jueves, 3 de enero de 2013

BREVE ATLAS DE HISTORIA DE ESPAÑA (IV): LA AMÉRICA HISPANA

Al terminar los comentarios de la entrada anterior, expongo ahora la cuarta entrega del pequeño atlas que estoy elaborando. Mapas de libre e ilimitado uso por el lector. Entrada provisional hasta que comente estos nuevos mapas y sujeta a otros nuevos que vaya elaborando.
Saludos.

MAPA 1
 
Cuando Colón puso pie en América en 1492 llegaba a un vasto continente, con gran vareidad de climas, paisajes y pueblos. Encontró tres civilizaciones comparables a lo que fueron las civilizaciones esclavistas de la antigüedad: politeistas y con alto grado de urbanización. Estas civilizaciones estaban en una época de crisis y de guerras con pueblos vecinos. Mayas de la península de Yucatán, aztecas del altiplano mexicano, con su capital en Tenochtilán (actual Ciudad de México) y la gran civilización andina de los incas (el Tahuantinsuyu, con capital en Cuzco). Estos pueblos citados ya entraron en el Neolítico, con sus formas de vida agro-ganaderas y sedentarias, casi al mismo tiempo que las civilizaciones del viejo mundo.
Antes de la era cristiana la agricultura yu ganadería se habían extendido por los Andes, parte de la costa caribeña, casi todo el altiplano mexicano y el valle del Mississipi, mientras que en el milenio y medio posterior ya se conocían las prácticas agrícolas en casi todo el continente, salvo en sus extremos fríos del sur y del norte. Sociedades agrarias del maíz y de la domesticación de los camélidos en la zona andina y de los cuyes.
Gran cantidad de pueblos y lenguas coexisten a los largo de la geografía americana. Por ello, mas que de encuentro de dos mundos, puede hablarse de encuentro entre Europa y varios mundos muy diferentes entre ellos, a pesar de descender los amerindios, ancestralmente, de los pueblos mongoloides asiáticos.
Para ampliar la información de este mapa se puede entrar en mi entrada anterior:
 
MAPAS 2 y 3



 
Para estos dos viajes colombinos se puede ampliar información en:
http://histocliop.blogspot.com/2011/10/colon-y-sus-cuatro-viajes-1492-1504-3.html

MAPA 4
 
En 1479, tras firmarse la Paz de Alcaçovas entre Alfonso V de Portugal y los Reyes Católicos, Castilla se aseguraba el dominio sobre las islas Canarias. Tras el descubrimiento de Colón, Juan II de Portugal reclamó las nuevas tierras. Los Reyes católicos replicaron con el argumento de que la navegacón fue hacia el oeste, no al sur de Canarias, como estipulaba el tratado. Las Bulas Alejandrinas (1493) fijaron un límite de meridiano al oeste de Cabo Verde. Juan II no se contentó y reclamó más espacio al oeste.
Por fin, en el Tratado de Tordesillas (1494) se alargó esa línea de meridiano y el cabo de San Roque del actual Brasil quedaba dentro de la nueva demarcación portuguesa, territorio que se apresuró a explorar en 1500 Pedro Alvares Cabral. Sin embargo no se detallaba el límite oriental.
Al subir al trono portugués Felipe II, Castilla colonizaba las islas Filipinas, en territorio portugués según el nuevo tratado de Zaragoza, que delimitaba el meridiano oriental de influencia. Por su parte, colonos portugueses tenían vía libre para adentrarse más al oeste de la línea brasileña, colonizando el Mato Groso y el Amazonas.
Tras la independencia de Portugal en  1640, los nuevos monarcas de Braganza retuvieron esas tierras. Inclusive llegaron los portugueses a orillas del río de la Plata, fundando la colonia del Sacramento, en el actual Uruguay. España la arrasó.
Ya en el siglo XVIII, por el Tratado de San Ildefonso (1777) se anulaba el Tratado de Tordesillas.
 
MAPAS 5 y 6

En el enlace anterior se encontraba también el tercer viaje.

 
 
MAPA 7

Entre 1519 y 1522 se dio la primera vuelta al mundo. Fernando de Magallanes, un experto marino portugués, rechazado de su país, decidió probar suerte en la corte de Castilla. El país, envuelto en la incertidumbre de una guerra civil (la de los Comuneros de Castilla contra el emperador Carlos V de Alemania), no escatimaba esfuerzos en sus expdiciones. El 20 de septiembre de 1519, veintisiete años después del descubrimiento colombino y en plena fiebre por explorar las descubiertas tierras del Nuevo Mundo, zarpaba de Sanlucar de Barrameda el explorador portugués. Tras recalar en la costa brasileña, llegaba al río de la Plata y se disponía a invernar en la actual Patagonia. Su gran descubrimiento fue el estrecho que lleva su nombre, descubriendo un "paso del sur", de la Mar Océnana (el Atlántico llamado entonces) a la Mar del Sur (el entonces Pacífico). Surcando ya este inmenso océano, llegaba a las islas Marianas, al año y medio de su partida. Sin embargo se aproximaba su fin. En abril de 1521 moría por una lanza de un indígena filipino. La expedición que pudo huir se puso a las órdenes del vasco de Guetaria, Juan Sebastián Elcano. El cual, tras muchas vicisitudes, pudo doblar el Cabo de Buena Esperanza, al sur de África, el tan importante enclave portugués hacia la India.
Navegando en paralelo a la costa africana y tras recalar en las islas de Cabo Verde, atracaba en Sanlúcar tres años después de zarpar. Un viaje arriesgado que llegaba a puerto sin su capitán Magallanes, el cual ya era un muerto inmortal. El italiano Pigafetta se encargó de escribir su crónica para la posteridad.

MAPA 8

Es muy normal creer que Cortés acabó en poco tiempo la conquista del actual territorio de México. En realidad sólo logró conquistar el centro de la meseta de Anáhuac. Tras desembarcar en la costa de Veracruz y fundar esa ciudad, se adentró hacia el interior. Ayudado como intérprete por la india Malinche (doña Marina para los españoles y que convirtió en su mujer), tuvo que someter a los tlaxcaltecas, los enemigos acérrimos de los aztecas y reserva de guerreros para los sacrificios en Tenochtitlán, actual Ciudad de México. Los tlaxcaltecas fueron el aliado decisivo en su guerra contra los aztecas.
Al llegar a la actual Cholula, los cholutecas, aliados de los aztecas, intentaron una emboscada a los españoles. Pedro de Alvarado, lugarteniente de Cortés, hizo una matanza de indios a traición. Al poco tiempo entraban triunfales en la capital de los mexicas. Al ir Cortés a la costa a enfrentarse a Pánfilo Narváez, enviado por el gobernador de Cuba a apresarlo, Alvarado hizo otra matanza de aztecas en la capital, lo que colmó la paciencia de éstos. Tras la vuelta de Cortés hubieron los españoles de retirarse. Una estrepitosa derrota en plena retirada estuvo a punto de aniquilarlos a manos de los aztecas. Repuesto en tierras de sus aliados tlaxcaltecas, volvió a la capital y, tras un duro asedio y con la viruela como aliada de los conquistadores, el último emperador mexica hubo de rendirse a Cortés. Esta campaña ha quedado narrada en primera persona en la obra de uno de aquellos soldados castellanos: Verdadera historia de la conquista de Nueva España, escrita por Bernal Díaz del Castillo.
El actual Estado de Jalisco, con su capital Guadalajara, llamado en el siglo XVI Nueva Galicia, se resistió muy duramente a la conquista castellana. Los indios dieron la guerra del Mixtón, en la que pereció Alvarado y conoció las crueldades de Nuño de Guzmán, fundador de la actual ciudad de Guadalajara. Hubo de pacificar la zona Antonio de Mendoza, primer virrey de Nueva España y, más tarde, del Perú.
El intrépido andaluz, Alvar Cabeza de Vaca, recorrió la península de Florida y exploró en un viaje increíble y documentado (en su obra Naufragios y comentarios), el sudeste de los actuales Estados Unidos, llegando al norte de México y encontrando su salvación.
Ese mismo extremo norte mexicano sería el límite máximo de la conquista española hasta el siglo XVIII. Aún Vázquez de Coronado intentó encontrar una supuesta y rica civilización al decir de Fray Marcos de Niza. Tras recorrer las actuales Arizona y Nuevo México, volvió fracasado de su expedición.
Al sur mexicano, en la actual península de Yucatán, Belice y el norte de Guatemala, se asentaba la civilización maya, que se encontraba en decadencia. Francisco de Montejo, su hijo y su sobrino hubieron de guerrear largos años para someter de forma insegura el territorio maya, el cual se rebeló y no pudo ser del todo sometido hasta siglos después, incluso tras la independencia.

MAPA 9
La primera gran conquista de Sudamérica la protagonizó Francisco de Pizarro en el actual Perú. Desde Panamá, en unión con el padre Luque y Diego de Almagro, se embarcó en la conquista de un reino poderoso al decir de indios que le informaron. Tras desembarcar en el actual Ecuador, continuó hasta Cajamarca, donde traicionó al Inca Atahualpa y lo ejecutó, con lo que la suerte del imperio quedaba sellada. Ayudado por la confederación de indios huancas y los chachapoyas, enemigos tradicionales de los incas, atacó Cuzco y fundó la Ciudad de los Reyes, actual Lima.
Por su parte, Sebastián del Benalcázar conquistó el actual territorio de Ecuador y refundó la ciudad de Quito y conquistó Nueva Granada, actual Colombia. Un familiar de Pizarro, Francisco de Orellana y Gonzalo Pizarro, hermano del conquistador, iniciaron una expedión por el Amazonas, aunque Gonzalo hubo de abandonar prontamente. Orellana logró llegar al Atlántico siguiendo todo el cauce del gran río.
Pronto estalló una guerra entre los conquistadores. Almagro fracasó en la exploración de Chile y se enfrentó a Francisco de Pizarro. Asesinado aquél, sus seguidores asesinaron a Pizarro. Más tarde, se enfrentó Gonzalo Pizarro al virrey Vela y lo ejecutó. Pedro de Lagasca fue enviado desde España, derrotando a los pizarristas y ejecutando a Gonzalo. Era la derrota de los encomenderos, conquistadores que querían sus encomiendas al estilo feudal y al margen de la autoridad de la metrópoli. El emperador y, más tarde, su hijo Felipe II acbaron con ellos.
Chile fue una fuente de problemas. Tras una exitosa inicial campaña de Pedro de Valdivia, los mapuches o araucanos lo derrotaron. La frontera del imperio quedó en el río Bio-Bio, en el centro de Chile. Intentos posteriores de conquista fueron un fracaso español. El madrileño Alonso de Ercilla, contemporáneo de las guerras del siglo XVI, nos ha dejado su monumental poema épico La Araucana, de gran valor literario e histórico sobre esas guerras.
Juan de Garay inició la conquista del río de la Plata en 1580, al refundar Buenos Aires, tras el fracaso de Mendoza en los años 30 del siglo. Se abría una ruta terrestre hacia el Alto Perú y la plata potosina. La Patagonia será libre del imperialismo español hasta el siglo XIX con la nueva república independiente.
Los portugueses se habían establecido en la costa atlántica del Brasil al firmarse el Tratado de Tordesillas en 1494. Lentamente iniciarían su penetración hacia el interior selvático.



 

MAPA 10
Durante todo el periodo colonial, la metrópoli española diseñó unas rutas comerciales para vertebrar el imperio y explotar mejor sus riquezas.
La cabeza del imperio estaba en la Corte, donde se estableció un Consejo de Indias, como parte del sistema de Consejos del rey. En el eje Sevilla-Cádiz, se adminstraban los asuntos económicos a través de la Casa de Contratación de Sevilla, poderoso organismo que declinó en el siglo XVIII al trasladarse a Cádiz definitivamente. Desde estos dos puestos salían las flotas de galeones hacia las Indias. Al igual que en los viajes colombinos, las islas Canarias eran él último punto de aguada antes de cruzar el Atlántico hacia el Caribe.
Las flotas llegaban a las Antillas, donde se dividían: una se dirigía a Cartagena de Indias y otra a Veracruz. A su vez, la flota de Cartagena se dirigía a Portobelo, en la costa atlantica panameña, donde descargaba sus mercancías y, por tierra, cruzaba el istmo por el llamado camino de las Cruces, que llegaba a la ciudad de Panamá. De dicha ciudad zarpaban esas mercancías hacia Lima, donde se descargaban los productos de España y se embarcaban las remesas de plata potosina, recorriendo luego el camino inverso hacia Cartagena.
La flota de Nueva España, al llegar a Veracruz, desembarcaba sus mercancías en dirección a Ciudad de México, donde llegaban las remesas de plata de Zacatecas o Taxco, para ser llevadas a Veracruz.
Las dos flotas, desde Cartagena y Veracruz, zarpaban hacia la Habana, donde se reunían. Desde allí zarpaban juntas rumbo a España.
Dos rutas nos quedan por comentar. Una era la del Galeón de Manila, verdadera odisea para llegar al confín del imperio. Las islas Filipinas se comunicaban con España a través del Pacífico. Desde Ciudad de México salían las mercancías hacia el puerto de Acapulco, desde donde zarpaban los famosos galeones. La ruta la ideó el vasco Andrés de Urdaneta en el siglo XVI. Aprovechaba la corriente de Humboldt hacia el oeste, como hicieran Magallanes y los demás exploradores del gran océano. Sin embargo el problema era el tornaviaje de vuelta a la costa mexicana. Urdaneta descubrió la corrientel del Kuri-Sivo que retorna el agua desde el Japón. Los Galeones de Manila retorban empujados por esa corriente hacia la costa californiana, desde donde navegaban hacia costas de México, en especial a Acapulco. La mercancía atravesaba por tierra hacia el Veracruz y se embarcaba a la península.
Una segunda ruta abierta en el continente americano fue la que comunicaba la actual Bolivia o Alto Perú colonial y sus minas potosinas, con el río de la Plata, sobre todo cuando se estableció el nuevo virreinato desde el siglo XVIII.
Frecuentemente los asaltos de los piratas a las flotas y a algunas ciudades costeras -sobre todo en los siglos XVI y XVII- y de los mismos marinos británicos, hacían perder mercancías a veces. Sin embargo el sistema funcionó con éxito hasta el final mismo del Imperio en las tres primeras décadas del siglo XIX.

MAPA 11
En el siglo XVIII, Hispanoamérica afrontaba la nueva administración de la nueva dinastía española: los Borbones, los cuales habían introducido el absolutismo pleno y la centralización territorial en la metrópoli. En América del Sur crearon dos nuevos virreinatos: Nueva Granada (actual Colombia) y Río de la Plata, con capital en Buenos Aires y que comprendía -además de parte de las actuales Argentina, Uruguay y Paraguay- la actual Bolivia o Alto Perú. Por ello, el Perú quedaba muy reducido territorialmente. Por su parte, Venezuela y Chile eran capitanías generales. Fuera del territorio español sobresalía el inmenso Brasil portugués, introducido en casi toda la Amazonía. Al norte brasileño los franceses, británicos y holandeses se habían establecido en las actuales Guayanas, así como en los pequeños archipiélagos de las Pequeñas Antillas y Jamaica. El extremo sur continental, la Patagonia argentina y chilena, pudo resistir a los españoles, sobre todo destacar lo indomable de los araucanos o mapuches, incluso hasta después de la independencia.
En la mitad septentrional americana el virreinato de Nueva España era el más rico de todo el imperio. Aunque se extendía por el sur del actual Estados Unidos, no dominaba el istmo centroamericano, pues Guatemala era una capitanía general.
Fuera del dominio español quedaban las colonias británicas de las costas templadas atlánticas de Estados Unidos y Canadá. Estados Unidos logró su independencia de Gran Bretaña en 1783 por el Tratado de Versalles.
Finalmente, en el extremo noroccidental del continente, hoy Alaska, estaban asentamientos rusos, que inquietaban a la California hispánica; y en el centro continental, en las grandes prederas, los indios permanecieron independientes hasta la segunda mitad del siglo XIX.






 

MAPA 12
Desde finales del siglo XVIII aumentó el sentimiento de rebeldía de los grupos criollos contra la autoridad colonial llegada de España. Las élites criollas, enfrentadas tanto a los indígenas como a los españoles, vio su oportunidad de emancipación en el exitoso ejemplo revolucionario de los Estados Unidos frente a los británicos. Anteriormente hubo rebeliones indígenas de caracter social, sobre todo en el Perú: rebeliones de Santos Atahualpa y de Tupac Amaru. Los criollos, asustados por la deriva social, se pusieron del lado español. Desde 1789 se observa con atención el nuevo proceso revolucionario francés.
En estos años finales del siglo nacen los miembros de la generación de emancipadores, en especial Simón Bolívar, venezolano, y José de San Martín, argentino. La ocasión llega con la destrucción de la Armada franco-española en Trafalgar en 1805 y con la invasión francesa de España en 1808.
En Buenos Aires, antes de 1808, se había rechazado un ataque británico por las fuerzas criollas ante la inutilidad de la autoridad virreinal. De ese descontento surgió la emancipación en 1810, y se haría plena en 1816 en Tucumán.
Tras la derrota francesa en la metrópoli, la reacción española fue fulminante: en Perú con la acción del virrey José Abascal, y en Nueva España con la derrota de una fuerte rebelión indígena planeada por el cura Hidalgo. Sólo Argentina estaba en manos de los emancipadores en 1816.
Sin embargo, Bolívar consiguió desde entonces liberar Venezuela, Nueva Granada y Ecuador por el norte. Por el sur, San Martín invadía Chile con éxito y, con una flota inglesa, desembarcó en Perú en 1821. Tras una conferencia en Guayaquil de los dos libertadores, Bolívar invadió el Perú, derrotando a los realistas en 1824 en las definitivas batallas de Junín y Ayacucho. En 1825 se invadía el Alto Perú, que formaba un país nuevo: Bolivia, en honor al Bolívar.
Por su parte, en Nueva España el criollo Agustín de Iturbide, antiguo realista, proclama el Imperio de México, acabando así el dominio español.
Al morir Fernando VII en 1833, España sólo conservaba las islas antillanas de Cuba y Puerto Rico, así como las islas Filipinas en Asia. Las nuevas repúblicas independientes no lograron la estabilidad interna para reconstruir sus maltrechas economías por las guerras de independencia. Pasaron a formar parte, de manera indirecta, de la influencia británica primero, y norteamericana después. Además el indio, mayoritariamente, siguió siendo un grupo social marginado como en los tiempos coloniales.

PASEO POR EL CENTRO HISTÓRICO DE LIMA





 
 
 

8 comentarios:

Mari-Pi-R dijo...

Me he tomado la libertad de copiarte los mapas, pues los veo tan interesantes, espero que no te moleste, no los voy a divulgar.
Saludos

Juan dijo...

Hola Mari-Pi-R, no sólo no me molesta, sino que me satisface que te sean útiles. Si algún día necesitas de estos mapas y de su divulgación, no lo dudes.
Cordiales saludos.

Cayetano dijo...

Buena colección de mapas la que nos estás brindando desde tu blog. Como ya hice con los anteriores, los guardaré por si me fueran de utilidad para las clases.
Que los reyes de oriente -porque éstos de por aquí creo que no están por la labor- sean generosos y te traigan paz, tranquilidad y pocos recortes durante el resto del año que acaba de comenzar.

desdelaterraza-viajaralahistoria dijo...

Salvador de Madariaga, en su obra "España" es de la opinión que una de las peores herencias que dejo Carlos I a su hijo Felipe fue la de los Países Bajos. Desde luego, tan escaso territorio, fue causa del continuo desgaste para la España de los Austria.
En fin, Juan, esta serie tuya, más que una sucesión de mapas, es una obra digna de elogio, que he leído de un tirón. Es en realidad casi una pequeña historia España, muy útil para hacerse una idea general de nuestro solar patrio desde los primeros tiempos. Los mapas, claro, ayudan mucho también.
Fenomenal.
Un abrazo.

Juan dijo...

Hola Cayetano, me alegro de la utilidad de los mapas para tus clases. Te deseo lo mismo para 2013.

Juan dijo...

Caramba DLT, muchas gracias por tus elogios. Bueno espero que la última entrega también te sea de utilidad.
Saludos y FELIZ 2013.

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

Gran trabajo el que te has tomado con la elaboración de los mapas. Y es que la conquista de América fue un ir tirando fichas del dominó de los pueblos que allí había.

Hablando de mapas, de aquella época el más enigmático es el de Piri Reis, el marino turko que sin ir a América dibujó a comienzos del XVI con gran precisión la costa atlántica del continente y lo que es más enigmático la costa Antártica "sin hielo" algo que hasta finalizando el siglo XX no se pudo cartografiar.

Sobre las rutas que citas, el galeón de Manila dio nombre a los famosos mantones de Manila, que son originarios de China, pero que llegaban aquí merced al dicho galeón que les dió nombre.

Juan dijo...

Muy buenas José Luis, bienvenido de nuevo al mundo del blogger y de nuestra pasión cultural por la historia.
En efecto, ese mapa de Piri Reis es aún un enigma sin resolver. Lo del Galeón de Manila es una de las travesías más genailes de la historia de la navegación, tanto por sus peligros y dificultades como por el esfuerzo que tuvo éxito: muy pocos galeones fueron apresados por piratas.
Saludos.