martes, 2 de agosto de 2011

EL PROTECTORADO ESPAÑOL EN MARRUECOS, 1906-1956. MEDIO SIGLO DE SANGRE INÚTIL (15ª PARTE)

DOS VIDAS CASI PARALELAS
Y DOS OBRAS LITERARIAS SOBRE ESTA DESDICHADA GUERRA
En esta entrada voy a exponer el testimonio directo de dos escritores de la misma generación: Ramón J. Sender y Arturo Barea, dos escritores muy leídos en vida. Los dos nacieron en la frontera de los siglos XIX y XX. Ambos tuvieron una infancia dura: Sender por la dureza y autoritarismo paterno que le llevaron a vivir como un mendigo en Madrid durante un tiempo, Barea era pobre de por sí. Los dos fueron autodidactas y la vida les enseñó todo, como la mejor de sus profesoras. Su tiempo era el mismo: nacieron con la crisis del 98 y el fallido regeneracionismo consiguiente, cuando España estaba en plena humillación postcolonial americana y se fraguaba la aventura africana que estamos estudiando. Al acabar sus respectivas adolescencias fueron a hacer el servicio militar a la pesadilla de los jóvenes aquellos españoles de bajo nivel económico por no poder pagar su exención de dicho destino. A ambos les marcó esa experiencia y, lo peor, es que, al llegar al ecuador de su veintena, cuando empezaban a orientar sus vidas de nuevo en la península con duro trabajo tras la pesadilla marroquí, se encontraron con una dictadura militar (la de Primo de Rivera). Al menos tuvieron las ventajas de los años dorados veinte.
Al cumplir su treintena particular y estrenar sus últimos años de juventud, tuvieron la ilusión colectiva de los españoles liberales, modernos y de izquierdas el día 14 de abril de 1931. Todo parecía que iba a ser diferente y, sin embargo, la violencia, esta vez en su propio país les iba a marcar por segunda vez, con una diferencia de 15 años: del verano del 21 en el Rif, al del 36 en Madrid. Tras los riesgos en los que pudieron perder la vida por parte de los dos bandos beligerantes, republicanos o rebeldes, llegó su desencanto, su exilio, su desilusión y, también, su recuperación y nueva vida de modernidad que en su país no pudieron encontrar.
Si a los 40 empieza la vida, para ellos también, pues supieron buscársela con creces tras las penurias pasadas. Ambos supieron integrarse en sus respectivos destinos y trabajos: Barea en Gran Bretaña como periodista y locutor de radio, y Sender en Estados Unidos como profesor. Allí escribieron sus mejores obras y su creación fue fecunda.
En el terreno sentimental Sender perdió trágicamente, como veremos, a su mujer en la guerra, y se casó en segundas nupcias; Barea fracasó en su primer matrimonio y también tuvo segunda boda. Sender fue más longevo y logró llegar a los 80 años y pudo ver la España democrática y el placer de ver morir al dictador Franco. Barea en cambio ya no volvió, pues murió con 60 años, justo la víspera de la década prodigiosa, la del desarrollismo y el salto de España de la pobreza al “primer mundo”, salto que no pudo ver.
De todas formas fueron afortunados. Muchos españoles compañeros de generación no sobrevivieron: los unos murieron en Marruecos ante los ojos de los dos escritores, los que sí lo hicieron, murieron 15 años después, en los horrores de la guerra civil. Los que sobrevivieron como ellos, unos murieron en campos de concentración al sur de Francia o en los de exterminio nazi, otros de asco o de pena, en el páramo franquista de casi 40 años. Sólo los que tenían 80 años hace ahora 30, habían sufrido lo peor de la historia de España. Hoy ya no viven, pero seguro que, en sus últimos años notaron su desconexión, desorientación en la vejez con la nueva sociedad que ya no entendían: el Felipismo y el pelotazo.
Por último otra similitud. Ambos eran de izquierdas, el uno, Barea, marxista de la UGT, aunque, por su desilusión y su autodidactismo, más bien parece un ácrata, de ahí el título de su obra. El otro, Sender, un anarquista declarado, que además tuvo problemas serios con Líster que le acusó de cierta cobardía. Ya se sabe la más que hostilidad de anarquistas españoles por una parte, y comunistas y socialistas, por otra.
Analizamos seguidamente dos de sus obras que se relacionan con esta guerra: Imán, de Sender, novela; y la segunda parte de la monumental La forja de un rebelde, de Barea, autobiográfica.
SENDER GARCÉS; Ramón José
Chalamera, Huesca, 1901 / 1982, San Diego, USA


Desde niño se enfrentó a la dureza de su padre, un rico terrateniente. Pasó la infancia en el campo aragonés. Estudió bachillerato interno con los curas de Reus, luego en Zaragoza, (de donde fue expulsado) y lo acabó en Alcañiz.
En 1918 llega a Madrid y vive al raso en El Retiro. Empezó a escribir en El Imparcial y a trabajar de mancebo en una farmacia. No aguantó la rutina de la Universidad de Madrid y decidió ser autodidacta al tiempo que anarquista. Su padre le obligó legalmente a volver al pueblo.
En 1922-24 estuvo destinado en Marruecos. Al volver ingresó en El Sol de Urgoiti hasta 1930. Ese año escribió Imán. Primo de Rivera lo encarceló en 1927 por su anarquismo.
La Guerra Civil le sorprendió veraneando con su mujer, Amparo Barayón, y sus dos hijos bebés en San Rafael, en la sierra del Guadarrama. Su mujer fue a Zamora con los niños, pensando que el derechismo familiar la salvaría. Él atravesó arriesgadamente el puerto de Guadarrama y se incorporó al ejército republicano de Madrid.
En octubre fusilaron a su mujer en la cárcel de Zamora tras sufrir todo tipo de humillaciones físicas y psicológicas por una siniestra carcelera apodada la “leona”. Él llegó a Bayona en 1937 a recuperar a sus hijos, a los que dejó al cuidado de una mujer. Volvió al frente con los anarquistas, aunque los comunistas sospechaban de él por dejar el frente al saber el asesinato de su mujer. El gobierno lo envió a USA a dar conferencias, iniciando su exilio.
Tras pasar por un campo de concentración, en marzo de 1939 se embarcó a México, y de allí en 1942 a USA, donde fue profesor de literatura. Fue purgado por McCarthy en los 50. En esos años se volvió a casar y tuvo otros dos hijos, pero sus infidelidades le llevaron a la ruptura. Ésta es también la época dorada de su obra.
En 1969 obtuvo el Planeta por En la vida de Ignacio Morell, recogiéndolo en Barcelona, pues ese año vencieron los delitos de la guerra. Desde 1976 pasó largas temporadas en España.

Obra literaria
Tuvo una amplísima producción de todo tipo: lírica, ensayo, periodismo, teatro, etc, pero es, ante todo, un novelista. Su primera novela importante es, precisamente esta: Imán, 1930.
Las otras más famosas son: Mr. Witt en el cantón, ambientada en el cantón de Catargena en la I República; su monumental y autobiográfica Crónica del alba; Réquiem por un campesino español, ambientado en la guerra civil; Carolus Rex, sobre Carlos II; La aventura equinoccial de Lope de Aguirre, sobre el cruel explorador vasco del Amazonas en el siglo XVI y su rebeldía ante Felipe II; La serie de Nancy; sobre las aventuras de una turista americana ante la España profunda; En la vida de Ignacio Morell; o su póstuma Chandrío en la Plaza de las Cortes, escrita en 1981 como ironía sobre el fallido intento de golpe de Estado el 23 de febrero de ese año.
IMÁN
Es la narración de la odisea y desesperada lucha por la supervivencia de un soldado imaginario que huye desde su blocao cercano a Annual hasta Melilla. Es una novela muy bien elaborada –a pesar de ser la primera gran novela del aún veinteañero Sender-, en la que sus personajes muestran la sangre fría ante la guerra a pesar de su muerte descrita y el horror que presencian. Su lectura es rápida y angustiosa. Los protagonistas mueren sin chillidos, aunque son cobardes y humanos. El mismo protagonista, el soldado Viance, alto aragonés, anarquista, asqueado de la guerra, no es un héroe épico. Al final acaba siendo derrotado en su país, al final de la novela, por la indiferencia tras salvarse, por el desprecio en su camino a su pueblo y el final tan tremendo de la novela. Toda ella es una crítica a esa España de la Restauración que en esta batalla cavó su tumba. Expongo su prólogo a la novela escrita en el crepúsculo de la monarquía alfonsina, en plena dictablanda del general Dámaso Berenguer, protagonista también de esta guerra.

PRÓLOGO DE SENDER A IMÁN
Tenía estas notas desde hace tres años. Observaciones desordenadas, a veces demasiado prolijas, a veces sin forma literaria, recogidas durante mi servicio militar en Marruecos, a raíz del desastre del 21. La editorial “Cénit” me ha pedido ahora y las doy apenas ordenadas. La imaginación ha tenido bien poco –nada, en verdad- que hacer. Cualquiera de los doscientos mil soldados que desde 1920 a 1925 desfilaron por allá podía firmarlas. Y desde luego su protagonista se puede “comprobar” en la mayor parte de los obreros y campesinos que fueron allá sin ideas propias, obedeciendo un impulso ajeno y admirando a los héroes que salen retratados en los periódicos. El libro no tiene intenciones estéticas ni prejuicios literarios. Sencillo y veraz, trata de contar la tragedia de Marruecos como pudo verla un soldado cualquiera de los que conmigo compartieron la campaña. A ellos dedico estas notas, escritas entonces con la voz del paisaje africano en los oídos.

RESUMEN DE IMÁN QUE SAQUÉ TRAS SU LECTURA

El campamento. El relevo
1.
Tras una larga marcha, llega Viance a un blocao en agosto de 1920. En su guardia humilla a un comandante que le tenía manía por ser anarquista.
2.
Viance sale con una patrulla de avanzadilla y un cura da la extrema unción a varios cadáveres. Un soldado anticlerical vacila al cura con sus comentarios.

3.
El narrador habla con Viance y le cuenta su vida de aldeano aragonés. Era un herrero, hijo de campesinos pobres. Al poco de quedar huérfano, su novia le abandona por un odiado teniente al que ve morir en el frente más tarde. Llega a África en 1916.
4.
Hay una pequeña falsa alarma de ataque. Han apresado a un moro y le asesinan a bayonetazos sin que medie palabra alguna ni intento de huída.
5.
Describe una escabechina contra unos moros ante la inutilidad de los mandos para hacer el relevo. Describe la cobardía de algunos oficiales.

Annual. La catástrofe
6.
Viance tiene mucha sede en el blocao cada noche. Hay comida y municiones, pero no agua. Los soldados provienen de toda España, hijos de clases humildes que no pueden pagar su exención del servicio militar.
Describe cómo rechazan un asalto. No llegan los refuerzos con agua y acaban bebiendo orines. La Policía indígena se ha sublevado. Se pregunta Viance qué es la “Patria”.

7.
Amanece y ve lo muertos de la noche. Vuelve el asalto por la mañana. Ve a los moros asaltantes cara a cara. Huye cegado sin saber dónde. Sabe que si se detiene, morirá. Ve de lejos una anciana con un niño llevando agua. No se atreve a matarles y sigue su carrera. No se asusta de ver muertos a su alrededor. Unos soldados le dicen que Annual ha caído y que Silvestre se ha suicidado.
8.
El grupo huye a Dar Drius Ven un coche en el que que huye un comandante. Paran, pero les impiden subir, arrancando de nuevo y huyendo. Tienen cerveza que les calma la sed. Pasan por un blocao con cadáveres devorados por los cuervos. Al final abandona a su suerte a su compañero.
Ve Dar Drius a lo lejos. Se refugia entre rastrojos ante unos moros cercanos. Al acercarse comprende que Dar Drius también ha sido aniquilado. Encuentra moribundo a un jinete del Alcántara. Sigue su camino y ve cómo los moros rematan a soldados moribundos. Está en el camino a Tinsutin, donde espera salvarse.
Encuentra a un viejo cantinero de Drius que se ha vestido de chilaba para escapar. Ambos ven el aniquilamiento del Alcántara. Al rato el cantinero es aplastado por unos caballos en huida.
9.
En Tinsutin comprende que también han sido masacrados. Los cadáveres están desgarrados, todos en actitud de correr y de espanto. Ve a lo lejos jinetes rifeños matando soldados corriendo.
Se esconde en las tripas de un caballo muerto y duerme toda la noche para no ser descubierto por matarifes de soldados moribundos. Por la mañana le descubre un anciano que va arrancando herraduras de caballos y venderlas en el zoco cercano. El viejo le lleva consigo a su choza. Le dice tener 61 años y ser de Tetuán. Sabe que es un renegado español de hace muchos años e integrado en la vida rifeña. Le dice al día siguiente que evite Monte Arruit.
Continúa su camino. Ha corrido 70 kilómetros y aún le quedan otros 50. Se ríe de la política, de la Patria y, de todo.
10.
Llega a Monte Arruit tras cuatro días con sus noches y ya no sabe qué hacer. Se encuentra con Rivero, de su compañía. Ven un niño moro al que Rivero golpea. Luego matan a un viejo y dos viejas. Rivero cae ante dos jinetes y Viance logra esconderse en unos rastrojos. Se encuentra a dos soldados moribundos que mueren al poco ante él. Sigue viendo en la lejanía la muerte de soldados por jinetes.
11.
Llega a un caserón donde se habían atrincherado soldados huidos y heridos con paisanos y guardias civiles. Huye de allí y ve cómo las viejas rematan a heridos y les arrancaban sus dientes de oro golpeando sus mandíbulas con piedras y cómo les despojaban de sus ropas.
Logró llegar a Nador donde ve las escenas dantescas de cadáveres mutilados y torturados. Se refugió en la fábrica de harinas con algunos supervivientes. Rechazan ataques moros, pero éstos deciden esperar a que se rindan por hambre y sed. Lleva sin comer cinco días, desde que el viejo renegado le dio de comer. Al final se rinden. Los heridos son aniquilados. Los sanos son encerrados.
Salvación. La guerra. Licenciamiento. La paz de los muertos
12.
Sabe que Melilla está a 10 kilómetros. Prepara la fuga y aprovecha la noche para correr y logra llegar a las trincheras españolas. En las calles de Melilla reconoce a los que le abandonaron desde el coche. Algunos oficiales se ríen de él.
Llega al hospital, donde le asisten, aunque no le dan cama para descansar. Entra en un cuartel y se cuela en unos pabellones con cama, pero debe salir ante las burlas de otros soldados.
Sale a la calle y ve unos prostíbulos, aunque duerme al raso en la calle. Por la mañana visita el cuartel vacío del Regimiento de Ceriñola, el cual había sido aniquilado, salvo él. El médico militar no le da la baja y se enfrenta a él, por lo que es arrestado en la prevención.
13.
Le destinan de nuevo al frente, a las alambradas de la frontera. Describe las penalidades de Melilla, tanto por parte de los musulmanes copmo de los peninsulares. Hay muy mal ambiente en el cuartel. Describe un prostíbulo de Melilla.

14.
Vuelve a la guerra. Sale a una ofensiva fuera de Melilla para reconquistar el terreno perdido. Tiene los primeros combates y Viance enseña a los nuevos soldados de reemplazo, pues eran por completo inexpertos. Describe cómo van cayendo al construir los zapadores un blocao.
Han tirado iperita (gas venenoso) y deben retirarse. Recoge el cuerpo muerto del impertinente comandante Ansuago. Al rato tira el molesto cadáver. De vuelta al destacamento es amenazado por perder su fusil y el cadáver.
15.
Es septiembre de 1921. Viance está deshecho y recibe indiferente la licencia.
16.
Cuatro días duraba el viaje a su pueblo en el Alto Aragón: Urbiés. Las dos cajetillas de tabaco se las quitan en la aduana de Málaga. Describe la suciedad de los trenes. En la estación debe de caminar varios kilómetros al pueblo. Un coche para cerca suya para preguntarle por un destino. Viance le pide que le lleve, pero el conductor al saber que viene de Marruecos teme los piojos y se aleja. Al llegar tiene la desolación interior: su pueblo se lo han robado, lo han anegado para hacer un embalse. Unos obreros se ríen de él y lo llevan a la cantina del poblado nuevo.
ARTURO BAREA OZAGÓN
Badajoz, 1897 / 1957, Londres


A los dos meses de su nacimiento muere el padre, obligando a la madre y a sus tres hermanos a ir a Madrid, a Lavapiés, a trabajar como lavandera del Manzanares y sirvienta. Él se crió con unos tíos acomodados sin hijos. Su tío muere joven y tiene que dejar la escuela a los 13 años y trabajar en una tienda. En agosto de 1911 entró en el Crédit Lyonnais como botones. Allí ingresó en la UGT. Con la herencia de su tío monta a los 18 años una fábrica de juguetes, pero fracasó por el timo de un pariente. Luego trabajó en la Hispano-Suiza en Guadalajara.
En 1920 es destinado a Marruecos como sargento. Recogió cadáveres en Annual, lo que le marcó para siempre. Contrajo el tifus, que le dejó un corazón debilitado de por vida. Dejó el Ejército en 1924. Ese año se casó. Tuvo cuatro hijos. Su hastío le hizo concentrarse en su trabajo, llegando a ser director técnico de una importante empresa de patentes.
En julio de 1936 era censor de la prensa extranjera. Tras su divorcio se casó con una austriaca en 1938, pasando a Francia y, en 1939, a G. Bretaña como exiliado hasta su muerte, logrando la nacionalidad británica. En Londres es periodista y locutor en la BBC. En 1944 acabó La forja de un rebelde. Murió de un infarto el 24 de diciembre de 1957.
La forja de un rebelde apareció en inglés, siendo traducida a castellano en 1951, por la editorial Losada, de Buenos Aires. Se ha traducido a diez idiomas. En 1952 era el quinto autor español más traducido tras Cervantes, Ortega, Lorca y Blasco Ibáñez. En el franquismo circuló de forma clandestina. Se publicó en España en 1977.
LA FORJA DE UN REBELDE
Es su obra autobiográfica, monumental trilogía: La forja, sobre su infancia en el Madrid de principios del siglo XX, de estilo delicioso, describiendo aquél tipismo y casticismo desde un niño pobre, hijo de una lavandera del Manzanares; La ruta, que es la que nos interesa aquí, y es la que narra sus vivencias africanas militares; y, por fin, La llama, que trata de su experiencia republicana y de la guerra civil. Exponemos aquí el resumen de La ruta, dividida asimismo en dos partes.
En La ruta saltan a al vista las mismas observaciones que nos hacía Sender: soldados desesperados, pobres, llevados por no poder pagar la exclusión del servicio militar obligatorio; corrupción en las altas esferas del mando, tanto a nivel de ineptitud militar como de tipo económico; todo ello es una crítica al sistema de la Restauración y la monarquía alfonsina tambaleante y sólo salvada por el sable del dictador Primo de Rivera.
RESUMEN DE LA FORJA DE UN REBELDE TRAS MI LECTURA

LA RUTA
PRIMERA PARTE

1. Bajo la tienda
Describe su llegada (1920) como sargento a un campamento, lugar que meses antes era una kábila marroquí arrasada por soldados españoles. Allí le proponen participar con un explotador de piedras para ganar dinero fraudulento a costa del Estado.
2. La pista
Entabló amistad con un berebere, siendo envidiado por los sargentos chusqueros y analfabetos. Describe los “pacos”, francotiradores que sembraban el terror entre los soldados. El comandante Castelo aprecia sus conocimientos topográficos. Describe varios soldados y sus pobres vidas.

3. Tetuán
Córcoles le enseña la vida tabernaria y de burdeles. Un oficial de regulares vende a los soldados, si le denunciasen contaría la corrupción y salpicaría a altos generales.
Más tarde, en un prostíbulo, Córcoles queda con una chica. Barea habla con una de ellas, después de dejar claro que no se acostaría. Al rato no puede resistirse al ama, muy hermosa. Tras el acto discuten fuertemente. Al salir, ya sabían varios sargentos que se había acostado con “La Luisa”.

4. La higuera
Escribe a su madre para tranquilizarla. Un día curó al hijo de un jefe de kábila, haciéndose su amigo. El rifeño tenía un gran conocimiento de la historia de España, lo que impresiona a Barea, sobre todo cuando compara la guerra de Marruecos con la conquista de América. Córcoles le aconseja maltratar a los moros para que le respeten.
5. El blocao
Describe un zoco y cómo Córcoles le enseña a regatear con los moros. Un día van a un blocao (pequeño fortín con 21 soldados). Barea conversa con todos ellos: son de bajo nivel socio-cultural, desesperados y embrutecidos de no hacer nada allí, aunque lo prefieren antes que el frente.
6. Víspera de la batalla
Un comandante le ordena hacer un mapa de una zona desconocida para atacar en breve. No entiende como no se permitía volar para hacer una foto aérea. Espió un tiempo en la casa de La Luisa. Diferencia la profesionalidad de los oficiales de Estado Mayor y la de los prepotentes e ineptos. Un día salió al frente. Critica el por qué la guerra de África y la resignación de los pobres soldados.
7. El Tercio
En un campamento encuentra a su amigo Sanchiz, legionario. Describe la hostilidad de los legionarios a los soldados de reemplazo y el ambiente del Tercio, con sus violentos delincuentes, que le aterrorizan. Describe como un legionario mulato hace frente al mismísimo Millán Astray y éste le abofetea. Al día siguiente describe escenas terribles de combate y de sacar el fusil a un muerto árabe, explotándole.

8. Desastre
Describe a El Raisuni, cercado, pero resistiendo bien a los legionarios y regulares. Describe como se levanta un blocao entre lluvia de balas moras. Luego la retirada en la noche, sin rumbo. Piensa en las bajas que había por la falta de medios: brújulas, mapas, etc. Describe Xauen, que le encanta. Critica el desarrollo.
Evacuan Xauen. Agotados llegan a Ceuta, donde saben de Annual. Embarcados, llegan a Melilla y descubren, al salir al frente, el horror: muertos, mutilados, empalados…. Vuelve a Tetuán.
9. El hospital
Enfermó de tifus. Ingresa en el hospital de Tetuán. Se salvó por estar vacunado. Al sanar, tiene dos meses de permiso. Tras dos años en África, volvía a España, lo cual le alegra. Sería libre dos meses. Tomó el tren y pasó dos semanas en Córdoba, con su hermano mayor. No aguanta ese grupo de la familia materna, muy derechista. Discute cuando dijo que había que dejar Marruecos. Describe la mezquita, que ya le había gustado de niño. Tras despreciar a su hermano, se despide y toma el tren a Madrid.

10. Recolecciones
Al llegar a Madrid extraña la ciudad y a su familia. Relata su mal trago de recoger cadáveres en Annual. Percibe las mentiras de la prensa sobre África y la desinformación de lo que pasaba.
Fue a la Taberna del Portugués (en la calle de La Paz), a visitar a su amigo Pla, viejo y casi ciego, quien le cuenta la crisis político-social: amenazas con procesar al rey, el terrorismo de los pistoleros en Barcelona, y las huelgas en aumento por la crisis económica de la postguerra mundial.
A los dos meses volvía a Marruecos.
SEGUNDA PARTE
1. Cambio de juego
Describe el clasismo de Ceuta. Como ya es sargento, ya no puede ir al café de los soldados y de los currantes. El comandante le encarga trabajos de oficina con el sargento Cárdenas, el cual le explica la contabilidad del puesto burocrático. Se aburre sobremanera y se siente aislado de sus amigos soldados por culpa de sus galones.
2. Frente al mar
Se distraía pescando, para escapar de la vida de sargento en Ceuta: la taberna, el casino o el prostíbulo. Convivía con otros tres sargentos: Romero, cordobés; Oliver, castellano; y Fernández, de Madrid.
Viendo el estrecho al pescar, también pensaba en su futuro, a sus 24 años. En su niñez, en sus aficiones de ser ingeniero o escritor. Recuerda cómo un día le llevaron al Ateneo, donde conoció al bohemio Emilio Carrère, quién le dice un día en una taberna de la Plaza de Santa Ana que escribir en España es morirse de hambre. Describe las tertulias de Madrid: la egolatría de Benavente o la faltonería de Valle-Inclán, con el que discute. También tacha de antiobrera a la ILE de Giner de los Ríos.
Describe cómo les costó pescar una murena.
3. Ceuta
Un día sedujo a una bella camarera y la paseó por Ceuta y alquiló con ella un piso. El comandante le prohibió esa vida pública, le ordena que salga con ella, pero no en público, por las habladurías de la ciudad.
Describe la noche ceutí de prostíbulos, de cabarets y prostíbulos. Sólo podían salir los oficiales y sargentos, no los soldados. Una noche conoce a un pianista descendiente de Alcalá Galiano, con quién habla de música y literatura. Luego se va con Cárdenas a un burdel.
4. El cuartel
Describe la miseria y el analfabetismo de los reclutas que llegaban a Ceuta desde la península y los clasifica según sus regiones de procedencia. Todos resignados ante el destino que les esperaba. Muchos traían hambre endémica desde sus aldeas.
Describe cómo un coronel le despreció por saber más que él de radiotelegrafía. Describe también las novatadas a los reclutas y todo el proceso de instrucción militar o “campamento”.
Dice que estos reclutas llevarían un peso peor aún que el desastre de Annual: la retirada de Xauen en 1924.
Acaba el capítulo describiendo la inutilidad de tanta cadena de mando en el cuartel.
5. El embrión de dictador
Habla un día con su amigo el sargento Sanchiz, un arruinado madrileño de clase media apuntado por desesperación a la Legión. Fue uno de los pocos que sobrevivió al desastre de Annual. Era un borracho compulsivo y el cuenta las atrocidades de los legionarios ante las atrocidades de los moros. Le dice cómo son Franco y Millán Astray. De Franco hace la siguiente descripción su amigo Sanchiz:
-¿Cómo se portó en Melilla?
-¿Franco? Créeme, es un poco duro ir con Franco. Puedes estar seguro de tener todo a lo que tienes derecho, puedes tener confianza de que sabe dónde te mete, pero en cuanto a la manera de tratar…Se le queda mirando a un fulano con unos ojos muy grandes y muy serios y dice: “que le peguen cuatro tiros”
Y da media vuelta y se va tan tranquilo. Yo he visto asesinos ponerse lívidos sólo porque Franco los ha mirado una vez de reojo. Además, ¡es un chinche! Dios te libre si falta algo de tu equipo, o si el fusil está sucio o si te haces el remolón. ¿Sabes?, yo creo que ese tío no es humano; no tiene nervios. Además, es un solitario. Yo creo que todos los oficiales le odian y, porque los tratan que a nosotros y no hace amistad con ninguno de ellos. Ellos se van de juerga y se emborrachan como cada hijo de vecino después de dos meses en el frente, y éste se queda solo en la tienda o en el cuartel, como uno de esos escribientes viejos que tienen que ir a la oficina hasta los domingos. Nadie le entiende, y menos aún siendo tan joven.
Describe el ambiente de 1922 y de cómo las cosas se ponían muy mal para el ejército incluso en Yebbala, en la zona de Ceuta. Describe cómo hubo de salir una columna desde Larache a Tizzi Azza en el frente de Melilla para evitar un segundo Annual.
El general Burguete es nuevo Comisario General del Protectorado y Franco el jefe del Tercio de la Legión. Caen mal en las unidades las negociaciones con El Raisuni ordenadas desde el gobierno de Madrid. Describe cómo Franco no quería eso de sobornar a las kábilas y cómo pedía guerra y guerra , de ahí se forjó el futuro dictador.
6. Adiós a las armas
Un día, mientras le copiaba unas cuartillas a un comandante, hablaba con el de la crisis de 1917, pues este era de aquellas Juntas de Defensa, y de cómo era Millán Astray:
Su padre era jefe de la cárcel Modelo de Madrid y su gestión fue desastrosa. Fue encarcelado y su hijo (Millán) decidió salvar el honor familiar en la guerra de Filipinas. Más tarde ametralló obreros en la huelga de 1917.
Le dijo el comandante que se fraguaba un golpe de Estado ante la investigación del general Picasso en su famoso Expediente.
Charla con un capitán y le dice la necesidad de evacuar Marruecos y de la inutilidad de la guerra. Sigue describiendo la ira de los militares al no ser tenidos en cuenta por los políticos, a los que despreciaban.
Mientras tanto decide abandonar el Ejército, al estar ya cerca su licenciamiento, a pesar de que su familia estaba en ruina en Madrid y no tendría trabajo fácil. Se despide de su querida.

7. El regreso
Describe el largo viaje a Madrid: los mareos del barco en el Estrecho y los rodeos tan grandes en tren: debían dar el largo rodeo por Sevilla, en vez de ir directos a Córdoba. El tren es muy sucio e incómodo. Un soldado de África le dice que tendrá que volver a robar carteras para sobrevivir, aunque le encarcelen.

8. Golpe de Estado
Describe su regreso al Madrid de inicios de los años 20. Describe el desencanto español en general ante la grave situación social, política y económica que atravesaba el país. Describe una tertulia agresiva en la calle de Preciados entre los que hablaban de una dictadura y los que no. El ambiente era muy tenso y el general Picasso había terminado sus investigaciones sobre el desastre de Marruecos.
Describe cómo estaba en el café Negresco cuando se enteró del golpe de Primo de Rivera el 12 al 13 de septiembre de 1923. Había corrillos en la Puerta del Sol y no pasó nada, incluso muchos aprobaban ese golpe de Estado.
Describe cómo se perpetró el asalto y asesinato en el tren correo de Madrid a Sevilla y cómo se dio un escarmiento a los culpables. Describe los comentarios de la calle, los pros y los contras de Primo de Rivera y sus afirmaciones de abandonar Marruecos.

9. Villa Rosa
Describe el célebre tablao existente en la esquina de la calle de Núñez de Arce y la Plaza de Santa Ana. En 2011 sigue existiendo, con sus azulejos coloridos en su fachada. Un día estaba allí el mismísimo Primo de Rivera con sus queridas y sus juergas. Ese día fue presentado al dictador. Estaba algo borracho y le preguntó por su opinión sobre la guerra. Barea le dijo de abandonar, y al poco salió del cuarto del dictador. El camarero le dice que no diga nada de lo que ha visto y oído.
También frecuentaba las tertulias de la taberna de Serafín, de gentes obreras y populares. Allí se enteró de la terrible retirada de Xauen hacia Tetuán. La káblia de los Anyera habitaba entre Ceuta y Tánger y se había unido a Abd el Krim. Peligraba la comunicación inclusive entre Tetuán y Ceuta.
En la taberna casi todos querían ya la evacuación de Marruecos y dejar la sangría inútil para tantas y tantas vidas.
Describe un segundo desastre que no suele citarse mucho en libros y manuales y que fue tan tremendo o más que el de Annual: la retirada de Xauen en 1924. Se perdieron veinte mil hombres, según Barea, y mucho material y munición. A finales de 1924 todo el Protectorado estaba perdido salvo Ceuta, Melilla y Larache. El desastre era completo y la gente aún aclamaba a Primo de Rivera. Esta es la conversación del autor con un parroquiano de la taberna de Serafín en pleno Madrid castizo, en Lavapiés:

Me levanté:
- Bien, no quiero armar una bronca. Serafín, danos una ronda por mi cuenta.
Bebimos en un silencio hostil. De pronto el señor Paco estampó el vaso sobre el mármol:
- Primo de Rivera es un hijo de mala madre, como todos los generales habidos y por haber, pero… Bueno, usted me ha estado tomando el pelo y yo se lo perdono. Pero broma o no broma, si el viejo marrullero ese abandona Marruecos, el señor Paco, el ebanista, se planta en medio de la Plaza de Antón Martín y grita a voces que el tío más grande que ha nacido en España. He dicho. Y ahora, Serafín, danos otra ronda, no tengo ganas de que esto acabe mal.

10. La ruta sin fin
Encuentra en Villa Rosa la Navidad de 1924 a Córcoles en un permiso. Había salido con vida del desastre de la evacuación de Xauen. Cuenta lo horrible de la emboscada y cómo en Ben Karrick murió la mitad de la tropa. Describe cómo Franco se salvó en aquella acción tan terrible. Dice que gracias a los legionarios se salvaron muchos soldados de reemplazo.
Tras su intervención hubo gente que había escuchado y se formó una discusión que acabó en pelea entre partidarios y no de la retirada de Marruecos.
Se van los dos a otra taberna a hablar más tranquilos y Córcoles le dice que es un escándalo lo de la retirada, que mucho no quieren porque se quedan sin guerra y sin empleo en la península. Dice de lo peligroso que está ir por las afueras de Ceuta ante los pacos moros y los asaltos. Duda incluso de la capacidad de defender Ceuta y Melilla. Le dijo que se preparaba una ayuda francesa al mando de Petain, pues Francia no podía permitir que España dejase la zona a Gran Bretaña o a Italia.
Más adelante habla de la enemistad entre El Raisuni y Abd el Krim, por lo que su debilidad empezaba. Además en Francia empezaban a sufrir ataques cada vez mayores de los rifeños, por lo que la alianza entre Madrid y París era inminente. Habla del incidente en el que Franco ridiculizó a Primo de Rivera en Marruecos ante los famosos huevos en la comida de campaña.
Acaba el capítulo y La Ruta meditando en El Pardo y La Florida de Madrid, paisaje que le recuerda obsesivamente al paisaje de El Rif.

Dos obras interesantísimas de leer y de disfrutar con ello. Dos obras que animo a leer al lector de estas entradas del blog e interesado en estos temas. En ambas novelas se advierte la incomprensión de los españoles hacia los soldados que estaban dando su vida en tan crueles frentes de guerra, burlándose incluso de las obsesiones que estos traían en sus petates tras su licenciamiento.



6 comentarios:

Javier Tellagorri dijo...

Juan, te lo has trabajado a fondo y con detelle este post que debiera de estar en la Prensa para general conocimiento.

Desde muy joven leí a Ramón J. Sender, que entonces vivía en California, y me tuvo alucinado y marcado con sus obras Iman,Crónica del alba, Réquiem por un campesino español, La aventura equinoccial de Lope de Aguirre y alguna más que no recuerdo. Sólo por Crónica del Alba merecía un Nobel.

Buen maño en todo momento de su vida : duro, empecinado en seguir viviendo, liberal a ultranza, nada sectario pero de ideas muy similares a las de un Baroja que no se casaba con nadie en cuanto a independencia personal.

Creo, tal como describes de forma insuperable, que Sender deja mucha huella en sus lectores con cada libro.

A Barea no lo leí pero sabía de la existencia de su famoso libro Forja de un Rebelde.

Te felicito entusiastamente por esta entrada.

Eduardo de Vicente dijo...

Ganas dan de leer las dos novelas, de Sender conozco "el réquiem y la aventura equinoccial", con lo que no hay que animarme mucho a leer esta; de Barea no conocía nada.
Hay otro escritor de esa época que también se ocupó algo de la guerra de Marruecos y además sufrió cárcel por algún artículo, Eugenio Noel, madrileño, cuya madre procedía de Torrelaguna y también autodidacta.

Saludos.

Juan dijo...

Sabía que serías el primero en responderme en esta entrada, de hecho ya te tengo como un lector fiel. Muchas gracias por ello. Releyendo cuando escribo me veo faltas de expresión y algo de improvisación, pero, para no retrasarme en publicar cosas pues paso muchas cosas por alto. Al releerme me doy cuenta lo difícil que es escribir correctamente y cuán lejos estoy de ser siquiera un cronista corrientucho.
Sobre el impacto que me han dejado estas obras y otras de los dos autores, pues te diré que es difícil de reflejar mi placer al leerlas.
Noto que barea no lo has leído. Si te pones poco a poco con La Forja de un Rebelde, te va a entusiasmar por las anécdotas que cuenta, aun que poco de tu Guipúzcoa y mucho de mi Pichi-Castizo MadriZZZZZ. Jajajajaja.
Saludos señor Tella.

Juan dijo...

Hola Eduardo. Te digo lo mismo que a Tellagorri, te animo a leer La Forja de un Rebelde. Es genial. Habla mucho del madrid de su infancia y de la guerra civil. Él es paisano mío, pues aunque nació en Badajoz por casualidad, es madrileño virtual, y es oriundo como yo del suroeste de Madrid, de Navalcarnero, del noroeste de Toledo. Es un placer su lectura. De Sender poco decirte...de los genios siempre sobran comentarios.
Saludos de Madrid a Torrelaguna.
P.D. Ya me informaré de Eugenio Noel, gracias por recorme este nombre que había oído lejanamente.

CAROLVS II, HISPANIARVM ET INDIARVM REX dijo...

Juan menudo entradón que nos has preparado. Dos escritores de aupa, dos hombres con valores de los que ya no queda. Conocía Requiem por un campesino español, pero desconocía el "Carolus Rex" de Sender sobre Carlos II, tendré que leerme, ya sabes la pasión que siento por ese período histórico.

Dices que Sender se quedó a cuadros con el Felipato, no quiero ni imaginar que pensaría de los actuales cenutrios de la Moncloa. Ya lo dije y lo repito, para mí el gobierno de ZP ha sido la hora más baja de España, aquella en que los valores y la cultura (empezando por la historia) han sido censurados y vilipeandiados. Ni en 1898 estábamos tan más, tan humillados...al menos en esa época quedaban hombre con valores y valientes ocmo nos cuentas...ahora ni eso, una pena.

Un abrazo.

Juan dijo...

Muy buenas majestad, me extraña que no sepa Su Majestad sobre la existencia de la novela Carolux Rex de Sender. Se la recomiendo vívamente.
Sobre lo que menciona del Zapaterismo le diré que sufro a varios compañeros de trabajo sociatas y que el felipato se cargó mi trabajo y lo deterioró. Ahora bien, tampoco creo que tdos los males sean por Zapatitos. ¡Vaya jartá de palos que le zumban cada día Su Majestad y el Tellagorri! Jajajaja.
Saludos y muy contento de que haya disfrutado leyendo V.M.