martes, 21 de junio de 2011

EL PROTECTORADO ESPAÑOL EN MARRUECOS, 1906-1956. MEDIO SIGLO DE SANGRE INÚTIL (7ª PARTE)

UNA EXPLICACIÓN MÁS DETENIDA DE LAS DANTESCAS MATANZAS VISTAS EN LAS FOTOGRAFÍAS
 

Expongo ahora, llegado el momento, tras ver las terribles fotos anteriores y, con el lector en guardia contra Abd el Krim, el resumen de un fragmento muy interesante sobre el desastre de Annual. Se trata de un fragmento de la gran biografía publicada de Abd el Krim hace un par de años. El libro es de una especialista del tema: María Rosa de Madariaga. El título: Abd el Krim el Jatabi. La lucha por la independencia. Madrid, Alianza Editorial.
El libro es una defensa por parte de la autora del personaje que describe. El libro describe sus orígenes y la tierra del Rif. Más adelante continúa con su etapa de profesor en Melilla hasta su enfrentamiento con las potencias coloniales España y Francia. Tras su derrota describe su posterior destierro y huída a El Cairo, hasta su muerte en 1963. Finaliza haciendo mención a su papel en el contexto internacional de la descolonización.

Antes del resumen pienso que Abd el Krim fue un líder de primera, un anticolonialista de su tierra. A pesar de ser un conservador islámico –no era un izquierdista socializante- no carecía de cierta modernidad, tal vez por su contacto con los españoles en sus tiempos de profesor en Melilla. Ya veremos más adelante su apasionante biografía resumida. Pensemos en la lucha de los españoles de 1808-1813 contra Napoleón, toda una guerra cruel, entre soldados franceses y guerrilleros españoles. Las guerras coloniales son siempre muy crueles. Siempre lo han sido, y la del Rif no sería menos. Veamos la más sonada de Vietnam, acabada en 1975 con las orejas gachas del Tío Sam.
Digamos que la trayectoria de Abd el Krim es la normal de un anticolonialista que lucha denodadamente contra el invasor español, como los zulúes de Sudáfrica contra los británicos, los derviches de Sudán, los afganos de 1846 y 1878, también contra los británicos, los abisinios de Menelik contra los italianos, o el jefe mozambiqueño Gunghunaha contra Portugal, entre otros. Aunque seamos españoles, es perfectamente asumible y justificable su lucha.
Pero ahora sigue la pregunta: ¿oscureció esta lucha ejemplar el caso de las matanzas de Annual, Monte Arruit, Nador o Zaluán, por citar las más horrendas?

Leamos la recensión del libro citado explicando las matanzas. Es en el capítulo 4, entre las páginas 193 y 219, en el epígrafe: "Rifeños y guelayas: las matanzas de Nador, Zeluán y Monte Arruit".

La prensa inició una intoxicación mediática para justificar las posteriores atrocidades que usaría el Ejército (gases tóxicos, iperita sobrante de la Gran Guerra). De la documentación pertinente la autora desmonta la idea del crimen de Abd el Krim. La matanza en Arruit, el 10 de agosto de 1921 fue cometida por la tribu de los guelayas, enfrentados a los rifeños centrales, la tribu Beni Urriagel de Abd el Krim. Dentro de esta confederación Guelaya había una kábila incondicional a España, gracias a la cual se salvó Melilla. Su jefe tiene calle en la misma: Abd el-Kader bel Hach Tieb. Abd el Krim dictó instrucciones de respetar a los soldados cautivos y que fuesen evacuados a Melilla sin daño. Había vivido en Melilla y sabía de los soldados españoles, enrolados en la guerra impopular y de clase humilde. Sin embargo le fue imposible detener a las harkas con ánimo de robo y saqueo. No asaltó Melilla. Sabía de las consecuencias y del crimen masivo.
Hasta el prestigioso jefe Ben Chel-lal tuvo que sacar como pudo a Navarro y sus oficiales para salvarlos de la ira de los guelayas. Antes del crimen ocurrió que, unos treinta kabileños con banderas blancas iban a negociar la paz con Navarro. El pánico de los soldados parapetados no pudo impedir una descarga que mató a los treinta. Ello exacerbó los ánimos aún más.

Otras kábilas orientales, aparte de los guelayas también se unieron a la rebelión. Muchos sabían que, de seguir indiferentes o colaboracionistas, les esperaba el castigo de los guelayas y rifeños y el incendio de sus aldeas.

Especialmente duros fueron los desertores de la Policía Indígena y de los Regulares, temerosos de la suerte de sus familias por la colaboración con el infiel cristiano. Sabían los entresijos de la tropa española y sus ataques fueron especialmente certeros para evitar ser tenidos por traidores.

Narra la autora varios casos reales. El primero es el de Sidi Mohamed ben Amar, con su mote “el Gul el Nadory”, de la fuerza de Regulares Indígenas de Melilla desde 1913. Gul en árabe es “el ogro”. Mató en Zeluán, Segangan y Arruit. En Nador atacó la fábrica de harinas, donde hubo matanza de soldados, mujeres y niños tras vejaciones y crueldades horribles. Fue apresado en enero de 1922 y encerrado en el fuerte melillense de Rostrogordo. El 30 de septiembre fue fusilado.

Sin embargo, hubo casos de mano blanda. El sargento Mohamed ben Yamani también cometió matanzas en los citados lugares, especialmente cuando acribilló a doscientos soldados desarmados que habían salido, desesperados por la sed, de Arruit en busca de agua. Apresado en abril de 1923, fue condenado a muerte. Sin embargo la tarea de reconquistar el territorio debía de hacerse con la colaboración de tribus atraídas al campo español. Había que actuar con mano blanda. Cumplió condena hasta agosto de 1935.

Muchos jefes de kábila se vieron arrastrados por la guerra. Sus tratos con los invasores les enquistaban con sus miembros de tribu. Hubieron de pasarse al bando rebelde al no poder seguir “jugando con dos barajas”. Era una verdadera guerra civil entre marroquíes, típica de las invasiones coloniales. Es revelador el caso de “El Gato”, Sidi Mohamed Asmani. Muy adicto a España. Sin embargo fue acusado de traición por el coronel Riquelme tras el desastre. Era un rico comerciante de Melilla, ejemplo de “moro español”, con buenos amigos cristianos e israelitas. Su primo hermano acosaba Melilla: Ismael Chandri. Sus hijos habían asesinado en Nador y Zeluán. Parece probado que era confidente de Abd el-Krim, al que conocía bien. Sus tierras no fueron incendiadas por este al ocupar el territorio a los españoles. Eso le hizo más sospechoso aún. Tras un año de cárcel fue liberado, pues había necesidad de la colaboración de los indígenas que volviesen al redil. Con los “irreductibles”, la consigna era la de guerra sin cuartel. Al salir de la cárcel volvió a su vida festiva y social con españoles y judíos melillenses.

La autora distingue también la categoría de los que no consegurían volver a tener la confianza española. Kaddur Na´amar jefe famoso en Melilla, era muy amigo de Fernández Silvestre. Incluso en el inicio del ataque a Annual le aconsejó a éste que no se retirara, que tribu abandonada era tribu que se pasaba a los rebeldes. Y eso pasó con su kábila. De todos modos intentó evitar matanzas. Al reconquistarse su zona, los españoles le marginaron y negociaron con otros jefes de la tribu. Kaddur fue encerrado en Rostrogordo en abril de 1923. Mes y medio después fallecía de huelga de hambre. Para él era una humillación ser ignorado por los españoles tras intentar colaborar con ellos.

Para terminar esta entrada pregunto a las lectoras/es que tengan la paciencia de leer estas ya largas entradas: ¿Era un genio Abd el-Krim? ¿Era un líder anticolonialista justificado? ¿Era un asesino que  no impidió la matanza de sus prisioneros de guerra?

6 comentarios:

Javier Tellagorri dijo...

Mi parecer es que era un lider anticolonialista, y que por lo que cuentas era también instruído y bastante civilizado.

Bastantes mayores barbaridades realizaron los boers y zulús, todos contra ingleses.

CAROLVS II, HISPANIARVM ET INDIARVM REX dijo...

Si lo ponemos en comparación con nuestra Guerra de Independencia o con los hechos de armas de los abisinios de Menelik contra Italia, es obvio que fue un jefe anticolonalista...otra cosa es verlo desde el bando y los intereses españoles y el sufrimiento de las madres, mujeres y hermanas que estaban en la Península.

Todas las guerras dependen del punto de vista...

...nunca me había parado a pensar en la complicada situación de los regulares moros de Melilla...entre dos aguas.

Un saludo.

Cayetano dijo...

Como dice Carolvs, todo depende de la perspectiva, del bando desde el que se mire. Canalla para unos, héroe de la independencia para otros. Métodos duros, sin duda. Aquí no hay buenos ni malos.
Un saludo.

Juan dijo...

Bueno, pues creo que sí, que era un líder anticolonialista, como El Empecinado o los muichos de la historia.
Saludos a los tres: Tellagorri, Carolus II y Cayetano.

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

Es muy difícil controlar a un ejército "irregular". Creo que su lucha era legítima aunque los métodos pudieron patinar en determinadas acciones... los españoles también hicimos lo nuestro. Y es que al final las guerras sancan lo peor de nosotros... unas cuestines muy difíciles las que nos has planteado.

Juan dijo...

En efecto José Luis, las guerras, y sobre todo las coloniales, son muy crueles. Las sociedades agredidas por otras, supuestamente superiores, al tener inferioridad de fuerza regular, recurren a las guerrillas y el exterminio del enemigo. Los invasores también hacen sus trabajos sucios.
Saludos.