domingo, 6 de septiembre de 2009

RAFAEL DEL RIEGO Y EL TRIENIO CONSTITUCIONAL: UN MITO DE LA ESPAÑA LIBERAL (1ª Parte)

La figura de Rafael del Riego es, sin duda, la que más ha dado que hablar del siglo XIX español. Sin ser el personaje de mayor relieve, ha pasado a ser el referente de la historia del republicanismo y de toda la izquierda española en general. Su nombre inspiró en su tiempo una marcha a ritmo de pasodoble, con letra épica y que se tomaría como himno nacional de España durante la II República en el siglo XX.

Nació en el seno de una familia hidalga, en la aldea de Tuña (24 de octubre de 1785), en el concejo de Tineo, en el occidente asturiano. Estudió en la Universidad de Oviedo, en la cual se gradúa en 1807. En las vísperas de la invasión napoleónica se traslada a Madrid para alistarse como Guardia de Corps. Fue apresado e internado en El Escorial, de donde se fuga para huir a Asturias, donde su padre lideraba la resitencia contra el francés. En noviembre de 1808, ante la derrota del ejército español en Espinosa de los Monteros (Burgos), fue de nuevo apresado y llevado a Francia, donde va a leer las obras del liberalismo más avanzado. Ingresó en la masonería y viajó por Alemania y Gran Bretaña. En 1814 regresa a España y jura la Constitución de 1812. Es ascendido a teniente coronel.

Casa natal de Riego en Tuña (Tineo-Asturias).
El autor del blog (derecha) con un amigo en agosto de 2003.

Durante los años de restauración absolutista (1814-1820) con Fernando VII, conspiró con otros militares. Todas fracasaron antes de 1820.

Retrato de Rafael del Riego durante el Trienio Constitucional.

Monumento a Riego en Las Cabezas de San Juan (Sevilla).
El invierno de 1820 sería el de su entrada en la historia de España. Fue destinado a una expedición miliar a Buenos Aires para sofocar la rebelión de la naciente Argentina. El año de 1819 la epidemia de fiebre amarilla asolaba Andalucía y el descontento ante la miseria tras la Guerra de la Independencia le hicieron suponer que su pronunciamiento triunfaría esta vez. El 1 de enero de 1820, en Las Cabezas de San Juan, población sevillana cercana a Lebrija, se sublevó con su tropa y proclamó la Constitución de 1812. Ninguna guarnición le secundó inicialmente. Se dirigió a la ciudad de Cádiz, la pionera del liberalismo, pero fracasó ante la Puerta de Tierra. Desde ese momento dejó una tropa de 3.000 soldados asediando la ciudad. Él decidió con una fuerza de 1.500 hombres recorrer Andalucía para ganarla a su causa. Encontró indiferencia por la localidades que pasaba. No obstante, no era sofocada su rebelión.
Su aventura por los pueblos blancos de Cádiz, en una geografía accidentada, anegada por las lluvias de la época y los malos caminos, está documentada en un libro comentado por Gil Novales, uno de los máximos especialistas del Trienio: La revolución de 1820, día a día. Según sus diarios se trasladó a Arcos de la Frontera el día 3 de enero. El resto del mes estuvo en las puertas de Cádiz, ante las que fracasa. Su trayecto es el que sigue:
En enero:
27: El Coronil.
28: Conil.
29: Vejer de la Frontera.
31: Algeciras.
En febrero:
9: de nuevo en Vejer.
14: San Roque.
17: Marbella.
19: Málaga. En esta ciudad, ante su imposible triunfo, decidió retirarse al norte, para alcanzar las montañas de Extremadura.
22: Antequera.
En marzo:
7: Córdoba.
21: Sevilla.
En abril:
Cádiz.
Diario de Riego durante su pronunciamiento,
su acción en el Trienio y su ejecución en 1823.

En marzo de 1820 los acontecimientos se suceden a favor de los liberales. El 21 de febrero se había levantado La Coruña. Casi al tiempo le sigue Zaragoza. Las manifestaciones populres se desatan en toda España. Ya en marzo, el marqués de La Bisbal, destinado a Andalucía a reprimir las fuerzas de Riego, decide ponerse del lado liberal en Ocaña, desde donde se vuelve contra Madrid. El 7 y 8 de marzo la multitud rodea el Palacio de Oriente y el rey decide claudicar. El día 9 se forma la Junta Provisional Gubernativa. El 10 es el de la famosa, como falsa, frase de Fernando VII: "Marchemos francamente, y yo el primero, por la senda constitucional".
Se iniciaba el llamado Trienio Constitucional o Liberal (1820-1823), primer gran asalto al Antiguo Régimen en España.
Inicialmente ocupan el poder los liberales moderados. Riego es nombrado capitán general de Galicia, aunque, antes de incorporarse a su puesto, visita Madrid en agosto-septiembre y es acusado falsamente de republicanismo. En octubre visita su tierra natal de Asturias: Oviedo, Tuña y Tineo, donde, el día 4 dirige una alocución a sus paisanos.

Balcón de Tineo, desde donde Riego se dirigió a sus paisanos.

En enero de1821 es capitán general de Zaragoza. En junio se casó por poderes con su sobrina María Teresa Riego Bustillos. En agosto visita Calanda y Alcañiz. Nuevamente es acusado de conspiración y es destinado a Lérida y Castelló de Farfaña en octubre. En noviembre está en Tarragona, en diciembre en Reus, y en enero está en Barcelona.
1822 sería un año especialmente desestabilizador para el sistema liberal. En febrero llega a Madrid y, en marzo es elegido diputado por Asturias y presidente de las Cortes. Los liberales progresistas desplazan del poder a los moderados de Martínez de la Rosa, iniciando una dura persecución de los absolutistas conspiradores, sobre todo contra la Regencia de Urgell, la cual tiene que refugiarse en Francia. El 7 de julio de ese año, la Guardia Real desde El Pardo intenta atacar Madrid. La Milicia Nacional le hace frente en la Plaza Mayor. El rey estaba implicado en esa intentona de golpe. La derrota realista alarmó a la Santa Alianza, la cual, tras reunirse en Verona y escuchar las llamadas secretas de socorro del rey Fernando VII, decide intervenir con un ejército francés: los "cien mil Hijos de San Luis", al mando del duque de Angulema. La indiferencia popular les lleva, sin resistencia a Cádiz, último reducto liberal, con el rey en manos de los liberales. Tras el asalto de Cádiz, los liberales que pudieron, huyeron al exilio. Rafael de Riego en su huída, tras pasar por Málaga, fue detenido en un cortijo de Arquillas (Jaén).
Llevado a Madrid, pidió clemencia al rey, pero fue acusado de votar su incapacidad en Cádiz, por lo que fue sentenciado a muerte. (Página 203 del libro: Rafael del RIEGO, La Revolución de 1820, día a día. Madrid, Cartas, escritos y discursos. Madrid. Ed. Tecnos. 1976.)
El 7 de noviembre, hundido moral y físicamente, fue arrastrado hacia la Plaza de la Cebada, tristemente célebre por ser lugar de ejecuciones en la capital. El populacho le insultó y humilló. Fue ahorcado. Benito Pérez Galdós, en su Episodio número 17: "El terror de 1824", en su capítulo cinco narra la escena de forma tétrica. Una nueva etapa "negra" de la historia de España: "La Ominosa Década", 1823-1833, se iniciaba de nuevo. El rey felón, mala persona donde la hubiese, se disponía a aumentar -más aún- su ya de por sí sádica represión contra los liberales que no pudieron huir a Gran Bretaña. En esos años se consumó además, la emancipación de las colonias de América continental, con las vergonzosas derrotas, como la de Ayacucho, último episodio español, trescientos treinta años después del descubrimiento.
Empezaba la leyenda. En esos años se compuso: La Marcha de Riego, de ritmo pasodoble. También la letra. No se sabe a ciencia cierta su autor. Esta Marcha fue adoptada como Himno Nacional del Estado Español en la II República, ya en el siglo XX, casi ciento diez años después de su ejecución vergonzante.

12 comentarios:

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

y digo yo ... ¿que se les había perdido aquí a la Santa Alianza? que yo sepa fue la primera y la única vez que actuaron ¿no?

Cayetano dijo...

Ya salió de nuevo el rey felón haciendo de las suyas.
Muy buena entrada con buenas fotos.
Rafael de Riego pasará a la historia de nuestra memoria colectiva como un militar que le echó narices a la cosa, obligando a "tigrekán" a jurar la Constitución de todos los españoles "de ambos hemisferios", como se puede leer en la Pepa. Un precedente de otros militares liberales, los de esa "España con honra" que luego aparecieron en "la Gloriosa", verdaderos patriotas y ejemplo de entrega abnegada a una noble causa para muchos de nosotros.
Un saludo.

Juan dijo...

Desgraciadamente el sistema de Metternich se cebó con nosotros. Gran Bretaña, muy cuca ella, se frotaba las manos y si buscó que no hubiese nterveción fue solo para que los emancipadores les diesen América a ellos.

Juan dijo...

La verdad que sí, que hubo dos facciones de militares: los liberales progresistas a lo Riego o Prim y los reccionarios a lo Narváez. Y eso sin contar a los "africanistas" como los Mulo Mola, o el León del Rif: Sanjurjo o Paquito el Chocolatero, inquilino de El Pardo. Y muchos africanistas más.
Saludos.

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

lo del protectorado marroquí nos salió de narices... sangría para el pueblo que formaba la tropa y criamos allí una camada de milikos que no merecíamos...

Juan dijo...

Hace cuatro años crucé la frontera marroquí por Beni-Ensar, en Melilla y me acerqué a Annual, con un mapa de operaciones y un libro muy bueno sobre el tema. La verdad es que había un desfiladero: Izzumar, donde cayeron unos dosmil muchachos de reemplazo en pocos minutos. Una lápida en Annual recuerda en árabe a los marroquíes las vergüenzas de aquél ejército y de aquél sistema de la Retauración. Sí, lo de Marruecos fue un fraude para España y una burla ademñas de los franceses que se quedaron con el Marruecos útil y a nosotros las tribus más feroces de África: las cábilas rifeñas de Abd el Krim. Y hubo más annuales, como la retirada de Xauen, etc. Fué una carnicería sin precedentes para España. Y lo peor, una casta de militares ultrarreaccionarios que no dudaron en extender sus razzias a su propio país: los legionerios acompañados de los famosos moros (regulares indígenas) que trajo Franco y sus crueldades atroces. No veas lo que sentí cuando estuve en Monte Arruit, un antiguo fuerte donde, los moros no respetaron la rendición y fusilaron en masa a otros tres mil muchachos de reemplazo, hijos de pobres campesinos y obreros, porque los hijos de los ricos podían pagar para no hacer la "mili", ni en África, ni en ningún sitio. Es aclaradora la novela "Imán", de Sender o "La forja de un rebelde", de Barea. Éste último estuvo en esa guerra haciendo la "mili".
Saludos.

Arturo Gómez dijo...

En Perú recordamos la Revolución Liberal de Riego porque obligó a los virreyes Pezuela (en 1820) y La Serna (en 1821) a entablar negociaciones de paz con Don José de San Martín. Pero éste rechazó la Constitución de Cádiz y exigió la declaración de la independencia del Perú.

Juan dijo...

Los libertadores querían romper con España a cualquier precio, ya fuese con liberalismo o absolutismo. Los criollos querían la independencia para quedarse con las riquezas y marginar al indio. San Martín propuso incluso un reyezuelo de Borbón (ni más ni menos que Francisco de Paula, 1794-1865, padre del rey consorte marido de Isabel II). Una independencia a la brasileña, dónde un Braganza se formó un imperio brasileño, aunque no cuajó y acabó con la ruptura con Portugal. Latinoamérica y los dos países ibéricos entraban en una larguísima fase de intentar sus respectivas "revoluciones burguesas".
Gracias Arturo por tus siempre instructivos comentarios.

Arturo Gómez dijo...

La verdad es que San Martín pensaba implementar una Monarquía Constitucional en el Perú, pero con una Carta Magna hecha por los mismos peruanos. El absolutismo estaba descartado.

También es cierto que hubo muchos criollos independentistas que buscaron sacar provecho personal a costa de los indígenas y negros, pero no todos fueron de esa calaña.

Saludos Juan.

juan historia dijo...

No tendrìa que recaer todo el mèrito del alzamiento de 1820 en Riego, pues otro personaje Francisco Ossorio hizo lo mismo que Riego alzar un batallòn en contra del gobierno. El diputado Argüelles asi lo recordaba en las cortes ese año " que los batallones de Asturias y Sevilla se habian pronunciado por la libertad y con ellos se forme un regimiento con el nombre de Constituciòn, de dicado a su defensa y consagraciòn y que sus jefes fueran los comandantes Rafael del Riego y Francisco Ossorio, como personajes principales del pronumciamiento"

Juan dijo...

Gracias por el comentario tocayo, desde luego que no conocía a Francisco Ossorio. Gracias por la precisión. La historiografía es injusta a veces con algunos personajes olvidados, mientras que a otros los ensalza en exceso.

Jose Luis Gonzalez Muñoz dijo...

Si quieren ver un botón de la época con epígrafe ASTURIAS, vean la siguiente dirección:

http://siarum.host.sk/castillos/utrera/alcantarillas/alcant-venta.html

El lugar del hallazgo es La Alcantarilla (Utrera, Sevilla) a 14 km. de Las Cabezas de San Juan (Sevilla)