viernes, 12 de agosto de 2011

DE MADRID AL CUZCO EN 1672-73: EL OBISPO MANUEL DE MOLLINEDO Y ANGULO (1ª PARTE)

UN PERSONAJE SIGULAR EN EL PERÚ DEL SIGLO XVII:
EL OBISPO BURGALÉS MANUEL DE MOLLINEDO Y ANGULO

INTRODUCCIÓN
Suele haber aún comentarios apasionados sobre España y América hispánica. Desde la independencia a inicios del siglo XIX, tras 300 años de relación con sus luces y sus sombras, surgieron dos extremos de la historiografía: desde los apasionados defensores de la acción española hasta la postura antiespañola visceral. Poco a poco se va viendo que ambos extremos son una mera acumulación de tópicos sin base alguna y se impone -como siempre al final de cada falsa polémica- la visión real, es decir, ni hay “Leyenda Negra” ni “Leyenda Blanca”. Siempre se presenta la obra del dominico padre Las Casas y su Brevísima relación de la destrucción de las Indias, pero poco se habla de los personajes que hicieron su gran tarea de mostrar lo mejor del encuentro de ambas culturas. Traemos aquí una figura histórica apenas conocida en España (yo lo descubrí en el Cuzco incaico y peruano hace dos años), aunque sí lo es en el país andino. En otras entradas ya hablé del “Inca” Garcilaso o del virrey Superunda, ambos en Perú, o del virrey Güemes en la Ciudad de México, o de Fray Bernardino de Sahagún, también en el ámbito novohispano. Figuras muy apreciadas, tanto en vida, por sus contemporáneos, como en la historiografía posterior de las hoy repúblicas latinoamericanas, ya sea por su labor religiosa, como política o cultural.
Cuando se llega al ecuador de la historia del virreinato del Perú, al último cuarto del siglo XVII, tras ciento cincuenta años de la conquista de Pizarro, el mestizaje estaba ya cristalizando. La figura desconocida que voy a desentrañar es la del obispo burgalés del Cuzco: Manuel de Mollinedo y Angulo. Al visitar en 2009 esa impresionante ciudad de Cuzco e ir leyendo sobre su historia y proceso de mestizaje y comunicación de culturas andina e ibérica, descubrí la llamada Escuela Cuzqueña de indígenas. Una escuela artística que asimiló la cultura peninsular adaptándola a su cosmovisión andina. Nuestro personaje iba a su destino a dejarse la piel por su rey Carlos II y para aprender y asimilar esa cultura tan lejana a su país cuando le designaron para su puesto. Entre 1673 y 1699 estuvo al frente de su diócesis, coincidiendo con el período final de la dinastía de los Habsburgo españoles. Era la víspera de la entronización borbónica.
En esta entrada voy a intentar describir su viaje desde Madrid a Cuzco. No conozco una posible documentación del mismo, por lo que será un viaje hipotético, una suposición de cómo pudo ser. Intentaré reconstruir imaginariamente un escrito de aquella época, un documento en el que pondré al obispo Mollinedo en primera persona, narrando su viaje y sus posibles pensamientos. Todo ello intercalando explicaciones pertinentes.
Manuel de Mollinedo y Angulo.


MOLLINEDO Y ANGULO; Manuel de
Bortedo, Burgos, 1640 / 1699, Cuzco
En España, Madrid, 1640-1672
Nuestro personaje nació al norte de la provincia de Burgos, en el valle de Mena, entre montañas, casi lindando con las actuales provincias de Vizcaya y Álava. Su año natal fue tremendo para la monarquía hispánica, Portugal y Cataluña se sublevaron e independizaron por completo (Portugal, los restauradores de Lisboa) o momentáneamente (Cataluña y el Corpus de Sangre). Tras su niñez fue a estudiar a la entonces aún prestigiosa Universidad de Alcalá de Henares, rival de la salmantina, donde adquirió una sólida cultura erudita. En el Colegio de San Jerónimo o de Lugo en Alcalá de Henares llegó a ser profesor, e incluso rector. Convertido ya en sacerdote, se encargó de la emblemática parroquia madrileña de Santa María (derribada en el siglo XIX para alargar la calle de Bailén), muy cercana al viejo alcázar de los Austrias. La Virgen de la Almudena, la patrona de la capital de España junto a San Isidro Labrador, fue su objeto de máxima devoción. En su etapa formativa debió de acumular una vasta cultura religiosa y artística: conocía la mayoría de los cuadros de los pintores del momento, es decir la época dorada de la pintura barroca contemporánea suya y la anterior escuela renacentista.
Su juventud coincidió con el reinado de Felipe IV, con la decadencia y ocaso español en Europa: a sus 19 años se firmaba la humillante Paz de los Pirineos (1659) con la Francia de Luis XIV (dolorosa pérdida del norte de Cataluña o el Roselló). A sus 25 años de vida presencia la subida al trono Carlos II en minoría de edad (1665), y en el ecuador de su vida (1672), con 32 años de edad, partía a la lejanísima sede peruana de Cuzco como flamante obispo. Unos años difíciles sin duda. Al abandonar la Corte, Carlos II era un niño enfermo regentado por su madre Mariana de Austria, la viuda de Felipe IV. Fernando de Valenzuela era el valido de la reina, aunque el hermanastro y bastardo real de Felipe IV, Juan José de Austria estaba al acecho. En ese clima de tensiones, conjuras palaciegas y crisis económica y social, Manuel de Mollinedo y Angulo abandonaba Madrid.


En el Perú, Cuzco, 1672-1699
Tras el largo viaje de más de un año de duración, a casi el otro lado del mundo, llegó a la Ciudad de los Reyes (Lima) el 9 de diciembre de 1672. Su llegada fue justo tres días después de fallecer (6-XII) en la capital peruana el virrey, el madrileño Pedro Antonio Fernández de Castro, conde de Lemos, con solo 40 años. Tampoco había arzobispo ocupando la sede, pues en mayo de 1671 había fallecido el anciano arzobispo, el castellano Pedro de Villagómez. Por ello hubo de hacer de autoridad religiosa un tiempo antes de ir a su sede de destino. El 22 de enero de 1673 consagró uno de los templos más emblemáticos de la Lima de hoy: el convento de San Francisco. El nuevo arzobispo, el cordobés Juan de Almoguera, llegaría el 22 de abril de 1673, al que recibiría.
En el ámbito político hubo de compartir la autoridad con el virrey en funciones: un sacerdote criollo por primera vez en el Perú, un hecho ya de por sí insólito. El limeño Álvaro de Ibarra (1619-1675), Oidor de la Real Audiencia de Lima ocupó su cargo hasta la llegada del nuevo virrey en 1674: el madrileño Baltasar de la Cueva Henríquez y Saavedra, conde de Castellar.
Inició el largo viaje a la vieja capital inca del Cuzco, donde hizo su entrada el 23 de noviembre de ese mismo año. La ciudad se estaba reponiendo del terrible terremoto de 1650 que la dejó casi por completo reducida a la ruina. La catedral, aún inconclusa, sufrió pocos daños. La labor pastoral de Mollinedo se presentaba como un enorme reto.
No iba, como otros prelados, desinformado ni predispuesto a imponer la españolización a ultranza sin tener en cuenta la realidad nativa. Llevaba desde Madrid una gran colección de obras de arte. Será un mecenas aficionado a la pintura: ya dijimos que en Madrid fue contemporáneo de Velázquez, el representante máximo de la pintura española y pintor de la corte. Tenía la imagen de Madrid en su mente. Sus lienzos particulares estaban firmados por El Greco, Carreño de Miranda, Herrera Barnuevo o Eugenio Caxes. Toda una gran pinacoteca particular. No buscaba una mera muestra y simples copistas indios, sino que consiguió formar una escuela barroca en la ciudad con sus propios caracteres originales. Diego Quispe Tito fue el artista andino más destacado de una amplia lista. Las “pachamamas” son la gran creación de esos artistas: vírgenes con un extenso manto desde la cintura a los pies y que representaba a la diosa tierra, la diosa de la fertilidad. En realidad la religión cristiana tuvo que transigir con la adopción de escenografía pagana y el uso del quechua junto al castellano en la liturgia. Es famosa la Última Cena en la catedral, en la que los apóstoles son de rostros indígenas, siendo el hombre blanco, el que representa a Judas el traidor. Algunos dicen que es el retrato de Pizarro. Lo más curioso del lienzo es, no obstante, el cuy en el plato y no el cordero pascual de las escrituras. El cuy es un roedor –conejo de Indias- similar a un hampster o rata, muy apreciado como comida en los pueblos andinos desde la prehistoria hasta hoy.
No se quedó todo en una mera imitación artística. Su labor fue de restaurar y erigir un considerable número de templos por todo su obispado cuzqueño. Como honor a su venerada Virgen de la Almudena, ordenó fundar y construirla un templo en 1683. En la catedral de Cuzco recuerdo un cuadro de gran dimensión que representa la Villa de Madrid, con el puente de Segovia sobre el Manzanares y la representación de Carlos II. El guía indígena nos hablaba a los turistas de la verbena de San Antonio de la Florida y de las costureras buscando novio.
En 1692 dotó a la ciudad de una sede universitaria. Logró evangelizar aunadamente tanto a las élites criollas e hispanas como a las caciquiles y las masas indígenas.
En 1699, un año antes que su rey Carlos II, fallecía a sus casi 60 años, uno de los muchos españoles más queridos y eficaces de la América Hispana. Hoy es una cita imprescindible en los manuales de la historia y del arte barrocos peruanos.
(CONTINUARÁ)

18 comentarios:

Javier Tellagorri dijo...

Gran aportación a blogs de Historia americana cuasi desconocida. No tenía ni idea de la existencia de este Obispo ni de las creaciones en Perú de escuelas pictóricas y Universidad ya desde entonces.

Sería conveniente que los "Evos" peruanos leyeran esta entrada, y las que sigan, tuyas para informarles de la "realidad" en contra de sus "leyendas".

He observado en varios blogs ARGENTINOS (en donde la mayoría de los habitantes son blancos y descendientes directos de hacendados españoles) que denominan genocidas a los españoles.

En una ocasión les contesté que los tales genocidas serían en todo caso sus abuelos, ya que todos ellos son blancos descendientes de españoles. Y se pusieron como locos.

Juan dijo...

Hola Tella, vamos a los dos puntos que me dices:
- La mayoría de peruanos son amabilísimos. Los historiadores serios saben historia "seria". Los blogers amigos de allá, que son muy buenos historiadores escriben esa HISTORIA SERIA, muy alejada de leyendas ahistóricas, tanto "blanca", "negra" o "grisácea". Lo de Evo u Ollanta es otro cantar. Allá Evo, porque de Ollanta aún no te puedo decir.
- Lo de los argentinos es acojonante. El genocidio de verdad lo hivieron ellos, es decir, el modelo argentino se pareció al de USA, es decir, aniquilar al indio con armas del XIX, aquellos con los que no pudieron los españoles: patagones, mapuches araucanos, etc, etc. No lo reconocen, como tampoco reconocen que sus liberadores eran agentes de Gran Bretaña. En efecto, hoy son mayoritariamente blancos por ese genocidio y llevar "sangre blanca" de inmigrtantes "gashegos", es decir españoles (entre ellos los vascos), e italianos. Otro topicazo histórico difícil de erradicar. Que se preocupen más de acabar con el populismo peronista y la propensión al golpismo y a trabajar sin corruptos esos rioplatenses.
Saludos Tella.

Javier Tellagorri dijo...

Muchas gracias, JUAN, por las aclaraciones. Lo que cuentas de los argentinos no lo sabía pero me lo imaginaba. Por una razón simple : allí se establecieron colonos españoles y fundaron sus haciendas, y ESOS serían en todo caso los exterminadores de los indigenas. Es decir, los los abuelos de estos jilipollas que culpan a España de genocidios.
Y, además, tal como aclaras, a través de sus libertadores probablemente eliminaron a más indígenas que nunca. Como bien dices, en el siglo XIX, y no en el XVI como gustan ellos de repetir en sus blogs normales.

Son los más ajilipollúas de los sudamericanos y casi ningún habitante del resto de esa América los traga por chulos.

Para colmo cualquier argentino es muy sensible a que no le confunda con los "porteños" o habitantes de Buenos Aires. Vienen a ser una especie de "bilbainos", insoportables.

CAROLVS II, HISPANIARVM ET INDIARVM REX dijo...

Me ha encantado esta entrada Juan porque se enmarca obviamente en ese período que tanto amo que es el reinado de Carlos II y a cuyo estudio me dedico. Desconocía, como la mayoría de españoles, la figura de este ilustre burgalés obispo de Cuzco que tan letrado y mecenas parece que fue.

Me encantaría ver ese cuadro de la villa de Madrid con la representación de Carlos II, ¿no tienes alguna o foto o imagen? por más que lo he buscado por los internets no le he encontrado...conozco dos representaciones andinas de Carlos II que ya trataré en mi blog (de una ya lo hice aquí:http://reinadodecarlosii.blogspot.com/2009/12/la-imagen-del-rey-en-indias-i-carlos-ii_2312.html) pero de esta que me hablas no sabía nada hasta que lo comentastes hace poco en mi espacio.

Un abrazo.

Juan dijo...

Jajajaja, muy buena esa comparación de los porteños con los argentinos como son los bilbaínos (los más rubios, los más listos, los que siempre van con las camisas remangadas) con los vascos en general y con los guipuchis en particular.
Saludos don Javier.

Juan dijo...

Majestad, yo tampoco logro encontrar ese cuadro que recuerdo a duras penas por la rapidez de la visita turística y la prohibición expresa de fotografiar las obras de arte. Ya pediré información a los amigos peruanos a ver si me pueden ayudar y pasar a vos la información.
Mis respetos Majestad.

Eduardo de Vicente dijo...

Muy interesante e instructiva la entrada, como no podía ser menos desde el blog que escribo, decirte que coincidió con un torrelagunense, virrey del Perú (1678-1681) y religioso como él, Melchor de Liñan y Cisneros.

Saludos.

F.J.eugenio dijo...

Muy interesante este blog.
Me gustan los temas históricos, general y todo lo relacionado con Perú e Iberoamérica en particular.
Voy a enviar un enlace de este blog a unos buenos amigos peruanos que sin duda les interesara.

Juan dijo...

Hola Eduardo, en efecto, consultando las listas de virreyes entre 1672 y 1699, encontré al obispo de Torrelaguna ante mi sorpresa. En el siglo XVI pocos madrileños participaban en América, al no ser aún corte de la monarquía, ni tampocoa su actual provincia. Sin embargo, en este siglo los madrileños aumentan ne número.
Muchas gracias por tu comentario don Eduardo.

Juan dijo...

Bienvenido a este blog don Eugenio y muchas gracias por el enlace con el Perú. Yo soy admirador de ese país y me encanta que em lean allá.
Saludos.

Arturo Gómez Alarcón. dijo...

En Perú Mollinedo es conocido por el público especializado. Vivió en el siglo XVII, el periodo menos estudiado por la mayoría de peruanos.

Y sí, fue un verdadero mecenas. Muchas de las joyas del arte colonial del Cusco fueron financiadas por él.

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

si... yo también creo que tras 200 años de independencia ya va siendo hora de ir poniendo las cosas en su sitio, ni blanco ni negro, no se puede juzgar aquellos siglos con la mentalidad de hoy.

Juan dijo...

Hola Arturo, desde luego que noté cómo el siglo XVII es poco estudiado en América: mucha conquista y reformas borbónicas y, sin embargo, apenes veo estudios del XVII. Y eso que creo que fue el sigo del verdaero mestizaje.
Saludos amigo desde los Madriles.

Juan dijo...

José Luis:
Los tópicos son muy difíciles de corregir. Años y años de las dos leyendas hacen otros tantos para dar el punto medio de la historiografía seria y objetiva, aunque ya está empezando a dar sus frutos.
Saludos.

Carlos el baterillero dijo...

Hola, buen día Juan

Me gustaría entender en su justa medida, lo que expresa: "los "Evos" peruanos".

Hay mucha historia de violencia y abuso, en el llamado encuentro de dos mundos. No es cuestión de mirarlo con los ojos de ahora, o de ayer. Bate recordar por ejmplo, el famoso Sermón de Montesinos, pronunciado en la isla La Española.

Comentarle que uno de los personajes que admiro y que un tiempo seguía con avidez, es: Don Juan Espinoza Medrano Obispo Arcediano del Cuzco, quien fue contemporaneo de: Manuel de Mollinedo y Angulo.

El libro: Estudios sobre Juan Espinosa Medrano "El Lunarejo" de J. Agustín Tamayo Rodriguez, menciona que el Dr. Mollinedo Angulo, tenía una especiaol consideración hacia el Lunarejo y le recomendó para que sea promovido a Primer Canónigo Magisterial en el Cuzco:

"... Recomienda para una ración en la Catedral del Cuzco al Bachiller Juan de Espinoza Medrano, el sujero mas digno del Obispado, a quien no debe confundirse con otro Juan de Espinosa que murió hace doce años en el Curato de Abancay" (15 de marzo de 1678).

Gracias Juan por escribir sobre tan ilustre personaje y hacérnoslo recordar.

Saludos

Juan dijo...

Vaya sorpresa encontrarlo por mi blog señor Baterillero. Y qué recuerdos me llegan de nuestras cervezas en Lima.
Bueno, lo de los Evo peruanos es porque acá muchos creen que Ollanta imitará a Morales el boliviano. No lo creo, pero el tiempo lo dirá y dirá si los peruanos lo votaron bien o no.
Lo de la conquista, pues sí, hubo muchas sombras...pero también muchas luces, es decir, no leyenda negra ni blanca. Un episodio histórico que, como todos, pudo haber sido mejor. El mismo hecho de que unos curas españoles como Montesinos o Las Casas hayan denunciado abusos de su propio país, dice mucho de estas luces. pocos imperios han sido autocríticos en el momento de la formación de esos imperios.
El Lunarejo lo he descubierto leyendo historias de la Literatura peruana y a ver si lo pongo en la entrada del viaje por Perú.
Muchas gracias don carlos por su visita y esperando que pase la crisis y poder volver a ver a mis amigos peruanos allá en Lima.

Nietodegenocida dijo...

No me causa sorpresa ver, a mi edad, comentarios tan parciales y con argumentaciones tan poco consistentes. Me explico:
Respecto a que los ARGENTINOS sean en su mayoría descendientes de europeos o españoles, no quita verdad al genocidio. No creo que los alemanes dejen de reconocer a los genocidas nazis porque eran alemanes. Sería bueno que supierais que en Argentina a fornicar se dice, en el sentido vulgar, coger, debido a que los españoles violaban a las indias y para atraparlas decían "cóge a esta".
También deberías saber que la independencia americana, no fue de los indígenas, sino de los criollos (españoles nacidos en América) que lo veían económicamente más rentable. Digamos que sería equiparable a una posible independencia de Catalunia o del País Vasco. Es intolerable que en países como Bolivia, después de casi 200 años de independencia, se elija al primer presidente indígena, un Evo, como lo llama despectivamente un comentarista. Esta gentuza que despojó a civilizaciones de su cultura, de su religión y de sus tierras, debería tener un mínimo respeto por los "Evos", que al fin y al cabo están buscando su propio destino. Un destino algo diferente a ese miserable que los gobernantes "blanquitos" les han proporcionado hasta estos días.

Juan dijo...

Pues nada señor nieto de genocidas, siga usted con su odio anti occidental y anti español. De todas formas estudie más la matanza de indios pamperos por los gobiernos independientes argentinos ¿ok?. Nadie niega esas matanzas como tampoco nadie niega las enemistades entre los indios prehispánicos.
Bueno "pibe", buenas noches para vos desde España, el país genocida, de asesinos y nazis, cuna eterna de los males de América hispana.
¿Contento? Pues "agur" (adiós en euskera).