sábado, 23 de enero de 2010

PASEOS POR EL CENTRO DE LIMA 1: LOS TEMPLOS

RESEÑA HISTÓRICA
Lima, con sus más de ocho millones de habitantes es la capital del Perú actual republicano y lo fue del viejo virreinato español del mismo nombre desde 1544. Francisco Pizarro la fundó en enero de 1535 con el nombre de Ciudad de los Reyes, con dos semanas de retraso respecto del día 6. Se erigió en el mismo campamento del cacique indio Taulichusco, entre el Pacífico y el cerro de San Cristóbal, a orillas del río Rímac. No pudo Pizarro preveer en ese verano limeño la garúa invernal y su situación en una zona sísmica. En ese mismo siglo XVI fue atacada por Francis Drake y, en el siglo XVII, se rodeó de una muralla, de la que hoy quedan restos en el parque del mismo nombre entre un lateral del convento de San Francisco y el Rímac.
El siglo de las Luces fue vital para el desarrollo de la urbe limeña. El rey Felipe V ordenó construir una gran fortaleza en El Callao, su puerto marítimo: el Real Felipe, para defenderse de los últimos ataques piratas. Tras el terremoto que la asoló en 1746, el gran virrey riojano y español, el conde de Superunda, la reconstruyó y, con su sucesor, el virrey Amat, la ciudad tuvo una intensa vida social que superaba al mismo Madrid de la lejana metrópoli. En realidad, Lima siempre ha sido una ciudad alegre.
Tras la independencia (en 1821 por el general San Martín) la ciudad aún tuvo hechos trágicos como la invasion chilena en 1881 o un nuevo terremoto en 1940. En la segunda mitad del siglo XX la ciudad tuvo una oleada de terrorismo de Sendero Luminoso y una fuerte inseguridad con altas tasas de delincuencia. Desde 1991 entró en la lista de ciudades Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO y, desde ese momento la situación empezó a cambiar algo y a recibir gran número de turistas norteamericanos y europeos como paso previo en el camino del Cuzco y Machu Pichu.
LIMA, HOY, A LOS OJOS DE UN ESPAÑOL
En el recientemente acabado año 2009 conocí Lima, allá por Semana Santa, viaje completado en el invierno austral y en la reciente Navidad. En realidad conocí América por primera vez. Era el sueño hecho realidad, mi bautismo en el Nuevo Mundo, continente tan entrañablemente unido a España. Desde entonces confieso que el Perú me ha cautivado. Su capital, muy poco apreciada en general, también tiene su interés. Desde luego no es Roma, ni París, ni New York, ni siquiera Buenos Aires, pero no se le puede negar su encanto, el cual se descubre con varios viajes y con el caminar atento por sus calles y la observación y trato con sus gentes. En estos tres paseos voy a mostrar tres aspectos que destacan en su plano de damero en cuadras, con sus calles paralelas y perpendiculares. Vamos a ver solo una pequeña parte de la megalópolis: el cuadrado formado entre el río Rímac al NE, y las sucesivas avenidas de Tacna (NW), Nicolás de Piérola (SW), y Abancay (SE). Es un pequeño recinto de la Lima colonial que se extendía por el SE o Barrios Altos, hoy Barrio Chino en torno a la calle Capón, al NW de Tacna, en torno al Santuario de Santa Rosa, el SW con el límite de la vieja muralla, y al NE del Rímac, con el barrio de igual nombre, con el cerro de San Cristóbal como vigilante de la ciudad y sus alrededores, con sus buenas panorámicas de los Andes cercanos y el océano Pacífico en su inmensidad azul. Este cuadrado es una joya de arquitectura, dividido en dos por el peatonal y bullicioso Jirón de la Unión. En este recinto convive una colección notable de edificos del barroco, art noveau, edificios modernos, eclécticos, y una innumerable relación de casonas, tanto coloniales como republicanas. Deambular por sus calles puede complicarse algo, pues las guías y mapas ponen el nombre moderno de las calles pero, en las fachadas sobresalen grandes y decorados letreros con su denominación antigua virreinal, siendo los de los nombres modernos muy poco visibles.
Plano de los templos limeños
INICIANDO EL PASEO
Nuestro recorrido se inicia en la Plaza de Armas o Plaza Mayor. El edificio religiosos representativo de este espacio urbano será la CATEDRAL (1). Es un edificio poco interesante y muy retocado por las destrucciones a causa de los sismos que han afectado, y afectarán, a la ciudad. Contiene los restos de Pizarro. Adosada a ella se encuentra la Capilla del Sagrario y más adelante, en la misma acera, e igualmente adosado, el Palacio Arzobispal, construcción nueva, del siglo XX, de estilo Neocolonial.

Palacio Arzobispal, 1924.

Catedral de Lima.

Dejamos la Plaza de Armas para tomar la calle del Conde de Superunda para llegar, a mano derecha, al templo de la orden dominica: SANTO DOMINGO (2), inconfundible por el color rosado de la fachada y su torre-campanario. Guarda los restos de San Martín de Porres y de Santa Rosa de Lima. El claustro es muy original para un español: es estupenda la arquería del segundo piso del claustro, realizada en madera. El claustro (como casi todos los de la ciudad) contiene un maravilloso jardín que nada tiene que ver con los europeos. La torre-camapanario asoma vigilante al mismo. En la sala capitular el techo está compuesto por un admirable artesonado mudéjar de madera de cedro de Nicaragua. También es una joya la colección de azulejos sevillanos del siglo XVII. Para mí gusto prticular es el mejor templo de la ciudad, junto al de la Merced.
Claustro del convento de Santo Domingo.
Obsérvese el piso superior y su arquería en madera.

Artesonado mudéjar del techo de la Sala Capitular. La cámara de mi móvil (celular en el habla latinoamericana) no estuvo a la altura de las circunstancias, pues la cámara se quedó sin batería.

Portada lateral de Santo Domingo.

Por la calle Cailloma arriba, giramos a la izquierda, por el Jirón de Ica, y llegamos al convento de SAN AGUSTÍN (3), de fachada rojiza. Es una pena porque quedó muy dañado a consecuencia de unos cañonazos en unas refriegas habidas en la ciudad entre diferentes partidarios políticos a finales del siglo XIX. La portada es un ejemplo de la abundante decoración barroca limeña (y latinoamericana en general), comparable al churrigueresco español.

Portada de San Agustín.

Retrocedemos por Ica y, tras cruzar Cailloma, giramos (volteamos, al decir de los limeños) a la izquierda, por el jirón de Rufino Torrico y llegamos a la pequeña, decoradísima y entrañable iglesita de SAN MARCELO (4). Simple, pero equilibrada, con una fachada decorada con mucha profusión. Destaca la pequeñez de las dos torres-campanarios.
San Marcelo. Foto de mala calidad al hacerla de noche.

POR EL JIRÓN DE LA UNIÓN
Tras salir de San Marcelo tomamos la calle Emancipación en dirección SE o de Abancay. Es una calle ancha que cruza las de Torrico, Cailloma y Camaná, para llegar al concurridísimo Jirón de la Unión, verdadero centro social y comercial del corazón de la ciudad central de Lima. Tomamos Unión hacia Plaza de Armas y llegamos a la gran joya de la ciudad, templo muy estudiado en manuales de arte: la IGLESIA DE LA MERCED (5). Su fachada y su interior son el mejor ejemplo del barroco recargadísimo latinoamericano. También su interior es un ejemplo del llamado "horror vacui" por el que todo espacio tendría que estar decorado sin excepción. Fue el primer templo que visité en esa Semana Santa de 2009 y ya es de visita obligada en mis sucesivos viajes limeños. Me impresionaron algunos retablos sin pan de oro, de madera excelentemente labrada de cedro nicaragüense. La capilla del padre Urraca me es ya muy familiar.
Templo de la Merced, en la calle del Jirón de la Unión.

Detalle de la portada, decorada en exceso, cualidad tan propia del Barroco en general y latinoamericano en particular.

FINALIZANDO EL PASEO
Ya llegamos a la recta final del paseo por los templos limeños. Llevamos recorridos los templos de las principales órdenes religiosas de la época del virreinato: dominicos, agustinos, mercedarios, y ahora nos quedan por ver los templos jesuita y franciscano, que no podían faltar, sobre todo el de los jesuitas, tan implantados en Latinoamérica con sus misiones evangelizadoras y con sus reducciones en la selva con los indígenas a los que lograron convertir.
Por Miró Quesada, saliendo por la puerta lateral del crucero de la Merced, cruzamos Carabaya, Lampa y llegamos a la calle de Azángaro, para girar-voltear a la izquierda, para toparnos con SAN PEDRO (6), el templo de la Compañia. Llama la atención la poca decoración de su fachada amarilla. Los otros templos de la Compañía que conozco en América son los de Cuzco, Arequipa y el del ecuatoriano de Quito, ejemplos de decoración hiper abundante. Sin embargo su interior (es una pena que no se puedan sacar fotos en los interiores de las iglesias en general) está decorado de forma similar a los otros templos ignacianos. Las efigies típicas de San Francisco de Borja y de San Ignacio de Loyola resaltan en su interior.
La iglesia de San Pedro, el templo de los jesuitas.

Claustro de San Pedro.

Y, para terminar este introductorio paseo por la vieja Lima, seguimos por la calle de Azángaro, la cual nos conduce directamente, tras cruzar cuatro cuadras: Ucayali, Huallaga, Junín y Áncash, al templo de la orden franciscana: el CONVENTO DE SAN FRANCISCO (7), más comúnmente conocido como las "catacumbas", por la cantidad de huesos humanos en su subsuelo, pues hasta el siglo XIX era un cementerio. Particularmente me gusta, pero me defraudó mis espectativas. A ello se sumó la pésima guía que lo explicaba que, además de tener poca idea, tenía muy mal carácter. Es interesante su biblioteca. En la portada, a su lado izquierdo, si miramos de frente su fachada decorada, tiene adosada la capilla de la Soledad, aunque está en ruinas su interior.
Salimos y, por la calle de Áncash, llegamos a la vieja Estación de Desamparados, volteamos a la izquierda, por el jirón de Carabaya y retornamos al punto inicial del paseo: la Plaza de Armas o Plaza Mayor, punto ahora final de nuestra visita paseada por olos templos de Lima. Hemos dejado tres templos en este recinto: la Trinidad, Jesús y María y el Sagrado Corazón de Jesús. El tiempo me faltó, la cámara estaba baja de batería y visité uno de los tres pero no me acuerdo de su nombre pues, tras tanto pasear acaba uno ya saturado de tanta belleza arquitectónica y más para un turista extranjero como yo. Espero ser comprendido por el lector.
En otra entrada, la segunda, intentaremos la aproximación a las casonas de la ciudad y, en una tercera entrada, los demás edificios y, si se puede, alguna extensión fuera de este cuadrado.

San Francisco o las Catacumbas.

12 comentarios:

Arturo Gómez dijo...

Gracias por visitar mi ciudad y escribir sobre ella, amigo Juan. Tus amigos de Perú esperamos tu pronto retorno.

Saludos.

Juan dijo...

De ese retorno no te quepa la menor duda. Te diré que seguiré publicando otros paseos limeños en próximos días.
Saludos.

Carlos el baterillero dijo...

Buen día Juan

Terminé de leer el texto de tu paseo y te diré que quedé exhausto, no de la lectura, sino que es tan vivencial tu descripción, que es como si hubiera caminado recorriendo las iglesias... algo que se acostumbra a hacer aquí en Semana Santa (sobre todo Jueves y Viernes Santo).

Anotarte amigo, que la iglesia de San Pedro, la de los jesuitas, tiene la rareaza de las tres puertas, sin ser catedral mayor... dicen ese mérito, solo les compete a las catedrales.

Don Ricardo Palma, dice en una de ss tradiciones, que los jesuitas antes de construir su iglesia mayor, solicitaron al Papa, permiso para abrir una puerta... el papa dudó sobre la petición tan humilde de los jesuitas y buscando o rebuscando si había una trampa en esa solicitud, dio su consentimiento.

Los jesuitas iniciaron la labor de construcción y plantaron tres puertas. Las otras órdenes reclamaron... los jesuitas, mostraron su autorización papal. Las ordenes argumentaron, que esa autorización no les da permiso para tres puertas, sino para una puerta... los jesuitas adujeron, que para abrir dos puertas, no requerían permiso alguno, son a las que ya tienen derecho... la tercera, goza de bendición papal.

Y esa es la historia Juan.

Saludos
Carlos el baterillero

Juan dijo...

Desde luego don Carlos que me he recorrido esas calles a conciencia y, al menos ese cuadrado del centro histórico de Lima, pues lo voy ya conociendo bien.
Un fuerte abrazo señor Baterillero y hasta el próximo encuentro hispanoperuano del verano.

Cayetano dijo...

Muy interesante e instructivo el paseo que nos propones por Lima, con sus portentosas muestras de barroco colonial. Te estás volviendo todo un experto en asuntos peruanos, cual corresponsal ibérico ávido de noticias, cámara de fotos en bandolera.
Veo que el plano de Lima es ortogonal o en damero o cuadrícula. con sus calles cortándose en ángulo recto. Creo que fue Buenos Aires la primera que se trazó allí con este tipo de plano. Luego fue copiado el modelo en muchos sitios, concretamente el plano de Nueva York, que es posterior.
Un saludo.

Juan dijo...

Hola Cayetano, pues sí, desde liego que sí, me est´gustando mucho Perú y América Latina en general. Es una mina de historia para cualquier historiador y para cualquier español. El problema es la lejanía, pero merece la pena disfrutar de l amabilidad de sus gentes. Ya seguiré poniendo cosas de mis viajes para compartirlas con vosotros y animaros a cruzar el charco.
Saludos compañero.

ep dijo...

jajaa, nunca había leido un recuento tan ordenado de una ciudad tan desordenada.
gracias por visitar lima, he caminado tanto por esas calles que ya casi me olvidaba. para mi san pedro se las lleva de encuentro a todas las demas, aunq no tenga una fachada impresionante.
ojala la hayas pasado bien y comido bien, tambien

Juan dijo...

Gracias por tu visita, imagino eres un peruan@ residente en Gran Bretaña. Pues sí, me gusta Lima y su arquitectura. Conozco Londres y también me fascina un montón, sobre todo las pintas de cerveza en sus Pubs. Saludos EP desde Madrid.

Camila dijo...

Me siento muy feliz por lo que difundes la historia y cultura de Perú y me alegra que te haya gustado Lima. Me encanta de la forma como describes,como se puede ver haces una descripción muy exacta de Lima.

Saludos Juan.

Juan dijo...

Ya llevo bastantes horas caminando por esas calles lemeñas. Pasear en general me encanta, paseo mucho por las calles de Madrid y de las ciudades que visito en general. Un saludo amiga peruana.
Juanpe.

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

un gran pateo limeño el que te has dado ...

Juan dijo...

Pues sí, desde luego, que me he pasado ya muchas horas por esas calles y las que me quedan para seguir descubriendo rincones de esa coudad tan interesante.
Saludos José Luis.