lunes, 7 de mayo de 2012

ALEJANDRO MALASPINA, UN AVENTURERO BIPOLAR (1ª PARTE)

Las Corbetas del rey.
Viaje alrededor del mundo de Alejandro Malaspina (1789-1794)
Bilbao, 2010. Fundación BBVA.
GALERA GÓMEZ, Andrés.




Hablaremos hoy de otro personaje poco conocido en este país. Alejandro Malaspina nació en Mulazzo, al norte de Italia. El apellido tiene muy viejo abolengo, pues ya su familia es citada por Dante en la Divina Comedia. Nacer noble en la aristocrática Italia septentrional en plena crisis y descomposición del Antiguo Régimen, y morir cincuentón, simpatizante de Napoleón, el emperador francés que dinamitó el sistema secular de la vieja Europa, no deja de presentar al personaje como curioso. ¿Por qué bipolar?
Por tres razones: la primera ya la hemos visto, de noble a burgués; la segunda, por nacer y morir italiano pero tener un paréntesis de súbdito español, país que le condenó, encarceló y expulsó, incluso tras ofrecer unos servicios de inestimable valía a la putrefacta corte de Carlos IV; y la tercera porque su expedición coincidió con los momentos más álgidos de la Revolución Francesa, de la que estuvo ausente y muy, pero que muy lejos de ella, además de estar entre dos reinados, el de Carlos III y el de su sucesor.
A mediados de 2011 leía este atractivo libro, escrito con un lenguaje claro y ameno, sin dejar de lado el rigor historiográfico. Mucho antes me había atraído el personaje al leer una novelita juvenil publicada en 1994 por Anaya: El amigo Malaspina, de Andreu Martín, basada en un ficticio personaje enrolado en la mencionada expedición.


Un joven italiano al servicio de España, hace dos viajes a las Filipinas y da la vuelta al mundo
Nacido en Mulazzo (Carrara) el 5 de noviembre de 1754, a los ocho años de edad fue con su familia a Palermo, donde continuó su cómoda y nobiliaria niñez. Sin embargo con once años entraba en el Colegio Clementino de Roma para estudiar el bachillerato. A sus 19 años (1773) es un joven militar enrolado para cazar piratas berberiscos. Este marino en ciernes hubo de llegar a la Escuela de Guardamarinas de Cádiz en el otoño de 1774, con los que se iniciaba su etapa de español de adopción. Como Colón, era un italiano que no se resignaba al laguito del Mediterráneo. La corte española e ilustrada de Carlos III le ofrecía la oportunidad de mirar más allá del mar, más allá de Europa, con su aún intacto y extenso imperio por cuatro continentes.
Tras participar en el ataque a Argel y en la defensa de Melilla ante el gran asedio por la monarquía Alahuí de Marruecos, tuvo la precoz oportunidad de poder navegar a las nada menos que remotas islas Filipinas entre 1777 y 1779. Vuelto España, tras haber conocido el cosmopolitismo, es destinado a la provinciana Algeciras para vigilar el Estrecho. Allí sería víctima de la Inquisición, como cualquier mente lúcida en aquél siglo. Su comportamiento en las celebraciones religiosas colectivas de aquella sociedad andaluza tan barroca aún, así como algunas afirmaciones indiscretas y cerca de oídos también indiscretos, le ocasionaron una denuncia ante el Santo Oficio de Sevilla, que inició una investigación que apenas le afectó, pues durante su desarrollo estaba al otro lado del mundo disfrutando y aprendiendo de su expedición.
Entre los días 14 de marzo de 1783 y el 5 de julio de 1784 duró su segundo viaje a las Filipinas, y entre el 5 de septiembre de 1786 y el 18 de mayo de 1788 dio su vuelta al mundo. Entraba en el selecto club de viajeros que iniciase Elcano, el guipuzcoano de Guetaria en 1521. En ese periplo no cabe duda que debió de meditar su gran expedición.
Una mente culta e ilustrada muy de su época, además de ser insaciable en su afán de conocimientos, quería emular los viajes de expediciones científicas que ya realizaban franceses y británicos y de las que España empezaba a rezagarse. España era ahora su segundo país y quería que ocupase su lugar entre las naciones cultas y de primera fila. Cartografía y geodesia, astronomía, botánica, zoología, etnografía y otros varios saberes eran su inquietud. En esos viajes debió de darse cuenta de que el mundo inmóvil y reaccionario del que provenía no tenía futuro, ni en Europa ni en el mundo. Va a ser un protagonista de un cambio histórico, de una revolución burguesa que acabó con el Antiguo Régimen y alumbró el mundo contemporáneo.


Una gran expedición paralela a una gran Revolución
Si en la primavera de 1788 regresaba de su periplo, ya proyectaba una segunda expedición en el verano, proyecto que presentaba al entonces ministro de marina Antonio Valdés el 10 de septiembre. A cuatro años aún para la celebración del tercer centenario del Descubrimiento, un ya cansado y anciano Carlos III aprobaba su viaje el día 14 de octubre, dos meses antes de su muerte y del ascenso de Carlos IV.
Era 1788 ya un año premonitorio. El ambiente estaba ya enrarecido en la civilizada Europa. El ejemplo de los recién nacidos Estados Unidos se cernía en las tertulias de burgueses e ilustrados ante la inquietud de ciertos sectores de la nobleza europea. Ya en 1766 tuvo el rey que salir al balcón del Palacio de Oriente de Madrid y “disculparse” ante el airado pueblo madrileño en pleno Motín de Esquilache. Una nueva crisis de las llamadas de “subsistencia” ya no se resolvería como antes, con la resignación de los plebeyos y la violencia amotinada y sin ideología. Las malas cosechas a finales de la década y las crisis financieras obligaron a Luis XVI a convocar a los Estados Generales el 8 de agosto para el uno de mayo del siguiente año. Poco imaginaba nuestro intrépido marino, ocupado en escribir entusiasmado su proyecto de viaje, que esa convocatoria iba a acabar con su mundo.
En el invierno de 1789 se trabaja muy rápido en los astilleros gaditanos de La Carraca: se estaban construyendo dos corbetas, Descubierta (la del mando) y Atrevida, ambas concebidas para embarcar a cien hombres cada una, entre marinos, naturalistas y médicos. Esa primavera llegan noticias de un ambiente enrarecido en la vecina Francia. El jefe del Gobierno, el Conde de Floridablanca tiene “pánico” ante lo que cree que puede suceder al norte de los Pirineos y decide poner una censura a cualquier publicación de tipo político. La ya anacrónica Inquisición lentamente va cambiando su rol de perseguidora de herejes o brujas para perseguir a esos nuevos enemigos del orden establecido: los liberales burgueses.
El 5 de mayo se constituyen los Estados Generales en Versalles. Faltan menos de tres meses para que Malaspina zarpe al otro extremo del mundo. En junio se constituye la Asamblea General y el Juramento del Juego de la Pelota. ¿Qué pensaría Malaspina de ello? Seguro que algo, pues al volver ya propuso reformas en las colonias que visitó.
Y, por fin, el mes de julio. Asamblea Nacional Constituyente, toma de La Bastilla, el Gran Miedo en el campo francés… Malaspina tiene prisa por “escapar”, por evadirse. Es día 30 de julio y se levan anclas. Ahora se olvida de la política y se enfrasca en su aventura. Tiene 35 años de edad y aún es un joven en plenitud de su vida.
El 4 de agosto, cuando ya navega hacia cabo Verde, tras pasar Tenerife, en París se ha abolido el Antiguo Régimen. Así de simple. El 20 de septiembre, cuando acaba el verano, Malaspina está en el inicio de la primavera austral. Ha atracado en Montevideo. Él no lo sabe, pero en Francia hacía un mes que se había publicado la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano. Ese otoño, cuando cartografían sus hombres el río de la Plata, en París el pueblo lleva preso al mismísimo rey de Francia al Palacio de las Tullerías. El año nuevo de 1790 están navegando por el cabo de Hornos y buscan el Pacífico. De enero a mayo surcan las costas chilena y peruana viendo lejana la cordillera andina, el desierto de Atacama y los puertos de Talcahuano o Valparaíso. Llegan a El Callao el 20 de mayo. Estarán hasta el 20 de septiembre disfrutando del aún placentero Antiguo Régimen en los virreinatos de las Indias, ajenas a lo que ocurre en Europa. Aquella Lima era una ciudad importante y cómoda y con un invierno muy suave y seco, apto para hacer trabajos de campo. En la capital limeña, la bautizada por Pizarro como Ciudad de los Reyes, celebran su primer aniversario del viaje. Recorren los cercanos Andes, midiendo, explorando, recopilando, ordenando material, haciendo vida social… Con la censura impuesta en la Madre Patria por el rey Carlos IV no parece que se enterasen del pánico del conde de Floridablanca ante lo que sucedía en ese aún tranquilo año de 1790: Constitución Civil del Clero, dimisión definitiva del ministro de finanzas Necker, y la aprobación de la bandera tricolor como enseña nacional francesa.
Del 20 de septiembre al 1 de octubre navegan a Guayaquil, donde se enteran de que el pasado 18 de junio ha habido un atentado frustrado en la persona de Floridablanca en Madrid. Casi todo el mes de octubre hacen excursiones de trabajo por el hoy Ecuador, legando a explorar los volcanes Chimborazo y Tungurahua.
El 28 de octubre zarpan del Guayaquil y del 16 de noviembre al 12 de diciembre están en Panamá. Zarpan por la costa pacífica centroamericana, donde la caprichosa naturaleza les obliga a estar inmovilizados veinte días por la ausencia de vientos. Es la cálida Navidad tropical. Las dos corbetas se separan para reunirse en Acapulco, donde llegan las dos naves de mediados de febrero (Atrevida) a fines de marzo (Descubierta). La primavera del ahora hemisferio norte está empezando también en el próspero virreinato de la Nueva España, donde acaban de llegar.
Malaspina viaja en abril a la Ciudad de México. Allí se entrevista con el virrey, el conde de Revillagigedo. El conde le habla de los últimos sucesos de la revolución en Francia y recibe la orden de buscar el paso interoceánico del norte desde el Pacífico porque, desde el siglo XVI, los fracasos desde el Atlántico habían sido continuos. El 1 de mayo de 1791 sería la partida.
El ambiente en Francia era ya amenazante para el desdichado Luis XVI, el segundo rey de Europa en ser ajusticiado. El primero fue el inglés Carlos I a mediados del siglo XVII por los republicanos de Oliver Cronwell. Los sucesos de Francia no fueron los pioneros, aunque no lo parezca, Inglaterra fue mucho antes una república. Estamos casi a mediados del año 91 y los sucesos se van a disparar, tanto en el viaje de Malaspina como en la Europa revolucionaria.

CONTINUARÁ

23 comentarios:

Javier Tellagorri dijo...

Fenomenal, especialmente por el tono y la sencillez de la exposición. Hombres como Malaspina abundaron en España y se malograron por culpa de una sociedad medievalizada. Que aún perdura en gran parte de España.

Los ahora tan maldecidos y desconocidos MASONES con sus ambiciones de conocimientos y de saber, fueron los que más ilustres prohombres produjeron, y Malaspina probablemente era fruto también de uan sociedad masónica de aquel entonces. (Las actuales son pura bazofia iletrada conspirando para ocupar cargos públicos).

Gracias por este posr, Don Juan.

Rud dijo...

Hola, Juan
No había escuchado ni visto algo acerca de Alejandro Malaspina.
He aprendido en tu blog. Lástima que mi tiempo es limitado, he llegado a la mitad; así que he de terminar de leerte en otro momento.
Cordiales saludos

Cayetano dijo...

Otro personaje nada conocido, aunque a mí su apellido me da "mala espina". Una época convulsa con reaccionarios y revolucionarios y esa omnipresente inquisición que cambia su persecución de brujas por la de los ilustrados y afrancesados revolucionarios. Una etapa de cambio radical para el viejo y el nuevo mundo.
Un saludo.

Eduardo de Vicente dijo...

Una visión de un esclarecido personaje de la historia española al que los avatares poíticos impidieron como a muchos otros desarrollar más su buena labor.
Un cordial saludo.

manolo dijo...

Sinceramente, me gusta leerte, pues por lo documentado de tus escritos y así acostarme sabiendo algo más.
Pero reconozco mi poco conocimiento de la Historia.

Saludos, manolo

Juan dijo...

Hola Tella. En efecto, los personajes notables de nuestra historia se malograron por el pésimo ambiente que encontraron: país iletrado, reyes ineptos... y lo peor es que ni siquiera la historia les reconoce.
Saludos.

Juan dijo...

Hola Rud, lee con tranquilidad, que no hay prisa, lo fundamental es que disfrutes y aprendas algo con el texto: ya conoces a un nuevo personaje histórico.
Gracias por tu visita al blog.

Juan dijo...

Hola Cayetano. Este marino notable es un gran desconocido, como Sarmiento de Gamboa, por eso quiero compartir el texto con los lectores que no lo conocían. Sí, vivió una época muy difícil para este país y una época de la que no ssalimos bien parados.
Saludos.

Juan dijo...

Hola Eduardo. Imagino que Torrelaguna estará preciosa en esta lluviosa primavera. Pues sí, como tantos personajes, la ineptitud de los gobernantes del país que no supieron aprovechar sus dotes. Una pena.
Cordiales saludos.

Juan dijo...

Muchas gracias por tu comentario don Manuel. Encantado que aprendas cosas de este blog, pues para eso está, para compartir mis conocimientos que me gusten con los lectores que me visiten.
Saludos desde Madrid a Sevilla.

desdelaterraza-viajaralahistoria dijo...

Muy interesante este relato con su paralelo de la Francia revolucionaria.
Mal pago le daría España a buen marino.
Hace unos años, ya bastantes, Televisión Española produjo y emitió una serie de documentales sobre este marino-explorador, que estuvo muy bien.
Un abrazo.

Juan dijo...

Hola DLT, como bien diuces muy mal pago tuvo el gran marino admirador de España. Suerte que tuvimos de tener este personaje entre nosotros. Si se hubese puesto al servicio de Gran Bretaña o de Francia, mejor le hubiese ido.
Puyes qué lástima de no haber visto esa serie, seguro que debió de ser buena.
Saludos.

Anónimo dijo...

Juanpe esta entrada de los marines me encanta y me hace olvidar en los tiempos tan malos que estamos porque lo que esta pasando es una barbaridad , muchas gracias por escribir y hacerme tan feliz. saludos.

Juan dijo...

Gracias anónim@ por tus comentarios, y encantado de que te olvides de los malos rollos, aunque no sé quién eres y, seguro te conozco, pues sabes mi nombre amigable. Yo también escribo por placer y para olvidar estos malos rollos. En general los libros de viajes y de expediciones siempre tienen algo de evasión.
Saludos amig@ anónim@.

Arturo dijo...

Hola, Juan. Está muy interesante. Aquí, en Perú, Alejandro Malaspina también es poco recordado. El viajero de ese tiempo que más mencionamos es Humboldt, quien llegó a Lima en 1802.

Un saludo.

Juan dijo...

Hola don Arturo qué bueno leerte de nuevo. Te diré que estoy ya redactando la segunda parte y que estoy, curiosamente preparando una entrada sobre Humboldt, pues estoy leyendo su Ensayo político de Nueva España. Parece que tienes telepatía, jajajajaja.
Un saludo desde Madrid.

Fernando López dijo...

Ola Juan muy interesante la entrada !! Me encanta como escribe y redacta usted leeo amenudo sus entradas y la verdad esque son buenisimas .
Creo que usted es profesor de geaografia y unos cuantos del mismo gremio que usted vamos a secundar mañana la huelga y iremos todos juntos , si usted esta va a secundar la huelga me lo dice y le paso hora y lugar de quedada , y si no la va a secundar pues nada cada uno es libre y hace lo que quiere . saludos

Juan dijo...

Hola Fernando. Gracias por su comentario, sobre todo cuando viene de un colega.
Sobre la huelga le diré que tengo exámenes y clases que perdí en las huelgas que hice en otoño. No estoy de acuerdo como se hace esta huelga. Espero para el otoño como el pasado año y la red verde para volver a la huelga más organizada y realista.
Saludos don Fernando.

Fulgencio Cuadrado dijo...

Espectacular, simplemente espectacular este blog. Me encanta la historia, y este blog es muy completo en toda ella.Te felicito Juan por este maravilloso trabajo en tu blog.

Profesor de historia, tus alumnos tendrán que estar encantados contigo seguramente, estoy seguro de que usted enseña igual como escribe, GENIAL.

Un saludo cordial...

Fulgencio Cuadrado.

Anónimo dijo...

Juanpe me gustaría que hicieses una entrada sobre algún tema de senderismo, alguna ruta por la sierra de Madrid, se que a usted le gusta el senderismo, y es aficionado a ello, y de muchas entradas que usted tiene, pocas hay de senderismo. Estoy seguro de que usted con sus conocimientos sobre senderismo, haría una buena entrada en este blog, y a mucha gente le encantaría y podría saber más sobre la maravillosa sierra de Madrid.

Juan dijo...

Muchas gracias don Fulgencio por sus palabras tan estimulantes. Espero seguir escribeindo entradas de su interés.
Saludos.

Juan dijo...

Pues sí, soy aficionado al senderismo. He escrito algo sobre el tema, pero no en este blog, salvo una sobre mi ascenso al Aneto, que puedes buscar en el buscador. Este blog es de historia en general, aunque a lo mejor publico un resumen de un libro que leí hace tiempo sobre la sierra de Guadarrama. Es posible que la escriba este verano con más tiempo libre.
Desconozco quién es usted señor Anónimo, aunque usted sí que me conoce por lo que veo.
Saludos.

Cristian Romero dijo...

Juan Pedro le confieso que soy un seguidor de su blog casi desde su inicio. Estoy pensando en comenzar un blog sobre historia general ( no es por hacerle la competencia, si no que compartimos afición). ¿Cómo sigue teniendo ganas de escribir despues de tanto tiempo? ¿ Cuanto tiempo diario dedica al blog?. Muchas gracias compañero, sigue así!