domingo, 14 de febrero de 2010

PASEO POR EL MADRILEÑO BARRIO DE LAVAPIÉS (y III): EL CORAZÓN DEL BARRIO

Y llegamos al final de este paseo por el barrio de Lavapiés o Avapiés, castizo y cosmopolita a la vez: ancianos españoles, indios, pakistaníes, chinos, musulmanes, subsaharianios, algún latinoamericano y, a ciertas horas y días, gente joven española. ¿Quién iba a decirle a aquellos personajes del XVII, a los majos, manolas y caleseros del XVIII, a los castizos de zarzuelas, a los chuletas, a los bailadores de chotis al ritmo de organillo, que el nombre de su barrio tan popular sería escuchado en los últimos rincones del planeta? Este último tramo irá por la zona baja de ese anfiteatro imaginario que dijimos en la primera parte.
Lavapiés en el contexto del centro urbano de Madrid.

Planillo a mano del paseo y de Lavapiés.


UN POCO DE HISTORIA
Estamos en el corazón del barrio. Este lugar aparece ya como un caserío popular y bullanguero en ese plano tan valioso de Teixeira (1656). Lugar de duelos de espadachines, atracos y picaresca tan del siglo XVII. En el siglo XVIII el barrio es residencia de caleseros (conductores de carruajes), toreros, majos, manolas y demás tipos de la época, muy ajenos a la "Razón y las Luces" del siglo XVIII.
En el siglo XIX se llamará distrito de la Inclusa. Estaba flanqueado por sus vecinos y tambien populares: Hospital, al este, y Latina, al oeste. La calle de la Magdalena era su límite por el norte. Por el sur saltaba la tapia de Felipe IV (del siglo XVII) y llegaba hasta los confines de la ciudad, a la ribera del Manzanares, ocupando gran gran parte del actual distrito de Arganzuela, lugar antaño de clases menesterosas y protagonistas de las andanzas de personajes galdosianos y de Baroja. A finales del siglo XIX e inicios del XX el barrio está habitado, mayoitariamente, por madrileños. Los inmigrantes de otras partes de España se establecen más en la periferia, por estar los terrenos baratos aún sin habitar. Se emiten aquí los primeros votos del recièn nacido PSOE, aunque con porcentajes muy bajos. La clase obrera mdrileña aún no tiene conciencia de clase plena y se decanta por los republicanos.
Tras la guerra civil, que fue bastante dura en este barrio, como en todos, se produce la decadencia lenta, acentuada en los años del dearrollismo franquista. Casas modernas sin gusto que rompen la estética, emigración de jóvenes a la periferia más saludable, reconstrucciones desafortunadas, etc, hicieron que el barrio nunca superase su mala fama y se acentuó su carácter "lumpen". Poco a poco se fue perdiendo ese madrileñismo. Hoy la inmigración y la población algo marginal española hace que sus ancianos se vean incómodos y la convivencia no sea tan armoniosa como cabría esperar. Poco a poco se va recuperando pero la labor es lenta y difícil.
LA PLAZA DE LAVAPIÉS
Empezamos el paseo donde dejamos la entrada anterior. La"plaza" de Lavapiés (23) es el centro social del barrio. Es una verdadera mezcla de razas y tipos de todas formas y condiciones. Es una plaza de forma triangular orientado su vértice al sur. Tiene aulas de la UNED, el Teatro Valle Inclán (de forma muy poco estética) y una serie de comercios cada vez más en proceso de cambio por otros de carácter étnico. Llegando de la Calle de Argumosa giramos a la derecha para llegar al Café de Barbieri (24), en el inicio de Ave María, en su esquina con la Calle de la Fé.
El café madrileño es una istitución del Madrid romántico, realista y de antes de la guerra civil. Es el lugar de reunión, ene general, de las burguesías, grande y mediana. En lo cafés se conspira, se cotillea, se vaguea, se escribe: son las tertulias de antaño. Muchos cafés había en aquél Madrid (Levante, Granja del Henar, Fontana de Oro, etc) hoy inexistentes, salvo alguno que otro que sobrevive a trancas y barrancas: El Comercial, El Gijón o, "El Barbieri". Este último es una verdadera joya de establecimiento, sin apenas retoques: espejos, barra, mesas, distribución de las mismas, etc. Un lugar espléndido para tomar tranquilamente una copa, infusión o café. Un ejemplo de cómo un lugar sobrevive al tiempo. Hace ya unos cuantos años estaba en un ricón del salón, una señora muy mayor a modo de cerillera, muy simpática y me contó cómo ella nació en el últmo piso de esa finca y cómo recuerdaba de sus tiempos de niña los domingos por la tarde en los que un automóvil se detenía en la puerta del café: salía una señorita de buen ver y se montaba en el vehículo. Esto ocurría antes de 1931. ¿Qué personaje histórico estaría dentro del coche, muy mujeriego, como todos sus antecesores y sucesores? Otros cafés actuales se modificaron tanto, que perdieron su encanto: El Viena, en Argüelles, por ejemplo. En la foto aparece cerrado por la hora de la sobremesa en que tomé la foto. Seguimos por la plaza, cruzamos la Calle del Olivar y tomamos al sur la de Tribulete.
EL CASTICISMO Y EL CRISOL PLENOS
Por Tribulete se llega al extremo sur de la anteriormente mencionada calle del Mesón de Paredes, rincón castizo y cosmopolita a la vez con: la Corrala (25), las Escuelas Pías (26), y la Inclusa. Vayamos por partes.
Las corralas de Madrid, eran las casas de bajo nivel y calidad. Eran casas de corredor, con las puertas de cada piso con salida al patio interior, lugar de reunión vecinal. unas zapatas de madera soportaban los pisos superiores en las galerías. Esta tipología es de imitación sureña y castellana a la vez. La corrala está habitada por tipos populares de Madrid, de clase baja o media-baja. La corrala que vemos en este rincón es Monumento Nacional desde 1977. Está hoy abierta su patio al exterior, por lo que vemos mejor su estructura. Estos patios estaban cerrados. Su arquitecto fue José María de Mariátegui, que la realizó en 1839. Hace unos treinta años que fue restaurada para la posteridad.
Tras ver la corrala, estamos en la calle de Mesón de Paredes, detràs de la calle de Embajadores y del mencionado Mercado de San Fernando. Se abre un espacio a modo de placita. En este lugar, como en otros del barrio, convive este carácter castizo y popular madrileño con los tipos étnicos citados: subsaharianos con sus vestimentas de colorido vivo en verano, mujeres musulmanas, comercios de esos países como por ejemplo las carnicerías "Jalal", con carne cortada según el rito musulmán, resturantes, etc.
Hay un bloque de viviendas de tipo moderno y sin valor estético, de los años 70. Nos fijamos en él porque era el solar de una institución muy célebre del Madrid del ayer: La Inclusa. El "inclusero" era un personaje típico de aquél Madrid: había pasado su infancia en esta institución. Las madres que se deshacían de sus hijos recién nacidos depositaban sus bebés en un torno para no ser descubiertas. Les recogían unas monjas que los criaban hasta que cumplían unos diez o doce años. Cuando entraban en la primera adolescencia se tenían que mudar al Hospicio de San Fernando, institución que estaba en la Calle de Fuencarral, edificio joya del barroco madrileño de Pedro de Ribera. Se derribó este edificio y se erigió el bloque moderno que vemos hoy.
Las Escuelas Pías era un edificio religioso antaño. Se construyó para escuelas de los curas Escolapios entr 1762 y 1791. Fue destruido en la guerra civil y quedó la ruina de su iglesia, sus aulas se convirtieron en el Mercado citado de Sn Fernando de la primera parte del paseo. Sobrevivió la gran cúpula sobre tambor y parte de la fachada. Tras estar en abandono y ser lugar de delincuencia, se restauró para la UNED. Hoy tiene una biblioteca y un café y restaurante espléndidos. Es un ejemplo de cómo salvar unas ruinas históricas.

Café de Barbieri.

Calle del Olivar desde abajo, desde la plaza.

Corrala de Mesón de Paredes.

Edificio residencial moderno en el solar de La Inclusa.

UN POCO MÁS DE CASTICISMO Y COSMOPOLITISMO AÚN
Por si fuera poco el casticismo, en este rincón se quiso recordar el alma del folklore de Madrid y su implicación en el cosmopolitismo. Una letra del chotis más famoso de Madrid la escribió un mexicano: Agustín Lara, el cual también escribió canciones hoy tomadas como verdadera alma española, como por ejemplo: Granada, tierra soñada por mí. Madrid es de nombre musulmán: Mairit o Megerit, tiene su baile de origen centroeuropeo: el schottisch o escocés, desarrollado por un mexicano, y ahora con la inmigración. Por todo ello es Madrid una ciudad de aluvión y de mestizaje. De ahí su grandeza y su originalidad.
Agustín Lara (Tlacotalpan/Veracruz, 1897-México DF, 1970) era de familia humilde y de vida azarosa: muy niño se estableció con su familia en Ciudad de México y compaginó sus creaciones musicales con su trabajo de locutor de radio y de militar smpatizante con la revolución mexicana. Su afición taurina le hizo ser amigo del inmortal Manolete. Franco la regaló una casa en Granada como agradecimiento a su universal canción.
El "chotis" es el alma de Madrid. Es de importación como es normal en Madrid y su asimilación a lo extraño. Es un baile de origen centroeuropeo que tomó su nombre de "escocés" o "schottisch". Llegó a la Villa y Corte para quedarse para siempre a mediados del siglo XIX. Desde entonces en las verbenas se baila hasta la actualidad. Se acompaña de música de organillo con manivela para que baile una pareja: ella con "Mantón de Manila" y el hombre con una pañoleta al cuello y una visera de gorro.
Madrid, Madrid, Madrid
en México se piensa mucho en tí
Esta letra es universalmente conocida y asociada a nuestra ciudad. No podía ser otro el rincón de Madrid que recordase al compositor mexicano desde 1975 con una estatuilla.

Estatua del compositor mexicano Agustín Lara.

Lápida del monumento.

Ruinas de las Escuelas Pías.

Fachada de las Escuelas Pías, hoy sede de la UNED:
Universidad Nacional de Educación a Distancia.
(Véase a la izquierda el aulario nuevo).

ACABANDO EL PASEO
Volviendo sobre nuestros pasos volvemos a la Plaza de Lavapiés y tomamos la Calle de Miguel Servet, en memoria del célebre médico español, víctima de Calvino en el siglo XVI, para ver, en su semiesquina con la Calle del Amparo, ua de las tabernas que resistió el paso del tiempo. Estamos en la Taberna Casa Donato (27), de época.
Las tabernas de Madrid eran, como los cafés, centro de la vida social del madrileño. Pero, a diferencia de estos, eran visitados por los trabajadores. El vino manchego de Toledo o el de Valdepeñas, ambos peleones, en la frasca (botella cuadrada con gran boca tapada con tapon de corcho grueso), vasos remojados en la parte superior de cinc del mostrador, de la que salía un chorro permanente de agua para lavar esos vasos y a modo de refrescante de los mismos, eran parte de esas tabernas. El resto del mostrador era de madera tallada y las paredes decoradas con azulejos multicolores y con cenefa, dejando la mitad de la pared en blanco de cal.
En entrada del 2 de mayo de 2009 en mi blog hablo de esas tabernas madrileñas. No fijamos anteriormente en la de Antonio Sánchez como medelo inigualable. Otras existen aún mejor o pero conservadas de reformas algo desafortunadas o no. Algunas son: El Anciano Rey de los Vinos, en la Calle de Bailén, Casa Paco, en la Plaza de Puerta Cerrada (donde se toma la mejor carne roja de Madrid), o las históricas como Casa Ciriaco, al final de la Calle Mayor (muy frecuentada por Zuloaga y donde se toma la gallina empepitoria), en cuyas puertas cayó la bomba asesina el dia de la boda de Alfonso XIII en junio 1905, o la Taberna Casa Labra, en la Calle de Tetuán, tras la Puerta del Sol (lugar del bacalao rebozado), frente al lateral del Corte Inglés. Esta Taberna última tiene una discreta lápida desde el dos de mayo de 1979, recordando el primer centenario de la fundación, en la clandestinidad, del PSOE, por Pablo Iglesias, el doctor Jaime Vera y algunos trabajadores más. Era el inicio del movimiento obrero organizado en España.
Taberna Casa Donato.

Siguiendo por la Calle de Miguel Servet hacia abajo, vemos, a mano derecha, otra corrala (28), más acorde con la tipología típica que la anterior vista. Cerrada a la calle aunque asoman las galerías por tener uno de los muros de un piso de altura. Es mucho más antigua, de 1790. En 1981 fue bien restaurada con un tono de color rosado. Hoy sus bajos tienen restaurantes de tipo libanés, con comida árabe y tés verdes.



Corrala de Miguel Servet (I).

Corrala de Miguel Servet (II).

Por la misma calle llegamos al inicio del primer tramo: la Glorieta de Embajadores. Acaban aquí mis tres primeras entradas sobre paseos por el centro histórico de Madrid. Iré exponiendo poco a poco otros paseos más adelante. Escogí este barrio como primero por ser uno de los más populares y represntativs del Madrid del ayer en su conexión con el actual. Además, mi casa actual está muy cerca de acá, también es un barrio hermano del que me vió nacer y en el que residi mi infancia y primera jueventud: Malasaña o "Barrio de las Maravillas".

18 comentarios:

Cayetano dijo...

Vaya recorrido más instructivo y entretenido, además de curioso, sobre las castizas calles del "Avapiés". Broche final para un itinerario bastante completo.
Madrid en general y Lavapiés en particular han sido siempre zonas de acogida, receptoras de gentes de mil procedencias, etnias y credos. Si antes fueron los españoles procedentes del éxodo rural los que habitaban los barrios populares, ahora son extranjeros los que ocupan ese lugar. Yo, que viví en los carabancheles algunos años de mi infancia, donde andaluces y extremeños se mezclaban con los autóctonos, veo hoy como la inmigración latinoamericana ocupa precisamente el lugar que ocuparon nuestros padres venidos de fuera.
Un saludo.

CAROLVS II, REX HISPANIARVM dijo...

Gracias por esta entrada, no sabes cuanto es hermoso poder leer acerca de tu ciudad para las personas que como yo viven en el extranjero por trabajo. Gracias de verdad, em ha encantado.

Todo un barrio castizo y cosmopolita, sin duda.

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

No tenía ni idea del origen escocés del chotis... quien lo iba a imaginar...

En cuanto a que ningún barrio lo pasó bien durante la guerra, es cierto, pero si es verdad que en algunos se pasó mejor, como en el de Salamanca donde no cayó ni una bomba "nazional"

Juan dijo...

Cayetano, en efecto, Lavapiés es un barrio castizo y universal a la vez, como tu Carabanchel de la infancia, que hoy es también un universo racial y popular. Creo que es un intercambio interesante que esos latinoamericanos puedan tener una vida digna acá: lo del hermanamiento entre hispanos debe hacerse realidad y no solo de boquilla. Ahora nos descubrimos de verdad los sudamericanos y nosotros.
Majestad Carlos II encantado de descubrir Lavapiés a vuesa Merced, y de aliviar la morriña de Madrid.
José Luis, hasta en eso del Chotis es Madrid universal. Sobre la guerra incivil, pues sí, desde luego que Vallecas o Tetuán se llevaron los más horribles y criminales bombardeos de la Luthwaffe, pero también pusieron las víctimas de los asesinatos indiscriminados de los incontrolados.
Muchas gracias a los tres por vuestros comentarios y encantado de que estas páginas os sirvan algún día en algún paseo por este Lavapiés tan matritense.

Juan dijo...

José Luis, me refiero a las víctimas del barrio de Salamanca en los paseos, aquellos que les tocó el golpe en Madrid y muchos que acabaron en Paracuellos. Luego, desde 1939, bien que se vengaron, también de forma asesina y desproporcionada.

CarmenBéjar dijo...

Vamos que en Lavapiés hay de todo, como en botica. Dependiendo de qué fotografía nos muestres parece que estamos en Toledo, en Móstoles o en barrios muy modernos de otras ciudades. Lo digo porque tan pronto hay calles estrechas y empedradas, como casas de los años 70 propias de ciudades dormitorio o edificios de nueva construcción.

Mucha Historia la de este barrio conformada por muchas historias de los ciudadanos de a pie que vivieron en su entorno durante siglos. Donde antes vivían caballeros y espadachines de tres al cuarto, después madrileños castizos y ahora immigrantes. Buena mezcla, imprescindible para el buen hacer de un país.

Un beso

Juan dijo...

Hola Carmen, este barrio es histórico, pero histórico de clases populares, no de clases altas, no de grandes episodios, historia de la gente común, del pueblo de Madrid.
Sobre los edificios feos pues son edificios construidos en esos años del desarrollo desmedido y de especulación que rompieron la armonía del conjunto. Eso de levantar una casa moderna en un conjunto histórico es, lamentablemente una constante en muchas ciudades de España y eso me cabrea sobremanera. Pero bueno, es lo que hay.
Saludos Carmen y muchas gracias por tu comentario.

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

Cierto ... cafrerías las hubo para todos los gustos...

Anónimo dijo...

Hola! es muy interesante;es un barrio precioso y animado que recorrí mucho de joven y de cuya historia apenas sabía nada.
Estuve hace poco y aluciné viendo como las tascas de callos y gallinejas se habían transformado en restaurantes pakistanís;como me gusta la comida India no me importa,además la llegada de nuevas gentes dá mucha animación al barrio;mi abuela vivió cerca de San Cayetano antes de la guerra.

Jon, de Euskadi dijo...

Reitero mi entusiasmo y mi agradecimiento por tan magnífica guía. Este patrimonio no se debe perder.

Juan dijo...

Muchas gracias por tus dos comentarios amigo Jon. Tienes mucha razón en lo del respeto al patrimonio histórico. Es una pena que se vaya perdiendo. Inmobiliarias especuladoras y mal gusto de arquitectos hacen que en este país un patrimonio tan rico se vaya al traste de forma acelerada. Una verdadera pena.
Saludos Jon y espero verte más por este mi blog.

PepaFraile dijo...

Muy interesante Juan. He aprovechado tu entrada para conocer un poco más el barrio en el que sitúo algunas escenas de la novela que estoy escribiendo. Mis personajes han cambiado de ciudad pero vivieron durante su infancia en una corrala en el barrio de Lavapies. Un saludo!

Susana dijo...

Muchísimas gracias por este instructivo paseo. Cuando llegue a Madrid (llevo ya 4 años), me matricule en las escuelas pías para seguir mis estudios por la UNED, recuerdo la primera vez que fui y baje del metro dando los primeros pasos horrorizada, pensando, "¿donde me he metido?", mezcla de árabes, subsaharianos y varias clases de diversidades étnicas, con el tiempo, ha llegado a ser una de mis zonas preferidas de Madrid, cuando necesito relajarme, estar sola y olvidarme de todo, voy allí, me encanta el ambiente tan cosmopolita, sus teterias invitan al relax y su historia, a evadirte en el tiempo 

Juan dijo...

Hola Susana encantado de que te haya gustado la entrada-paseo por este barrio tan castizo y tan universal a la vez.
Saludos Susana.

Anónimo dijo...

Estoy investigando el barrio de La Inclua y me gustaria saber que iglesias se encontraban en dicho barrio.Gracias

Lourdes Navarrete Sánchez dijo...

Muchísimas gracias. Lo voy a utilizar en una pequeña ruta en mi trabajo (educadora).

Lourdes Navarrete Sánchez dijo...

Muchísimas gracias. Muy bien detallado y documentado para conocer aquellos sitios por los que transitamos sin saber la "historia" que llevan detrás.

Lo voy a utilizar en mi trabajo como educadora.

Juan dijo...

Pues encantado Lourdes, de que hayas disfrutado del paseo y que te pueda servir para tu trabajo educativo.
Saludos.