miércoles, 15 de junio de 2011

EL PROTECTORADO ESPAÑOL EN MARRUECOS, 1906-1956. MEDIO SIGLO DE SANGRE INÚTIL (4ª PARTE)

IMÁGENES DANTESCAS PARA DESPUÉS DE UN DESASTRE

Tras el desastre de julio y agosto, llegó la contraofensiva de recuperación del territorio perdido. En octubre hubo de tomarse urgentemente el monte Gurugú, desde donde los rifeños bombardeaban permanentemente Melilla. Poco a poco se fueron reocupando Nador, Zeluán, Monte Arruit. Las escenas que se encontraron fueron dantescas. Ahí dejo una selección sacada de Google. Las peores fueron en Monte Arruit y en el lugar de la carga de caballería del Regimiento Alcántara. En Nador también hubo horror: restos destripados y atados con sus propias tripas, escrituras en muros con sangre como tinta, etc, etc.
 
El general Berenguer se tapa la nariz ante el hedor insoportable de los muertos.

Restos de un soldado amarrado por las manos.
Todo induce a pensar que fue atado y debió de morir lenta y cruelmente.

En la tapias de Monte Arruit un incrédulo espectador contempla los restos humanos abandonados a las alimañas del desierto.
¿En qué estaría pensando ante esa macabra visión?

Momias secadas al sol.

Las ruinas de Monte Arruit.

Un  capellán militar bendice esos restos. El cadáver más próximo parece un Cristo.

Curas ayudando a soldados a recoger despojos.

Fernando Primo de Rivera, jefe del Regimiento de Caballería Alcántara. Logró sobrevivir a la heroica carga pero, se refugió en Monte Arruit. Allí murió por las heridas de una metralla enemiga. Murió en la enfermería de campaña del fuerte. Su hermano Miguel, el futuro dictador, quedó hondamente impresionado, llegando a barajar la posibilidad de un abandono del territorio marroquí. Sus restos llegaron a Madrid. Casi todos los muertos descansan hoy en el cementerio de Melilla, ciudad que les es deudora de su supervivencia.

Alegoría en cuadro de la carga del Alcántara. Aunque logró salvar a muchos soldados, su sacrificio fue inútil: murieron prácticamente todos y, los soldados que lograron retirarse, no pudieron seguir a Melilla, cayendo en la ratonera de Monte Arruit, donde la muerte les esperaba.

Restos de los escuadrones del Alcántara, con sus caballos y su formación.

Prisionero rifeño.

martes, 14 de junio de 2011

EL PROTECTORADO ESPAÑOL EN MARRUECOS, 1906-1956. MEDIO SIGLO DE SANGRE SIN SENTIDO (3ª PARTE)

 Cadáveres insepultos y putrefactos en las ruinas de Monte Arruit, tras ser reconquistada la posición meses después.

LA MATANZA DE ANNUAL:
21 DE JULIO A 9 DE AGOSTO DE 1921
ESPAÑA EN 1921
En 1921 España vive un momento de máxima tensión interna en todos los órdenes de la vida. Era un país atrasado que contrastaba con el resto de Europa Occidental, sobre todo en la mitad sur agraria.
Su régimen político está desacreditado. El régimen de la Constitución de 1876 o régimen de la Restauración ya no satisface a nadie, ni siquiera a sus defensores. Una Constitución solo democrática en apariencia, puesto que las libertades y leyes que defiende, no las respeta nadie. Las elecciones son una farsa y un amaño escandaloso desde 1891, fecha de las primeras elecciones de sufragio universal masculino. En el campo los caciques de los pueblos hacían su política desde los casinos y cafés, y su poder era casi semifeudal.
La sociedad emergente no se conformaba ya con esta situación, y cada vez era más difícil para el régimen la salvaguarda del orden público. Ya en 1909, en la Semana Trágica hubo un aviso serio, además enmarcado en una crisis marroquí. En 1917 se dio la triple crisis: militar (Juntas de Defensa) de abril, además de exacerbarse las pasiones entre germanófilos y alidófilos en plena neutralidad española ante la Gran Guerra; política (reunión de parlamentarios en Barcelona) en julio, ocasión perdida de oro para una reforma desde dentro y así evitar el deterioro galopante; y, por último, la crisis social, con la huelgha general de agosto.
Esos años la neutralidad trajo un crecimiento económico alto, aprovechado por los empresarios, que aumentaron sus contrataciones, sus ventas, beneficios, etc. Este crecimiento no llegó a las capas sociales inferiores. Las ventas elevadas trajeron una inflación altísima al afectar a los productos básicos sobre todo. El resultado, la conflictividad social y la represión excesiva. Desde 1919, con el fin de la Gran Guerra se cerraron los nuevos centros de producción, con la crisis social añadida. La respuesta, la peor posible: el pistolerismo de la patronal contra los líderes obreros, sobre todo en Barcelona. La novela de Eduardo Mendoza, La verdad sobre el caso Savolta, es muy explicita al respecto. Atentados, represalias, ley del Talión, etc, dominaban esa España de hace noventa años. El rey Alfonso XIII, frívolo y sin buscar un proceso constituyente nuevo, veía caer su popularidad. Su calculado casticismo ya no era rentable. En ese contexto llega una nueva crisis afriacana.

EL DESASTRE DE ANNUAL. LOS PRELUDIOS
Como siempre, una crisis externa puede hacer olvidar una coyuntura mala en el plano interno. En los años de la guerra, en las colonias afroasiáticas se produjo un cambio decisivo. Una generación de burgueses indígenas se ha formado en Europa o al lado de los europeos. Conocen su idioma, su cultura, sus debilidades. Esta burguesía nacionalista, nueva, joven y contraria a las oligarquías tradicionales, a las que tacha de traidoras pro europeas, ve en la guerra la ocasión para intentar el primer asalto al orden colonial.
En el Rif, el territorio rebelde por naturaleza, surge la figura excepcional de Abd el-Krim, miembro de la tribu de los Beni Urriagel, cuyo territorio se ubica en torno a Alhucemas. En la aldea de Axdir nació el futuro caudillo. Los Beni Urriagel eran españolistas inicialmente, como era normal. Los españoles compraban la fidelidad de algunas tribus prometiendo ayuda contra sus enemigos ancestrales. En la inactividad bélica en el Rif, ante la guerra que se daba en Europa, Abd el-Krim se revolvió y declaró la guerra santa contra los infieles españoles. Antes había sido funcionario en Melilla y su hermano Mohamed estudiaba con buenas notas matemáticas en Madrid.
En 1921 ya se había fugado y preparaba una república islámica en El Rif, independiente del Marruecos alauí. Ya había avisado de que no toleraría un ataque al oeste del río Kert. El aviso no fue tomado en serio y el apasionado general Silvestre iniciaba una imprudente ofensiva.
En la zona occidental, en la Yebbala, el entonces comisario, el general Dámaso Berenguer, había fracasado en comprar la paz al bandido de la zona: El Raisuni, con su base en Asilah. En esos meses estaba a punto de capturarlo. El desastre de Annual lo impidió.
Alfonso XIII, aislado, en plena caída de su popularidad, buscó en Marruecos una tabla de salvación. Para julio, para la festividad de Santiago “Matamoros”, veía como una buena ofrenda al apóstol, una victoria definitiva en África. En un telegrama animó a su ínclito general Fernández Silvestre a atacar. Lo más grave es que ninguneó los planes de Berenguer de no atacar alegremente.

Los números del mapa coinciden con la cronología. Ambos están basados en el libro Historia secreta de annual, de Juan Pando Despierto. Madrid, 1999. Temas de Hoy. Un libro interesantísimo.

EL DESASTRE DE ANNUAL. CRONOLOGÍA DE TRES SEMANAS DE TERROR Y MUERTE EN EL RIF
1. Mañana de 22 de julio. Inicio de la desbandada en Annual. La posición es una falsa elevación, difícil de defender, con mal suministro de agua. Allí estableció su campamento. La policía indígena se pasó al bando rifeño y los soldados de reemplazo huyeron en desbandada hacia Melilla.
2. 17-21 de julio. Unos días antes se inician los ataques en Igueriben. Retirada de los soldados del capitán Benítez: se salvan 36 de 244. (208 muertos).
Muchos blocaos y posiciones intentan retirarse en orden ya van siendo aniquilados.
3. Tarde del 23 de julio. Resistencia desesperada del capitán Capablanca: se salvan 3 de 130. (127 muertos).
4. Mañana del 23 de julio. Resistencia de la columna Romero: 37 muertos de 604.
5. 25 de julio. Los soldados de García Esteban se retiran en secreto a la zona francesa del sur, pero son descubiertos: se salvan 493 de 1500. (1007 muertos).
6. Noche del 25 de julio. Bernal y Dueñas mueren. Se salvan 7 de 120. (113 muertos).
7. Medio día del 22 de julio. Volviendo a Annual, los retirados huyen despavoridos en medio de las balas certeras de los rifeños. Huyen hacia el desfiladero del monte Izzumar. Trampa mortal. Son “cazados” en pocas horas. Unos mil muertos.
8. 22 a 28 de julio. Retirada desordenada del capitán Escribano. Mueren sus 85 soldados. Sólo se salva uno.
9. Mañana del 25 de julio. La tropa de Araújo, tras rendirse, es asesinada en masa: unos 900 muertos.
10. 23 de julio. Heroicas cargas todo el día del escuadrón de Caballería Alcántara, al mando de Fernando Primo de Rivera, hermano del futuro dictador. Al final del día son aniquilados, pero han permitido cubrir la retirada de los hombres del general Navarro.
11. Del 29 de julio al 9 de agosto. La mayoría de los que han logrado huir se reúnen en Monte Arruit, donde son asediados. Resisten desesperadamente, pero quedan sin esperanzas de una contraofensiva de salvamento. Tras la rendición, son asesinados 3.000 hombres. Navarro y unos pocos son apresados y se tendrá que pagar un  elevado rescate para su liberación.
12. 2 de agosto. Rendición de las tropas de Carrasco En Zeluán. Asesinato de sus 500 soldados.
13. 3 de agosto. Rendición de Nador, la puerta de Melilla. Pardo Agudín es asesinado con sus soldados y colonos civiles. (71 muertos). Tras la reconquista se vieron crueles torturas de esos soldados y personas civiles. De los soldados que se salvaron en algunas de estas luchas de julio, muchos murieron después en Monte Arruit, en agosto, o en Zeluán, o en Nador. Muy pocos lograron salvarse y llegar a Melilla despavoridos.
Monte Gurugú. 20 de agosto al 10 de octubre, los cañones españoles capturados por los rifeños, bombardean casi a diario Melilla. La ciudad es presa del pánico ante una hipotética y brutal conquista por parte de los rifeños. A duras penas desembarcan los refuerzos de la Legión.

El desastre se había consumado y el gobierno de ese momento, el del conservador Allendesalazar, el pueblo español, que pagó con sus jóvenes en desastre, el rey, desde su veraneo de San Sebastián, viendo cómo su ya mermada popularidad caía cada vez más, y el Ejército, impotente ante unos infravalorados “salvajes moros”, todos sabían que asistían a un nuevo 98. veintitrés años después, cuando muchos de aquellos desgraciados de Cuba y Filipinas aún vivían.



sábado, 11 de junio de 2011

EL PROTECTORADO ESPAÑOL EN MARRUECOS, 1906-1956. MEDIO SIGLO DE SANGRE SIN SENTIDO (2ª PARTE)

 
Antecedentes
Tras la humillante derrota española ante el Tío Sam en 1898, con la consiguiente expulsión de América cuatrocientos años después, España está en una situación de postración. El regeneracionismo y el pesimismo noventayochista vuelven sus ojos al estrecho de Gibraltar por dos motivos diferentes. Unos ven en Marruecos el nuevo escenario de politica exterior, otros como mera defensa nacional. Hacia 1900 España se acerca a franceses y británicos. Sus fronteras están amenazadas. Incluso el primer ministro británico, lord Salisbury, ha llegado a plantearse el territorio español como "colonizable" y repartible. Las islas Canarias y las plazas norteafricanas eran punto de mira. Los partidos del régimen del turno estaban entusiasmados, junto al Ejército. Los socialistas de Pablo Iglesias denunciaban la guerra: era una carnicería para los hijos de los obreros y un favoritismo para los hijos de la burguesía, que pagaban su exención del servicio militar con el pago de un dinero.
Es la época de la "Belle Époque" o de la "Paz Armada", con su lema: "si vis pacem, para bellum". Se esperaba que la Triple Entente de Francia, Gran Bretaña y Rusia, estallase contra la Triple Alianza de Austria, Alemania e Italia en cualquier momento, para darse Francia el gustazo ante Alemania tras la humillación de 1870. Esos años se estaban repartiendo los europeos África y Asia. A menudo chocaban en sus conquistas, incluso en Europa Oriental, en los Balcanes, aprovechando el fin del Imperio Otomano.

Protectorado español de Marruecos

 
El origen del Protectorado está enmarcado en esta vorágine. En 1905 Alemania intentaba formar un imperio colonial para su producción en aumento. Sus colonias eran muy pequeñas en relación a los dos grandes: Gran Bretaña y Francia.

La Conferencia de Algeciras, 1906
En 1914, con el estallido de la Gran Guerra, Alemania apenas controlaba en África Tanganika, Camerún, Togo y Namibia. Para evitar la guerra se celebró la Conferencia de Algeciras entre enero y abril de 1906. En ella se acordó que Francia tendría, con España, preferencia en Marruecos. Alemania quedaba rezagada. Además, españoles y galos podrían intervenir militarmente si el sultán no detenía la anarquía reinante. En 1907 hubo un asesinato de obreros franceses en Casablanca, que es respondido por Francia con un bombardeo naval. Se iniciaba la ocupación francesa al mando del mariscal Liautey.
En la frontera de Melilla, en julio de 1909, otro asesinato, de obreros españoles, provocó un desastroso ataque español. El resultado, una matanza en el Barranco del Lobo, a los pies del monte Gurugú, al lado de Melilla. La contraofensiva necesitó de refuerzos. Los reservistas catalanes se negaron a ir a una "guerra española". El mes de julio Barcelona fue escenario de una "Semana Trágica", en que los anarquistas se hicieron con la ciudad, sumida en asaltos a conventos, tumbas profanadas, asaltos de mansiones, etc. La represión militar se llevó la vida de varios encausados arbitrariamente, como Francisco Ferrer Guardia, pedagogo anarquista, que caía ejecutado en Montjuïtc. La reacción fue la caída de Antonio Maura del gobierno y las protestas ante las embajadas españolas en Europa. Esta guerra va a marcar mucho la política española hasta 1956 como ya se verá más adelante.
En noviembre de 1912, ante el aumento de la anarquía en el sultanato, se acuerda el Protectorado. Alemania había enviado el acorazado Panther a Agadir, aunque Francia le daría territorios en África Subsahariana para aplacarla. Francia ocupaba Fez y España Larache. España nombraba al general Felipe Alfau como Alto Comisario. La capital estaría en Tetuán y en Larache la comandancia militar. La prensa española estaba eufórica con la ocupación de la capital marroquí y recordaba la ocupación de Prim medio siglo antes, en 1860. El jalifa, representante del sultán se presentaba ante el Alto Comisario.

¿Qué obtuvo -y por qué- España en Algeciras?
España obtenía un terrorio paupérrimo, una simple marca territorial, unas migajas...para que ni rechistase...y diese encima las gracias. ¿Francia y Gran Bretaña nos lo daban gratis? Ni eso. Veamos. Gran Bretaña y Francia ya chocaban imperialmente. Incluso casi llegan a las manos a fines del XIX en Sudán, tras el incidente de Fashoda. Ahora "imponían" un tapón para evitarse en el Estrecho. Gran Bretaña no quería a Francia ante Gibraltar, por ello ambos acuerdan que España ocupase la franja norte de Marruecos. A cambio, Londres reconocía la anexión de Francia, la cual redondeaba su imperio en el noroeste africano. Gran Bretaña había hecho de Gibraltar más valioso aún, pues la construcción del canal navegable de Suez le permitía aligerar el viaje a la "Joya de su Corona": la India. Gibraltar-Malta-Port Said-Mar Rojo-el Índico-Bombay. Ese eje acababa con la ruta portuguesa del cabo de Buena Esperanza. En esos años sus primos americanos lo emulaban en el canal de Panamá, acabando con la ruta española de Magallanes. Por tanto, España se encontraba en una "zona caliente" de las relaciones internacionales imperialistas.
El territorio español estaba compuesto por el Rif y la Yebbala. El Rif es la zona próxima a Melilla. Significa el límite del aduar, de la casa de los fieles. Los Beni Urriagel son la kábila (tribu) dominante, vardera pesadilla del Ejército español. Yebbala es la zona próxima a Ceuta. Yebbala, de jebel, montaña en árabe. Es zona montañosa, estribación de las montañas rifeñas. La zona es muy pobre en relación a la zona francesa. Una zona fértil, con un clima mediterráneo en la costa atlántica del norte, con olivos, huertas y frutales. Sus habitantes relativamente fáciles de conquistar, a pesar de estar en poder del bandido semifeudal El Raisuni. La tribu de los Anyera, cercana a Ceuta, también sería dura de pelar. En su territorio de El Biutz, cerca de Ceuta, fue herido Franco. La zona del Rif es ya casi el desierto que se asoma al Mediterráneo. Todos bereberes islamizados pero despreciativos hacia los árabes, incluso hoy. Su idioma el cherja, de origen remoto y prerromano.
En el extremo noroccidental del continente, en el cabo Malabata, se encuentra Tánger. El territorio que rodeaba la ciudad sería un Protectorado Internacional, administrado por varias potencias europeas en conjunto. El territorio español, por tanto, comprendía la zona desde el Atlántico norte marroquí, hasta el río Muluya, al este de Melilla. Ni siquiera Francia nos dejó llegar a la frontera argelina, a Oujda. Una línea fronteriza paralela a la costa, al norte de Fez marcaba los dos protectorados. Fez, la histórica y monumental ciudad, inicialmente para España, quedó en manos francesas. Como vemos, solo nos dieron lo justo para aislarse del Estrecho. El territorio más hostil desde siempre a cualquier autoridad: en el siglo VII fue muy duro ante la invasión árabe, el resto de siglos, apenas fue sometido por los sultanes marroquíes. Tenía los más belicosos guerreros bereberes. Ellos, los zulúes y los abisinios, eran los más peligrosos de África. Como vemos el territorio español era como un potro difícil de montar a cualquier jinete.
Al borde del Sáhara, España conseguía el Protectorado Sur: el territorio de Tarfaya o del cabo Jubi, frente a las Canarias. Era un erg (arenal) desértico. Su límite norte, el río Draá. También España tenía derecho al territorio actual de Sidi Ifni, el que se creía que era la vieja plaza del siglo XV: Santa Cruz de la Mar Pequeña. Esa plaza no se ocupó hasta ¡¡¡1934!!!. Ello indica el desinterés y caos de la política española en Marruecos. En 1957 traerá una silenciosa y sangrienta guerra que Franco escondió.
El Marruecos francés, el llamado por Liautey el "Marruecos útil", ocupaba la costa atlántica hasta las cumbres del Atlas. Olivos, viñedos, frutales, gargantas frescas y húmedas, bosques de cedros, kábilas menos hostiles, más arabizadas, etc. Más al sudeste empezaba el desierto, el territorio de los tuaregs desechado por los franceses.
En 1914, para evitar criticas de los contendientes en la Gran Guerra, se detuvo la ofensiva de ocupación. Sin embargo, en 1919 se reanuda al acabar aquella guerra. El general Dámaso Berenguer ocupó la Yebbala, a pesar de fracasar su intento de comprar la paz a El Raisuni. En 1920 caía la pintoresca Xáuen, ciudad santa, fundada por moriscos españoles a inicios del siglo XVI, aquellos expulsados de los Reyes Católicos. Los andaluces del XX se reencontraban con los descendientes de los andalusíes. En el este, en Melilla, Fernández Silvestre empezaba una ofensiva contra Alhucemas.
En 1921 parecía que sería un paseo militar la ocupación del Rif y la Yebbala. La realidad era bien distinta. La pesadilla y la sangría iban a comenzar con sus miles de muertos. Seis años de pesadilla.

lunes, 6 de junio de 2011

EL PROTECTORADO ESPAÑOL EN MARRUECOS, 1906-1956. MEDIO SIGLO DE SANGRE SIN SENTIDO (1ª PARTE)

Ningún imperialismo tiene justificación, menos aún cuando se hace de forma tan escandalosa como la hizo el español en Marruecos en la primera mitad del siglo XX

Reparto de Marruecos tras la Conferencia de Algeciras en 1906
ANTECEDENTES
Hace noventa años, en julio de 1921, una división española era aniquilada en unas dos semanas. Se trataba de un desastre sin paliativos, de una matanza dantesca: en la posición de Annual caía con sus soldados el imprudente general Silvestre. El primer día, en los desfiladeros de Izzumar, caían en apenas una hora unos tres mil soldados de reemplazo, los cuales huían despavoridos ante las balas de los enfervorizados rifeños. Poco después, muchos de los que habían logrado huir -tras una carga suicida de caballería del regimiento Alcántara, en la que murieron todos, incluido su jefe, el hermano del futuro dictador Miguel Primo de Rivera- se refugiaban en el fuerte de Monte Arruit al mando de general Navarro. Pocas semanas después, tras una rendición eran asesinados (desarmados y sedientos) otros tres mil soldados a las puertas del fuerte. Las fotos posteriores son contundentes: sus cuerpos descompuestos eran descubiertos por los soldados que reconquistaron lo perdido. El resto fue abatido en la retirada-cacería humana, asesinados con fuertes torturas en la vecina Nador, a las puertas de una Melilla con cincuenta mil civiles, personas indefensas, aterradas, sabiendo qué pasaría si las harkas enfurecidas de los rifeños entraban en la bella y modernista plaza.
En el verano de 2005 visité ese escenario y, viendo esos campos descarnados y esos desfiladeros, tras leer libros y la novela de Ramón J. Sénder: Imán, me quedé tieso al imaginar esos pobres hijos de obreros y campesinos que cayeron allí defendiendo unos intereses de la rancia nobleza y alta burguesía española. Los hijos de los ricos “compraban” la excedencia del servicio militar.

¿Cuál fue el origen de esta sangría?
Ya desde la época medieval, desde el viejo Al Ándalus, los musulmanes de uno y otro lado del estrecho no se llevaban bien. Motivos religiosos y políticos (sunnitas cordobeses del califato Omeya contra chiítas del reino marroquí de los Idrisíes) ya ocasionaban tensión, incluso expulsiones de la península a la otra orilla.
Los fanáticos bereberes de las montañas del Atlas fundaron dos imperios militaristas y expansionistas en el Magreb (almorávides, almohades y benimerines), que llegaron a Al Ándalus por el norte y el Sahel por el sur. Tras el final del reino nazarita de Granada en 1492, la tensión se agudiza, pues ya no son enfrentamientos entre musulmanes, sino contra los infieles cristianos.
Entre el siglo XVI y el XVIII los berberiscos y, sobre todo, los moriscos españoles expulsados en 1609 por el duque de Lerma, formaron repúblicas de piratas en torno a Rabat y Salé, que asolaban las costas andaluzas y algún barco que llegase de las Américas tras haber sorteado los ataques de los piratas del Caribe. En esos siglos los portugueses y castellanos buscaban sus rutas a Oriente. En 1415 los portugueses se hacían con Ceuta. En 1497 los castellanos, con Pedro de Estopiñán, al servicio del duque de Medina Sidonia, desembarcaban en septiembre de ese año en Melilla. En otras plazas hubo luchas: Arcila, Larache, Tánger, Orán, Túnez, Argel, etc.
Es curioso que, a causa de Marruecos, Portugal pasó a ser parte de la monarquía hispánica en 1580. El casi niño infante don Sebastián, heredero del trono portugués de la dinastía de Avís, caía muerto y su ejército luso aniquilado ante los bereberes en la batalla de Alcázarquivir. El vacante trono lusitano pasaba a ser ocupado por “El Prudente” Felipe II. Recordemos que los ceutíes son los últimos ciudadanos españoles actuales en serlo: en 1640, cuando Portugal expulsa a los Austrias de su país y de su imperio, Ceuta elige permanecer en la Corona de Castilla.
Ya en el siglo XVIII con el Muley Ismail, fundador de la actual dinastía Alahuí, hubo ataques a las dos plazas españolas en la costa mediterránea marroquí. Ataques repetidos a finales del siglo con Carlos III.

El siglo XIX hasta la Conferencia de Algeciras de 1905-1906
En el siglo XIX los enfrentamientos van a anticipar lo que sucedería en el siglo XX. En 1859, en plena época del expansionismo agresivo exterior de los gobiernos de O´Donnell (recordemos los ataques en América Latina y en Annam), se da la guerra de África. Los incidentes en la frontera de Ceuta dieron ocasión a la monarquía isabelina a atacar. La ofensiva española del invierno de 1860 hizo que Tetuán fuese ocupada por peninsulares por segunda vez en la historia. La primera vez fue a inicios del siglo XV por Enrique III, para castigar a los piratas que merodeaban por el estrecho. Tetuán y Xauen, bellas poblaciones, hoy patrimonio de la Humanidad, fueron levantadas por españoles musulmanes expulsados por la intolerancia religiosa española.
En esa guerra surgía la primera generación de militares africanistas, militares que habían luchado en América también. El general Prim se lució en las míticas batallas de Castillejos, en la frontera de Ceuta, o en la de Wad Ras. Como consecuencia del tratado de paz, los marroquíes daban una amplia zona alrededor de ambas plazas españolas, que ya necesitaban romper las estrecheces de sus perímetros defensivos tras las viejas murallas.
En los años noventa, poco antes de la guerra de Cuba y Filipinas, hubo otro incidente fronterizo en Melilla. El general Margallo moría con sus soldados en la refriega. Apenas hubo interés en esta mini guerra porque la atención la requerían el Caribe y el Pacífico, amenazados por el Tío Sam. La consabida humillación norteamericana del Tratado de París de 1899 y la ola de pesimismo nacional consiguiente, hizo que algunos militares y parte de la opinión pública volviese sus miradas al otro lado del estrecho. Era la época del nacionalismo medievalista, del neogótico, del neomudéjar... La Reconquista volvía a estar de moda. Una cuestión geoestratégica, ajena a España, hará que el ejército humillado en América se intente resarcir en África.

El estrecho de Gibraltar: África (al fondo) a 15 kilómetros de la costa de Tarifa. El Monte Musa frente a Tarifa

domingo, 5 de junio de 2011

LA EDAD MEDIA PENINSULAR EN MAPAS (y 3)


LA PENÍNSULA EN EL DECISIVO SIGLO XIII

El Reino de Castilla se une definitivamente con el de León en 1230, con Fernando III el Santo. Castilla está plenamente fortalecida tras la victoria de Las Navas de Tolosa en 1212. San Fernando inicia su ataque al Guadalquivir, conquistando la simbólica Córdoba. La fortalecida Sevilla almohade cae por la estratagema de Ramón de Bonifaz, que conquista la ciudad con una flotilla por el Guadalquivir. De ahí a Jerez y Cádiz. Castilla se asomaba al Atlántico. Su hijo Alfonso X anexionó Murcia, cerrando el paso al sur a la Corona de Aragón. Castilla lograba también su salida estratégica al Mediterráneo.
Es una corona centralizada, salvo las provincias actuales vascas, las cuales son semi-independientes: tienen un amplio régimen foral y, cada rey, tendrá que jurar sus fueros en la villa vizcaína de Guernica, ante su árbol mítico. No obstante, es un territorio heterogéneo: además de la singularidad vasca, tiene una singularidad gallega, e incluso mudéjar. Los territorios del sur son extensos y es difícil la repoblación con foramontanos.
La Corona de Aragón también tiene una gran extensión con Jaime I, el cual ocupa el Reino de Valencia y las islas Baleares. Fracasó en su intento de extenderse por Murcia ante la fortaleza de Castilla. Desde entonces termina su “Reconquista”, iniciando su expansión ultrapirenaica y mediterránea. La corona sigue confederada entre sí, formando cuatro estados con solo un monarca común.
Portugal, por su parte, también concluye su expansión a costa del Islam: anexiona el extremo suroeste peninsular.
El Reino de Navarra vuelve sus ojos a Francia y se desentiende de los asuntos peninsulares.
Sobrevivirá el viejo Taifa de Granada. La crisis castellana y la orografía de los Sistemas Béticos le permitirán sobrevivir hasta fines del siglo XV como último enclave del Islam en la península.
Conclusión. El siglo XIII configura los tres grandes Estados peninsulares: Castilla (potencia mesetaria, pero con salidas a los dos mares y al océano), Portugal (potencia atlántica), y Aragón (potencia mediterránea). Junto a ellos, sobreviven Navarra y la Granada musulmana. Estas fronteras apenas se moverán hasta finales del siglo XV, salvo algunas anexiones de Castilla en los límites de Granada o la conquista de Tarifa o de Algeciras y Gibraltar para dominar el Estrecho frente a los nuevos dominadores de Marruecos: los Benimerines o Meriníes. La fuerte crisis bajomedieval de los siglos XIV y XV lo impidieron.


LA PENÍNSULA CON LOS REYES CATÓLICOS. FINALES DEL SIGLO XV

El mapa muestra la fragmentación política de la península al inicio del reinado de los Reyes Católicos en 1479. Se aprecia un país unificado y atlántico pleno: Portugal. Un país mediterráneo: la Corona de Aragón, con cuatro territorios unidos sólo por un monarca común, pero diferenciados política, económica, administrativa y lingüísticamente: Aragón, Cataluña, Valencia e islas Baleares. El país más extenso y poblado es la Corona de Castilla, interior, pero con salida atlántica, cantábrica y mediterránea, centralizado, aunque con las provincias vascas autónomas como en el caso aragonés. Dos reinos menores y también independientes: el reino musulmán de Granada y el reino de Navarra.
Con los Reyes Católicos continúa (pero no acaba) el largo proceso de formación del Estado Español actual, que ya se gestaba muchos años atrás. En Caspe (1412) ocupaba un Trastámara castellano el trono de Aragón: Fernando de Antequera. Alfonso V el Magnánimo logra ocupar el Reino de Nápoles, que se une a las conquistas anteriores de Sicilia y Cerdeña. Es el momento áureo de la politica mediterránea de la Corona de Aragón. Las dos ramas familiares se unen por el matrimonio de Isabel I de Castilla y Fernando de Aragón (Fernando V en Castilla). Siguiendo la tradición medieval, cada reino conserva su autonomía. La Inquisición (creada en 1478) es la única institución común de ambos reinos.
En 1492 Castilla se anexiona Granada. Acaba el Islam político, pero no social. Ahora, los mudéjares, despectivamente, serán los moriscos. Seguirán en suelo peninsular hasta 1609, en que son deportados a Marruecos definitivamente, tras dos guerras y el fracaso de la convivencia religiosa.
En 1512, Castilla ocupa Navarra pero, a diferencia de Granada, sí conservará su autonomía foral plena.
La plena unión solo llegará en el siglo XIX con la supresión parcial de los fueros vasco-navarros. En 1715, Felipe V de Borbón, con los Decretos de Nueva Planta acaba con la autonomía secular de la Corona de Aragón.
Con Carlos III se adoptan la actual bandera rojigualda y el actual himno español, sin letra: la Marcha Real. El actual Estado español es el TERCERO, pues antes hubo ya dos: el visigodo, con capital en Toledo y el musulmán Al Ándalus, capital Córdoba. Este actual Estado, con capital en Madrid, es el resultado de un largo y complejo proceso que hemos resumido en estos mapas. El reinado de los Reyes Católicos es una etapa más. El mito de la unión española con ellos es un mito difícil de romper, tras tantos años de repetirlo en clases, libros y medios de comunicación.

DEFINITIVA FORMACIÓN DE ESPAÑA

Los cambios de fronteras de aquella monarquía hispánica tienen cambios mínimos hasta hoy: los ceutíes son españoles desde 1640, tras elegior dejar de ser portugueses al independizarse el país vecino; los catalanes del Roselló actual, se hicieron franceses desde 1659, en que la Paz de los Pirineos obligaba a Felipe IV a entregárselo a Luis XIV; los gibraltareños hubieron de evacuar el peñon en 1704, tras la conquista británica en plena Guerra de Sucesión -los menorquines salieron de España el siglo XVIII por la conquista britanica en la misma guerra, pero volvieron al redil cien años depués-; y, por último, el caso de Olivenza, en la provincia de Badajoz, pegada a Portugal. En 1802, la Guerra de las Naranjas, efectuada por Godoy, obligó a los oliventinos a ser españoles por derecho de conquista.
En el siglo XIX se recortarán los seculares fueros vasconavarros tras las guerras carlistas, y con Franco se llegará al centralismo casi total (Navarra tendrá una pequeña autonomía, y creo que Álava también). La tradición histórica y plural de España se recupera con la democracia, en 1978, con el Estado actual de las Autonomías.

viernes, 3 de junio de 2011

LA EDAD MEDIA PENINSULAR EN MAPAS (II)


LA PENÍNSULA EN 1086, TRAS LA LA TOMA DE TOLEDO Y LA VÍSPERA DE LA INVASIÓN ALMORÁVIDE



El núcleo castellano-leonés. En la segunda mitad del siglo XI se han unido los reinos de Castilla y León, en persona de Alfonso VI, de la dinastía de Navarra, nieto de Sancho III el Mayor, el rex hispaniorum. Alfonso VI antes ha acabado con su hermano el rey castellano Sancho II, asesinado en el asedio de Zamora. También el reino de Galicia, del rey García, también ha sido anexionado. En 1076 se reparte con Aragón el viejo reino de Pamplona, al anexionarse por entero La Rioja y Guipúzcoa. Portugal, aún sigue en la órbita leonesa. Solo un vasallo rebelde: el Cid, Rodrigo Díaz de Vivar es expulsado y, por su cuenta conquista la Taifa de Valencia hasta su muerte y la ocupación almorávide en 1112. Un siglo después de su muerte surgía el mito del “burgalés complido” en su célebre poema cantado por juglares del siglo XIII.
En el territorio musulmán rompe el sistema de parias (tributos a los musulmanes para pagar la paz) y anexiona Magerit o Mairit (el actual Madrid) y la antigua capital visigoda de Toledo en 1085, primera capital importante que logran dominar, con todo el valor simbólico que ello conllevaba. Debieron quedarse asombrados esos castellanos medio bárbaros al ver la elegancia toledana. La Reconquista alcanzaba el Tajo y el ecuador de la península.
En el núcleo pirenaico, el Reino de Pamplona desaparece en 1076 al ser asesinado su rey Sancho Garcés II. Su reino es repartido entre Castilla y Aragón. El condado aragonés se convierte en reino, que unifica los otros condados. Su rey Sancho Ramírez logra anexionarse Pamplona. Los condados catalanes se unifican con el de Barcelona, con Berenguer Ramón II como conde supremo. De todas formas, en este núcleo pirenaico las conquistas al Islam son mínimas: aún no tienen fuerza contra los Taifas y el valle del Ebro sigue en poder de éstos. Menos aún ante la irrupción de los almorávides a fines del siglo XI.
Los reinos de Taifas se alarmaron ante estos empujes y hubieron de recurrir a sus hermanos musulmanes de sur marroquí: los almorávides. Los andalusíes eran un mundo aparte, su Islam apenas tenía que ver con el rigorismo oriental o africano. Recordemos que se habían separado de la ortodoxia de Bagdad desde el siglo VIII con Abderramán I Omeya. Los africanos eran tan invasores para con ellos como los bárbaros del norte castellano o aragonés. Los reyes de Sevilla, Badajoz o Granada: Al Mutamid, Al Mutawakkil y Abd Allah, respectivamente, llamaron en su ayuda al caudillo almorávide y berebere: Yusuf Ibn Tasufin, cuyo poder llegaba hasta más al sur del actual Senegal y Tombuctú.
La situación iba a cambiar radicalmente.


EL LARGO SIGLO XII: DE LOS ALMORÁVIDES

A LAS NAVAS DE TOLOSA

(1086-1212)


A fines del siglo XII la invasión de Yusuf Ibn Tasufin aplastó a los ejércitos de Alfonso VI en Sagrajas (Badajoz) y Uclés (Cuenca). Ocuparon el valle del Ebro y parecía que expulsarían a los cristianos al norte del Sistema Central, pero fracasaron. Toledo logró resistir y apenas hubo pérdidas territoriales cristianas. La tiranía almorávide en Al Ándalus hizo brotar rebeliones. Además, en su territorio marroquí surgió un nuevo imperio: el almohade, por lo que se esfumaron a mediados del siglo, apareciendo las Segundas Taifas, mucho más débiles y efímeras que las primeras.
El Reino de Castilla, con la nueva dinastía de Borgoña, en persona de Alfonso VIII, inicia su expansión por el valle del Guadiana medio (el Campo de Calatrava), llegando a las puertas del valle del Guadalquivir (Despeñaperros). La historia se repite: los Taifas acuden a los almohades magrebíes. Este imperio es también rigorista y berebere, muy ajeno a la culta y heterodoxa Al Ándalus. El desembarco en 1146 trae la consabida derrota cristiana en Alarcos. La situación cambia. Ahora el peligro de la yihad trae la cruzada: los reinos peninsulares se unen y derrotan a los magrebíes en las Navas de Tolosa en julio de 1212. El camino a la actual Andalucía estaba abierto.
Portugal se desune definitivamente de León en 1139 con Alfonso Henriques como primer rey. León y Castilla se unen y desunen hasta la unión definitiva en 1230, con Fernando III.
En el sector oriental, Navarra logra de nuevo su independencia ante la insatisfacción con los aragoneses. En 1135 surge el Reino de Navarra con García Ramírez el Restaurador. El Reino de Aragón tiene su auge con Alfonso I, el Batallador, el cual conquista Zaragoza en 1118, logrando llegar al Ebro. Hasta finales del siglo los aragoneses no logran tomar Teruel. En Cataluña, Ramón Berenguer IV consigue llegar al Bajo Ebro en Tortosa. Lo más importante fue el nacimiento de la Corona de Aragón, un reino confederado catalano-aragonés. La hija del rey Ramiro II: doña Petronila, se casa en 1150 con el citado Ramón Berenguer IV. Se anexionaba Perpignan y el Roselló hasta su pérdida en 1659. Acabaría este reino en 1715 con los Decretos de Nueva Planta de los Borbones.
Conclusión: Desde mediados del siglo XII a mediados del XIII, la situación del Islam peninsular cambia de forma irreversible. Hacia 1212, con la batalla de las Navas de Tolosa se puede decir que la Reconquista acaba. Si duró casi tres siglos más, fue por la crisis castellana de la Baja Edad Media. Han surgido los reinos básicos que llegarán al inicio de la Edad Moderna: Castilla, Aragón, Navarra y Portugal.

miércoles, 1 de junio de 2011

LOS OSCUROS ORÍGENES DE LA "RECONQUISTA"


Estatua de don Pelayo en Covadonga (Cangas de Onís, Asturias)


LA OSCURA HISTORIA DE LOS ORÍGENES DE LA GUERRA CONTRA LOS MUSULMANES EN LA CORNISA CANTÁBRICA
Tras un comentario a mi anterior entrada por parte de un blogger, voy tratar el núcleo de resistencia astur y el problema vasco. Para ello uso dos recensiones de lecturas que hice tiempo atrás. La primera es sobre Asturias. Publico el resumen de la lectura de un libro del tema. La segunda es sobre el País Vasco. Publico el resumen también de otra lectura, de la vieja revista Historia 16.

PRIMERA RECENSIÓN GARCÍA DE CASTRO-VALDÉS, C; RÍOS GLEZ, S.
Asturias medieval
Ediciones Trea. Gijón, 1ª edición, 1997. 190 págs.
2. EL TERRITORIO ASTURIANO BAJO LAS MONARQUÍAS SUEVA Y VISIGODA
Las invasiones del siglo V y el fin de la administración romana
Con la invasión de Hispania en 409 los suevos se asientan en Asturias y Galicia.


El debate historiográfico de la integración de Asturias en el reino visigodo
Los visigodos conservan las provincias de Roma. Asturias está en la de Gallaecia.

* Los profesores Abilio Barbero y Marcelo Vigil (de moda en los años 70 al tirar la tesis tradicional de la continuidad goda en la dinastía astur) niegan la ocupación por la débil romanización: Roma estableció un limes defensivo, por lo que estos pueblos siguen independientes frente a suevos, visigodos y árabes. Esta tesis (muy popular, repito, en los años 70) confunde la rebeldía vascona crónica con Asturias, cuando éstas eran normales contra el orden social romano, al que los vascones eran ajenos. Usan textos grecorromanos, sin ver que las legiones del norte ya no defendían el oro berciano, agotado a fines del siglo III. La pujanza de Gallaecia indica una alta romanización y no hay rebeliones internas hispanas en el siglo IV.
* Hoy se acepta que Leovigildo atacó el sur de la cordillera -eran astures también los de Astorga- ante una rebelión independentista aislada.
- El caso vasco no es extrapolable al resto del norte peninsular sin pruebas. O sea, los astures no fueron similares a los vascones.

3. FIN DEL REINO VISIGODO. ORÍGENES DEL REINO DE ASTURIAS Tras la derrota goda (y la muerte de su rey don Rodrigo ante los árabes de Tarik y Musa) en el río Guadalete, los poderes locales pactan con los árabes. Asturias fue ocupada, con gobernador musulmán (valí) en Gijón. El pacto asturiano fue de pagos fiscales. La rebelión de Pelayo en Covadonga fue por negarse a esos pagos. Vencidos los árabes, Pelayo avanzó al centro de Asturias. Su hija casó con el hijo del dux de Cantabria, uniéndose a este nuevo territorio.
Asturias fue romanizada y fue ocupada por los musulmanes, aunque brevemente. Su caso no es similar al vasco. La tesis de los años 70 venía a decir que Pelayo, por su gran habilidad, era un godo que logró convencer a los rebeldes astures (los enemigos recientes) para unirse ante un enemigo común: el Islam. No solo eso, sino que se hace su jefe.

4. EL REINO DE ASTURIAS. DE ALFONSO I A ALFONSO III: LA EXPANSIÓN (739-910)
A Pelayo sucede su hijo Favila, que fundó la iglesia de Sta Cruz (Cangas de Onís: 737), y murió por un oso (739).
Alfonso I (739-757) atacó el valle del Duero. La zona vascona no fue de dominio astur. La ocupación de Galicia norteña fue con Fruela I (757-768) y Silo (774-783). Este avance fue por la crisis política de Al-Andalus bajo el emirato de Abderramán I (+768), inmigrado Omeya que tuvo que pacificar antes el califato.
Los Omeyas atacan anualmente el reino astur en el reinado de Alfonso II (791-842). El gran peligro fue en 794-795, por el que Alfonso II pidió ayuda a Carlomagno. En esa época se asienta la Galicia norteña y la repoblación de los altos valles leoneses.
Ordoño I (850-866) establece la frontera entre Tuy-Astorga-León-Amaya.
Alfonso III (866-910) la sitúa entre Mondego-Duero-Pisuerga y Arlanzón.
La confrontación bélica de estos cien años ofrece los siguientes rasgos:
* Los ataques árabes remontan el valle del Ebro -con un poder musulmán estable de los Beni Qasi-, afectando en esencia a Castilla y Álava.
* Los ataques astures querían tomar la Gallaecia romano-visigótica, más rica y segura, recuperando antiguas sedes episcopales romanas.
* Ello dio el abandono oriental, la independencia de Castilla y la continua resistencia vascona.

SEGUNDA RECENSIÓN
LA ERA DE LOS REINOS GERMÁNICOS (SIGLOS V-VIII)
LA INDEPENDENCIA DE LOS VASCONES

Profesor Fernando Ruesga Marroquín, Universidad de Deusto
HISTORIA 16, Nº 313. JUNIO, 2002
 
 
La conquista romana del actual País Vasco debió de ser progresiva y pacífica: no constan guerras en los 500 años de dominio. Hubo vascones mercenarios del ejército romano. La montaña vasca fue poco romanizada por desinterés de Roma, no por la fuerte resistencia vascona. La superior cultura romana se impuso. Álava tuvo una romanización normal, similar al resto de Hispania. Se distanció del norte cantábrico (hoy Vizcaya y Guipúzcoa) desde la época del Paleolítico. En el Bajo Imperio, los vascones, independientes por abandono de Roma, no por una guerra, lucharon contra los invasores suevos y vándalos.
 
UNA HISTORIA MAL CONOCIDA
La invasión visigoda (siglo V) dio una nueva etapa histórica vasca, pues los vascos montañeses se independizan por el vacío de poder romano, sin buscarlo. Las diferencias entre el norte bárbaro y el sur romanizado, se agrandan.
 
GUERRAS CONTRA VISIGODOS Y FRANCOS
En 581 atacaron a los visigodos por primera vez. También a los francos. Hubo guerras hasta 711. Las guerras franco-visigodas eran contra retaguardias de ejércitos (Roncesvalles-778). Los ataques a los francos los apoyaban los galorromanos rebeldes a los germánicos hasta la anexión final de Aquitania por Pipino el Breve (751-768), mientras los vascones peninsulares se aproximaban al reino astur. La independencia tocaba a su fin.
Esta belicosidad -excepcional en la historia- es debida y obligada para subsistir, igual que el reclutamiento romano anterior, que pagaba bien. También por la barbarización occidental de toda Europa cuanto más alejada del corazón imperial romano.
 
LA ERA DE LA INDEPENDENCIA
La independencia no dio un Estado vasco unificado: Álava y Vizcaya eran del reino asturleonés y Rioja de Al Andalus (su toponimia vasca actual –Ezcaray, etc- es por repoblación posterior). Sólo una desunida Guipúzcoa fue independiente hasta el año 1000.
 
LA PECULIARIDAD VASCA
Era normal su débil romanización, como en gran parte de Europa en el siglo V. Lo anormal es que siguiera sin cristianizar ni civilizar en el VIII. Es debido a la independencia aludida. La romanización la dieron los germano-godos, por obra de la Iglesia.
 
UNA ETNOGÉNESIS FUNDAMENTAL
Es posible que surgiera en la Prehistoria, aunque Roma no habla de ello en sus fuentes. Habla de vascones: hablantes del euskera antiguo, aunque no implica su unificación política.
 
EL PAÍS VASCO VISIGODO
Tampoco destacó en las fuentes, ni debió ser muy rebelde. Ocupó el territorio al sur de Pamplona y Vitoria: 1/3 del País Vasco actual, el que hoy no es vascoparlante…ni nacionalista. Sufrieron los ataques de los vascones del norte. Álava tiene el mejor yacimiento visigodo de España. Esta separación cultural marcada por los montes vascos: los vascos del Cantábrico y los vascos del alto Ebro, viene desde la Prehistoria. Por ello, el País Vasco de entonces, era el de los vascones de las montañas, el independiente.


SOBRE EL NACIMIENTO DEL REINO DE PAMPLONA
Fuente: MONSALVO ANTÓN, José Mª: Atlas histórico de la España Medieval
Madrid, 2010, Ed. Síntesis

Los francos no pudieron someter a los vascos del sur del Pirineo. Sí lo lograron con los del lado norte, más civilizados: los de Aquitania. La legendaria derrota de Roncesvalles se debió al resurgir de un núcleo en Pamplona y atacó a la retaguardia del ejército franco de Carlomagno. Hacia el año 800 Pamplona se habría librado del yugo musulmán. La dominación franca que le sucedió, duró muy poco.
Íñigo Arista (+850) era de la familia que dominaba de Pamplona al Pirineo occidental. La familia estaba relacionada con los muladíes de Beni Qasí, dominadores de la actual Ribera de Navarra, en torno a Tudela. La poderosa islamización del alto Ebro impidió la extensión de las conquistas navarras. Los normandos atacaron Pamplona en 859. En 860, el rey Fortún Garcés fue apresado por una incursión cordobesa desde el sur. Estuvo preso veinte años. Su hija fue dada al emir Abd Allah, concibiendo a Muhammad, padre del futuro califa Abd al-Rahmán III.
En realidad, los Pirineos habían mantenido distancias de romanos y visigodos. Resistirían igualmente a los musulmanes y carolingios.
Al Ándalus y el Reino Franco libraban en los siglos VIII y IX un enfrentamiento geoestratégico por su hegemonía del sur de Europa en ambos lados del Pirineo. Los francos de Carlos Martel derrotaron en Poitiers en 732 a los musulmanes. Su hijo Pipino el Breve sometió Aquitania, además de toda la Septimania y Provenza. Carlomagno quiso aumentar sus dominios al norte de la antigua Hispania. Desde finales del siglo VIII su influencia se esfumó pronto en las actuales Navarra y Aragón. Sin embargo, en el Pirineo oriental, sí hubo mayior penetración, en la llamada Marca Hispánica.