miércoles, 23 de noviembre de 2011

LAS ELECCIONES EN ESPAÑA (3ª PARTE)


1893: TRIUNFO REPUBLICANO EN MADRID EN PLENA RESTAURACIÓN

Exponemos aquí un ejemplo de elecciones a Cortes en Madrid en 1893. Es un brevísimo resumen un capítulo de mi trabajo o tesina de licenciatura en 1985 en la Universidad Complutense: Sociología electoral de Madrid, 1891-1901. En estas elecciones la máquina caciquil no puede impedir un aplastante triunfo republicano en todos sus distritos, sean acomodados como muy pobres. Un triunfo republicano precedido de una campaña electoral eufórica y confiada que parecía entrever una próxima proclamación de una II República.
Habrá lectores que no conozcan Madrid o la conozcan superficialmente. De todas formas es un trabajo que permite acercarse a la historia cotidiana de aquellos días y al ambiente de aquellas elecciones vistas en la entrada anterior.
La madrileña Puerta del Sol, centro social de la capital
COYUNTURA POLÍTICA NACIONAL
En 1892 el país está sumido en una grave crisis económica, complemento de la Gran Depresión europea de finales del siglo XIX. En diciembre de 1892, Cánovas presenta su dimisión a la reina regente. El Partido Conservador tiene una crisis interna originada por el enfrentamiento entre Cánovas y Silvela, que solo se resolverá al morir aquél y acceder Silvela a la jefatura del partido. El día 11 Sagasta tiene el encargo de formar un nuevo gobierno. El 5 de enero de 1893 se disuelven las Cortes y se convocan nuevas elecciones anticipadas para el día 5 de marzo. Por primera vez Sagasta organizaría unas elecciones mediante el sistema del sufragio universal masculino como presidente del gobierno.
La población española tenía un desencanto hacia el sufragio universal tras el bulo de las elecciones de 1891. Se adivinaban por igual un radicalismo y un abstencionismo ante estas elecciones.
A la izquierda del régimen se sitúan los republicanos y los socialistas, dado el retraimiento del anarquismo. Los republicanos estaban recuperándose del fracaso de 1873 y habían logrado la coalición Unión Republicana, la cual reunía  tanto a los centralistas de Salmerón como a los federales de Pi Margall y los viejos radicales de Ruiz Zorrilla. Incluyen en su ideario ideológico aspectos sociales por primera vez, en un claro intento de captar el voto del cada vez más influyente movimiento obrero. El PSOE, por su parte, rechaza el republicanismo por considerarlo burgués, y se autoconsidera único valedor del proletariado.
A la derecha de los partidos turnantes se sitúan los carlistas. Estaban escindidos en tradicionalistas e integristas. Aunque representaban a algunos ultras de cualquier parte del territorio español, sus esperanzas estaban puestas tan solo en el País Vasco y Navarra, su ya viejo feudo desde 1833. Aunque estaban ya muy desmovilizados para intentar una cuarta guerra, hubo una intentona muy tímida en 1898, cuando el desastre. Habrá que esperar a la guerra de 1936 para su movilización armada. Esos años se estaba gestando ya el nacionalismo vasco (nació el PNV en 1895) que iba a ir desplazando lentamente al viejo movimiento realista.
El resultado fue de triunfo electoral del Partido Liberal de Sagasta como era predecible. Los conservadores serían los grandes derrotados por esa crisis entre silvelistas y canovistas. Sin embargo, y aquí radica la importancia de estas elecciones, será  la victoria moral de los republicanos. Han ganado en las grandes ciudades (Madrid, Barcelona y Valencia), en la Cornisa Cantábrica y se refuerzan en la Meseta, aunque pierden el sur. La maquinaria caciquil había fallado esta vez. El PSOE tiene unos resultados irrisorios: el voto obrero es republicano. Aún no tiene una conciencia política de clase bien formada.
LAS ELECCIONES EN MADRID
Descripción social de los diez distritos municipales madrileños
Este artículo quiere demostrar que el voto está condicionado por las condiciones de vida de los votantes. Por ello es necesario acercarnos a esos distritos madrileños y sus condiciones sociales. El Madrid de los años 90 del siglo XIX es una ciudad en crecimiento, aunque sin seguir el modelo de las otras capitales estatales europeas. Cuenta con casi medio millón de almas. Y hace pocos años que la ha dejado de ser una villa del Antiguo Régimen y está en proceso de convertirse en metrópoli peninsular junto a una mayor y mejor urbanizada Barcelona. Una ciudad dual, con escasa industria, tan solo grandes talleres sin aún un proletariado organizado como el vizcaíno o barcelonés. Domina una minoría acomodada: la nobleza de provincias que reside temporalmente en Madrid y una alta burguesía también de provincias que en Madrid tiene la sede de sus altos negocios empresariales. La burguesía madrileña local es de menor calado económico con sus pequeñas empresas y talleres casi artesanales.
Una capa de funcionarios asociados a la capitalidad y a los servicios urbanos, con una débil clase media, es la capa que separa de la gran mayoría de trabajadores, jornaleros, vagabundos, mendigos y marginales sin ideología: lumpen que pulula por las calles y que retrata perfectamente Galdós en sus novelas Misericordia o Miau entre otras.
En 1893, Madrid cuenta con diez distritos municipales mal distribuidos, a la espera de una nueva reordenación a inicios del siglo XX. Una ciudad con barrios de gran urbanismo y alto nivel de vida junto a unos barrios sórdidos, con unos índices de analfabetismo o mortalidad propios de varias centurias anteriores más que del casi siglo XX. Todavía muchos ricos residen en el centro urbano, aunque se nota ya el desplazamiento lento al nuevo barrio del Ensanche, el distrito de Buenavista, hoy conocido como “barrio de Salamanca”, aquel que promocionase el marqués de su nombre, y que diseñase Antonio María de Castro con plano cuadriculado a finales del reinado isabelino. Más allá del Ensanche se van formando barrios periféricos con un urbanismo muy deficiente que acoge a una gran masa de inmigrantes sin cualificar del centro peninsular y de la cornisa cantábrica. El sur del viejo casco histórico está ya construido y con las mismas malas condiciones de vida que esa naciente periferia o extrarradio. Vemos en el mapa adjunto -aunque de 1916 y publicado por el Instituto Geográfico Nacional- la localización de los distritos. Distinguimos tres grupos de distritos madrileños según varios parámetros sociales como inmigración, analfabetismo o estructura socio-profesional.
Mapa de distritos municipales de Madrid en 1893
sobre el Mapa Topográfico Nacional de 1916.

1. Centro
2. Palacio
3. Universidad
4. Hospicio
5. Buenavista
6. Congreso
7. Hospital
8. Inclusa
9. Latina
10. Audiencia

Un primer grupo estaría formado por los distritos ricos y acomodados: Centro, Congreso y Buenavista. Comprenden zonas céntricas y orientales de la ciudad. El extremo oriental de Buenavista tenía barrios populares como Prosperidad o Guindalera. El analfabetismo es bajo, sobre todo en Buenavista, con apenas un 25%. Abundan los rentistas, los comerciantes, abogados y clases medias. Las clases populares están representadas por los sirvientes de los abundantes palacios de sus barrios. La inmigración es alta aunque no hay inmigrantes pobres, sino burgueses y nobles de provincias aquí asentados.
El grupo medio -o de transición- es el formado por Palacio, Universidad, Audiencia y Hospicio. Palacio tiene un alto analfabetismo (más de un tercio). Hay muchos nobles rentistas en los abundantes palacios, incluido el Real o de Oriente con la Casa Real. Escasean los comerciantes y abogados. Los criados y jornaleros proceden de las dos castillas fundamentalmente, seguidos de andaluces, asturianos y gallegos. Universidad, Audiencia y Hospicio tienen características similares al de Palacio. Los cuatro distritos tienen barrios céntricos y próximos a la Puerta del Sol. Envuelven a la ciudad por el oeste y el norte.
El último grupo de distritos pobres los forman los tres que cierran la ciudad por el sur, en las riberas del Manzanares: Hospital, Inclusa y Latina. Inclusa, el actual barrio de Lavapiés, es el más pobre de la ciudad, el peor equipado, con mayores índices de mortalidad. El analfabetismo roza el 50%. Prácticamente no hay clases medias ni altas. Los jornaleros son el grupo profesionalmente dominante, sin apenas haber criados por la falta de casas acomodadas. Con una inmigración paupérrima de provincias centrales y del noroeste, es el distrito típico de votantes republicanos y socialistas. Los otros dos distritos son parecidos a Inclusa, pero sin situaciones tan acusadas.
La "corrala" la casa popular madrileña en el barrio de Lavapiés,
en el popular distrito de Inclusa.
Las candidaturas
Por el Partido Liberal no hay nobles entre los seis candidatos a diputado, pero sí pertenecen a la alta burguesía. Presenta tres grandes propietarios residentes en Audiencia, Centro y Congreso. Un banquero en Buenavista, un abogado en Hospicio y un comerciante en Universidad.
Uno de ellos: Cándido Lara y Ortal. Madrileño, nacido en 1839 y conocido como el carnicero de Antón Martín. Residía en Audiencia. Era contratista de limpiezas y riegos del Ayuntamiento. Obtuvo grandes beneficios en el suministro del ejército liberal en la segunda guerra carlista. Sus grandes fincas le daban una renta de 85.000 pesetas. Además era empresario teatral, propietario del aún abierto Teatro Lara en la Corredera Baja de San Pablo.
En el Partido Conservador vemos tres nobles residentes en Palacio, Buenavista y Centro. Un propietario, un arquitecto, ambos de Buenavista, y un abogado de Hospicio completan la lista del partido.
Veamos ahora la lista republicana. Sus miembros pertenecen a las clases medias acomodadas, esa “otra burguesía”. Los seis residen en Palacio, Congreso y Buenavista. Pi i Margall, Nicolás Salmerón y Manuel Pedregal, son abogados. Junto a ellos hay dos médicos: los doctores Esquerdo y Eduardo Benot. Manuel Ruiz Zorrilla, el sexto candidato, es un propietario en el exilio.
Francisco pi i Margall, el viejo presidente federalista de la I República.

El PSOE sí que es un partido proletario. Cuatro de sus miembros son albañil, moldeador, panadero y tipógrafo. De los dos restantes vemos a Pablo Iglesias, gallego de El Ferrol, antiguo tipógrafo, pionero del socialismo español, marxista y opuesto al anarquismo, es ahora periodista y director de El Socialista. Reside en Hospicio. El doctor Jaime Vera, fundador del partido con Iglesias en 1879, reside en el distrito de Hospital.
La coyuntura madrileña en el invierno de 1893
El mes de febrero de 1893 es el vigésimo aniversario de la proclamación de la I República. El viernes 10, en el desaparecido Teatro Martín de la calle de Santa Brígida, hay un mitin republicano al que asisten numerosos correligionarios. Los abucheos y gritos contra la monarquía arrecian. La policía interviene, lo disuelve y se producen cargas durante toda la noche por el centro de la capital.
El sábado 11 hay comidas pacíficas en restaurantes y cafés de todo Madrid conmemorando el histórico aniversario.
El día 16, el alcalde, el conde de San Bernardo, prometió la bajada del precio del pan. Se descubre su adulteración, impidiendo a los inspectores municipales investigar los fraudes. El diario republicano EL PAÍS lo acusa de electoralismo barato.
El entonces alcalde madrileño: el conde de San Bernardo

El día 18 se inicia una huelga de fosforeros ante la carestía de la vida. El día 19 se despide a un número de funcionarios sobrantes. Por fin, el 24 hay una manifestación de los obreros y jardineros que construían el Parque del Oeste. Se había producido un temporal de nieve y viento que obligó a detener los trabajos. Al ser jornaleros, se quedaron sin cobrar su paga.
LA CAMPAÑA ELECTORAL
La prensa es el vehículo para seguirla. El País (republiacano), El Imparcial, El Socialista, El Liberal, La Época (conservador), y El Siglo Futuro (carlista-integrista), son los principales diarios de la capital. En sus páginas destacamos varios aspectos.
El diario El Imparcial, diario independiente.
Fundado por Eduardo gasset y Artime en el Sexenio
Los manifiestos
El País publica un manifiesto el día 24 de enero. Comienza insinuando la validez de cualquier método (incluido el pronunciamiento militar) para la proclamación de la II República. Tras ello abrir un proceso constituyente. Continúa atacando al sistema del turno y a la Constitución de 1876 y su inutilidad ante la grave crisis económica con las únicas soluciones de las subidas de impuestos a las clases obreras. También alude a los abusos militares en las colonias impropias de los modernos tiempos. Lo firman los conocidos republicanos como Pi i Margall, Gumersindo de Azcárate, José María Esquerdo, Manuel Ruiz Zorrilla o Nicolás Salmerón entre otros.
El 20 de febrero, El Imparcial publica un manifiesto socialista a los jornaleros de Madrid. Junto a las medidas socializantes de la propiedad pública de los medios de producción, pide entre otras demandas, la abolición del Ejército y armar al pueblo, la justicia gratuita, abolición de la pena de muerte, confiscación de los bienes del pueblo, jornada de ocho horas, prohibición de trabajar a menores de 14 años, o la igualdad de salarios entre los dos sexos. Concluye el manifiesto con un duro ataque a los republicanos, poniendo como ejemplo a los Estados Unidos o Francia como modelos de represión del obrerismo. El Socialista, el día 24, complementa este manifiesto con más ataques a los republicanos.
La crisis económica
El País, el 22 de febrero, plantea la necesidad de solucionar la crisis económica. Propone reformar el Código de Comercio, responsable de las quiebras de comerciantes madrileños y las suspensiones de pagos. El día 27 expone la necesidad de reordenar la caótica administración.
El Imparcial del 3 de marzo informa de un mitin del Partido Liberal en el que exponen sus políticas reformistas frente a los ataque republicanos. Un asistente contestó y protestó violentamente ante los ataques a los republicanos y hubo de ser expulsado por la policía.
El falseamiento electoral
Es el tema más recurrente ante su práctica constante en todo el período de la Restauración.
El País, el 25 de enero acusa a los alcaldes de barrio de ser elegidos por el Ayuntamiento y de falsear el censo electoral. El 18 de febrero, su editorial “Los crímenes electorales” denuncia a los caciques, interesados en mantener el analfabetismo para embrutecer al pueblo y dominarlo mejor. Reconoce que la República no podrá arreglar todo el problema, pero lo aminorará hasta hacerlo residual en las aldeas más apartadas. Al día siguiente se pregunta si el alcalde dará primas y amenazas para votar a los liberales.
El 24 de febrero su editorial “Lucha en Madrid” afirma que el triunfo en la capital acabaría con el caciquismo rural: “(…) el triunfo de la candidatura republicana (…) Téngase presente lo que eso significaría. Madrid, por ser la capital, la sede de la política, marcha a la cabeza de España. Hay que suponer que las ideas y los partidos que en Madrid triunfan, tienen en su favor el voto de la mayoría de los españoles”.
El Liberal y El Imparcial publican sendos editoriales criticando y pidiendo soluciones ante el caciquismo. La Época critica de forma partidista a los liberales y cómo falsean el sufragio universal que ellos mismos habían aprobado.
Ataques entre partidos
El País es el más agresivo por su euforia y su seguridad en el triunfo. Atacan duro a los socialistas, a los que consideran sus competidores por captar el voto obrero. De todas formas, el socialismo aún no ha captado el obrerismo, mayoritariamente republicano. Hasta 1910 no conseguirá Pablo Iglesias sentarse en el Congreso de los Diputados. Y esos votos solo fueron en los barrios periféricos. Los republicanos critican la nacionalización de las tierras socialista porque no creaba una clase media campesina. También critica a Castelar, antiguo republicano pasado al Partido Liberal.
El Imparcial atacó a los carlistas y sus ilusiones vanas ante el resultado.
El diario conservador, La Época, ataca al liberal Gamazo y la falta de mano dura ante el envalentonamiento de los republicanos.
El Siglo Futuro, el 13 de febrero, ataca al sistema parlamentario en general en su editorial “El Estado universal con la moral sinalagmática”, duro ataque a Pi i Margall. Pide un Estado fuerte.
El tema del abstencionismo
El 3 de marzo, El Socialista, en su editorial “Trabajadores ¡A las urnas!”, afirma que el abstencionismo favorece a la burguesía. Continúa sus ataques a los republicanos ante un incidente entre ellos en Vilanova y la Geltrú.
El 4 de marzo, El Liberal en su editorial “Los indiferentes” hace una dura crítica a los abstencionistas: “(…) la soberanía entregada en manos de un pueblo que no tiene el amor al poder, la pasión por la lucha, la conciencia del voto, se convierte en mísero juguete, en frívola ocupación, en el trabajo de los que no tienen trabajo ninguno (…). No merece ser soberano el que menosprecia sin olvidar el ejercicio de su soberanía.”
El Ejército
El País, el 23 de febrero, publica el editorial “La República y el Ejército”. Achaca sus males a su monarquismo. Aboga por la modernización y despolitización como en otros países europeos. Otro editorial -“El Ejército y las elecciones”- del 4 de marzo intenta tranquilizarlo, por el temor de un golpe reaccionario ante el casi cantado triunfo electoral.
LOS RESULTADOS
Liberales: 43,82%.
Conservadores: 3,68%.
Republicanos: 51,34%.
Socialistas: 1,15%.
Han sido elegidos los seis candidatos republicanos y dos liberales. Los conservadores de Madrid han sido barridos del Congreso de los Diputados. La suma de liberales y conservadores no llegan al 50%, triunfando en Palacio, Centro, Buenavista, Congreso y Audiencia.
El triunfo republicano es arrollador ante unas elecciones preparadas por los liberales de Sagasta. Se han impuesto en seis distritos madrileños, especialmente en los tres del sur.
El voto socialista es irregular, con menos votos en el distrito obrero de Latina y mayores en el monárquico de Palacio. En Inclusa tiene sus mayores votaciones como era de esperar. Este distrito apenas llega al tercio de las votaciones monárquicas. Incluso el voto socialista supera al conservador.
Lamentablemente no se conservan las actas electorales en el Archivo de la Villa de Madrid, por lo que es imposible ver la abstención y otras cuestiones.
LA PRENSA ANTE LAS ELECCIONES
El Imparcial, el 6 de marzo, publica las incidencias de la jornada electoral en los distritos madrileños:
Palacio. Orden general, salvo un detenido que quiso votar en falso.
Universidad. Varios detenidos por querer votar con nombres de personas fallecidas.
Centro. Gran actividad de jóvenes republicanos animando a votar. Una portera quiso votar por su marido enfermo.
Hospicio. En el barrio de Chamberí hubo una gran animación ante las reñidas votaciones entre republicanos y monárquicos. En Cuatro Caminos hubo un gran alboroto al comprar un simpatizante liberal votos a tres pesetas. Fue detenido por la policía.
Buenavista. Gran animación en los barrios populares de Prosperidad y Guindalera, que recibieron la visita de Sagasta.
Congreso. Detención de impostores varios y poca animación de las candidaturas republicanas.
Hospital. En la calle del Ave María se cerró un colegio antes de tiempo, lo que originó alborotos.
Inclusa y Latina. Mucha animación por las candidaturas republicanas.
Audiencia. Detenciones de votantes con nombres de fallecidos.
El Liberal (6 de marzo) se felicita del triunfo republicano. “La victoria de ayer es, ante todo, el éxito inmenso y definitivo en nuestra patria del sufragio universal. El sufragio ha hablado, y la democracia ha resultado triunfante en Madrid y en las principales capitales de España.”
El diario republicano El País, aparece eufórico en su editorial del día 6: “Pasajeros al tren”, viva animación a la regente a abandonar el país. Al día siguiente publica otro editorial: “A los obreros socialistas” en el que se mofa de los resultados ridículos del PSOE en Madrid.
El 24 de marzo, semanas después de las elecciones, le responden desde El Socialista, en el artículo: “Hipócritas y falsarios” en el dice ser revolucionario y conquistar la sociedad no ganar simplemente la elecciones.
Los días 6 y 7 de marzo, La Época publica dos artículos respectivamente: “Las elecciones en Madrid” y “”El fracaso del ministerio liberal”. En ellos acusa a los liberales de ser los culpables de la victoria republicana. Se alegra de que el triunfo republicano no haya llegado al resto de España. Acusa a Sagasta de la falta de mano dura gubernamental en la campaña y permitir “…ese desastre, ocurrido a las puertas del Real Alcázar, donde se guardan las veneradas instituciones del país.”
CONCLUSIONES Y TEXTO SIGNIFICATIVO PARA ACABAR
Como puede verse, en capitales como Madrid, la población no estaba tan retraída ni tan atada como en la España rural por los caciques. La máquina electoral canovista de fabricar elecciones falsas, no funcionaba en las mayores capitales. ¿Qué hubiese pasado si las elecciones hubiesen sido medianamente limpias en aquella España de la Restauración? ¿Cuánto tiempo hubiese aguantado la monarquía de Sagunto? Este resultado, sin embargo, no era parangonable a un país aún preindustrial en su mayoría, dominado por la pobreza absoluta, sobre todo en la mitad sur latifundista, el analfabetismo, y el gran poder aún de la oligarquía agraria y la gran burguesía industrial y financiera.
Acabo esta entrada con un texto literario que refleja muy bien el panorama lejos de Madrid, en las capitales de provincia medianas o pequeñas. Un texto muy conocido por los lectores de la gran novela de Leopoldo Alas “Clarín”: La Regenta. El texto es de la Editorial Alianza.

Hacer click en las dos imágenes.

  

16 comentarios:

Cayetano dijo...

Muy buena entrada. Y trabajada.
Me encanta esa afición tuya a mezclar la historia con la literatura, algo que comparto y que practico, dado que esta es hija de su tiempo. Clarín y Pío Baroja son dos grandes retratistas de la sociedad de la Restauración y más que novelas hacen "radiografías" sociológicas de la época convulsa que les tocó vivir, ya sea en Madrid o ya sea en "Vetusta".
Cuando la crisis arrecia, surgen esas dos posturas que comentas: abstencionismo y radicalidad.
Muy interesante el análisis sociológico de aquellos días, ayuda a entender el estallido social que se producirá unas décadas más tarde. Y sobre la picaresca electoral, qué decir que no se sepa en la España del Lazarillo y del Buscón.
Un saludo.

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

una magnifica fotografía social la que nos traes... da un poco de pena leer los titulares de los periódicos de entonces y comprobar que hoy en día seguimos igual.

Juan dijo...

Hola Cayetano, cuando releo aquella tesina mía de hace ya la friolera de treinta y tres años, me veo paseando por las calles de aquél Madrid leyendo a Galdós. La literatura es una fuente directa de primer porque va más allá de las frías estadísticas.
Saludos Cayetano.

Juan dijo...

Hola José Luis, algunos de los incidentes son poco graves, pero en otras elecciones los incidentes fueron mayores, precisamente porque se trataba de evitar otra victoria republicana.
Saludos.

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

y ya sabemos que cuando esta gente se ponía a evitar o subsanar los "errores" de las urnas la liaban pero bien liada

Juan dijo...

Hola de nuevo José Luis. En algunas elecciones llegó el Ejército a ocupar el distrito de la Inclusa, en el que estaba el barrio de Lavapiés, el más pobre y, por tanto, el más republicano y el más conflitivo. Hubo más elecciones en las que ganó la República, lo que indica que las ciudades eran más creíbles. Imagina si hubiesen sido elecciones limpias, la monarquía Borbónica no creo ni que hubiese llegado al siglo XX.
Saludos de nuevo.

desdelaterraza-viajaralahistoria dijo...

Muy buen trabajo y muy interesante. Graciosa la anécdota de la portera que quiso votar por su marido enfermo.
Un saludo.

manolo dijo...

Dicen que la Historia se repite.
Esperemos no lo haga ahora.
Juan eres genial dando datos. Fechas, (he dicho fechas, no fachas) lugares, nombres.
No, no me lo digas, pero es curiosidad saber de donde sacas tantos datos.

Saludos, manolo

Juan dijo...

Hola DLT, las anécdotas son muy graciosas, en efecto, aunque bien mirado, es triste el cúmulo de artimañas que usaban los dinásticos para amañar las elecciones.
Saludos DLT.

Juan dijo...

Hola sevillano, la historia puede repetirse de forma similar, aunque no del todo igual. La Ley Electoral es injusta y el amaño es también grande. Fíjate en que IU le saca hoy medio millón de votos a CiU y, sin embargo, los escaños son mucho más numerosos para los catalanes que para los de Cayo Lara.
Sobre las fuentes, jajajaja. Pues te diré que me tiré muchas horas en la Hemeroteca nacional, en el Archivo de la Villa de Madrid, en la Biblioteca Nacional y en el Archivo Municipal. Además de libros y textos de todo tipo. Como ves, es un trabajo de tesina. Lo de la tesis doctoral es otra historia, hay que tomar mucho Cola Cao para poder realizarla con éxito.
Saludos Manolo.

Cayetano dijo...

Veo que aquí tampoco se acualizó mi última entrada. Debo tener un problema en mi blog en ese sentido.
Un saludo.

Juan dijo...

Hola Cayetano, a veces no puedo entrar en tus entradas a tiempo. Intenta revisar tu sistema. Saludos.

PACO HIDALGO dijo...

Guardo las tres entradas como oro en paño. Se trata de un análisis muy lúcido de las elecciones en nuestro país, con textos y comentarios de grandes escritores de la época, como Clarin y su "Regenta". Te felicito, Juan. Un abrazo.

Juan dijo...

Caramba Paco, MUCHAS GRACIAS por tu comentario. La verdad es que me dejas anonadado, aunque no creo que sea para tanto.
Saludos y de nuevo: MUCHAS GRACIAS.

Lorenzo "el Retronauta" dijo...

Creo que tengo que profundizar un poco más en ese tiempo de la historia de nuestra España.
Me ha contado cosas que desconocía completamente.

Y vemos que sigue habiendo chanchullos. Otro nombre no tiene lo de la ley electoral actual. Si cada ciudadano es un voto, ¿porque los votos de cada ciudadano no valen lo mismo?

Es sangrante lo que ha pasado con UPyD frente a los proeterras.

Un saludo!

Juan dijo...

Hola Retronauta.
Hoy sigue habiendo cierta trampa electoral con esa ley injusta. El pucherazo es cerrar las puertas a IU, como antaño se loas cerraban a los republicanos. La historia se repite a veces de forma externa diferente, aunque, igual en el fondo.
Saludos.