lunes, 30 de septiembre de 2013

EL TESORO DE LOS QUIMBAYAS

En una reciente visita al Museo de América en Madrid, pude admirar el formidable tesoro de los quimbayas, pueblo colombiano del valle del Cauca, afluente del Magdalena. En una sala blindada y con medidas de seguridad puede admirarse. ¿Cómo llegó a Madrid? ¿Fue por el saqueo del periodo colonial? No.
La historia de este fabuloso tesoro, realizado en el primer milenio de nuestra era, comienza con su descubrimiento en los años 90 del siglo XIX. Por el apoyo del gobierno español en una crisis entre Colombia y Ecuador, el gobierno de Bogotá regaló este tesoro a la España de la regente María Cristina. Tras ser expuesto con motivo del IV Centenario del descubrimiento de América, pasó a ser depositado en el Banco de España, para salir en 1985 a su asentamiento definitivo en el actual Museo de América.
Dejo algunas fotos para que las disfrute el lector.

 
 
 
 
 
 
 
 

10 comentarios:

Javier Tellagorri dijo...

JUAN las fotos son inmensas pero esa letra tan pequeña que utilizas en el blog impide leer el texto que pones.
Por favor, modifica el tamaño de la letra.

Juan dijo...

Hola don Javier, disculpa mi patinazo. Acabo ya de cambiar el tamaño, espero ya puedas leer ahora a tu gusto. Es que en mi otro blog, Histogeomapas, el ordenador me dice cosas raras con el tamaño. Cosas de la informática que, como bien sabes, a veces te gasta bromazos.
Mis disculpas de nuevo.
P.D. Mi cámara es normalita y las fotos estaban regular porque la iluminación es deficiente, no se si será por los recortes. Las fotos las tenido que retocar el enfoque y la luz para verlas mejor.
Gracias por tu visita al blog.

Mari-Pi-R dijo...

Esos tesoros son magníficos, he podido admirar bastantes en ciertos museos que visité en Colombia, me imagino que debiste de disfrutar en la visita.
Un abrazo.

Juan dijo...

Hola Mari-Pi-R, la verdad es que sí, se disfruta mucho en cierto tipo de museos, sobre todo en este, máxime cuando conozco tres países latinoamericanos a fondo.
Un abrazo, y gracias por tu visita a los dos blogs.

Cayetano dijo...

Una maravilla. Vaya regalos que se hacían entonces. Dejaban expoliado el propio patrimonio con tal de agradecer los servicios prestados. Bueno, en el fondo, no hay mal que por bien no venga y así podemos disfrutar de estas estupendas joyas.
Un saludo.

Juan dijo...

Hola Cayetano, eso me recuerda al agradecimiento a Gran Bretaña por los griegos por su ayuda de 1820. Vaya tesoro artístico que se llevó al British Museum el amigo Lord Elgin.
O el tesoro artístico que le dio cierto Borbón -de cuyo nombre no quiero acordarme- al amigo lord Wellington por su ayuda en la "Peninsular Ward".
Saludos.

desdelaterraza-viajaralahistoria dijo...

Como apunta Cayetano, ya no se hacen regalos así. Son otros tiempos. Lo malo es cuando se hacían no a un Estado sino a título personal.
Un saludo.

Juan dijo...

Hola DLT, pues sí, esos regalos que iban a un magnate y para su uso personal. Al menos los regalos a museos se disfrutan por el público visitante.
Un saludo.

CANCINO SANCHEZ Rolando dijo...

El hecho es que no se encuentra en la tierra donde se descubrieron. A nosotros nos pasó algo parecido con Hiram Bingham en relación a Machu Picchu. Claro, lo peor hubiera sido que caiga en manos de huaqueros y se venda al mejor postor para su colección privada.

Juan dijo...

Hola Rolando, las obras de arte que están en un lugar diferente al del que fueron creadas, son perfectamente asumibles si ha habido compra o regalo legal. Otra cosa es que sería deseable que estuviesen en su país. Comprendo que los colombianos deseen tener el tesoro en sus museos o que los griegos quieran el friso del Partenón en Atenas y no el British Museum. Pero el arte es una propiedad privada. Yo también me siento frustrado, a veces, cuando me acuerdo de que muchas obras de arte fueron regaladas a extranjeros, como por ejemplo, la gran cantidad de cuadros valiosísimos del pintor Velázquez regalados a Wellington, pero es legal. Muchos cuadros y hasta claustros románicos se desmontaron piedra a piedra y se exponen el Bronx neoyorquino. Como ves, cada país tiene lo suyo en estos menesteres.
Un saludo y gracias por tu comentario.