sábado, 29 de octubre de 2011

LOS CUATRO VIAJES DE COLÓN, 1492-1504 (4ª PARTE Y FINAL. CUARTO VIAJE Y MUERTE DEL ALMIRANTE)

Acabamos aquí esta serie de cuatro entradas aprovechando el mes de octubre como recuerdo-homenaje al hombre que, en este 519 aniversario, descubrió el continente americano en 1492. Su viaje postrero y las dificultades y peligros que estuvieron a punto de costarle la vida trágicamente en la mar, ocupan esta primera parte. Una elemental biografía del inicio y final de la vida de Colón, así como la mención del primer gran mapa moderno y del nombre del continente, acaban la serie.


EL CUARTO VIAJE COLOMBINO
Cádiz, 2 de mayo de 1502 / Cádiz, 7 de noviembre de 1504


El 14 de marzo de 1502 tuvo Colón la autorización para realizar el que sería el último de sus viajes. Zarpaba el día 2 de mayo de Cádiz con el objetivo de encontrar el estrecho que separaba las dos tierras firmes de Asia que creía haber descubierto. Iba ahora como simple navegante particular con cuatro carabelas y 140 hombres. Tenía la prohibición de tocar La Española.
El 15 de junio llegaba a Martinica. De ahí intentó llegar a Santo Domingo, donde el gobernador le impidió echar el ancla. Colón hubo de seguir hacia Jamaica y a las costas del sur de Cuba. Desde aquí puso rumbo al suroeste, llegando a la costa centroamericana de Honduras. Desde allí siguió costeando hasta la actual Panamá, donde pasa largos meses.
A mediados de 1503 tenía ya solo dos naves y 116 supervivientes, iniciando la vuelta a las islas Antillas. Naufragó en las costas de Jamaica, donde quedó con su tripulación. Envió en lanchas a varios marineros a Santo Domingo en busca de auxilio. El gobernador Ovando envió una carabela para salvarle. El 28 de junio de 1504 estaban ya salvados. Durante varios meses estuvo reponiéndose en Santo Domingo. En septiembre abandonaba -vivo- por última vez el continente americano. Llegaba a Cádiz el 7 de noviembre, tras dos años y medio desde su salida.
Este último viaje fue el más completo en cuanto a descubrimientos. Las nuevas tierras descubiertas eran amplias: las costas atlánticas centroamericanas, de Honduras a Panamá.

¿Quién era Colón?
Llegados a este punto, veamos quién fue Cristóbal Colón. Este personaje histórico ha hecho verter ríos de tinta. Le han buscado tantas patrias como a don Quijote en el lugar de La Mancha del que Cervantes no quiso acordarse. Hoy se acepta Génova como su cuna, y 1451 como el año de nacimiento. De familia de tejedores, muy adolescente, movido por el espíritu empresarial y viajero de su ciudad, empezó a navegar. En 1476 llegó a Lisboa. El Mediterráneo y el Medievo estaban ya en decadencia y, tanto Génova, como Venecia, buscaban ya su lugar en el Atlántico, océano en que ingleses, franceses y, en especial, Portugal y Castilla, estaban mejor situadas. Un año después llegaba a Irlanda (Galway) e Inglaterra.
Vuelto a Lisboa se casó con Felipa Moniz de Perestrello, yéndose a vivir a las Azores unos años. Colón ya era un atlantista pleno y el Mediterráneo le quedaba ya muy del pasado. Allí estudió el Atlántico y sus vientos y corrientes, leyó el Libro de las Maravillas de Marco Polo y viajó por la costa africana en esos viajes exploratorios para circunnavegar el continente negro. Con 32 años presentó su proyecto al rey portugués, pero fue rechazado. Viudo y con su pequeño hijo Diego, decide entrar en Castilla, alojándose en el monasterio franciscano de La Rábida. El resto de la historia ya la conocemos.

Estatua "manirrota" de Colón en Pontevedra.

Veamos ahora su final. En 1504, nada más llegar a España, supo de la muerte de la reina Isabel, su única valedora. Se estableció enfermo en Sevilla durante 1505. Fernando le recibió indiferente para decirle que el asunto de las Indias le incumbía ya a su hija y sucesora, la reina Juana la Loca. En el invierno de 1506 debió de estar muy enfermo. Pobre y solo estuvo en Valladolid, donde le sorprende la muerte en el mas absoluto olvido, en el mes de mayo. Como dijimos, un triste final para uno de los personajes más sobresalientes de la historia. El país al que dio la gloria y la base de un imperio durante tres siglos, le olvidaba de forma tan poco ortodoxa.

El primer mapa de las Indias y el nombre de América
En 1500, en el Puerto de Santa María, Juan de la Cosa elaboró el primer mapa de las Indias, de gran tamaño y precisión para su época. Estamos ante una de las primeras consecuencias culturales del descubrimiento: el inicio de la renovación de la cartografía que, cien años después, ya contaba con el mapa de proyección Mercator, inicio de la cartografía actual. Se basa su mapa en los descubrimientos de Cabot, en los de Cabral y en esos viajes anteriores españoles, los de Ojeda-Vespuccio-La Cosa-Lepe y Pinzón. Se conserva en la actualidad en el Museo Naval de Madrid.


El cartógrafo cántabro, Juan de La Cosa. Participó en los dos primeros viajes de Colón, además de haber sido espía de los Reyes Católicos en Lisboa. Realizó viajes propios al continente americano, muriendo en la costa colombiana en una emboscada de los indígenas, en 1510.

El nombre de América se debió a Américo Vespuccio. El clérigo Martín Waldseemüller, copió su nombre como el descubridor del Nuevo Continente. Se expandió rápidamente por toda Europa e hizo fortuna hasta hoy. No obstante, en España se usó durante muchos años el nombre de Las Indias.

Hemos visto un capítulo de la historia del mundo que se abrió en ese 1492, aunque, como todo fenómeno histórico, se va gestando años atrás. Las consecuencias de dicho episodio fueron tan grandes en la vida mundial, tanto a nivel particular de las gentes de ambas orillas, como a nivel de las altas esferas del poder, que, a pesar de que muchos historiadores se empeñen en decir que el fin del Medievo lo marca la caída de Constantinopla en 1453, bien puede decirse que fue la aventura colombina el inicio de la Edad Moderna, pues esta nunca hubiese nacido sin ese viaje de ese año mágico como le apodaron algunos en los fastos de aquél ya lejano año de 1992. Se abría ahora, a inicios de la segunda década del siglo XVI el nuevo capítulo de la conquista y colonización, el de los corteses y pizarros, de zumárragas y Las Casas,  de galeones y piratas… Pero eso ya... es otra historia.

21 comentarios:

PACO HIDALGO dijo...

Excelente esta serie de entradas sobre los viajes colombinos, que me recuerdan mis estudios de Historia de América en la facultad de Sevilla. Un cordial saludo desde ArteTorreherberos.

Juan dijo...

Muchas gracias por tus comentarios y bienvenido al blog.
Saludos cordiales desde Madrid.

Javier Tellagorri dijo...

Muy bien, Juan, y corroboras una vez más que los grandes hommes de España mueren siempre solos y pobres, como Cortés y tantos otros.

El descubrimiento de América a quien dió el mayor palo fue al inmenso negocio comercial creado por la ciudad de Hamburg y su LIGA HANSEATICA de puertos de Europa.

A partír de América fenecieron las importancias de Hamburg y demás puertos de esa Liga.

Juan dijo...

Hola Tellagorri. Los prohombres de la historia española han sido, a veces, tratados injustamente. Es muy normal entre nosotros. De todas formas, Colón era genovés, no español.
El Báltico hanseático ya estaba hundido ante la era del Atlántico, como también la era del Mediterráneo estaba fenecida.
Aún no había llegado la hora del Mar del Norte y con ella, la era de los ingleses, franceses y holandeses.
Sevilla y Lisboa en el siglo XVI aún estaban por encima de Londres o La Rochelle o Amsterdam.
Saludos cordiales don Javier.

Mari-Pi-R dijo...

Pues a ver que nos preparas Juan, ya que estos episodios han sido de gran interés.
Hay que haber gente loca y con aventura en el mundo para avanzar en él.
Un feliz fin de semana

manolo dijo...

Hola Juan.

Porfa, curiosea por:

http//marinosinbarco.blogspot.com

Gracias manolo

Cayetano dijo...

Ya veo Juan que no conocías al colega Paco del IES Torreherberos de Dos Hermanas (Sevilla), otro gran bloguero como irás "descubriendo" (ya que hablamos hoy de descubrir nuevas tierras).
Sobre lo del nombre de "Indias" o "América", pienso en realidad que son dos denominaciones equivocadas, dado que Colón quería llegar a la India y se encontró con este hermoso tropezón en forma de continente, bautizándolo apresuradamente, y dado también que el señor Vespucio (que rima con "prepucio") era navegante pero no descubrió nada. No obstante cuando se habla de "americanos", yo siempre digo que si aceptamos esa denominación, los verdaderos americanos son los que los "americanos" invasores denominaban "indios".
Un saludo.

desdelaterraza-viajaralahistoria dijo...

Falta de agradecimiento es lo que suele dispensar este país a sus grandes servidores. Por fortuna, el tiempo corrigió esa injusticia. Un abrazo Juan.

Juan dijo...

Hola Manolo sevillano, me pasaré por tu blog. Gracias por informarme.
Saludos.

manolo dijo...

¿Tenemos algo de Colón en la Catedral de Sevilla?
Y la estatua de Colón sin mano. ¿Gamberrada?
¿Conoceis la estatua de Colón de Barcelona?
Se me ocurrió subir.
En el ascensor circular, solo caben tres personas y apretadas.
Una vez arriba (Muy bonito), no puedes llamar al ascensor.
Tienes que esperar que suba alguien y entonces bajar.

Juan Gracias por tu visita a mi nuevo blog.

Juan dijo...

Hola Mari-Pi-R. Gracias por tu visita y me alegra que te haya gustado la entrada. A ver si te siguen interesando mis próximas entradas.

Juan dijo...

Hola Cayetano. Muy contento de que un buen historiador, bloguero y colega se pase por mi blog, como la visita de Paco Hidalgo. Sobre el nombre de América es difícil la solución para todos. Americanos ya pertenece a los yankees y todos los terrícolas decimos "los americanos" para los ciudadanos de Yankeelandia. ¿Latinos? Tampoco, pues latinos somos nosotros, los mediterráneos occidentales, pero ellos ya se han apropiado de ese nombre. Lo de indios no les gusta a los verdaderos indígenas americanos. ¿Cómo llmar a América? ¿Colombia por Colón? Difícil solución que no gustará a todos por igual, pues los colombianos protestarían. Enrealidad eso del nombre es lo menos importante, creo.
Saludos.

Juan dijo...

Muy buenas señor valenciano. Dicen que este es un país de cainitas. Colón se ganó por sus méritos su lugar en la historia. El reconocimiento de cada personaje histórico suele llegar cuando la correspondiente persona ya está enterrado. Pocos logran triunfar en vida.
Saludos y muchas gracias por tu visita.

Juan dijo...

Don Manolo, he ido pocas veces a tu ciudad hispalense y siempre de refilón y en verano. Con el fuego que cae por sus calles me niego a ir en pantalón largo, por lo que no puedo entrar en la catedral, sólo he podido subir por las rampas de la Giralda.
Del "manirroto" Colón es lo más lógico que sea una gamberrada.
La estatua de Colón en Barcelona siempre me ha fascinado por su perfección y elegancia y la postura de don Cristóbal señalando las Américas. En los Madriles la estatua es feota, indigna para Madrid. Sus inscripciones ya no se pueden leer porque se ha colocado en el centro de la plaza de su nombre. Una estatua, insisto, muy mediocre.
Saludos de nuevo.

Eduardo de Vicente dijo...

Entre los echos más destacados de la humanidad siempre figurará el de Colón y sus tres carabelas.

Saludos.

Juan dijo...

Hola Eduardo, pues sí, desde luego, Colón es uno de los grandes de la historia, ni más ni menos que su viaje-gesta propició el cambio del Medievo a la Modernidad renacentista.
Saludos desde los madriles.

manolo dijo...

Espero que si Juan.
Espero hacerme viejo en mi blog.

Gracias por tu visita y espero aprender mucho de tus escritos. Saludos, manolo

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

Juan... yo te propondría otra entrada a modo de epílogo para los viajes colombinos y es que este es el último viaje de Colón a América en vida, ya que su cuerpo volvió y no se sabe bien si regresó o no, o si lo hizo entero o en parte...

Juan dijo...

Buffff, difícil me lo fiáis Sancho!, jejeje. La verdad es que leí hace tiempo (hablo de memoria) que sus restos fueron llevados a Santo Domingo y que se perdió el cuerpo. Hoy, el gobierno dominicano cree poseerlos, pero se niega a dejarlos examinar en el laboratorio, por lo que impide la investigación real y esclarecedora sobre si son o no de don Cristóbal.
La verdad que el muerto y sus restos ya importan poco a la historia.
Saludos.

Lorenzo "el Retronauta" dijo...

Es penoso que alguien que dio un imperio a una monarquia y a un país, acabara poco menos que en el ostracismo.

Ahora está en los libros de historia, pero a su muerte, debío de preguntarse que había hecho mal.

Tuvo sus luces y sombras, pero creo que debería prevalecer lo positivo, y así debían de haberlo tenido en cuenta en aquellos años sus coetáneos.

Y en el 92 llegaron las réplicas de las carabelas a la isla de Mallorca y a su capital. Recuerdo perfectamente su visita y el pasearme por sus camaras y asombrarme de que con aquellas "chalupas" cruzaran el Atlantico. Eso si que era heroísmo.
Un saludo

Juan dijo...

Hola Lorenzo, la verdad que eso de la aventura heroica lo pude comprender cuando me encontraba a orillas del Pacífico, en Lima. Veía el horizonte y, siendo consciente, de que la lejanía de Asia es el doble que la del Atlántico respecto a Europa, me imaginaba qué pensarían los Magallanes y Elcanos al ir "a la aventura".
Saludos don Lorenzo.