimos aún más.

Otras kábilas orientales, aparte de los guelayas también se unieron a la rebelión. Muchos sabían que, de seguir indiferentes o colaboracionistas, les esperaba el castigo de los guelayas y rifeños y el incendio de sus aldeas.

Especialmente duros fueron los desertores de la Policía Indígena y de los Regulares, temerosos de la suerte de sus familias por la colaboración con el infiel cristiano. Sabían los entresijos de la tropa española y sus ataques fueron especialmente certeros para evitar ser tenidos por traidores.

Narra la autora varios casos reales. El primero es el de Sidi Mohamed ben Amar, con su mote “el Gul el Nadory”, de la fuerza de Regulares Indígenas de Melilla desde 1913. Gul en árabe es “el ogro”. Mató en Zeluán, Segangan y Arruit. En Nador atacó la fábrica de harinas, donde hubo matanza de soldados, mujeres y niños tras vejaciones y crueldades horribles. Fue apresado en enero de 1922 y encerrado en el fuerte melillense de Rostrogordo. El 30 de septiembre fue fusilado.

Sin embargo, hubo casos de mano blanda. El sargento Mohamed ben Yamani también cometió matanzas en los citados lugares, especialmente cuando acribilló a doscientos soldados desarmados que habían salido, desesperados por la sed, de Arruit en busca de agua. Apresado en abril de 1923, fue condenado a muerte. Sin embargo la tarea de reconquistar el territorio debía de hacerse con la colaboración de tribus atraídas al campo español. Había que actuar con mano blanda. Cumplió condena hasta agosto de 1935.

Muchos jefes de kábila se vieron arrastrados por la guerra. Sus tratos con los invasores les enquistaban con sus miembros de tribu. Hubieron de pasarse al bando rebelde al no poder seguir “jugando con dos barajas”. Era una verdadera guerra civil entre marroquíes, típica de las invasiones coloniales. Es revelador el caso de “El Gato”, Sidi Mohamed Asmani. Muy adicto a España. Sin embargo fue acusado de traición por el coronel Riquelme tras el desastre. Era un rico comerciante de Melilla, ejemplo de “moro español”, con buenos amigos cristianos e israelitas. Su primo hermano acosaba Melilla: Ismael Chandri. Sus hijos habían asesinado en Nador y Zeluán. Parece probado que era confidente de Abd el-Krim, al que conocía bien. Sus tierras no fueron incendiadas por este al ocupar el territorio a los españoles. Eso le hizo más sospechoso aún. Tras un año de cárcel fue liberado, pues había necesidad de la colaboración de los indígenas que volviesen al redil. Con los “irreductibles”, la consigna era la de guerra sin cuartel. Al salir de la cárcel volvió a su vida festiva y social con españoles y judíos melillenses.

La autora distingue también la categoría de los que no consegurían volver a tener la confianza española. Kaddur Na´amar jefe famoso en Melilla, era muy amigo de Fernández Silvestre. Incluso en el inicio del ataque a Annual le aconsejó a éste que no se retirara, que tribu abandonada era tribu que se pasaba a los rebeldes. Y eso pasó con su kábila. De todos modos intentó evitar matanzas. Al reconquistarse su zona, los españoles le marginaron y negociaron con otros jefes de la tribu. Kaddur fue encerrado en Rostrogordo en abril de 1923. Mes y medio después fallecía de huelga de hambre. Para él era una humillación ser ignorado por los españoles tras intentar colaborar con ellos.

Para terminar esta entrada pregunto a las lectoras/es que tengan la paciencia de leer estas ya largas entradas: ¿Era un genio Abd el-Krim? ¿Era un líder anticolonialista justificado? ¿Era un asesino que  no impidió la matanza de sus prisioneros de guerra?

EL PROTECTORADO ESPAÑOL EN MARRUECOS, 1906-1956. MEDIO SIGLO DE SANGRE INÚTIL (6ª PARTE)

ENTRE EL DESASTRE Y LA PACIFICACIÓN: 1921-1927

1921: en otoño la contraofensiva
El 17 de septiembre Berenguer ordena un contraataque para recuperar el territorio perdido. Se reconquista Nador, donde es herido el falaz jefe legionario Millán Astray, pasando el mando directo a Franco. Las siguientes semanas la Legión de Franco logra ocupar el estratégico monte Gurugú, con lo que Melilla respiraba sin bombardeos. El 23 de octubre se llegaba a Monte Arruit, donde les esperaban las terribles escenas antes comentadas.
En toda esta campaña de reconquista la legión mostró una extraordinaria crueldad en sus acciones y era algo normal que los soldados llevaran las cabezas de los moros pinchadas en sus bayonetas para exhibirlas en el campamento.


Terribles fotos de macabros trofeos. 

1922: El Raisuni se somete a España
El 8 de enero el avance llegó a Dar Drius. Franco, al cabo de pocos días, pudo vengarse. Los rifeños atacaron un blocao cercano a Dar Drius. Tras rechazarlo, se les persiguió y, al poco, volvieron varios legionarios portando como trofeos las cabezas ensangrentadas de doce harqueños.
El nuevo Alto Comisario, el general Burguete compra la paz con sobornos, sin recurrir a luchas. El 22 de septiembre logró comprar la paz a El Raisuni. Este bandido de Asilah no era de fiar, pues tan pronto atacaba como pactaba con los comisarios. Esta vez acató la autoridad española a cambio de una buena cantidad de dinero. Se convertía en una especie de virrey al servicio del comisario. España conseguía lo que Francia había conseguido con los señores de la guerra del desierto, en Marrakesch, al comprar la paz a El Glaoui.
 
El Raisuni, el señor de la Yebbala.

1923: el ataque a Yebbala
En enero los cautivos logran la libertad. Fue enviado como mediador el industrial vasco Horacio Echevarrieta, amigo del hermano de Abd el Krim en sus tiempos de estudiante en Madrid. El precio del rescate se fijó en Axdir, en cuatro millones de pesetas, cantidad con la que Abd el Krim compró armas a usar contra España. A partir de ahora su objetivo fue el Oeste del Rif: la Yebbala y Tetuán, donde gobernaba de forma feudal el bandido El Raisuni. Para distraer sus defensas hizo un ataque de diversión a inicios de junio en las cercanías de Melilla. Fue rechazado.

Horacio Echevarrieta con Abd el Krim

1924: la República del Rif
Abd el Krim, mientras tanto, había organizado una verdadera república islámica en el Rif, siendo posteriormente un icono para los líderes anticolonialistas. Fue reconocido por la mayoría de las kábilas y harkas como el jefe supremo de la Jijad, así como el impulsor de la Ley Islámica. Buscó modernizar el modo de vida rifeño. Se castigaría el maltrato a la mujer y se la hizo participar en la guerra. En algunas fotos hay mujeres portando obuses a los cañones, portando víveres, etc. El antiguo sistema tribal hubo de someterse a un poder centralizado. Abd el Krim también organizó un ejército y una policía secreta para reprimir la traición. Con prisioneros españoles se construyeron carreteras y una red telegráfica, consiguiendo un buen sistema de comunicaciones.
En 1924, la mayoría de los blocaos españoles estaban cercados. Sin embargo, esta ofensiva rifeña hizo que Primo de Rivera interviniese. En octubre se autonombró Alto Comisario de Marruecos.
La ciudad santa musulmana de Xauen, la que se ocupó en 1917 por un golpe audaz de Casto Girona, debía ahora de ser evacuada por orden de Primo de Rivera. El ataque a Tetuán obligaba a una peligrosa retirada. Franco fue el que la dirigió entre noviembre y diciembre. Costó unos tres mil muertos. Los camiones de civiles y enfermos pudieron llegar a Tetuán. La retirada de Xauen, estuvo a punto de convertirse en un nuevo Annual.
La Yebbala quedaba en manos de Abd el Krim. Tras la evacuación española los Ajmas, kabila de la zona, hostil a Abd el krim, fueron reprimidos muy duro, siendo sus aldeas arrasadas por los rifeños. El Raisuly, enfermo, fue capturado ese año por Abd el Krim. Murió en el cautiverio por los malos tratos.

La bella ciudad de Xauen, a unos treinta kilómetros al sur de Tetuán.

1925: el año de Alhucemas, el primer desembarco moderno de la historia
El 7 de febrero, Primo de Rivera recompensa a Franco por su comportamiento en la evacuación de Xauen con su ascenso a Coronel.
El líder rifeño, se precipitó y rechazó negociar con España. Ufano por su victoria contra España, decide dar el salto y atacar la zona francesa. En Abril derrota a los franceses y a principios de junio se sitúa a las puertas de Fez, residencia de los sultanes. Este fue su tremendo error. Francia no era España. A partir de aquí comienza su declive. Una conferencia Hispano-Francesa en Madrid entre Aristide Briand y Primo de Rivera, acuerda la cooperación y acción coordinada contra el Rif. Pètain sustituye a Lyautey.
El 8 de septiembre los españoles desembarcan en la playa de la Cebadilla, al oeste de la bahía de Alhucema en lo que fue la primera gran operación anfibia de la historia. 16.300 hombres 104 buques y 88 aviones participaron en el desembarco. El 2 de Octubre los españoles toman Axdir. Previamente al desembarco, los aviones españoles bombardearon con iperita a las tribus indígenas, ocasionando gran número de víctimas.
El blog Mis viajes por la Historia, en su entrada del 15 de junio de 2011, publica un valioso informe del desembarco. Expone la modernidad del desembarco, que supera y aprende de los errores de la derrota británica en Gallipoli, en la Gran Guerra de 1914-18. Algunos manuales hablan del nulo efecto sorpresa, dado que las luces y los cánticos les delataron.
Paralelamente los franceses atacaban por tierra desde el sur, con el objetivo de unirse a las tropas españolas. Ambos ejércitos coordinados sí pudieron ahogar la rebelión y resistencia rifeñas.
 El desembarco de Alhucemas en 1925

1926-1927: el final de la guerra
El 26 de Mayo de 1926 Abd el Krim, temeroso de la justicia española se entregó a los franceses, que lo deportaron a la isla de Reunión. Ese mismo día los españoles llegan a los restos del campamento de Annual.
El año 1927 la resitencia harkeña cesó al quedar descabezada, aunque siguieron focos aislados de guerrilla y de resistencia. El general Sanjurjo acabó formalmente las operaciones en Bab Taza, al sur de Xauen. Se convertía en el gran héroe de la campaña y se le apodó “El León del Rif”. Nacía el mito de un militar africanista que, de republicano de primera hora, pasó al golpismo en 1932 y 1936, fecha en que muere en accidente de aviación en Lisboa.
Nacía, por fin, la época del Protectorado de Marruecos en paz.

 Franco y Sanjurjo, "El León del Rif"


La conquista fue muy difícil, sangrienta, llena de errores. Tras todo lo dicho en entradas anteriores, sobre todo sobre la valía del Rif, ¿sirvió la guerra para algo? Si contamos acontecimientos desde aquí en adelante, veremos que no. La guerra fue el semillero de los militares africanistas. Además, supuso para ellos su base de operaciones en 1936. Antes del golpe del 18 de julio de 1936, ya Franco anticipó el terror futuro: envió, con el falangista y duro Yagüe, a los moros contra los mineros asturianos en la huelga general de octubre de 1934, dando escenas de violencia y saqueos horrendos. Ese era el preludio de lo que pasaría dos años después: los famosos moros saqueando. En la próxima entrada trataré de describir el Protectorado en paz.

UN APÉNDICE: EL EXPEDIENTE PICASSO.
Ya el mismo mes de agosto de 1921, el general Picasso, el tío del célebre pintor malagueño, iniciaba su informe para investigar el desastre. El día 24 del mismo mes, una ¡¡Real Orden!!prevenía al general de que su investigación no debería de involucrar a ningún Alto Mando. El rey temía el escándalo. El telegrama de que hablamos se volvía contra él. Los socialistas lo explotaron al máximo en persona de Indalecio Prieto.
El 1 de septiembre otra Real Orden vuelve a advertir a Picasso. Parece que fue por presiones de Berenguer. El Alto Comisario no debía de ser encausado. Las presiones estaban servidas. La mala conciencia llamaba a las puertas. No obstante, Picasso no se arredró ante el chantaje al que se veía sometido.
El 23 de enero de 1922 termina en Melilla sus primeras tomas de contacto para su investigación. En julio consiguió encausar al general Dámaso Berenguer. Se forma la Comisión de los Diecinueve, el número de diputados a estudiar el caso.
Un año después, el Senado concede el suplicatorio contra Berenguer. La popularidad de Alfonso XIII por los suelos. La crispación nacional es máxima. El golpe de estado se masca.
En julio de 1924, Alfonso XIII concede la amnistía a todos los encausados. La investigación se para. Era un paréntesis. El pueblo español no lo olvidó tan rápido, ni el desastre ni su condición de ser un "Rey Perjuro", al faltar a su juramento de la Constitución cuando accedió al trono como mayor de edad, tras la Regencia de su madre María Cristina. En 1930, tras la dimisión forzada de Primo de Rivera, después de ser "borboneado", la monarquía alfonsina iniciaba su cuenta atrás, cuenta que acabó un año después, el 14 de abril de 1931, tras unas simples elecciones municipales, medianamente limpias, dos días antes. Resultado refrendado en junio de ese mismo año, en elecciones a Cortes Constituyentes.

 Portada de El Expediente Picasso

domingo, 19 de junio de 2011

EL PROTECTORADO ESPAÑOL EN MARRUECOS, 1906-1957. MEDIO SIGLO DE SANGRE SIN SENTIDO (5ª PARTE)

LAS CONSECUENCIAS DEL DESASTRE

Fueron varias y complejas, mucho mayores que las que podrían suponerse, tanto militares, como políticas, y hasta internacionales.

CRISIS MILITAR
Empezaron enfrentamientos internos entre los partidarios de acabar con la resistencia rifeña (Franco y los africanistas duros), y los que deseaban la retirada gradual del territorio (Primo de Rivera, los africanistas más tibios y los juntistas o peninsulares). Se impuso el sector duro, sector que además lograría la fatal preponderancia en los años siguientes, en la caída de la monarquía, la II República y la rebelión golpista de 1936.
Tras las primeras ofensivas para recuperar el territorio perdido, Franco se entrevistó con el rey, proponiéndole un desembarco en Alhucemas. La idea no era nueva y ya la planeaban los anteriores estados mayores. La familia Abd el Krim la apoyaba desde tiempos de su colaboración con España. El padre ya veía negocio en ello y se contrarió bastante al posponerse sucesivamente dicho desembarco.
Tras la entrevista, Alfonso XIII le puso en contacto con Primo de Rivera, aunque Franco recelaba, pues conocía la actitud abandonista del jerezano. Los aduladores franquista en los años de su dictadura afirmaban que en una visita al frente de Primo, Franco y los jefes legionarios le humillaron ofreciendo huevos en el banquete. Franco lo negó luego. No parece creíble, pues Franco siempre obedecía cuando no podía imponerse. Primo en su discurso defendió la gradual retirada. Fue abucheado e interrumpido en varias ocasiones. Franco replicó con un discurso intervencionista pleno.
Primo de Rivera le encargó planificar el desembarco y detallarlo. Los aduladores de Franco dicen que salió de su puño y letra. No parece seria la afirmación, pues Franco, a pesar de la propaganda, siempre fue un militar mediocre, anclado en ideas decimonónicas y obsoletas, muy lejos de la “modernidad” técnica de la operación.

Franco en sus años de Marruecos.

CRISIS POLÍTICA

Era el principio del fin del sistema de la Restauración. El desastre acarreó la práctica totalidad de animadversión y oposición a un sistema ya nada creíble. Veamos la crisis más detenidamente. A finales de 1920 el general Martínez Anido, un duro represor, es nombrado Gobernador Civil de Barcelona, sumida en pleno pistolerismo terrorista y gansteril entre líderes obreros y patronal. Muere asesinado el catalanista Francesc Layret. En marzo de 1921, en la víspera del desastre, en la Plaza de la Independencia de Madrid es asesinado el Presidente del Gobierno Eduardo Dato, ametrallado en su coche desde una motocicleta que circulaba en paralelo. El 4 de junio de 1923 era asesinado el cardenal arzobispo de Zaragoza, Juan Soldevilla. La guerra sucia de soplones y represión y estados de sitio, estaban fallando a Martínez Anido. Se pedía un golpe de estado.
Entre agosto de 1921 y marzo de 1922 Antonio Maura formó un gobierno de concentración. Desde entonces gobernó Sánchez Guerra, sucesor de Dato en la jefatura del Partido Conservador. Guerra planteó en las Cortes un proceso de investigación de las responsabilidades por el desastre de Annual. La consecuencia fue su caída inmediata. Se iniciaba el episodio del llamado Expediente Picasso que, a la larga, fue el final del régimen.
Las últimas elecciones de la Restauración dieron el poder “programado por el turnismo” al Partido Liberal. García Prieto formó gobierno, ante la total indiferencia de la sociedad española. La pendiente hacia la dictadura se agudizaba cada vez más.
El 13 de septiembre de 1923, Miguel Primo de Rivera, capitán general de Cataluña, daba un golpe incruento, con la indiferencia social o, el aplauso escondido, con tal de que cayese el sistema político tan putrefacto como los cadáveres de África. Hasta diciembre de 1925 gobernó un Directorio Militar pleno. Tras el final de la guerra llegarían los civiles y el intento de perpetuar la dictadura al estilo musoliniano.


El Directorio militar de Primo de Rivera posa con el rey Alfonso XIII en el Palacio de Oriente de Madrid, septiembre de 1923. 

CRISIS DEL COLONIALISMO EN GENERAL

En esos años de entreguerras, las burguesías indígenas tomaron conciencia de su poder y de la explotación europea, siendo el Rif el territorio pionero. Abd el Krim declaró en su ancianidad y exilio en El Cairo, que se había adelantado a su tiempo. En efecto fue un personaje histórico reivindicado por los futuros líderes anticolonialistas tras el final de la Segunda Guerra Mundial. Sus tácticas de lucha borraron al invasor. Sólo su exceso de ego y su aceleración le llevaron al fracaso. Su error fue atacar a Francia antes de tiempo. Francia se vio obligada a intervenir, pues el problema empezaba a afectarla, tras haber sido indiferente (y hasta despreciativa a España) en los temas del protectorado conjunto.

Firma en Madrid de la alianza hispano francesa en 1925,
por la que ambos ejércitos combatirían a Abd el Krim

En la próxima entrada expondré la secuencia y cronología de los hechos y la pacificación final del territorio, la cual estaba aún muy lejana: más de cinco años serían necesarios aún para dicha pacificación. Aún quedaba mucha sangre por derramar y las cosas pudieron tomar un cariz aún peor.


miércoles, 15 de junio de 2011

EL PROTECTORADO ESPAÑOL EN MARRUECOS, 1906-1956. MEDIO SIGLO DE SANGRE INÚTIL (4ª PARTE)

IMÁGENES DANTESCAS PARA DESPUÉS DE UN DESASTRE

Tras el desastre de julio y agosto, llegó la contraofensiva de recuperación del territorio perdido. En octubre hubo de tomarse urgentemente el monte Gurugú, desde donde los rifeños bombardeaban permanentemente Melilla. Poco a poco se fueron reocupando Nador, Zeluán, Monte Arruit. Las escenas que se encontraron fueron dantescas. Ahí dejo una selección sacada de Google. Las peores fueron en Monte Arruit y en el lugar de la carga de caballería del Regimiento Alcántara. En Nador también hubo horror: restos destripados y atados con sus propias tripas, escrituras en muros con sangre como tinta, etc, etc.
 
El general Berenguer se tapa la nariz ante el hedor insoportable de los muertos.

Restos de un soldado amarrado por las manos.
Todo induce a pensar que fue atado y debió de morir lenta y cruelmente.

En la tapias de Monte Arruit un incrédulo espectador contempla los restos humanos abandonados a las alimañas del desierto.
¿En qué estaría pensando ante esa macabra visión?

Momias secadas al sol.

Las ruinas de Monte Arruit.

Un  capellán militar bendice esos restos. El cadáver más próximo parece un Cristo.

Curas ayudando a soldados a recoger despojos.

Fernando Primo de Rivera, jefe del Regimiento de Caballería Alcántara. Logró sobrevivir a la heroica carga pero, se refugió en Monte Arruit. Allí murió por las heridas de una metralla enemiga. Murió en la enfermería de campaña del fuerte. Su hermano Miguel, el futuro dictador, quedó hondamente impresionado, llegando a barajar la posibilidad de un abandono del territorio marroquí. Sus restos llegaron a Madrid. Casi todos los muertos descansan hoy en el cementerio de Melilla, ciudad que les es deudora de su supervivencia.

Alegoría en cuadro de la carga del Alcántara. Aunque logró salvar a muchos soldados, su sacrificio fue inútil: murieron prácticamente todos y, los soldados que lograron retirarse, no pudieron seguir a Melilla, cayendo en la ratonera de Monte Arruit, donde la muerte les esperaba.

Restos de los escuadrones del Alcántara, con sus caballos y su formación.

Prisionero rifeño.

martes, 14 de junio de 2011

EL PROTECTORADO ESPAÑOL EN MARRUECOS, 1906-1956. MEDIO SIGLO DE SANGRE SIN SENTIDO (3ª PARTE)

 Cadáveres insepultos y putrefactos en las ruinas de Monte Arruit, tras ser reconquistada la posición meses después.

LA MATANZA DE ANNUAL:
21 DE JULIO A 9 DE AGOSTO DE 1921
ESPAÑA EN 1921
En 1921 España vive un momento de máxima tensión interna en todos los órdenes de la vida. Era un país atrasado que contrastaba con el resto de Europa Occidental, sobre todo en la mitad sur agraria.
Su régimen político está desacreditado. El régimen de la Constitución de 1876 o régimen de la Restauración ya no satisface a nadie, ni siquiera a sus defensores. Una Constitución solo democrática en apariencia, puesto que las libertades y leyes que defiende, no las respeta nadie. Las elecciones son una farsa y un amaño escandaloso desde 1891, fecha de las primeras elecciones de sufragio universal masculino. En el campo los caciques de los pueblos hacían su política desde los casinos y cafés, y su poder era casi semifeudal.
La sociedad emergente no se conformaba ya con esta situación, y cada vez era más difícil para el régimen la salvaguarda del orden público. Ya en 1909, en la Semana Trágica hubo un aviso serio, además enmarcado en una crisis marroquí. En 1917 se dio la triple crisis: militar (Juntas de Defensa) de abril, además de exacerbarse las pasiones entre germanófilos y alidófilos en plena neutralidad española ante la Gran Guerra; política (reunión de parlamentarios en Barcelona) en julio, ocasión perdida de oro para una reforma desde dentro y así evitar el deterioro galopante; y, por último, la crisis social, con la huelgha general de agosto.
Esos años la neutralidad trajo un crecimiento económico alto, aprovechado por los empresarios, que aumentaron sus contrataciones, sus ventas, beneficios, etc. Este crecimiento no llegó a las capas sociales inferiores. Las ventas elevadas trajeron una inflación altísima al afectar a los productos básicos sobre todo. El resultado, la conflictividad social y la represión excesiva. Desde 1919, con el fin de la Gran Guerra se cerraron los nuevos centros de producción, con la crisis social añadida. La respuesta, la peor posible: el pistolerismo de la patronal contra los líderes obreros, sobre todo en Barcelona. La novela de Eduardo Mendoza, La verdad sobre el caso Savolta, es muy explicita al respecto. Atentados, represalias, ley del Talión, etc, dominaban esa España de hace noventa años. El rey Alfonso XIII, frívolo y sin buscar un proceso constituyente nuevo, veía caer su popularidad. Su calculado casticismo ya no era rentable. En ese contexto llega una nueva crisis afriacana.

EL DESASTRE DE ANNUAL. LOS PRELUDIOS
Como siempre, una crisis externa puede hacer olvidar una coyuntura mala en el plano interno. En los años de la guerra, en las colonias afroasiáticas se produjo un cambio decisivo. Una generación de burgueses indígenas se ha formado en Europa o al lado de los europeos. Conocen su idioma, su cultura, sus debilidades. Esta burguesía nacionalista, nueva, joven y contraria a las oligarquías tradicionales, a las que tacha de traidoras pro europeas, ve en la guerra la ocasión para intentar el primer asalto al orden colonial.
En el Rif, el territorio rebelde por naturaleza, surge la figura excepcional de Abd el-Krim, miembro de la tribu de los Beni Urriagel, cuyo territorio se ubica en torno a Alhucemas. En la aldea de Axdir nació el futuro caudillo. Los Beni Urriagel eran españolistas inicialmente, como era normal. Los españoles compraban la fidelidad de algunas tribus prometiendo ayuda contra sus enemigos ancestrales. En la inactividad bélica en el Rif, ante la guerra que se daba en Europa, Abd el-Krim se revolvió y declaró la guerra santa contra los infieles españoles. Antes había sido funcionario en Melilla y su hermano Mohamed estudiaba con buenas notas matemáticas en Madrid.
En 1921 ya se había fugado y preparaba una república islámica en El Rif, independiente del Marruecos alauí. Ya había avisado de que no toleraría un ataque al oeste del río Kert. El aviso no fue tomado en serio y el apasionado general Silvestre iniciaba una imprudente ofensiva.
En la zona occidental, en la Yebbala, el entonces comisario, el general Dámaso Berenguer, había fracasado en comprar la paz al bandido de la zona: El Raisuni, con su base en Asilah. En esos meses estaba a punto de capturarlo. El desastre de Annual lo impidió.
Alfonso XIII, aislado, en plena caída de su popularidad, buscó en Marruecos una tabla de salvación. Para julio, para la festividad de Santiago “Matamoros”, veía como una buena ofrenda al apóstol, una victoria definitiva en África. En un telegrama animó a su ínclito general Fernández Silvestre a atacar. Lo más grave es que ninguneó los planes de Berenguer de no atacar alegremente.

Los números del mapa coinciden con la cronología. Ambos están basados en el libro Historia secreta de annual, de Juan Pando Despierto. Madrid, 1999. Temas de Hoy. Un libro interesantísimo.

EL DESASTRE DE ANNUAL. CRONOLOGÍA DE TRES SEMANAS DE TERROR Y MUERTE EN EL RIF
1. Mañana de 22 de julio. Inicio de la desbandada en Annual. La posición es una falsa elevación, difícil de defender, con mal suministro de agua. Allí estableció su campamento. La policía indígena se pasó al bando rifeño y los soldados de reemplazo huyeron en desbandada hacia Melilla.
2. 17-21 de julio. Unos días antes se inician los ataques en Igueriben. Retirada de los soldados del capitán Benítez: se salvan 36 de 244. (208 muertos).
Muchos blocaos y posiciones intentan retirarse en orden ya van siendo aniquilados.
3. Tarde del 23 de julio. Resistencia desesperada del capitán Capablanca: se salvan 3 de 130. (127 muertos).
4. Mañana del 23 de julio. Resistencia de la columna Romero: 37 muertos de 604.
5. 25 de julio. Los soldados de García Esteban se retiran en secreto a la zona francesa del sur, pero son descubiertos: se salvan 493 de 1500. (1007 muertos).
6. Noche del 25 de julio. Bernal y Dueñas mueren. Se salvan 7 de 120. (113 muertos).
7. Medio día del 22 de julio. Volviendo a Annual, los retirados huyen despavoridos en medio de las balas certeras de los rifeños. Huyen hacia el desfiladero del monte Izzumar. Trampa mortal. Son “cazados” en pocas horas. Unos mil muertos.
8. 22 a 28 de julio. Retirada desordenada del capitán Escribano. Mueren sus 85 soldados. Sólo se salva uno.
9. Mañana del 25 de julio. La tropa de Araújo, tras rendirse, es asesinada en masa: unos 900 muertos.
10. 23 de julio. Heroicas cargas todo el día del escuadrón de Caballería Alcántara, al mando de Fernando Primo de Rivera, hermano del futuro dictador. Al final del día son aniquilados, pero han permitido cubrir la retirada de los hombres del general Navarro.
11. Del 29 de julio al 9 de agosto. La mayoría de los que han logrado huir se reúnen en Monte Arruit, donde son asediados. Resisten desesperadamente, pero quedan sin esperanzas de una contraofensiva de salvamento. Tras la rendición, son asesinados 3.000 hombres. Navarro y unos pocos son apresados y se tendrá que pagar un  elevado rescate para su liberación.
12. 2 de agosto. Rendición de las tropas de Carrasco En Zeluán. Asesinato de sus 500 soldados.
13. 3 de agosto. Rendición de Nador, la puerta de Melilla. Pardo Agudín es asesinado con sus soldados y colonos civiles. (71 muertos). Tras la reconquista se vieron crueles torturas de esos soldados y personas civiles. De los soldados que se salvaron en algunas de estas luchas de julio, muchos murieron después en Monte Arruit, en agosto, o en Zeluán, o en Nador. Muy pocos lograron salvarse y llegar a Melilla despavoridos.
Monte Gurugú. 20 de agosto al 10 de octubre, los cañones españoles capturados por los rifeños, bombardean casi a diario Melilla. La ciudad es presa del pánico ante una hipotética y brutal conquista por parte de los rifeños. A duras penas desembarcan los refuerzos de la Legión.

El desastre se había consumado y el gobierno de ese momento, el del conservador Allendesalazar, el pueblo español, que pagó con sus jóvenes en desastre, el rey, desde su veraneo de San Sebastián, viendo cómo su ya mermada popularidad caía cada vez más, y el Ejército, impotente ante unos infravalorados “salvajes moros”, todos sabían que asistían a un nuevo 98. veintitrés años después, cuando muchos de aquellos desgraciados de Cuba y Filipinas aún vivían.